Sin temor a equivocarme, el día más raro de nuestro viaje a Islandia es el que tuvimos cuando visitamos Vik. Raro por el desarrollo de los acontecimientos, que parecieron ralentizarse tanto que incluso perdimos la oportunidad de visitar una de las mayores y más fotografiadas cataratas de Islandia: Skógafoss.

Los trolls de Vik se petrificaron según la leyenda.
Los trolls de Vik se petrificaron según la leyenda.

En efecto, fue un día extraño en el que nos despertamos muy tarde, incluso más de lo habitual, que no era precisamente pronto. Tardamos en despertar, en desayunar y en ponernos en marcha. Aprovechamos la posibilidad de usar los baños y los sitios comunes del camping del Parque Nacional Skaftafell para asearnos y limpiar la vajilla antes de salir. Es un muy buen camping en el que creo que no hay que pagar (al menos yo no vi a nadie cobrando ni se indicaba nada parecido en esta época del año).

En realidad, ya habíamos acumulado cierto retraso del día anterior, ya que finalmente decidimos establecernos en el aparcamiento del camping en vez de continuar hacía Núpsstaður para dormir en Dverghamrar. Creo que el cansancio acumulado del viaje se empezó a notar durante esos días.

Los paisajes desde la playa de arena negra de Vik son estremecedores. No me extraña que haya tantas series y películas que hayan elegido estas costas para filmar.
Los paisajes desde la playa de arena negra de Vik son estremecedores. No me extraña que haya tantas series y películas que hayan elegido estas costas para filmar.

De camino a Vik

El gran destino del día sería el pueblo de Vik y sus playas, pero antes teníamos algunas paradas que hacer. La primera fue improvisada y fue para ver a los famosos caballos islandeses de cerca. En anteriores ocasiones los habíamos podido ver pero ese día decidimos parar para poder tocarlos incluso. Lo hicimos a través de una valla, pero no hubiera sido demasiado difícil haber entrado, ya que tuvimos la oportunidad de ayudar al amable granjero cuando alimentaba a sus animales.

Los caballos islandeses son dóciles y amigables, pero eso sí, cualquier ruido les asusta.
Los caballos islandeses son dóciles y amigables, pero eso sí, cualquier ruido les asusta.

Paramos también en Núpsstaður, una visita imprescindible para todo el que visite el sur de Islandia. Núpsstaður son unas casas con tejado de turba históricas nombradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ya habíamos visto otras casas con tejado de turba en el norte y especialmente en el este del país, pero estas están infinitamente mejor conservadas y tienen una belleza paisajística única. Eso sí, están en una propiedad privada y el acceso está prohibido y delimitado por una valla.

Desgraciadamente, para acercarse a las casas de tejado de turba hace falta un buen teleobjetivo o saltarse una valla.
Desgraciadamente, para acercarse a las casas de tejado de turba hace falta un buen teleobjetivo o saltarse una valla.

Debido a la hora que era, cerca de la 1, decidimos saltarnos Dverghamrar, Kirkjugólf y algunas visitas menos importantes, como algunas cascadas o el cañón Fjaðrárgljúfur el cual cruzamos sin detenernos. También vimos desde el vehículo, sin detenernos Laufscalavarda, un campo de piedras tomadas por el musgo y, al parecer, muy blanditas (no las probamos).

El pueblo de Vik

El pueblo de Vik es relativamente importante en todo viaje, aunque en realidad es un pueblo de unos cientos de habitantes muy desarrollado turísticamente. El pueblo en sí mismo tiene cierto encanto. Hay algunos servicios básicos, como hoteles, restaurantes y tiendas que lo hacen un lugar interesante para parar. Pero no creo que nadie pare aquí por sus servicios, sino por sus playas, mejor dicho, por el paisaje que forman las rocas de sus playas. Vik es internacionalmente conocido por haber sido escenario de algunas localizaciones de la serie «Juego de Tronos».

Lo más característico de Vik son las rocas que se elevan en el mar en forma puntiaguda y que según la leyenda son trolls petrificados. Esa imagen se puede ver desde la playa principal del pueblo. Nosotros aparcamos la autocaravana en una explanada que hay cerca de la playa, enfrente de una tienda de souvenirs y andamos por la playa y el pueblo. El recorrido pueden ser unos 20 minutos en total, aunque hay que pensar más bien en una hora debido a que hay muchos lugares interesantes para pararse a disfrutar del silencio y la soledad o para hacer fotos.

En las playas desérticas islandesas, a pesar de la salinidad y la roca volcánica, la vida se abre paso.
En las playas desérticas islandesas, a pesar de la salinidad y la roca volcánica, la vida se abre paso.

Después de comer, condujimos la autocaravana hasta la parte de atrás de estas montañas, un rato por la Ring Road y otro por una carretera secundaria asfaltada marcada como «Reynisfjara» si no recuerdo mal. Allí, además de estar relativamente cerca de estas formaciones puntiagudas, en la misma playa hay otras formaciones rocosas muy características de Islandia: las columnas de basalto. Sobre estas la gente suele subirse para hacerse fotos muy vistosas como las que podéis ver por aquí.

En Vik, quienes no viven del turismo viven de sus granjas. Encontramos a esta pareja de ovejas jóvenes junto a su madre.
En Vik, quienes no viven del turismo viven de sus granjas. Encontramos a esta pareja de ovejas jóvenes junto a su madre.

El último destino en Vik fue Dyrhólaey, unos acantilados en el lado oeste de la playa dónde es posible ver frailecillos y disfrutar de la salvaje naturaleza islandesa. En teoría la visita a Dyrhólaey debería haber durado no más de una hora, pero el grupo se separó y algunos recorrieron varios kilómetros para buscar los frailecillos que no había podido ver en la península de Langanes. Tuvieron suerte y encontraron algunos ejemplares.

Las columnas de basalto son muy fotogénicas. En esta foto parecemos la portada de un disco de Parchís.
Las columnas de basalto son muy fotogénicas. En esta foto parecemos la portada de un disco de Parchís.

La noche en Seljavallalaug

Según lo planificado, deberíamos haber visitado Skógafoss y luego haber continuado hacía las termas de Seljavallalaug. Sin embargo, era muy tarde y, la verdad, estábamos un poco saturados de cataratas, por lo que nos saltamos Skógafoss, dejando otra excusa en el camino para volver a Islandia.

Aún así, llegamos muy tarde a Seljavallalaug, ya anocheciendo, y menos mal que vinimos directamente, porque en caso contrario desconozco si hubiéramos acertado a llegar (bueno, probablemente sí, porque la indicación del GPS era bastante exacta). En teoría, lo que había leído de Seljavallalaug es que había una piscina termal histórica, una de las primeras de Islandia, que todavía se conservaba aunque en mal estado, y que habían construido una más nueva, más moderna y más cerca del pueblo, pero que no era gratuita y de libre acceso.

Si bien es verdad que ese día no hubo baño caliente, estos dos valientes protagonizaron un "a que no hay huevos" que los condujo a bañarse en el Océano Atlántico.
Si bien es verdad que ese día no hubo baño caliente, Roman y Jorge protagonizaron un «a que no hay huevos» que los condujo a bañarse en el Océano Atlántico.

El GPS nos trajo hasta un lugar dónde no había nada. Paramos porque se había acabado el camino y allí había otra autocaravana (también de McRent). Llovía un poco, casi un txirimiri como dicen en Euskadi, pero aún así salimos a buscar cualquier lugar dónde poder meternos en agua caliente. Nuria y yo nos fuimos a buscar hacía la aldea (había 5 casas mal contadas), Jorge y Román se fueron cañón adentro y Aida se quedó esperando. Al cabo de 15 minutos nos juntamos todos en la autocaravana. Nuria y yo habíamos encontrado las nuevas instalaciones. Se encontraban poco antes de llegar al punto dónde habíamos aparcado y las habíamos confundido con una casa. El problema era que estaban cerradas con llave y no se veía que aquello fuera a estar abierto al público esa noche. Por su parte, Román y Jorge habían encontrado la piscina original de Seljavallalaug, pero nos informaron de que el camino para llegar hasta ella había sido un poco complicado, especialmente en el regreso cuando ya no había luz solar. Por ello, decidimos preparar la cena y dejar el baño para la mañana siguiente.

3 Replies to “Vik”

  1. Ricardo says:

    Muchas gracias por todas las explicaciones y detalles, quiero ser viajero, quiero estar en muchos lugares, vivo en una isla donde el marketing, negocio la está destruyendo, donde se vive de una mentira, es la isla de Ibiza, y mi afición a la fotografía aérea y de cámara réflex de larga exposición y uso de filtros me hacen llevar a lugares como Islandia, espero que con bajo presupuesto no me pase nada y pueda disfrutar y sacar la mejor luz del lugar.

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  2. PILAR says:

    Estoy interesada en visitar Nuppstadur, pero me parece que no es posible no?? propiedad privada, valla, acceso prohibido…
    Me hubiera gustado ir. POdeis resolver la duda? gracias!! y si podeis dar mas información , lo agradecería 🙂
    Si podeis contestar a mi email mejor.. gracias.. Un saludo

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