Un supuesto barco-restaurante en el cual no había ni luz eléctrica ni escalerilla para llegar hasta allí.
Un supuesto barco-restaurante en el cual no había ni luz eléctrica ni escalerilla para llegar hasta allí.

Quizá el punto que más extrañeza puede producir en el mochilero al llegar a Lamu es el tema de los precios en los restaurantes. Una vez te has acostumbrado a los precios de Kenia, molesta bastante llegar a Lamu y ver que el precio es el mismo que te puedes encontrar en Madrid o Barcelona. Es cierto que el nivel de los restaurantes es un poco mejor (muy poco). También es cierto que las cartas de los menús tienen algo más de variedad (por el pescado básicamente). Es posible también que las materias primas cuesten un poco más al tener que ser transportadas hasta aquí. Pero ni sumando todos esos factores se justifica el incremento de hasta el 400% respecto a un restaurante normal en Mombasa.

Por otra parte, cuando contratamos la excursión en dhow nos ocurrió algo un tanto curioso. Después de hablar con varios patrones de barco para conseguir un buen precio y descubrir que, al igual que en los restaurantes, los precios que nos decían unos y otros apenas variaban, encontramos a unos jóvenes que nos ofrecieron la excursión por un precio muy interesante. Tras dejarlo todo cerrado (precio y condiciones) acordamos encontrarnos pronto por la mañana para ir a comprar los condimentos de la barbacoa. Después de la compra (pagada por nosotros) uno de los chicos nos dijo que no dijéramos nada del precio si nos preguntaban, que les obligaban a tener el mismo precio que los demás y no se que historias. Nos extrañó mucho aquello. En seguida llegamos al puerto y al empezar a subir al barco se montó una gran discusión entre la gente que estaba en el puerto y nuestros ‘amigos’. No entendíamos nada. ¿Cual era el problema? Resulta que no les dejaban hacerse a la mar con nosotros si no pagábamos más. Obviamente, no estábamos dispuestos a que nos tomaran el pelo, una cosa hubiera sido hablar con ellos y que nos dijeran que había un pacto de precios o unas tasas y que no les permitirían salir sin un precio mínimo y otra es que sabiendo que no era posible nos hicieran perder la mañana dando vueltas.

No se exactamente que pasa con los precios en Lamu, pero algo raro hay. Lo que sí que tengo claro es que comer es caro y hacer la excursión en dhow también. El alojamiento, aunque en menor medida, también.

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