Crónica: Viaje a Senegal (XXVIII)

23/4 Surrealismo in crescendo (continuacion)

(continuación de la primera parte)

A pesar de que el día había sido intenso, no estábamos excesivamente cansados, por lo que fuimos a cenar relativamente tarde. Cerca del mercado, habíamos visto una hamburguesería llamada “Alibaba”, que además estaba recomendada en la Lonely. A mi me apetecía mucho comer hamburguesa después de haberla probado en otros lugares de Senegal. El “Alibaba” no me defraudó. En Senegal he comido las mejores hamburguesas de mi vida. El local es muy al estilo “americano”, pero tiene un toque distinto que lo hace africano. El propietario, como en la mayoría de los negocios de Dakar, es un francés que se ocupa sólo de hacer caja (4000 CFA).

Salimos del restaurante muy satisfechos, eran más de las 11 de la noche y algunos puestos del mercado todavía estaban montados. Un hombre se nos acercó y empezó a hablarnos en inglés. Dijo que era Gambiano, nos contó su vida y nos pidió dinero para comer, pedía una cantidad desorbitada, no recuerdo bien, pero como 5000 CFA o algo así. Le dijimos que no le daríamos nada y nos dijo “entonces para que me hacéis perder el tiempo” y se fue maldiciendo con el verbo preferido de los ingleses: “fucking”.

Andando llegamos a la plaza de la independencia, pero todavía no teníamos sueño, así que pensamos sentarnos a charlar sentados en las escaleras de un ministerio o algo así que se encontraba a 200 metros de nuestro hotel. Como por arte de magia empezaron a aparecer amigos por allí. Unos nos vendían collares, otros máscaras, otros relojes… Una vendedora de collares, la más simpática, se sentó con nosotros y nos estuvo contando un poco su vida y preguntando acerca de qué nos había parecido el país y tal. Todo con nuestro escaso francés que dificultaba mucho la comprensión. En eso, se acercó un chico joven que se quedó a escucharnos. Me pareció curioso porque no intentó vendernos nada, ni se metió demasiado en la conversación.

En un momento dado, la vendedora de collares preguntó de qué trabajábamos. Como no sabíamos como decir “podólogo” en francés, optamos por decir “doctor” que es más internacional. La chica empezó a explicarnos que le dolía no se dónde y tal a lo cual, claro, tuvimos que explicarle la verdad, que Nuria había estudiado física y medicina “de los pies”. Entonces ocurrió algo curioso. El chico callado que teníamos a nuestro lado se sobresaltó y empezó a decir en perfecto inglés “¿de verdad eres física?”, yo tengo un problema que necesito que me resuelva alguien que sepa física. Sacó de un bolsillo de su cazadora una libreta y nos enseñó unos diagramas y explicó el problema a Nuria que le estuvo ayudan
do durante un buen rato. La vendedora de collares se cansó de aquella conversación ininteligible en inglés, se despidió y se fue.

La conversación sobre problemas de física se convirtió pronto en una conversación sobre filosofía, acerca de la superación personal, los retos, las metas de la vida… Luego entramos en un terreno más personal, el chico nos explicó que hablaba bien inglés porque había estado en Europa estudiando, creo que dijo que en Bruselas o por esa zona, pero que ahora ya hacía tiempo que había regresado a Senegal y que esto le parecía un verdadero desierto intelectual, sin ningún tipo de estimulo, sin trabajo, sin nada. La verdad es que aunque podría parecer que estaba deprimido, era todo lo contrario, tenía una gran fuerza de voluntad y se obligaba cada día a superarse un poco. Tenía una extraña idea del sacrificio que parecía que le funcionaba.

Más tarde supimos que él dormía en esas mismas escaleras, que todas sus pertenencias eran lo que llevaba puesto y que cada día sobrevivía con el dinero que ganaba haciendo un trabajo para unos o para otros. Ese día, por ejemplo, había conseguido algo de dinero, no mucho, ayudando a colocar las sillas para un espectáculo sobre la cultura de Sudáfrica que se celebraría el día siguiente en la misma plaza. Y así cada día, una de las personas más cultas e inteligentes que habíamos encontrado en todo el país.

Ya era más tarde de la medianoche y nos íbamos a ir a casa, cuando se acercó un vendedor de máscaras que estuvo charlando con nosotros durante un rato y nos “convenció” para que le compráramos una máscara (3000 CFA). Nuestro amigo de las escaleras nos dijo que era un muy buen precio y que si queríamos, nos podía ayudar a conseguir un buen precio en el mercadillo artesanal que había unas calles más abajo.

Nos fuimos a dormir con un sabor agridulce. Llegamos a la habitación y nos acostamos esperando dormir bien para afrontar la excursión a la isla de Gore del día siguiente. Sin embargo, hasta bien entrada la madrugada no pudimos pegar ojo ya que las habitaciones cercanas estaban ocupadas por prostitutas y sus clientes, la mayoría senegaleses, aunque también en algún caso puntual, había algún blanco entre la clientela. Por cierto, la potencia sexual de la raza negra, creo que es bastante superior a la blanca. Impresionante.

Gastos del día:
10000 CFA (ayuda a Ser)
400 CFA (Bus a Dakar)
7 EUR (regalos lago rosa)
14800 CFA (Hostal Provençal)
7500 CFA (comida “Restaurant du center”)
400 CFA (Agua)
4000 CFA (cena “Alibaba”)
3000 CFA (Mascara)

Total: 40100 CFA

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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