Una cueva, Thingvellir y el final del viaje por Islandia

Nuestro último día de viaje por tierras islandesas fue básicamente un trámite. Habíamos dormido en el parking de Raufarhólshellir, un túnel de lava en forma de cueva, muy poco conocido, pero que había leído en un blog francés que se podía visitar si cuentas con algún tipo de iluminación. Las espectaculares fotos nos trajeron hasta este lugar.

La entrada a la cueva, igual que muchos otros lugares de Islandia, tiene un aura mágica que la hace muy especial.
La entrada a la cueva, igual que muchos otros lugares de Islandia, tiene un aura mágica que la hace muy especial.

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El triángulo de oro (Islandia)

El denominado triángulo de oro de Islandia está formado por tres lugares muy característicos de Islandia:

  • Geysir: El famoso geiser de Islandia que da nombre a todos los geisers del mundo. Por supuesto, no hace falta decir que es una visita absolutamente obligatoria.
  • Gullfoss: Una de las cataratas más impresionantes de Islandia, pero no es ni la mayor ni la más bonita. Personalmente opino que si bien es una visita imprescindible, esta catarata tiene más marketing que otra cosa.
  • Thingvellir (Þhingvellir): Es un parque nacional que tiene unas cuantas rutas senderistas y varios lugares históricos. Si te interesa la historia de Islandia puede ser un lugar imprescindible, pero creo que hay muchos lugares en Islandia con senderos más interesantes y sitios que además de la parte histórica aportan un valor añadido adicional.

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Vik

Sin temor a equivocarme, el día más raro de nuestro viaje a Islandia es el que tuvimos cuando visitamos Vik. Raro por el desarrollo de los acontecimientos, que parecieron ralentizarse tanto que incluso perdimos la oportunidad de visitar una de las mayores y más fotografiadas cataratas de Islandia: Skógafoss.

Los trolls de Vik se petrificaron según la leyenda.
Los trolls de Vik se petrificaron según la leyenda.

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Los fiordos del este

Podríamos decir que la jornada del 24 de abril ganamos un día a cambio de saltarnos las excursiones hacía los fiordos del este. Recorrimos los fiordos del este, sí, pero no recorrimos ninguno. En cambio realizamos un trayecto de más de 400 km ese día y terminamos la jornada cerca de Höfn, en el sur de la isla. Pero vayamos por partes.

Aunque ahora en la foto parezca una catarata bastante espectacular, Ytri es una más entre tantas cataratas en Islandia y tanto es así que algunos miembros del grupo prefirieron quedarse dentro de la autocaravana.
Aunque ahora en la foto parezca una catarata bastante espectacular, Ytri es una más entre tantas cataratas en Islandia y tanto es así que algunos miembros del grupo prefirieron quedarse dentro de la autocaravana.

Camino de Hengifoss

Por la mañana temprano algunos miembros del grupo aprovecharon para darse un nuevo chapuzón en las excelentes instalaciones de Salardalur en las que habíamos pernoctado. Tras el desayuno, con más sueño que otra cosa, especialmente los que se fueron de fiesta la noche anterior, emprendimos el camino de regreso hacía la Ring Road. Pasamos cerca de una hora conduciendo por la 85 y la Ring Road hasta que llegamos a nuestra primera parada, la catarata Ytri-Rjúkandi, una cascada menor en la que aprovechamos para relajarnos un rato.

Al llegar a Fljótsdalshérad era momento de tomar decisiones. Este pequeño pueblo está en un punto estratégico para conocer la zona. Al nordoeste tiene la zona de la que venimos; al nordeste tiene la carretera 94 que termina en Borgarfjörður Eystri de dónde he leído muy buenas críticas; al este tiene Seydisfjordur, el fiordo de las cataratas, conocido por el gran número de estas que se pueden encontrar a su paso; al sur, atravesando algunos fiordos encantadores se encuentra el camino a los grandes glaciares; y al sudoeste está el lago Lagarfljot, las cascada Hengifoss y una de las principales entradas al centro de Islandia. De hecho, en la planificación original la idea era dormir cerca de aquí tras visitar los atractivos de la zona.

La subida a Fardagafoss se hacía por nieve pura recién caída y con una buena inclinación.
La subida a Fardagafoss se hacía por nieve pura recién caída y con una buena inclinación.

Finalmente, debido al cansancio acumulado del día anterior, decidimos dejar los fiordos de lado. Visitamos solo la catarata de Fardagafoss, al inicio de Seydisfjordur e inmediatamente dimos media vuelta para emprender el camino hacía Hengifoss, la tercera catarata más grande de Islandia y una de las imperdibles si te pilla cerca. Una curiosidad en Fadagafoss fue que debido a que hacía un buen día soleado, Nuria en vez de continuar con el resto del grupo hasta la catarata, se quedó en el camino tumbada al sol (con abrigo, eso sí, que una cosa es que saliera el sol y otra que hiciera calor). Cuando regresamos no la vimos y pensamos que habría regresado a la autocaravana, pero llegamos y no estaba. Me tocó subir de nuevo a buscarla. Resultó que se había dormido y no nos escuchó cuando pasamos por allí y además se había dormido muy bien camuflada entre dos rocas, con lo que me costó un rato y un susto encontrarla.

Las vistas desde arriba eran bastante espectaculares.
Las vistas desde arriba eran bastante espectaculares.
Paso a paso íbamos ascendiendo a paisajes cada vez más espectaculares. Dejábamos abajo la autocaravana, el lago y las carreteras.
Paso a paso íbamos ascendiendo a paisajes cada vez más espectaculares. Dejábamos abajo la autocaravana, el lago y las carreteras.

Hengifoss

Cuando llegamos a Hengifoss ya era la hora de comer, íbamos bastante retrasados a pesar de no haber recorrido ningún fiordo. El paisaje boscoso conforme vas llegando al lago Lagarfljot nos había cautivado y habíamos aminorado el ritmo. La bajada final, con el lago al fondo, algunos árboles grandes en la carretera (¡que gusto ver árboles!) y el día soleado me gustaron bastante. El puente sobre el lago es también bastante espectacular. En definitiva es un lugar al que vale la pena ir aunque suponga realizar un camino de ida y vuelta de unas decenas de kilómetros. Por cierto, que el entorno invita a pasar la noche allí, no lo dudéis si estáis planificando un viaje y no sabéis dónde quedaros.

Tampoco Litlanesfoss hubiera merecido tanta atención si no fuera por su hermana mayor y por los espectaculares paisajes de esta zona.
Tampoco Litlanesfoss hubiera merecido tanta atención si no fuera por su hermana mayor y por los espectaculares paisajes de esta zona.

Antes de realizar la excursión a Hengifoss, aparcamos la autocaravana en el parking de las cataratas, justo abajo de una empinada montaña, y comimos. Solo nos animamos a hacer la excursión Jorge y yo; el resto se quedó durmiendo en “casa”. La subida inicial es bastante durilla por la inclinación y por la gran cantidad de barro que hay. El camino está muy bien marcado y es imposible perderse al menos hasta la primera catarata, Litlanesfoss, la más pequeña de las dos. Luego hay algún tramo un poco más complicado y peor marcado, pero al estar dentro de un cañón la intuición hace fácil orientarse. El entorno es espectacular. Aunque no sea la mayor de las cataratas de Islandia, se trata de una de las zonas más impresionantes en las que estuvimos y uno de los trekkings más técnicos y divertidos. En total estuvimos unas tres horas subiendo y bajando (el camino de ida es casi todo de subida y el de regreso es de bajada ya que hay que volver por el mismo sitio).

Tras hora y media de sendero ya podíamos distinguir al fondo la catarata de Hengifoss, pero aún quedaría un buen trecho (en peor estado) para llegar hasta ella.
Tras hora y media de sendero ya podíamos distinguir al fondo la catarata de Hengifoss, pero aún quedaría un buen trecho (en peor estado) para llegar hasta ella.

La larga marcha

Tras nuestra pequeña aventura en Hengifoss teníamos que decidir qué hacer, dónde ir a pernoctar. Habían diversas opciones, desde quedarnos por esta zona, hasta lanzarnos directamente al sur. Yo era partidario de un término medio, de quedarnos a medio camino entre esto y el sur, pero había algunos que ya querían cambiar de paisajes y les apetecía parar en más cataratas. Así que, a pesar del a hora que era, a pesar del parte meteorológico adverso, a pesar de los muchos kilómetros que faltaban y a pesar de lo cansados que estábamos, decidimos bajarnos al sur directamente.

Teníamos dos opciones para bajar al sur. La fácil y larga que era tomar las carretera 92 y 96 que van por los fiordos y enlazan con la 1 (que además es una ruta recomendada por sus paisajes) o la difícil y corta que era tomar la carretera 1 y atajar por la 939 (que tenía zonas de color blanco en el parte meteorológico). Adivináis cual elegimos, ¿verdad? Pues sí, el tramo por la 939 que era el que más respeto me daba estaba marcado en verde en el parte y me dio confianza, mientras que un tramo por Ring Road que está sin asfaltar era el único que durante una decena de kilómetros lo marcaban en blanco (nieve en la carretera). Así que tomamos otra loca decisión que nos salió bien y que dejó otro vídeo para la posteridad.

La carretera 1 es bastante complicada es ese tramo sin asfaltar que tiene. Recomiendo evitarla si ha nevado o el parte meteorológico es desfavorable para quienes nunca hayan conducido en condiciones extremas (se puede evitar rodeando los fiordos por la 92 y 96). La carretera 939 en verano y sin nieve tampoco es problemática como podéis ver en este vídeo (no es nuestro), pero puede ser difícil en pleno invierno.

Jorge bebiendo agua pura frente a la gran catarata de Hengifoss tras un gran trekking.
Jorge bebiendo agua pura frente a la gran catarata de Hengifoss tras un gran trekking.

Noche en la carretera

Finalmente, llegamos a nuestro destino pasadas las 10 de la noche. Habíamos encontrado una reseña en un blog de unas termas privadas cerca de Höfn, en la población de Hoffel. Un lugar poco conocido por los extranjeros y que había llegado a oídos de la autora del post gracias al boca a boca. Sin embargo, cuando llegamos, ilusionados con ducharnos y pasar un buen rato en el agua caliente, nos encontramos con que el dueño del lugar nos dijo que iba a cerrar ya y que no podíamos quedarnos a dormir en el parking de su negocio. Tratamos de negociarlo un poco, pero fue imposible. Acabamos de cenar allí, ya que habíamos empezado a cocinar y movimos la autocaravana 1000 metros hasta un lateral de la carretera bastante llano y dónde creímos que no molestaríamos a nadie. Nos dormimos, eso sí, decididos a regresar a la mañana siguiente.

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Dettifoss y Myvatn

Una jornada que transcurrió entre el paisaje lunar del Namaskard y la espectacularidad de Dettifoss.
Una jornada que transcurrió entre el paisaje lunar del Namaskard y la espectacularidad de Dettifoss.

Despertamos en el parking de Grjótagjá bien pronto y salimos rápidamente de allí. La prisa era por dos motivos. Primero porque se presentaba una jornada bastante larga con 223 km y muchos lugares por visitar y segundo porque se supone que está prohibida la pernocta en ese parking (podríamos haber avanzado 500 metros y hubiéramos encontrado un sitio permitido para dormir, pero llegamos demasiado tarde como para buscar).

Namaskard y el Krafla

A escasos 5 minutos de Grjótagjá está la zona geotermal denominada Namaskard. Aunque esta zona tiene su propio parking, nosotros decidimos dejar la autocaravana unos 500 metros antes, junto a un hermoso lago azul turquesa producido por el mismo fenómeno que las famosas Blue Lagoon: la producción de energía geotermal de la cual este agua es su residuo.

La impresionante laguna azul con el vapor de la factoría y un volcán al fondo.
La impresionante laguna azul con el vapor de la factoría y un volcán al fondo.

Andando desde esta laguna azul se puede ir a Namaskard. Namaskard es una zona bastante grande de diferentes fenómenos geotermales. Hay fumarolas, barro hirviendo, etc. Si ya has estado en otras zonas de similares características quizás te parezca más de lo mismo, pero es interesante hacer la visita a través de sus sencillos senderos ya que queda pegada a la carretera de camino a Dettiffos desde Myvatn.

El viento en la cima del volcán era tremendo, costaba mantenerse en pie.
El viento en la cima del volcán era tremendo, costaba mantenerse en pie.

Pero antes de llegar al desvío que nos llevará más tarde a Dettifoss, tomamos otro desvío que nos acercó al volcán Krafla y su caldera (Viti; no confundir con el otro “Viti” que tiene una laguna de aguas calientes y solo es accesible en 4×4 y en verano). Las carreteras de esta zona estaban muy nevadas y en general era una zona poco cuidada. La temporada de turismo para ellos todavía no había empezado y el invierno estaba demasiado cerca. Ni tan siquiera pudimos acercarnos al parking que hay para visitar la zona ya que más de medio metro de nieve era demasiado para nuestra autocaravana. Tuvimos que dejar el vehículo mal aparcado (junto a otros) a un lado de la carretera y cruzamos los dedos para que las ruedas no patinaran con el hielo cuando quisiéramos salir.

A mi, sinceramente, el volcán me decepcionó un poco ya que esperaba algo más espectacular. Al estar todo tan nevado apenas se veían contrastes y era complicado moverse (si fallaba el suelo metías la pierna hasta más arriba de la rodilla). Me hubiese gustado bajar al crater, pero incluso con el curriculum aventurero que estábamos cosechando en Islandia hubiese sido una temeridad. Finalmente y visto que la zona no era demasiado espectacular decidimos hacer solo la ruta corta (de 1 hora).

Observad la curiosa manera de instalar las tuberías que conducen el agua termal hasta la planta:

Si en vuestro viaje por Islandia os encontráis un acceso a un parking en este estado, mejor os quedáis arriba, porque como bajéis (si lo lográis de una pieza) será imposible volver arriba.
Si en vuestro viaje por Islandia os encontráis un acceso a un parking en este estado, mejor os quedáis arriba, porque como bajéis (si lo lográis de una pieza) será imposible volver arriba.

Como anécdota decir que cuando regresamos al coche y estábamos preparando algo caliente para proseguir el camino, se acercó una pareja de visitantes que nos pidieron cobijo porque su coche (un 4×4 pequeño) se había quedado tirado tratando de atravesar uno de los bloques de nieve y hielo que había en la carretera. Les invitamos a te, pero al poco tiempo se marcharon porque apareció un todoterreno más grande que los podía sacar del apuro. Luego nos los encontraríamos en Dettiffos sanos y salvos.

Dettifoss

Volvimos a la ring road y continuamos hasta encontrar la carretera 862, que había sido abierta al público solo un par de semanas antes de llegar. De hecho, el punto final de la carretera era el parking de Dettifoss y sobre la otra mitad de la carretera (que lleva al Parque Nacional Jökulsárgljúfur) había 2 metros de nieve y solo circulaban por allí motos de nieve de una empresa turística.

Asomarse a la cascada pequeña todavía era posible, aunque un tanto arriesgado.
Asomarse a la cascada pequeña todavía era posible, aunque un tanto arriesgado.

En Dettifoss hay dos cataratas, una pequeña (Selfoss) y otra grande (Dettifoss). Una vez dejas el coche en el parking conviene ir primero a la pequeña para que así la grande te sorprenda más. Selfoss no es gran cosa, pero ofrece algunos puntos bastante espectaculares para hacerte la típica foto al borde del precipicio (cuidado si hace viento y hay hielo). Todo está muy bien marcado y no necesitas GPS ni nada similar. Selfoss es muy espectacular, pero no nos pudimos acercar demasiado al borde porque la nieve se había solidificado y era hielo puro. Sí, lo reconozco, teníamos un día muy poco aventurero, sería la resaca de la noche anterior…

Eso sí, a la grande era imposible. Esos dibujos tan extraños que se ven en la nieve significa que ha solidificado y es tan resbaladiza como un tobogán. Y son 200 metros de caída...
Eso sí, a la grande era imposible. Esos dibujos tan extraños que se ven en la nieve significa que ha solidificado y es tan resbaladiza como un tobogán. Y son 200 metros de caída…

La visita en total nos costaría un par de horas, quizás un poco más. Regresamos a la autocaravana y nos pusimos a cocinar ya que los dos pequeños trekkings que habíamos hecho nos habían abierto el apetito.

Dimmuborgir

Teníamos que emprender el viaje de regreso ya que nuestro objetivo de la tarde era darle la vuelta al lago Myvatn y dormir en las cercanías de Husavik. Nuestra primera parada en el lago Myvatn sería Dimmuborgir, después de que nos saltáramos Storagjá, la otra cueva termal dónde no te deberías bañar porque se detectó e-coli en el agua.

Dimmuborgir, aparte de un grupo de música heavy, es una zona de senderismo en los alrededores del lago Myvatn con unas formaciones de piedra muy raras que recuerdan a gnomos o trolls. Por cierto, que desde el mismo parking de Dimmuborgir se puede emprender la subida al volcán Hverfjall, pero son más de 3 horas. En Dimmuborgir puedes seguir diferentes rutas de diferentes longitudes y tiempos. A mi esta zona sí que me gustó a pesar de la gran cantidad de nieve que había. Aquí “clavabas” la pierna hasta la ingle.

Dándole la vuelta al lago Myvatn

Momento zen en este embarcadero a los pies del lago Myvatn.
Momento zen en este embarcadero a los pies del lago Myvatn.

La siguiente parada fue en la pequeñísima península de Höfdi dónde disfrutamos de un ratito de relax al borde del lago desde un pequeño embarcadero. Por cierto, en esta zona hay muchas viviendas privadas que te impiden llegar hasta el lago, pero si consigues encontrar un camino, la recompensa son unas vistas espectaculares y una tranquilidad incomparable.

El siguiente punto de la ruta fueron los pseudocráteres de Skútustaðir. Aquí no nos detuvimos mucho tiempo, estábamos cansados y no apetecía salir del habitáculo. Básicamente los pseudocráteres son falsos cráteres volcánicos, es decir, pequeños conos que salen del suelo pero que en realidad no se han producido por la salida de magma.

Dándole la vuelta al lago Myvatn nos despedimos de él y nos dirigimos por la maltrecha carretera 87 hacía Husavik. En realidad nos equivocamos, deberíamos haber regresado por la 1 hasta la 85 que es una carretera asfaltada y muy transitada, pero tomamos por error la 87 que tiene tramos en los que falta el asfalto.

Geothermal Goldfinch Pool

Sin embargo, nuestro destino no sería Husavik, sino un lago artificial que se encuentra un poco antes de llegar allí. Su nombre es Geothermal Goldfinch Pool y se supone que se generó a partir del sobrante del agua de una central térmica que hay allí. La poca información que pude obtener en Internet de este sitio estaba en islandés y se referían a él como un lugar de aguas templadas y frecuentado por los pájaros que le dan nombre.

Como rompimos la cámara el día anterior, no tenemos fotos ni de Dimmuborgir ni del lago este, así que os dejo con esta de una caldera de barro ardiendo.
Como rompimos la cámara el día anterior, no tenemos fotos ni de Dimmuborgir ni del lago este, así que os dejo con esta de una caldera de barro ardiendo.

Llegamos ya casi de noche y dejamos la autocaravana en el parking que hay habilitado allí, señal de que los locales usan esa “piscina al aire libre”. Solo Roman y yo tuvimos ganas de salir a investigar la zona. Equipados con linternas bajamos hasta dónde se encontraba la laguna y probamos el agua. Estaba tibia, pero no caliente. Le dimos la vuelta a la misma probando el agua en diferentes zonas y concluimos que la única zona dónde la temperatura era aceptable era en la zona cercana a una especie de playa (con arena) que estaba llena de huellas. Parece ser que cuando hace sol los habitantes de Husavik vienen hasta aquí para bañarse tranquilamente. Obviamente en esta época del año y a esas horas hubiera sido una temeridad meterse en el agua, nos hubiéramos congelado. Así que lo asumimos, regresamos, cenamos y nos acostamos pronto, que había sido un día muy intenso.

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Ruta de senderismo en Glymur (Islandia)

La ruta de senderismo en Glymur no sería tan exigente si se encontrara en otro país sin la meteorología de Islandia.
La ruta de senderismo en Glymur no sería tan exigente si se encontrara en otro país sin la meteorología de Islandia.

Glymur es oficialmente la segunda catarata más alta de Islandia, aunque eso es solo desde el año 2011 cuando se pudo medir la cascada Morsárfoss que se había descubierto en 2007. La Morsárfoss es una cascada glacial en el sur de la isla y podréis imaginar que si hasta 2007 no se había descubierto es por lo inaccesible de dónde se encuentra (en el glaciar Vatnajökull). Últimamente es más fácil llegar a la Morsárfoss desde arriba por el parque Skaftafell o desde abajo caminando por el glaciar. Pero volvamos a Glymur. Esta cascada se encuentra a pocos kilómetros de Reikiavik y se puede llegar en cualquier tipo de vehículo hasta el aparcamiento antes de iniciar el sendero. Si vienes desde la capital, tienes que bordear el fiordo Hvalfjördur (no te metas por el túnel hasta llegar a un desvío marcado (pone Glymur) en una carretera que primero está asfaltada, pero termina siendo de tierra. Pasarás por un puente bastante estrecho (cuidado si vas con una autocaravana). No tiene pérdida porque dónde acaba el camino empieza la aventura.

Comienza la Aventura en Glymur

Aventura con mayúsculas porque eso fue Glymur: la primera de las muchas aventuras que viviríamos en Islandia.

Una pequeña cueva por la que hay que pasar obligatoriamente para llegar al puente nos permitió refugiarnos en los peores momentos del temporal.
Una pequeña cueva por la que hay que pasar obligatoriamente para llegar al puente nos permitió refugiarnos en los peores momentos del temporal.

Para empezar el camino no está marcado, así que sin un GPS solo tienes dos opciones: seguir a alguien o tener suerte. Suerte porque la senda, aunque está bastante clara si no hay nieve, a poco que caiga una pequeña nevadita se va a borrar completamente y será imposible de seguir. Y mucha gente no es que haya para seguir, por lo que recomendamos llevar un buen GPS de montaña. En segundo término, habíamos leído bastantes historias sobre este destino. Glymur es mítico entre los senderistas más extremos y no me extraña. Hay historias desde senderistas que no tuvieron ningún problema y no les pareció gran cosa (fueron en verano) hasta algún inconsciente que tuvo que ser rescatado en helicóptero en medio de la noche. En lo que todos coinciden es en la espectacularidad. Es algo que te deja huella, no se olvida. Por una parte está el fiordo, esa lengua de mar que entra en la tierra arrasándolo todo, por otra las montañas vírgenes y nevadas creadas por los volcanes. Y en el centro un pequeño pero salvaje río con una caída de agua de 190 metros.

La nieve y las minúsculas bolitas de granizo racheado no fueron un gran problema comparado con el fuerte viento que frenaba nuestro avance y nos lanzaba la nieve a los ojos.
La nieve y las minúsculas bolitas de granizo racheado no fueron un gran problema comparado con el fuerte viento que frenaba nuestro avance y nos lanzaba la nieve a los ojos.

En invierno, la ruta habitual simplemente no está disponible. Eso, ¿se explicaba en algún blog? Al parecer los islandeses eliminan el puente que cruza el río. Se trata de un puente rudimentario, constituido por un simple tronco y un cable de acero. El cable se mantiene, pero el puente lo quitan para evitar que la gente tenga la tentación de cruzar. ¿Creían que eso nos iba a parar? Nos descalzamos y probamos la temperatura del agua, con Jorge en cabeza apunto estuvimos de lograr pasar, pero la corriente era muy fuerte y las piedras del fondo demasiado afiladas para cruzar sin nada. El vídeo lo explica todo. Lejos de desistir, intentamos remontar el río por el margen izquierdo, pegados a la pared, pero era imposible, los senderos se estrechaban hasta resultar imposible el paso. Además las fuertes ráfagas de viento que nos habían impedido cumplir nuestro programa el día anterior seguían soplando con fuerza. ¿Desistir? Nunca. Regresamos tras nuestros pasos para buscar otro camino, ya fuera de la senda marcada en el GPS. Cruzamos de nuevo la cueva natural que permite bajar al río, esta vez en sentido ascendente y de regreso, pero en vez de enfilar el camino de vuelta a la autocaravana, torcimos a la derecha por una senda apenas marcada. Esa es otra ruta de senderismo en Glymur que luego, rebuscando en Wikiloc logré encontrar, pero no es la “oficial”, es la que algunos llaman “la forma difícil”. Básicamente consiste en subir del tirón, con un desnivel a veces mayor de 45º los 190 metros de la cascada más todos los saltos pequeños hay hasta el río por un hilillo de agua procedente del deshielo que lo llena todo de un barro pringoso y pegadizo. Todo eso a menos de 10 metros de una pared vertical y fuertes vientos arreciando, algunos cargados con nieve y fino granizo. Eso es Glymur.

Las vistas desde arriba de Glymur son de las que quitan el hipo.
Las vistas desde arriba de Glymur son de las que quitan el hipo.

Senderismo de altura

Pero por fin llegas a la cima y puedes disfrutar de la visión de la cascada. Con mucho cuidado, eso sí, ya que el viento allí es increíblemente fuerte y el hielo en el suelo no ayuda mucho a estabilizarte. El momento es mágico, las vistas impresionan, aunque para ser justos he de decir que era el principio del viaje y no estábamos acostumbrados a esos paisajes. Algo que trato de cuidar mucho en la planificación de los viajes es el orden de visitas, ya que quizás Glymur hubiera sido menos espectacular si hubiésemos visto antes los grandes paisajes del Sur. La bajada la hicimos por la vía fácil, un viejo camino de cabras que quizás alguno de los impresionantes 4×4 que tienen los islandeses podría transitar. Un camino fácil de bajada, que hubiese hecho la subida también bastante más fácil pero menos meritoria, aunque igualmente atractiva. Abajo nos esperaba Nuria, que tras ver el pronóstico del tiempo y conocer de la dificultad de la ruta, prefirió quedarse. Tras la ruta de senderismo en Glymur nos quedarían unas cuantas más en Islandia, pero personalmente de esta me llevo el mejor recuerdo.

El mayor problema al que te enfrentas durante la subida es la posibilidad de caída si hay mucho viento. Al parecer el lado derecho del río por el cual no pudimos subir está todavía más expuesto y, en esta época del año, hay mucha nieve y hielo.
El mayor problema al que te enfrentas durante la subida es la posibilidad de caída si hay mucho viento. Al parecer el lado derecho del río por el cual no pudimos subir está todavía más expuesto y, en esta época del año, hay mucha nieve y hielo.
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Jog Falls

Las Jog Falls son las cataratas más espectaculares que hemos visto hasta la fecha si exceptuamos las de Iguazú.
Las Jog Falls son las cataratas más espectaculares que hemos visto hasta la fecha si exceptuamos las de Iguazú.

Las Jog Falls son las mayores cataratas de la India y en la época del monzón son espectaculares. Fuera de la época de lluvias, según nos explicaron, debido a una presa que construyeron aguas arriba, las cataratas se convierten en un hilito de agua. Eso sí, un hilito que cae más de 200 metros.

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