Las cárceles interiores

Esta imagen fue tomada en Mombasa, en la parte costera del fuerte.
Esta imagen fue tomada en Mombasa, en la parte costera del fuerte.

En cualquier viaje que se realiza, una de las partes fundamentales es la conexión con el semejante, con las personas que habitan en los lugares que visitamos, con los que viven el día a día de esos sitios. Si esto es importante en un viaje en Europa o América, en un viaje a África es fundamental y es parte esencial del viaje.

Ni mil edificios, ni mil monumentos, ni mil paisajes nos podrán transmitir lo que media hora de charla tranquila con un anciano, con un trabajador o con un sin techo. Es la única manera de llegar al alma de los lugares que visitamos y conocer el porqué de sus costumbres, de su manera de vivir o de su forma de pensar. Además, quizá sea el mejor vehículo para realizar el viaje interior que todo buen viaje debe inducir.

Sin embargo, hay mucha gente, muchos de los que dicen ser ‘viajeros’ o ‘mochileros’ que se cierran. Desde que bajan del avión que les lleva a África van con la venda en los ojos, ignorando a las personas que se van encontrando, menospreciándolas o evitándolas. Es una venda que les impide ver el verdadero valor de las cosas, el valor del ser humano, de la lucha por la supervivencia, por la vida, por la libertad.

Allá ellos, ciegos de miedo y prejuicios. Ellos se lo pierden. Solo les pido que su cerrazón no se cruce en mi camino, que no se llamen viajeros, que los coleccionistas de visados y fotos se quiten la careta y dejen ver al turista que llevan dentro para no volver a sufrirlos.

Compartir es el mejor agradecimiento

Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

Un comentario sobre “Las cárceles interiores”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *