Relocations o cómo alquilar un coche gratis

¿Te has preguntado alguna vez qué pasa con los coches que alquilas en una oficina y dejas en otra oficina distinta? Alguien tiene que llevarlo a la oficina original o a otra dónde necesiten ese vehículo. Ese alguien cobrará por el servicio y eso añade un coste adicional a las empresas de alquiler, ¿cómo solucionarlo? Con las relocaciones, de manera que la empresa permite que alquiles un coche gratis o por muy poco dinero con la condición que lo dejes en otra oficina en un tiempo máximo. Sigue leyendo Relocations o cómo alquilar un coche gratis

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Una familia en autocaravana – Entrevista de viajes

Si eres un seguidor habitual de nuestras entrevistas a viajeros, seguramente recuerdas a la familia de Road4World o a la familia de El Vuelo de Apis, o los de Vaya Viaje. Todas ellas son familias que en autocaravana o en un 4×4 adaptado para dormir dentro han decidido que con niños también se puede viajar y que con una casa rodante es mucho más fácil. Es el mismo caso de nuestros invitados de hoy: Nati (42 años), Javi (44 años), Carla (9 años) y Alejandro (7 años) se van a dar la vuelta al mundo con su autocaravana. Su vuelta al mundo, estructurada en etapas, prevén que les lleve 3 años desde ya mismo (acaban de salir) hasta junio de 2019 aproximadamente.

Si queréis seguir su aventura recién estrenada, podéis hacerlo en su blog o sus cuentas en redes sociales: facebook y twitter. Sigue leyendo Una familia en autocaravana – Entrevista de viajes

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Road4World: una familia sobre ruedas – Entrevista viajera

Ana, Martín, Genma y Mateo forman Road4World, es un proyecto familiar de viaje que dentro de un par de semana partirá durante 4 años en 5 etapas a recorrer el mundo en una autocaravana. Mejor que presentarlos yo, es ver el vídeo que han creado como presentación: Sigue leyendo Road4World: una familia sobre ruedas – Entrevista viajera

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¡Vaya viaje! Vuelta al mundo de una familia en autocaravana

Un padre, una madre, dos niñas, un perro y una autocaravana. Con estos ingredientes, esta familia se está preparando para vivir la aventura de su vida: dar la vuelta al mundo. La cuenta atrás que preside su blog dice que faltan 197 días para iniciar la aventura y ellos nos cuentan que la han dividido en 5 grandes etapas: la primera saliendo de su casa en Ceuta y llegando hasta Cabo Norte para luego bajar hacía Irán (21 países en 85 días), la segunda recorriendo desde India hasta Australia, la tercera recorriendo la costa oeste de Canada, EEUU por la 66 modificada y bajando hasta México por la costa este, la cuarta continuando el viaje hasta el tapón del Darien y la quinta y última visitando desde Venezuela hasta Chile.

Blog Vaya Viaje¿Y quienes son los valientes que van a realizar este viaje? Son Paloma (1984), Lolo (1979), Clara (2012), Emma (2014) y la perrita Dharma. Podéis conocerlos mejor en su blog Vaya Viaje o contactando directamente con ellos en Facebook.

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Ventajas de viajar en autocaravana o camper (y algunos inconvenientes)

Viajar con la casa a cuestas tiene muchas ventajas desde el punto de vista del viajero independiente (el que viaja por libre sin un viaje organizado), incluso si además trata de reducir al máximo los costes para poder cumplir con la máxima del mochilero: “más barato, es más tiempo”. Alguien puede pensar que es incompatible viajar en autocaravana y ahorrar en un viaje, pero tal y como demostramos en nuestro viaje a Islandia, no solo no es incompatible, sino que es uno de los viajes más baratos que he encontrado por la red en ese país.

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¿Cuánto cuesta visitar Islandia? El precio del viaje

No son pocas las veces que la gente se sorprende cuando le digo cuanto cuesta visitar Islandia… al menos a nuestra manera. Como en todos los viajes, el precio del viaje depende de qué esperes, de a qué estés dispuesto de a renunciar y de tus habilidades viajeras (negociación, búsqueda de información, etc).

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De piscina termal a fuente termal

Si de algo puede presumir Islandia es de tener las mejores fuentes termales. Brotan de cualquier lugar de su territorio y los Islandeses las aprecian tanto que las conservan en un estado semi-salvaje. Si esas fuentes termales estuvieran en un país como España, seguro que serían todas privadas y hubieran construido urbanizaciones insostenibles a su alrededor. Allí no, allí respetan el agua caliente que brota del subsuelo y simplemente canalizan el agua para poder aprovecharla para bañarse (salvo honrosas excepciones como la Blue Lagoon o su equivalente en el lago Myvatn).

La vieja piscina termal de Seljavallalaug conserva sus vestuarios, aunque se conserva en muy mal estado.
La vieja piscina termal de Seljavallalaug conserva sus vestuarios, aunque se conserva en muy mal estado.

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Vik

Sin temor a equivocarme, el día más raro de nuestro viaje a Islandia es el que tuvimos cuando visitamos Vik. Raro por el desarrollo de los acontecimientos, que parecieron ralentizarse tanto que incluso perdimos la oportunidad de visitar una de las mayores y más fotografiadas cataratas de Islandia: Skógafoss.

Los trolls de Vik se petrificaron según la leyenda.
Los trolls de Vik se petrificaron según la leyenda.

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El día en el que nos subimos a los icebergs en Islandia

Recomendaría a todo el mundo que pasara una noche al lado de la laguna Jokulsarlon, aunque tuviera que ser en tienda de campaña.
Recomendaría a todo el mundo que pasara una noche al lado de la laguna Jokulsarlon, aunque tuviera que ser en tienda de campaña.

Un viaje de aventura es un viaje de aventura, aunque sea en una pequeña escala. Tras haber visto el atardecer en la espectacular laguna Jokulsarlon dormimos como niños hasta el punto que se nos pasó la hora y no pudimos disfrutar del amanecer. ¡Lástima! Pero así tenemos un motivo más para volver. Eso sí, aunque el sol ya había salido hacía rato, las vistas desde la autocaravana desayunando fueron impresionantes. Creo que es el mejor lugar en el que hemos desayunado junto a aquella vez en el tren lunático viendo cebras, ñus y jirafas en libertad.

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Buscando las cuevas de hielo de Islandia

Dos de las mejores experiencias en Islandia fueron caminar sobre el glaciar y pasear por sus cuevas de hielo.
Dos de las mejores experiencias en Islandia fueron caminar sobre el glaciar y pasear por sus cuevas de hielo.

El día anterior fue un día duro en el que avanzamos mucho más de lo previsto a costa de echar horas en la carretera. Como expliqué en la entrada anterior de esta serie, tratamos de dormir en el parking de las termas de Höfn pero no nos dejaron y como tampoco las habíamos visitado, decidimos regresar a disfrutarlas (estábamos a solo un kilómetro de allí, en un apartado de la carretera).

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Los fiordos del este

Podríamos decir que la jornada del 24 de abril ganamos un día a cambio de saltarnos las excursiones hacía los fiordos del este. Recorrimos los fiordos del este, sí, pero no recorrimos ninguno. En cambio realizamos un trayecto de más de 400 km ese día y terminamos la jornada cerca de Höfn, en el sur de la isla. Pero vayamos por partes.

Aunque ahora en la foto parezca una catarata bastante espectacular, Ytri es una más entre tantas cataratas en Islandia y tanto es así que algunos miembros del grupo prefirieron quedarse dentro de la autocaravana.
Aunque ahora en la foto parezca una catarata bastante espectacular, Ytri es una más entre tantas cataratas en Islandia y tanto es así que algunos miembros del grupo prefirieron quedarse dentro de la autocaravana.

Camino de Hengifoss

Por la mañana temprano algunos miembros del grupo aprovecharon para darse un nuevo chapuzón en las excelentes instalaciones de Salardalur en las que habíamos pernoctado. Tras el desayuno, con más sueño que otra cosa, especialmente los que se fueron de fiesta la noche anterior, emprendimos el camino de regreso hacía la Ring Road. Pasamos cerca de una hora conduciendo por la 85 y la Ring Road hasta que llegamos a nuestra primera parada, la catarata Ytri-Rjúkandi, una cascada menor en la que aprovechamos para relajarnos un rato.

Al llegar a Fljótsdalshérad era momento de tomar decisiones. Este pequeño pueblo está en un punto estratégico para conocer la zona. Al nordoeste tiene la zona de la que venimos; al nordeste tiene la carretera 94 que termina en Borgarfjörður Eystri de dónde he leído muy buenas críticas; al este tiene Seydisfjordur, el fiordo de las cataratas, conocido por el gran número de estas que se pueden encontrar a su paso; al sur, atravesando algunos fiordos encantadores se encuentra el camino a los grandes glaciares; y al sudoeste está el lago Lagarfljot, las cascada Hengifoss y una de las principales entradas al centro de Islandia. De hecho, en la planificación original la idea era dormir cerca de aquí tras visitar los atractivos de la zona.

La subida a Fardagafoss se hacía por nieve pura recién caída y con una buena inclinación.
La subida a Fardagafoss se hacía por nieve pura recién caída y con una buena inclinación.

Finalmente, debido al cansancio acumulado del día anterior, decidimos dejar los fiordos de lado. Visitamos solo la catarata de Fardagafoss, al inicio de Seydisfjordur e inmediatamente dimos media vuelta para emprender el camino hacía Hengifoss, la tercera catarata más grande de Islandia y una de las imperdibles si te pilla cerca. Una curiosidad en Fadagafoss fue que debido a que hacía un buen día soleado, Nuria en vez de continuar con el resto del grupo hasta la catarata, se quedó en el camino tumbada al sol (con abrigo, eso sí, que una cosa es que saliera el sol y otra que hiciera calor). Cuando regresamos no la vimos y pensamos que habría regresado a la autocaravana, pero llegamos y no estaba. Me tocó subir de nuevo a buscarla. Resultó que se había dormido y no nos escuchó cuando pasamos por allí y además se había dormido muy bien camuflada entre dos rocas, con lo que me costó un rato y un susto encontrarla.

Las vistas desde arriba eran bastante espectaculares.
Las vistas desde arriba eran bastante espectaculares.
Paso a paso íbamos ascendiendo a paisajes cada vez más espectaculares. Dejábamos abajo la autocaravana, el lago y las carreteras.
Paso a paso íbamos ascendiendo a paisajes cada vez más espectaculares. Dejábamos abajo la autocaravana, el lago y las carreteras.

Hengifoss

Cuando llegamos a Hengifoss ya era la hora de comer, íbamos bastante retrasados a pesar de no haber recorrido ningún fiordo. El paisaje boscoso conforme vas llegando al lago Lagarfljot nos había cautivado y habíamos aminorado el ritmo. La bajada final, con el lago al fondo, algunos árboles grandes en la carretera (¡que gusto ver árboles!) y el día soleado me gustaron bastante. El puente sobre el lago es también bastante espectacular. En definitiva es un lugar al que vale la pena ir aunque suponga realizar un camino de ida y vuelta de unas decenas de kilómetros. Por cierto, que el entorno invita a pasar la noche allí, no lo dudéis si estáis planificando un viaje y no sabéis dónde quedaros.

Tampoco Litlanesfoss hubiera merecido tanta atención si no fuera por su hermana mayor y por los espectaculares paisajes de esta zona.
Tampoco Litlanesfoss hubiera merecido tanta atención si no fuera por su hermana mayor y por los espectaculares paisajes de esta zona.

Antes de realizar la excursión a Hengifoss, aparcamos la autocaravana en el parking de las cataratas, justo abajo de una empinada montaña, y comimos. Solo nos animamos a hacer la excursión Jorge y yo; el resto se quedó durmiendo en “casa”. La subida inicial es bastante durilla por la inclinación y por la gran cantidad de barro que hay. El camino está muy bien marcado y es imposible perderse al menos hasta la primera catarata, Litlanesfoss, la más pequeña de las dos. Luego hay algún tramo un poco más complicado y peor marcado, pero al estar dentro de un cañón la intuición hace fácil orientarse. El entorno es espectacular. Aunque no sea la mayor de las cataratas de Islandia, se trata de una de las zonas más impresionantes en las que estuvimos y uno de los trekkings más técnicos y divertidos. En total estuvimos unas tres horas subiendo y bajando (el camino de ida es casi todo de subida y el de regreso es de bajada ya que hay que volver por el mismo sitio).

Tras hora y media de sendero ya podíamos distinguir al fondo la catarata de Hengifoss, pero aún quedaría un buen trecho (en peor estado) para llegar hasta ella.
Tras hora y media de sendero ya podíamos distinguir al fondo la catarata de Hengifoss, pero aún quedaría un buen trecho (en peor estado) para llegar hasta ella.

La larga marcha

Tras nuestra pequeña aventura en Hengifoss teníamos que decidir qué hacer, dónde ir a pernoctar. Habían diversas opciones, desde quedarnos por esta zona, hasta lanzarnos directamente al sur. Yo era partidario de un término medio, de quedarnos a medio camino entre esto y el sur, pero había algunos que ya querían cambiar de paisajes y les apetecía parar en más cataratas. Así que, a pesar del a hora que era, a pesar del parte meteorológico adverso, a pesar de los muchos kilómetros que faltaban y a pesar de lo cansados que estábamos, decidimos bajarnos al sur directamente.

Teníamos dos opciones para bajar al sur. La fácil y larga que era tomar las carretera 92 y 96 que van por los fiordos y enlazan con la 1 (que además es una ruta recomendada por sus paisajes) o la difícil y corta que era tomar la carretera 1 y atajar por la 939 (que tenía zonas de color blanco en el parte meteorológico). Adivináis cual elegimos, ¿verdad? Pues sí, el tramo por la 939 que era el que más respeto me daba estaba marcado en verde en el parte y me dio confianza, mientras que un tramo por Ring Road que está sin asfaltar era el único que durante una decena de kilómetros lo marcaban en blanco (nieve en la carretera). Así que tomamos otra loca decisión que nos salió bien y que dejó otro vídeo para la posteridad.

La carretera 1 es bastante complicada es ese tramo sin asfaltar que tiene. Recomiendo evitarla si ha nevado o el parte meteorológico es desfavorable para quienes nunca hayan conducido en condiciones extremas (se puede evitar rodeando los fiordos por la 92 y 96). La carretera 939 en verano y sin nieve tampoco es problemática como podéis ver en este vídeo (no es nuestro), pero puede ser difícil en pleno invierno.

Jorge bebiendo agua pura frente a la gran catarata de Hengifoss tras un gran trekking.
Jorge bebiendo agua pura frente a la gran catarata de Hengifoss tras un gran trekking.

Noche en la carretera

Finalmente, llegamos a nuestro destino pasadas las 10 de la noche. Habíamos encontrado una reseña en un blog de unas termas privadas cerca de Höfn, en la población de Hoffel. Un lugar poco conocido por los extranjeros y que había llegado a oídos de la autora del post gracias al boca a boca. Sin embargo, cuando llegamos, ilusionados con ducharnos y pasar un buen rato en el agua caliente, nos encontramos con que el dueño del lugar nos dijo que iba a cerrar ya y que no podíamos quedarnos a dormir en el parking de su negocio. Tratamos de negociarlo un poco, pero fue imposible. Acabamos de cenar allí, ya que habíamos empezado a cocinar y movimos la autocaravana 1000 metros hasta un lateral de la carretera bastante llano y dónde creímos que no molestaríamos a nadie. Nos dormimos, eso sí, decididos a regresar a la mañana siguiente.

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Dettifoss y Myvatn

Una jornada que transcurrió entre el paisaje lunar del Namaskard y la espectacularidad de Dettifoss.
Una jornada que transcurrió entre el paisaje lunar del Namaskard y la espectacularidad de Dettifoss.

Despertamos en el parking de Grjótagjá bien pronto y salimos rápidamente de allí. La prisa era por dos motivos. Primero porque se presentaba una jornada bastante larga con 223 km y muchos lugares por visitar y segundo porque se supone que está prohibida la pernocta en ese parking (podríamos haber avanzado 500 metros y hubiéramos encontrado un sitio permitido para dormir, pero llegamos demasiado tarde como para buscar).

Namaskard y el Krafla

A escasos 5 minutos de Grjótagjá está la zona geotermal denominada Namaskard. Aunque esta zona tiene su propio parking, nosotros decidimos dejar la autocaravana unos 500 metros antes, junto a un hermoso lago azul turquesa producido por el mismo fenómeno que las famosas Blue Lagoon: la producción de energía geotermal de la cual este agua es su residuo.

La impresionante laguna azul con el vapor de la factoría y un volcán al fondo.
La impresionante laguna azul con el vapor de la factoría y un volcán al fondo.

Andando desde esta laguna azul se puede ir a Namaskard. Namaskard es una zona bastante grande de diferentes fenómenos geotermales. Hay fumarolas, barro hirviendo, etc. Si ya has estado en otras zonas de similares características quizás te parezca más de lo mismo, pero es interesante hacer la visita a través de sus sencillos senderos ya que queda pegada a la carretera de camino a Dettiffos desde Myvatn.

El viento en la cima del volcán era tremendo, costaba mantenerse en pie.
El viento en la cima del volcán era tremendo, costaba mantenerse en pie.

Pero antes de llegar al desvío que nos llevará más tarde a Dettifoss, tomamos otro desvío que nos acercó al volcán Krafla y su caldera (Viti; no confundir con el otro “Viti” que tiene una laguna de aguas calientes y solo es accesible en 4×4 y en verano). Las carreteras de esta zona estaban muy nevadas y en general era una zona poco cuidada. La temporada de turismo para ellos todavía no había empezado y el invierno estaba demasiado cerca. Ni tan siquiera pudimos acercarnos al parking que hay para visitar la zona ya que más de medio metro de nieve era demasiado para nuestra autocaravana. Tuvimos que dejar el vehículo mal aparcado (junto a otros) a un lado de la carretera y cruzamos los dedos para que las ruedas no patinaran con el hielo cuando quisiéramos salir.

A mi, sinceramente, el volcán me decepcionó un poco ya que esperaba algo más espectacular. Al estar todo tan nevado apenas se veían contrastes y era complicado moverse (si fallaba el suelo metías la pierna hasta más arriba de la rodilla). Me hubiese gustado bajar al crater, pero incluso con el curriculum aventurero que estábamos cosechando en Islandia hubiese sido una temeridad. Finalmente y visto que la zona no era demasiado espectacular decidimos hacer solo la ruta corta (de 1 hora).

Observad la curiosa manera de instalar las tuberías que conducen el agua termal hasta la planta:

Si en vuestro viaje por Islandia os encontráis un acceso a un parking en este estado, mejor os quedáis arriba, porque como bajéis (si lo lográis de una pieza) será imposible volver arriba.
Si en vuestro viaje por Islandia os encontráis un acceso a un parking en este estado, mejor os quedáis arriba, porque como bajéis (si lo lográis de una pieza) será imposible volver arriba.

Como anécdota decir que cuando regresamos al coche y estábamos preparando algo caliente para proseguir el camino, se acercó una pareja de visitantes que nos pidieron cobijo porque su coche (un 4×4 pequeño) se había quedado tirado tratando de atravesar uno de los bloques de nieve y hielo que había en la carretera. Les invitamos a te, pero al poco tiempo se marcharon porque apareció un todoterreno más grande que los podía sacar del apuro. Luego nos los encontraríamos en Dettiffos sanos y salvos.

Dettifoss

Volvimos a la ring road y continuamos hasta encontrar la carretera 862, que había sido abierta al público solo un par de semanas antes de llegar. De hecho, el punto final de la carretera era el parking de Dettifoss y sobre la otra mitad de la carretera (que lleva al Parque Nacional Jökulsárgljúfur) había 2 metros de nieve y solo circulaban por allí motos de nieve de una empresa turística.

Asomarse a la cascada pequeña todavía era posible, aunque un tanto arriesgado.
Asomarse a la cascada pequeña todavía era posible, aunque un tanto arriesgado.

En Dettifoss hay dos cataratas, una pequeña (Selfoss) y otra grande (Dettifoss). Una vez dejas el coche en el parking conviene ir primero a la pequeña para que así la grande te sorprenda más. Selfoss no es gran cosa, pero ofrece algunos puntos bastante espectaculares para hacerte la típica foto al borde del precipicio (cuidado si hace viento y hay hielo). Todo está muy bien marcado y no necesitas GPS ni nada similar. Selfoss es muy espectacular, pero no nos pudimos acercar demasiado al borde porque la nieve se había solidificado y era hielo puro. Sí, lo reconozco, teníamos un día muy poco aventurero, sería la resaca de la noche anterior…

Eso sí, a la grande era imposible. Esos dibujos tan extraños que se ven en la nieve significa que ha solidificado y es tan resbaladiza como un tobogán. Y son 200 metros de caída...
Eso sí, a la grande era imposible. Esos dibujos tan extraños que se ven en la nieve significa que ha solidificado y es tan resbaladiza como un tobogán. Y son 200 metros de caída…

La visita en total nos costaría un par de horas, quizás un poco más. Regresamos a la autocaravana y nos pusimos a cocinar ya que los dos pequeños trekkings que habíamos hecho nos habían abierto el apetito.

Dimmuborgir

Teníamos que emprender el viaje de regreso ya que nuestro objetivo de la tarde era darle la vuelta al lago Myvatn y dormir en las cercanías de Husavik. Nuestra primera parada en el lago Myvatn sería Dimmuborgir, después de que nos saltáramos Storagjá, la otra cueva termal dónde no te deberías bañar porque se detectó e-coli en el agua.

Dimmuborgir, aparte de un grupo de música heavy, es una zona de senderismo en los alrededores del lago Myvatn con unas formaciones de piedra muy raras que recuerdan a gnomos o trolls. Por cierto, que desde el mismo parking de Dimmuborgir se puede emprender la subida al volcán Hverfjall, pero son más de 3 horas. En Dimmuborgir puedes seguir diferentes rutas de diferentes longitudes y tiempos. A mi esta zona sí que me gustó a pesar de la gran cantidad de nieve que había. Aquí “clavabas” la pierna hasta la ingle.

Dándole la vuelta al lago Myvatn

Momento zen en este embarcadero a los pies del lago Myvatn.
Momento zen en este embarcadero a los pies del lago Myvatn.

La siguiente parada fue en la pequeñísima península de Höfdi dónde disfrutamos de un ratito de relax al borde del lago desde un pequeño embarcadero. Por cierto, en esta zona hay muchas viviendas privadas que te impiden llegar hasta el lago, pero si consigues encontrar un camino, la recompensa son unas vistas espectaculares y una tranquilidad incomparable.

El siguiente punto de la ruta fueron los pseudocráteres de Skútustaðir. Aquí no nos detuvimos mucho tiempo, estábamos cansados y no apetecía salir del habitáculo. Básicamente los pseudocráteres son falsos cráteres volcánicos, es decir, pequeños conos que salen del suelo pero que en realidad no se han producido por la salida de magma.

Dándole la vuelta al lago Myvatn nos despedimos de él y nos dirigimos por la maltrecha carretera 87 hacía Husavik. En realidad nos equivocamos, deberíamos haber regresado por la 1 hasta la 85 que es una carretera asfaltada y muy transitada, pero tomamos por error la 87 que tiene tramos en los que falta el asfalto.

Geothermal Goldfinch Pool

Sin embargo, nuestro destino no sería Husavik, sino un lago artificial que se encuentra un poco antes de llegar allí. Su nombre es Geothermal Goldfinch Pool y se supone que se generó a partir del sobrante del agua de una central térmica que hay allí. La poca información que pude obtener en Internet de este sitio estaba en islandés y se referían a él como un lugar de aguas templadas y frecuentado por los pájaros que le dan nombre.

Como rompimos la cámara el día anterior, no tenemos fotos ni de Dimmuborgir ni del lago este, así que os dejo con esta de una caldera de barro ardiendo.
Como rompimos la cámara el día anterior, no tenemos fotos ni de Dimmuborgir ni del lago este, así que os dejo con esta de una caldera de barro ardiendo.

Llegamos ya casi de noche y dejamos la autocaravana en el parking que hay habilitado allí, señal de que los locales usan esa “piscina al aire libre”. Solo Roman y yo tuvimos ganas de salir a investigar la zona. Equipados con linternas bajamos hasta dónde se encontraba la laguna y probamos el agua. Estaba tibia, pero no caliente. Le dimos la vuelta a la misma probando el agua en diferentes zonas y concluimos que la única zona dónde la temperatura era aceptable era en la zona cercana a una especie de playa (con arena) que estaba llena de huellas. Parece ser que cuando hace sol los habitantes de Husavik vienen hasta aquí para bañarse tranquilamente. Obviamente en esta época del año y a esas horas hubiera sido una temeridad meterse en el agua, nos hubiéramos congelado. Así que lo asumimos, regresamos, cenamos y nos acostamos pronto, que había sido un día muy intenso.

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