El eterno debate entre mochileros y maleteros (o viajeros y turistas)

Mochileros, maleteros y libertad

El eterno debate entre mochileros y maleteros (o viajeros y turistas)Como sabéis sigo organizando nuestro próximo viaje al sudeste asiático. Algunas de las alternativas que manejamos son Tailandia, Laos, Camboya, Malasia o Vietnam… aunque seguramente serán solo 3 de estos países los que finalmente recorreremos ya que no nos gusta pisar demasiado el acelerador y solo tenemos 45 días. El caso es que buscando información caí en un artículo en el blog de una agencia de viajes que organiza viajes en Camboya y que compara lo que llama maleteros (personas que viajan con maleta) y mochileros (personas que viajan con mochila) respecto al grado de libertad real con la que viajan unos y otros.

Lo primero que he decir es que para mi la diferencia entre mochileros y maleteros no tiene ningún sentido. Como bien se dice en el artículo alguien que compre en el Corte Inglés su viaje podría decidir poner su ropa dentro de una mochila, ¿le convertiría eso en mochilero? Ni de coña. O al revés, alguien que viaje con una maleta sin ningún tipo de planificación, ni guía ¿podría ser considerado ‘maletero’? El autor del artículo confunde la apariencia (la estética) con el fondo: la diferencia está entre viajeros y turistas. Es más, se puede dar el caso de mochileros que hagan turismo puro y duro (al revés no, no hay turistas organizados que viajen libremente).

Pero aceptemos su terminología y prosigamos. ¿Qué es un mochilero? ¿Alguien que viaja con una mochila al hombro? ¿Por qué una mochila? ¿Por qué se ha convertido la mochila en un símbolo del viajero libre e independiente? En la diatriba esta entre mochileros y maleteros, tenemos que fijarnos en cómo viaja cada uno cuando debe desplazarse. Desplazarse es el hecho del viaje más importante, es lo que convierte un viaje en lo que es, es su esencia. Si no te desplazas no existe viaje. Y a la hora del desplazamiento, un tío con una mochila se desplaza 100 veces más ágilmente que su equivalente con maleta. Vale, que las maletas han mejorado mucho y ahora tienen ruedecitas. Perfecto, y cuando salgas del aeropuerto de Nairobi tendrás que levantarla si no quieres que las ‘ruedecitas’ revienten a base de baches. ¿Y que harás cuando llegues a Ziguinchor y te des cuenta que no hay pavimento y que por la arena no puedes arrastrar tu maleta? Y explícame como tirarás de tu maleta por el metro de Nueva York dónde no hay apenas escaleras mecánicas ni ascensores. ¿Y has visto alguna vez a un turista con su maleta a rastras visitando Auschwitz? Porque yo sí he visto a gente con mochila.

Quien crea que un mochilero vive mal es que nunca ha viajado.

La mochila te da libertad pero no lo es todo. Por eso entiendo a los turistas que van en viaje organizado y prefieren la mochila, aunque, claro está, cuando te lo dan todo hecho y hay una furgoneta esperándote a la salida del aeropuerto para llevarte al hotel 5* contratado a través de un simple catálogo con 3 fotos, pues, cierto es que no te hace falta una mochila.

Sobre el resto del artículo, considero que el escritor del mismo está obsesionado con el dinero. Es algo común entre la gente que tiene negocios entorno al sector turístico. Su conflicto de intereses le hace pensar que todo mochilero es un turista perdido, cuando ese es un gran error. Aunque yo fuera multimillonario y me sobrara el dinero tanto como para poder llegar a multiplicar por 4 o 5 el precio de un viaje, seguiría viajando por libre. Viajar por libre no se hace por el dinero, sino por la libertad. El dinero es simplemente la energía necesaria para obtener esa libertad y por eso, cuanto menos dinero te gastes, más tiempo puedes ser libre. Por mucho que este hombre diga que los mochileros pagan 150 baths por una cerveza en sus viajes, es una idiotez. Algún mochilero incauto en su primer día en Tailandia lo puede llegar a hacer, pero esos establecimientos están para atrapar a los turistas. El tipo de los alojamientos (que puede llegar a ser 100 veces menor, lo cual rompe cualquier posible relación calidad/precio a favor de los hoteles) se elige en función de parámetros diferentes del precio (aunque también por el precio), como la cercanía al centro de las ciudades, la posibilidad de entablar contacto con otras personas (locales o viajeros), etc. La obsesión del autor con el dinero no le hace ver que existen otros parámetros para medir las cosas, además del gran error que representa en cuanto a creación de desigualdades dejarse en el sector turístico grandes cantidades de dinero.

Por último, respecto a la libertad, quería explicarle al autor que un verdadero viajero no sigue una guía. Sé que existe una secta de Lonely Planet adictos que viajan con dicha guía como si de la biblia se tratase, pero no es el caso. Una guía sirve, en la mayoría de los casos de orientación, puesto que podemos viajar a países dónde no sabemos decir ni “hola” y dónde tenemos que encontrar un alojamiento aunque estos se anuncien con letras de otro alfabeto. Pero un libro-guía no es un plan cerrado de viaje. Nosotros no seguimos a un pastor cual rebaño de borregos. Aunque tengamos una idea del viaje, quizás hasta un plan trazado, somos flexibles y podemos modificarlo un poco o mucho en función de aferencias externas que recibimos (otros viajeros, gente del lugar, descubrimientos de última hora en Internet, etc). Porque el autor del artículo debe saber que somos seres sociales, que los mochileros nos juntamos con otros mochileros y hablamos, planificamos, a veces compartimos parte del viaje… pero que también hablamos, compartimos y nos relacionamos con gente normal del lugar al que vamos; mientras que sus borregos solo se relacionan entre ellos (¡y ojo que trates de salirte del rebaño! que ahí está el pastor para impedirlo).

Sentir que el mundo te mira con curiosidad es ser viajero.En fin, es un debate estéril, dado que está claro que a los de la industria del turismo les motivan sus intereses económicos. Por eso quizás el autor no ha hablado de cuando secuestran a su rebaño para meterlo en una tienda dónde tienen comisión, de cuando aparecen las excursiones opcionales de pago, de cuando te cambian un plan sin explicación ninguna, de cuando el menú es plato único y no se puede elegir… La libertad es otra cosa. La libertad es tener la información y poder utilizarla, tener la oportunidad de elegir. Cuantas más veces puedas elegir en la vida, más libre eres. Y eso vale para mochileros y maleteros.

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

4 comentarios sobre “Mochileros, maleteros y libertad”

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