Medios de transporte en Cuba: camiones, Viazul, etc.

En Cuba te puedes mover de muchas maneras, desde las más cómodas, comparables a los estándares europeos, a las más incómodas, pero muy baratas. Empezaremos por las más caras y confortables.

Aviones, trenes y Viazul se pagan en CUC

Como bien sabrás, en Cuba existen 2 monedas, el CUP, peso o moneda nacional y el CUC o divisa que equivale al dólar y que cuesta 24 o 25 veces más cara. Así, un 1 CUC es aproximadamente 25 CUPs. Ambas monedas son usadas por los cubanos y los extranjeros, aunque la tendencia es que los cubanos usen preferentemente el CUP y los extranjeros el CUC. En cualquier caso, casi en cualquier sitio os cogerán una u otra moneda teniendo en cuenta el valor diferencial de cada. Por ejemplo, si un trayecto en Viazul cuesta 4 CUCs podréis pagar 100 pesos sin problemas.

El histórico tren Hershey todavía circula entre La Habana y Matanzas, pero este vagón lo tienen expuesto en un céntrico lugar de la capital cubana.
El histórico tren Hershey todavía circula entre La Habana y Matanzas, pero este vagón lo tienen expuesto en un céntrico lugar de la capital cubana.

Para viajar en avión con Cubana es casi imprescindible pagar en CUC por los altos precios. Hay bastantes rutas internas en el país, pero la mayoría de ellas las tendréis que comprar una vez estéis en Cuba ya que en los principales portales de vuelos internacionales no aparecen. Los vuelos suelen ser puntuales y no hay demasiados problemas con viajar en este medio de transporte salvo por el precio (por ejemplo, ir de Baracoa a La Habana cuesta casi 150 euros).

Para viajar en tren es posible pagar con ambas monedas. Mi recomendación si queréis viajar barato es que lo intentéis siempre en moneda nacional y si os ponen problemas entonces saquéis los CUC. Para largas distancias os darán el precio en CUC. Por ejemplo entre La Habana y Santiago un pasaje cuesta entre 30 y 50 CUC y no se puede pagar en moneda nacional (los cubanos pagan entre 30 y 50 pesos cubanos, menos de 2 euros por ese trayecto).

Por último para viajar en autobús, la empresa cubana que explota el servicio es Viazul. Viazul tiene autobuses modernos, cómodos, con aire acondicionado y reclinables. El servicio es similar al que ofrecen Alsa y otras empresas en España. Los precios de Viazul son siempre en divisa, lo cual hace que pocos cubanos viajen con esta empresa, ya que ellos tienen una alternativa subvencionada en autobuses un poco más viejos, pero igualmente cómodos con precios en moneda nacional.

Si eres aficionado a los trenes, no dejes de visitar el taller de reparación que está junto al Capitolio. Además, hablar con los viejos trabajadores que están allí es un placer inigualable. Historia viva.
Si eres aficionado a los trenes, no dejes de visitar el taller de reparación que está junto al Capitolio. Además, hablar con los viejos trabajadores que están allí es un placer inigualable. Historia viva.

Recordar también que existe la posibilidad de alquilar un coche, pero el precio en este caso no bajará de 30 euros al día. Eso sí, las carreteras aunque no están perfectas, son bastante aceptables. La única excepción es la que une Moa con Baracoa que no tiene asfalto en muchos de sus tramos.

Viajar en “máquinas”, coches de época

Una opción intermedia en cuanto a precio y comodidad es utilizar un taxi compartido. Los taxis compartidos son viejos coches de época con un mínimo de 6 plazas (aunque pueden llegar a 12, depende del tamaño del vehículo) que realizan una ruta fija y dónde se paga una tarifa fija. Pregunta a otros viajeros cuanto cuesta e ignora a los conductores ya que al verte extranjero es posible que te quieran cobrar más.

Para trayectos de entre 20 y 50 kilómetros, las máquinas son una buena alternativa, como por ejemplo esta que te lleva de Pinar del Rio a Viñales.
Para trayectos de entre 20 y 50 kilómetros, las máquinas son una buena alternativa, como por ejemplo esta que te lleva de Pinar del Rio a Viñales.

Lo bueno de este sistema para moverse, a parte de la posibilidad de viajar en esos coches, es que suelen salir más rápido que los autobuses y además hacen el trayecto en menos tiempo. Por ejemplo, cuando estuvimos en Cienfuegos utilizamos este medio de transporte para ir y volver de Santa Clara ya que eran más kilómetros de lo habitual para una excursión de un día.

Una de las cosas interesantes de viajar en máquina es la posibilidad de ver el interior de uno de estos coches clásicos.
Una de las cosas interesantes de viajar en máquina es la posibilidad de ver el interior de uno de estos coches clásicos.

Viajar en camiones

Definitivamente, si viajas con un presupuesto limitado, los trayectos de larga distancia los tendrás que hacer en camión. Entiendo que cuando te hablan de camiones creas que están tomándote el pelo: ¿cómo vas a viajar 300 kilómetros en un camión? En Cuba los camiones se han adaptado para llevar a pasajeros. En los de corto recorrido hay bancos corridos que permiten sentarse cómodamente, aunque también hay pasajeros que viajan de pie. En los de largo recorrido nadie viaja de pie y los asientos pueden llegar a ser tan cómodos como los de un autobús (como en el viaje de Santiago a La Habana que realizamos).

La comparación en precio respecto a un Viazul es de 10 a 1: mientras un autobús Santiago – La Habana cuesta unos 60 CUC, el mismo trayecto en camión sale por 12 CUC. Eso sí, antes de hacer un trayecto como este en camión te recomiendo que hagas otro más corto y decidas si es la mejor opción. Para nosotros lo fue, ya que la incomodidad de viajar en camión se compensa rápidamente con la parte económica.

¿Es legal viajar en camiones?

Por supuesto que sí. Es una pregunta que nos hacían mucho otros viajeros que nos íbamos encontrando en Cuba. Los camiones son servicios de “uso particular”, es decir, no son del estado y por ello no reciben ningún tipo de subvención como los autobuses solo para cubanos o el tren. Por ello pueden vender sus plazas al mismo precio que se lo venden a los cubanos. Es más, una de las características más positivas que encontramos a la hora de viajar en camión por Cuba fue que no encontramos ni un solo camionero que quisiera engañarnos, todos nos dieron los precios exactos y justos, los mismos que pagaban los cubanos.

En La Habana y en otras ciudades se pueden ver todavía "orugas", camiones que tiran de viejos esqueletos de autobús sin la parte motora.
En La Habana y en otras ciudades se pueden ver todavía “orugas”, camiones que tiran de viejos esqueletos de autobús sin la parte motora.

Los amarillos

Para viajar en camión, máquina o incluso en los autobuses del estado, es útil conocer la existencia de “los amarillos”. Los amarillos son lugares en la salida de las ciudades o en intersecciones importantes dónde se puede parar a cualquier vehículo que pase por allí para que te lleve a tu destino. Por ejemplo, si estás en Cienfuegos y quieres ir a Santa Clara, te vas al amarillo que hay a la salida de la ciudad y desde allí paras a los vehículos que vayan en la dirección a la ciudad del Che, incluidos los autobuses del estado que si tienen sitios libres te subirán sin ningún impedimento pagando como cubano.

Muchas veces no es necesario ir a un amarillo, puedes simplemente acercarte a la estación de autobuses y preguntar por allí dónde están las máquinas para ir a tu destino o desde dónde salen los camiones. Estos medios de transporte suelen tener sus paradas cerca en las ciudades pequeñas, pero en las grandes urbes, como La Habana, tendrás que preguntar. En general, pregunta a las personas de la casa dónde te hospedes y te indicarán.

Los bicitaxis son una opción cara para visitar la ciudad, pero en ocasiones el gasto se puede compensar sacando partido del conocimiento de estos ciclistas urbanos para conseguir un alojamiento económico o averiguar por dónde suele salir la gente.
Los bicitaxis son una opción cara para visitar la ciudad, pero en ocasiones el gasto se puede compensar sacando partido del conocimiento de estos ciclistas urbanos para conseguir un alojamiento económico o averiguar por dónde suele salir la gente.

Por cierto, lo de “amarillos” viene de que en esos lugares hay una persona vestida de amarillo organizando el transporte: te pregunta dónde vas y para un vehículo para todos los que vais en esa dirección dando preferencia a los que llegaron antes. Cuando no hay amarillo (lo cual es bastante frecuente), la gente se auto-organiza, algo que saben hacer muy bien en Cuba.

Transporte urbano

En grandes ciudades como La Habana o Santiago es posible que necesites tirar de transporte urbano. Tienes una gran variedad de transportes en Cuba, pero debes saber que taxis, bici-taxis y coco-taxis te van a cobrar en CUC y que los precios no son especialmente baratos. Por el contrario, el autobús urbano cobra fracciones de CUP, en concreto 0’40 pesos en La Habana y la mayoría de ciudades, por lo que con un peso (menos de 4 céntimos de euro) podréis viajar dos personas. Pregunta por las rutas en bus y ahorrarás mucho.

En la Plaza de la Revolución podremos encontrar los vehículos clásicos mejor conservados que hacen de taxis para turistas (a precios imposibles).
En la Plaza de la Revolución podremos encontrar los vehículos clásicos mejor conservados que hacen de taxis para turistas (a precios imposibles).

Otra opción también barata son los taxi-ruteros, que cobran 5 pesos y te garantizan un asiento con aire acondicionado. Cuando no hay taxis ruteros o en ciudades más rurales, hay coches de caballo que por esos mismos 5 pesos recorren rutas fijas. Por último, las máquinas o taxis compartidos hacen rutas un poco más flexibles por un precio algo más alto.

Consejos sobre el transporte en Cuba

Preguntar, preguntar y preguntar. Pregúntalo todo: el precio del pasaje (a otros viajeros mientras esperas), cuanto tarda, qué vehículo pasará antes, qué es más conveniente… La información es poder, sobre todo en Cuba dónde hay tantas posibilidades y con un rango de precios tan amplio.

Una vez hayas preguntado, no te creas nada. Me explico. Los cubanos son muy exagerados en general, especialmente cuando se trata de extranjeros. Ellos siempre tratarán de ofrecerte la opción más cómoda y rápida, que es la más cara, pensando que a ti no te importará pagar 20 CUC por ir en un Viazul cuando por 40 pesos podrías hacer el mismo trayecto en camión. Por ello, una vez hayas preguntado algo, pon esa información en el congelador. Espera y comprueba que hacen otros viajeros. Trata de encontrar otros viajeros que vayan en tu misma dirección y síguelos, pégate a ellos porque ellos sí sabrán lo que se debe hacer.

Podría contar mil anécdotas de este tipo, pero contaré solo una, en la que tras esperar un par de horas al camión que debería salir de Trinidad en dirección a Ciego de Ávila, resultó que el camionero estaba enfermo y no había camión hasta el día siguiente. El grupo de personas que estábamos allí esperando se separó, unos se fueron a buscar máquinas, otros decidieron ir al día siguiente, otros trataron de subirse a un bus estatal (prohibido para nosotros) y algunos decidieron ir al amarillo a esperar. Nos unimos a este grupo, subimos a un camión que nos llevó a casi 20 km de Trinidad, a un cruce de caminos y al rato vino el mismo bus estatal al que no podíamos subir en la estación y nos llevó hasta Ciego porque le quedaban plazas libres. Desgraciadamente, algunas de las personas que estaban en la estación con nosotros y que trataron de subir al bus allí no pudieron debido a que no había plazas libres, pero como a la altura del amarillo ya habían bajado algunos, nosotros tuvimos la oportunidad de hacerlo. Esta historia demuestra que lo más inteligente es ver qué hacen los locales y unirte a ellos. Además así tendrás la oportunidad de comprobar su tremenda hospitalidad.

 

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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