La carretera 85 de Islandia

El día 23 de abril fue un día de paisajes a cada cual más impresionante, como este en la península de Langanes que además estaba completamente desierto.
El día 23 de abril fue un día de paisajes a cada cual más impresionante, como este en la península de Langanes que además estaba completamente desierto.

En el día que marca justo la mitad del viaje, emprendemos el trayecto por la carretera 85 que es la que recorre la bahía de Skjálfandi desde las cercanías de Husavik y se acerca al punto más al norte de Islandia tocando el círculo polar ártico (Hraunhafnartangi) para luego dirigirse hacía el sur hasta conectar con la Ring Road (carretera circular), (casi) siempre por la costa y con paisajes verdaderamente espectaculares.

Para mi la carretera 85 fue la que mejores paisajes ofreció de todas las que recorrimos en Islandia (por momentos, por unos pocos kilómetros, hay paisajes más espectaculares en otras carreteras, pero teniendo en cuenta que es una carretera de 300 kilómetros, en promedio es el trayecto que yo más recomendaría para un amante de la conducción relajada y espectacular).

Iniciando la ruta 85

Tjörneshöfn además de los fósiles, también es un bonito lugar dónde sentarse unas horas con la intención de avistar ballenas, ya que sus costas son las que las suelen recibir.
Tjörneshöfn además de los fósiles, también es un bonito lugar dónde sentarse unas horas con la intención de avistar ballenas, ya que sus costas son las que las suelen recibir.

Habíamos dormido la noche anterior en el Geothermal Goldfish Pond, por lo que estábamos muy cerca de Husavik. Podríamos haber realizado la excursión para el avistamiento de ballenas, nadie del grupo mostró interés, por lo que tras llenar gasolina pasamos de largo del pueblo por la misma carretera 85. Sinceramente, ninguno de los pueblos o ciudades de Islandia me pareció especialmente interesante para pararse demasiado tiempo en él.

Pendientes de si veíamos ballenas en la bahía, se nos hizo muy corto el trayecto hasta nuestra primera parada, Tjörneshöfn, un río dónde hay muchísimos fósiles marinos. Sobre este lugar debo decir dos cosas. Primeramente diré que no es un lugar dónde puedas encontrar fósiles tan espectaculares como cabría esperar; el lugar está muy trillado y aunque hay miles de fósiles, la mayoría son pequeños, rotos y poco atractivos, aún así creo que si te gustan las piedras y los fósiles lo disfrutarás (por supuesto, no te puedes llevar nada sin preguntar antes a los granjeros de la zona que saben cuando un fósil tiene o no algún valor). Lo segundo que quiero comentar es que tengáis cuidado tanto si vais con una autocaravana como si vais con un todoterreno. A nosotros nos salvó el ir con la autocaravana. Nos metimos por el camino de tierra que entra a mano izquierda desde la carretera 85 y al poco tiempo (en cuanto vimos un apartadero cerca de la bajada al mar) nos metimos y dejamos el vehículo. Si hubiéramos continuado por allí, confiados tal vez por llevar un 4×4, tras descender muchos metros con piedra y gravilla nos hubiésemos encontrado con que era imposible seguir bajando debido a un desprendimiento de un lado de la carretera (seguramente una gran roca cayó). Incluso con un buen vehículo 4×4 hubiésemos tenido que hacer marcha atrás durante unos cuantos cientos de metros con una gran pendiente y suelo resbaladizo. Mejor que echéis una mirada a pie antes de bajar el coche.

El mejor bosque de Islandia

El bosque que queda encerrado dentro de la "herradura" formada por el cañón es el más poblado que encontramos en toda la isla.
El bosque que queda encerrado dentro de la “herradura” formada por el cañón es el más poblado que encontramos en toda la isla.

Tras la excursión proseguimos por la 85 en dirección al Parque Nacional Jökulsárgljúfur y el bosque de Asbyrgi. Se trata de un lugar espectacular enclavado en un cañón en forma de herradura. Creo que fue el mayor bosque que vimos en Islandia (sin duda el mejor), una sensación extraña volver a ver árboles. Para visitar este parque, si vas en verano, es mejor hacerlo el día que visites Dettifoss, continuando por la carretera 862 o la 864 según prefieras asfalto o camino de tierra. Fuera del verano ese tramo de carretera que conecta con la carretera 85 está cerrado. En el Parque Natural Jökulsárgljúfur, Roman, Aida y yo decidimos salir a hacer un trekking, mientras Nuria y Jorge se quedaban. Primero hicimos un tramo de trekking marcado que nos llevó a los pies de una altísima cascada que caía en un lago helado. Anduvimos por el lago congelado un rato, pero como a Aida eso le supo a poco, se inventó un camino saliéndose del balizado para llegar a la cascada misma. Ella sola y así, sin pensárselo mucho. ¿Que queréis? Ya hacía muchos días que no hacíamos locuras. La senda creo que es utilizada por algunos visitantes, pero en verano, en invierno puede ser muy peligrosa porque en el tramo final vas andando sobre nieve que puede caer en cualquier momento.

Otra visión dónde se puede apreciar mejor el cañón en herradura, al cascada a la derecha con su supuesto sendero (que parte desde dónde se ha tomado la foto) y  justo abajo el lago congelado por el que caminamos con su pequeño mirador dónde en la foto hay dos personitas (haceos una idea del tamaño de todo con ese detalle).
Otra visión dónde se puede apreciar mejor el cañón en herradura, al cascada a la derecha con su supuesto sendero (que parte desde dónde se ha tomado la foto) y justo abajo el lago congelado por el que caminamos con su pequeño mirador dónde en la foto hay dos personitas (haceos una idea del tamaño de todo con ese detalle).

La península de Langanes

Mientras Roman y Aida (en la foto, buscadlos) recorrían todo el sendero, Nuria y yo nos situábamos estratégicamente junto a un nido de frailecillos.
Mientras Roman y Aida (en la foto, buscadlos) recorrían todo el sendero, Nuria y yo nos situábamos estratégicamente junto a un nido de frailecillos.

Tras comer, proseguimos rumbo al norte por la carretera 85. Pregunté si a alguien le apetecía ir al punto más al norte de Islandia, pero no hubo ganas, así que dejamos la visita a Raufarhöfn para el próximo viaje. Tras ese desvío lo que nos quedaba eran unos 160 kilómetros por las tierras más inhóspitas y despobladas de Islandia, la península de Melrakkaslétta y la de Langanes. En esta última península realizamos la última parada del día antes de nuestro lugar de acampada. Había muy pocas posibilidades de ver frailecillos porque estos inician el anidamiento en sus acantilados entre mayo y junio. El 23 de abril quizás era demasiado pronto, pero decidimos intentarlo. Nos desviamos con la autocaravana y tomamos un camino de tierra bastante maltrecho, pero apto para nuestro monstruo, hasta llegar a un sitio dónde aunque el camino continuaba, habían puesto una mesa de merendero y un panel informativo (ni un árbol, eso sí). Paramos, leímos el cartel y nos hicimos una composición de lugar. Había una serie de puntos marcados alrededor de una ruta circular marcada por unas balizas. Tras una discusión decidimos dividir el grupo. Por una parte Aida y Román iban a hacer el recorrido completo buscando a los frailecillos que intuíamos que estarían en el punto más alejado (no preguntéis porqué), mientras que Nuria y yo nos acercaríamos simplemente al acantilado y buscaríamos por allí. Por su parte Jorge, que no se encontraba bien, decidió quedarse. Aida y Román no tuvieron suerte, pero Nuria y yo aparte de ver al menos 5 ejemplares de frailecillo, pudimos disfrutar de otras muchas aves que volaban a pocos palmos de nuestras cabezas. Muy recomendable esta excursión.

Mientras esperábamos a los frailecillos pudimos ver muchas gaviotas, algunas siendo alimentadas como estas jóvenes.
Mientras esperábamos a los frailecillos pudimos ver muchas gaviotas, algunas siendo alimentadas como estas jóvenes.
Algunas gaviotas las vimos de muy cerca, se acostumbraron a nosotros y pasaban en vuelo rasante a menos de 1 metro de distancia.
Algunas gaviotas las vimos de muy cerca, se acostumbraron a nosotros y pasaban en vuelo rasante a menos de 1 metro de distancia.
Finalmente los dos frailecillos que habíamos visto entrar en su agujero salieron a saludar.
Finalmente los dos frailecillos que habíamos visto entrar en su agujero salieron a saludar.
Y volaron
Y volaron
Hasta aterrizar en el agua dónde se quedaron nadando. No fueron los únicos frailecillos que vimos, había una decena en el mar, pero estos eran los que tuvimos más cerca.
Hasta aterrizar en el agua dónde se quedaron nadando. No fueron los únicos frailecillos que vimos, había una decena en el mar, pero estos eran los que tuvimos más cerca.

Otra noche mágica

La imagen que se nos quedó en la retina esa noche fue la de los frailecillos, sin ninguna duda, y sin menospreciar los hermosos paisajes que tuvimos la suerte de recorrer.
La imagen que se nos quedó en la retina esa noche fue la de los frailecillos, sin ninguna duda, y sin menospreciar los hermosos paisajes que tuvimos la suerte de recorrer.

Anochecía cuando regresamos a la autocaravana y nos poníamos en marcha de nuevo por la carretera 85 que ya no dejaríamos hasta el desvío hacía Selárdalur, poco antes de llegar a la primera gran población de la zona. Cambiamos esa noche el concepto de poza por el de piscina natural al aire libre. Aquella es una piscina como la que tenemos en cualquier pueblo o ciudad, con sus cambiadores, su jacuzzi, su piscinita para niños, etc, pero todo funcionando con agua caliente geotermal, gratuito y abierto las 24 horas del día. Impresionante el nivel Eso sí, creo que esto de gratis y abierto es solo fuera de temporada, cuando el turismo invade el país quizás las cosas sean diferentes (he leído algunas noticias que hablan de discusiones sobre este tema para evitar el vandalismo). Además se trata de unas instalaciones que se encuentran a 12 km de la población y no tienen electricidad por lo que el encanto es todavía más especial (llevaos linternas si tenéis planes de usar las instalaciones de noche).

Allí conocimos a un grupo de islandeses y tras compartir algunos tragos con ellos, Román y Aida decidieron aprovechar el viernes noche e irse con ellos de fiesta. El resto nos quedamos disfrutando de una mágica noche de niebla y baños calientes en una piscina a nuestra entera disposición junto a uno de los mejores y más caros ríos dónde pescar trucha finlandesa.

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

2 comentarios sobre “La carretera 85 de Islandia”

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