Renunciaron (al trabajo) y viajaron

Mi historia particular con Lina (Colombia, 1985) y Andrés (Colombia, 1983) es bastante curiosa. Una noche durante nuestro viaje a Panamá nos adelantó una furgoneta que llevaba un letrero que nos hizo pensar que abordo iban unos viajeros. Se paró en un semáforo y corriendo pude anotar la dirección de la web. Hasta ese momento desconocía de su existencia, pero por aquellos azares del destino volví a cruzármelos dos veces, pero esta vez en Internet: una como miembros de la Comunidad Viajera y otra en un proyecto de empresa.

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20+1 imágenes que te harán querer viajar a Cuba

Repasando algunas de las imágenes de nuestro último viaje a Cuba, he querido seleccionar 20 imágenes que ilustran por qué debes empezar ya a planificar un viaje a la isla caribeña + una imagen que las resume todas. Además, con vuelos desde 470 euros, ¿quién se puede resistir?

1. Para disfrutar sus playas

Te enamorarás de Cuba por sus playas, de arenas blancas y finas, aguas transparentes y con posibilidades infinitas.
Te enamorarás de Cuba por sus playas, de arenas blancas y finas, aguas transparentes y con posibilidades infinitas.

2. Para saborear sus helados

Heladería en Santiago de Cuba por libre
Si te gustan los helados, en Cuba vas a descubrir un paraíso. Quizás no siempre encuentres tu sabor favorito, quizás tengas que hacer largas colas, pero sin duda vas a disfrutar como un niño y un precio increíble.

3. Para bailar

Cuba es música y baile. El número de artistas por kilómetro cuadrado se dispara al aterrizar en la isla. Viajarás al paraíso de la salsa.
Cuba es música y baile. El número de artistas por kilómetro cuadrado se dispara al aterrizar en la isla. Viajarás al paraíso de los ritmos caribeños.

4. Para descubrir su mundo rural

Un amable guajiro nos llevó en su carro por un camino lleno de barro.
El mundo rural de Cuba es otro mundo. Los amables guajiros (campesinos) te harán sentir como en casa y el verdor y amplitud de los valles te harán olvidar que estás en una isla.

5. Para callejear por La Habana

La ciudad de La Habana nos enamoró en pocos días. Pasamos más de 8 noches allí y todavía tiene lugares que queremos visitar.
La Habana es la otra cara de la moneda. La mega urbe es un lugar mágico, llena de vida cultural y absolutamente imprescindible. La amarás.

6. Para alucinar con el ingenio cubano

¿Quién dijo que no había McDonalds en Cuba? El ingenio de los cubanos te hará asombrarte más de un vez.
¿Quién dijo que no había McDonalds en Cuba? El ingenio de los cubanos te hará asombrarte más de un vez.

7. Para moverse en sus coches de época

Y no solo es su ingenio, es su capacidad para conservarlo todo. Los coches de época que circulan por toda Cuba te sorprenderán y te entusiasmarán. Viajarás 50 años atrás.
Y no solo es su ingenio, es su capacidad para conservarlo todo. Los coches de época que circulan por toda Cuba te sorprenderán y te entusiasmarán. Viajarás 50 años atrás.

8. Para vivir su intensa vida cultural y artística

Un concierto con el que nos encontramos en el Pabellón Cuba, uno de los lugares más recomendables de la zona de el Vedado.
Conciertos, exposiciones, espectáculos, cine, teatro… Cuba es un hervidero cultural de primer nivel que no debes perderte.

9. Para probar sus frutas exóticas

Si te gustan las frutas exóticas, vas a disfrutar de lo lindo. No te pierdas el jugo de Anón, lo mejor que he probado en mi vida.
Si te gustan las frutas exóticas, vas a disfrutar de lo lindo. No te pierdas el jugo de Anón, lo mejor que he probado en mi vida.

10. Para ser parte de su historia

Al mausoleo del Che no se pueden entrar cámaras y se deben dejar las mochilas en consignas gratuitas. Todo el parque es gratuito.
La historia reciente de Cuba está viva en sus calles, plazas y museos. Si te interesa ver la otra visión de la historia, vas a tener muchas oportunidades de conocerla, incluso contada de viva voz por sus protagonistas.

11. Para eliminar prejuicios

Sí, en Cuba hay templos de varias religiones, la gente critica (o defiende) abiertamente al gobierno, los humoristas críticos son contratados por los ayuntamientos, la gente se conecta a Internet en las plazas... Vas a tener la oportunidad de poner a prueba tus prejuicios.
Sí, en Cuba hay templos de varias religiones, la gente critica (o defiende) abiertamente al gobierno, los humoristas críticos son contratados por los ayuntamientos, la gente se conecta a Internet en las plazas, hay tiendas “de moda” (tipo Nike, Puma, etc)… Vas a tener la oportunidad de poner a prueba tus prejuicios.

12. Para divertirse en sus parques de atracciones

El parque Lenin encierra el mayor parque de atracciones de Cuba.
Si te entusiasman los parques de atracciones como a mi, vas a pasártelo muy bien en el Parque Lenin y en otros parques alrededor de la isla.

13. Para bucear en hermosos fondos marinos

Nuria en playa Coral, con la misma calidad de aguas que Varadero, pero sin gente y con snorkel.
Vas a poder hacer snorkeling en decenas de playas, algunas con estándares altísimos. Si te va más bucear, puedes encontrar numerosos centros de buceo que te llevarán a descubrir las maravillas que se encuentran en los fondos marinos cubanos.

14. Para soñar con sus atardeceres

Ver un atardecer en Baracoa es gratis
Los atardeceres en Cuba son tan bonitos que te harán soñar con ellos mucho tiempo después de tu viaje.

15. Para degustar su peculiar gastronomía

Por la falta de recursos, Cuba no es un paraíso gastronómico, ya que faltan muchas materias primas, pero el ingenio de los cubanos para cocinar, puede llegar a sorprenderte.
Por la falta de recursos, Cuba no es un paraíso gastronómico, ya que faltan muchas materias primas, pero el ingenio de los cubanos para cocinar, puede llegar a sorprenderte.

16. Para pasárselo bien en sus carnavales

 

Tuvimos la oportunidad de ver tanto los carnavales de La Habana como los de Cienfuegos y nos quedamos con estos últimos debido a que son mucho más abiertos e inclusivos.
Los carnavales de Cuba son poco conocidos, pero son tan espectaculares como los de otras partes del mundo. Además, se celebran en agosto a diferencia de otros carnavales que son en febrero.

17. Para beber mojito y piña colada

Puesto de comida en Cienfuegos el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
Te lo advierto: vas a beber más mojitos y piñas coladas que en el resto de tu vida. Las encontrarás en todos los lugares y a precios de escándalo.

18. Para volver a enamorarte del cine

La calle de los cines es obligatoria para todo cinéfilo.
Los cubanos son grandes amantes del cine, hay calles y restaurantes dedicadas al cine. Además, tienes grandes festivales temáticos que se celebran aquí.

19. Para explorar cada rincón

En cualquier ciudad, en cualquier rincón, dónde menos te lo esperas surge una pincelada de arte. Cuba es tierra de artistas.
En cualquier ciudad, en cualquier rincón, dónde menos te lo esperas surge una pincelada de arte. Cuba es tierra de artistas y se nota.

20. Para subir en trenes míticos

Si eres aficionado a los trenes, no dejes de visitar el taller de reparación que está junto al Capitolio. Además, hablar con los viejos trabajadores que están allí es un placer inigualable. Historia viva.
Los aficionados a los trenes tenemos la oportunidad de montar en trenes míticos como el tren Hershey de Matanzas o el tren de vapor en el valle de los ingenios.

20+1. El resumen: querrás viajar a Cuba por su gente

Lo mejor de Cuba son los cubanos. Sin duda alguna, el principal motivo para visitar Cuba.
Lo mejor de Cuba son los cubanos. Sin duda alguna, el principal motivo para visitar Cuba.

Recuerda que tienes nuestra guía para viajar por Cuba en la que te explicamos cómo organizar un viaje de un mes por tan solo 320 euros (más vuelos).

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Regreso a La Habana y hasta pronto Cuba

El viaje en camión desde Santiago de Cuba a La Habana fue mucho más llevadero de lo que pensábamos. Los camiones que hacen recorridos tan largos llevan asientos como los de los autobuses, de hecho, son asientos de viejos autobuses llevados al desguace que los camioneros compran y atornillan al chasis. En Cuba se aprovecha todo, no sobra nada. Así, aunque un poco más incómodos que los asientos de una guagua, hacer un viaje así sería comparable a viajar 12 horas en un autobús incómodo. Sigue leyendo Regreso a La Habana y hasta pronto Cuba

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Qué hacer en Santiago de Cuba por libre

La razón por la que habíamos adelantado nuestro viaje a Santiago no tardó en esfumarse. No, Núria no tenía dengue. Despejado este temor, pudimos disfrutar de la ciudad de Santiago de Cuba, una ciudad perfectamente conservada que contrasta con la hermosa decadencia de La Habana. Cada una es bella por una razón y visitar una sin visitar la otra implicaría no haber visitado Cuba.

Día 24: La deliciosa ciudad de Santiago de Cuba

Podría utilizar el término “delicioso” para referirme a la rica arquitectura colonial de la ciudad de Santiago de Cuba, pero lo hago en un sentido más prosaico: por el puro placer saborear algunos dulces que tuvimos la oportunidad de degustar este día. El primer sabor que me viene a la mente, inolvidable para mi, fue el “jugo de anon”. Nos lo ofreció la señora de la casa dónde nos alojábamos. Jamás en mi vida había visto un anon, pero desde ese día es mi fruta favorita. El segundo sabor dulce del día fue el habitual de las heladerías que abundan por toda Cuba y que ofrecen helados riquísimos a precios bajísimos.

Visitando Santiago de Cuba por libre
Este es un ejemplo de un edificio perfectamente conservado en el centro de Santiago de Cuba. Como este, casi todos.

Ese día recuerdo que paseamos por todo el centro de la ciudad bajo un sol de justicia. No recuerdo dónde conseguimos el típico mapa con los puntos de interés de la ciudad y nos dedicamos a andar y andar por toda la ciudad visitando edificios, plazas y museos. Fue un suplicio, lo reconozco. Santiago es conocida por ser la ciudad más calurosa del país y ese día quiso demostrarlo. Agotados y sudorosos, terminamos comiendo en el restaurante estatal Fontana di Trevi (muy recomendable) y tras la comida, nos fuimos a hacer una siesta.

Por la tarde, con mucho menos calor, fuimos a la estación para informarnos sobre horarios de trenes, camión y demás. No es ninguna locura ir andando a la estación desde el centro, pero hubiera sido bastante insensato hacerlo a mediodía a pleno sol.

Para hacer tiempo hasta la cena, nos metimos en el cine a ver una película cubana y ¡hay que ver el nivel de autocrítica que se gastan los cubanos! Volvimos al Fontana di Trevi a cenar y luego dimos una vuelta antes de acostarnos.

Cenando en Santiago de Cuba por libre
En Santiago pudimos encontrar algunos paladares en moneda cubana, que si bien son un poco más caros que los restaurantes estatales, merecen el euro extra por la variedad de platos que preparan.

Día 25: Playa de Siboney

Nos levantamos tardísimo, después de las 10 de la mañana, y nos fuimos a la heladería a desayunar. Desde la Plaza de Marte tomamos un bus al Palo de Laura y de ahí un camión a la playa de Siboney.

La playa tenía unos fondos muy interesantes, pero había demasiada gente y muchas algas. No es una mala playa, pero creo que fuimos en un mal día o eso nos dijeron algunos cubanos con los que hablamos sobre las algas que hay en la orilla. Fue es el día en el que casi me come el tiburón, una anécdota que conté en este artículo de anécdotas de Cuba.

Santiago de Cuba por libre y playa de Siboney
La playa de Siboney es realmente bonita, pero después de otras playas como las de Varadero o Guardalavaca, no nos pareció tan espectacular.

Si tuviera que describir la playa de Siboney diría que es una playa normal dentro del estándar cubano que, como característica principal, tiene el hecho de que hay césped en algunas zonas y arena en otras. El agua es muy transparente, pero el manto de algas que cubría los primeros 20 metros del agua, no nos dejó apreciar demasiado bien los fondos. Hay restaurantes y chiringuitos económicos ya que es una playa visitada casi exclusivamente por cubanos.

Sobre las 5 de la tarde tomamos un bus de regreso y paseamos desde el Palo de Laura hasta casa pudiendo ver la parte menos turística de Santiago de Cuba, pero aún así perfectamente mantenida. Parece que toda la pintura que no se ha gastado en La Habana se ha dedicado a Santiago.

Plaza de Marte en Santiago de Cuba viajando por libre
La plaza de Marte es un imperdible. Es dónde se concentra toda la vida de la ciudad que luego se desparrama por las calles adyacentes.

Después de darnos una ducha, salimos a cenar, pero desafortunadamente había un corte de aguas debido a la sequía que estaba sufriendo el este de la isla ese verano y que era el causante del brote de dengue y algunos problemas de suministro. Los restaurantes y heladerías estaban todos cerrados ya que sin agua no se pueden lavar las verduras, ni los platos. Encontramos una ventana que vendía pizzas y bocadillos y allí compramos algo sólido que aderezamos con un refresco en El Rápido (una especie de restaurante de comida rápida y cara, pero que era lo único abierto dónde vendieran bebidas).

Como la cena fue tan rápida, tuvimos tiempo y ganas de dar un paseo nocturno y ver un poco el ambiente de la noche en Santiago de Cuba. Es alucinante la cantidad de vida que hay por la noche hasta bien tarde en cualquier ciudad cubana.

Heladería en Santiago de Cuba por libre
¡Esos helados que nunca falten en tu viaje por Cuba!

Día 26: El último día en Santiago de Cuba

Remoloneamos más de lo habitual y entre desayunar y montar las mochilas, no salimos a ver la ciudad hasta después de las 12. La idea era ir a ver el cuartel Moncada, pero antes de eso nos fuimos a comer. Al final el cuartel lo vimos por fuera y de lejos ya que hacía demasiado calor. Definitivamente es cierto que el calor de Santiago es el más insoportable de todo el país.

Aunque teníamos previsto ir a buscar camión para la Habana sobre las 7 de la tarde, debido al calor y a las pocas ganas de pasear que nos quedaban por el aplatanamiento, lo adelantamos a las 5 y la verdad es que fue un acierto porque llegamos con un camión ya casi a punto de salir pero en el que todavía quedaban un par de asientos decentes. El viaje en camión de más de 12 horas seguidas fue mejor de lo que pensábamos, pero eso ya será otra historia.

Santiago de Cuba por libre
Y si con algo me he de quedar de Santiago, aparte de su preciosa arquitectura colonial perfectamente conservada, será con sus gentes, ¿o eso ya lo había dicho del resto de ciudades? ¡Si es que en Cuba cada persona es un tesoro!

Si vas a viajar a Santiago de Cuba por libre mi recomendación es que le dediques un mínimo de 2 días para la ciudad y otro para hacer alguna excursión por los alrededores. Sería conveniente evitar las horas de máxima calor, levantándote pronto (no como nosotros) y haciendo una siesta a mediodía.

 

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Qué hacer en Baracoa gratis y por libre

Nos habían hablado muy bien de Baracoa y teníamos muchas ganas de llegar. Nos habían contado que Baracoa era la “Costa Rica” de Cuba y, la verdad, el camino desde Moa hasta Baracoa hacía presagiar que algo así nos esperaba. Nos quedamos en Baracoa 4 días, aunque habíamos planificado 5 porque Nuria no se encontraba bien y prefería estar cerca de un hospital grande. Esos 4 días los dedicamos a visitar todolo que había en Baracoa gratis o muy barato por nuestra cuenta. Sigue leyendo Qué hacer en Baracoa gratis y por libre

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Cómo ir de Holguín a Baracoa vía Moa

Muchos viajeros creen que la única manera factible de llegar a Baracoa es pasando por Santiago de Cuba. Esta creencia está basada en que las rutas de Via Azul para llegar a Baracoa solo pasan por Santiago y no hay autobuses por el norte. Sin embargo, es posible hacer ese recorrido y, no solo eso, creo que es altamente recomendable ir de Holguín a Baracoa vía Moa o hacer el recorrido al revés (de Baracoa a Holguín), por el interés paisajístico de la ruta. Sigue leyendo Cómo ir de Holguín a Baracoa vía Moa

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Camagüey, Holguín y Guardalavaca por libre

Salir de Trinidad por libre no es cosa fácil… tampoco difícil, no nos engañemos, porque en Cuba nada es fácil ni difícil, las cosas son como son. Lo que ocurre es que Trinidad es un pueblo que tiene una gran cantidad de turismo, pero que no deja de ser una zona rural apartada de cara al transporte público. La gente de la zona viaja a Cienfuegos, a Santa Clara o viaja a los otros pueblos aledaños, pero no se plantea ir a Holguín ya que es otra provincia diferente.

Día 15: el viaje a Camagüey

La ciudad de Camagüey tampoco es un destino habitual, también pertenece a otra provincia, pero nos venía de camino hacia Holguín. La visita a la ciudad de Camagüey no era la alternativa que más nos gustaba durante la planificación de nuestro viaje por Cuba, pero terminó siendo una ciudad con cierto encanto y en la que nos gustó “caer”. Además, es una de las ciudades más económicas que encontramos, ya que es una ciudad que apenas recibe turismo y los comerciantes ni se han molestado en cambiar los precios a CUCs.

Si no hubiéramos parado en Camagüey no hubiéramos podido disfrutar de la habitación psicodélica que nos tenían preparada.
Si no hubiéramos parado en Camagüey no hubiéramos podido disfrutar de la habitación psicodélica que nos tenían preparada.

Para llegar a Camagüey tuvimos que levantarnos a las 6 de la madrugada y conectar 3 camiones. Eso sí, puntualidad y precisión británica, porque no pasamos ni 15 minutos esperando entre camión y camión. Aprovechamos además una de las esperas para comer. Llegamos a Camaguey y la casa estaba a 300 metros de dónde nos dejó el camión. La casa genial y lo único malo fue que la señora fue demasiado insistente en tratar de que comiéramos allí, por lo que decidimos no quedarnos más que lo imprescindible en la casa.

La calle de los cines es obligatoria para todo cinéfilo.
La calle de los cines es obligatoria para todo cinéfilo.

Dedicamos la tarde a ver la ciudad tranquilamente, aunque estábamos muy cansados por el largo viaje a Camagüey desde Trinidad. Merendamos en una heladería que hay en la calle de los cine y que se llama “El tesoro del Pirata” o algo así ¡Muy recomendable! También tomamos nuestro primer helado de Coppelia.  Cenamos en un restaurante italiano en un centro comercial encima del Coppelia. Luego, aunque estábamos cansados, nos fuimos al cine y nos tomamos luego otro helado en lo del Pirata.

En Camaguey hay que comer mucho helado, de los más baratos y mejores que he probado en Cuba.
En Camaguey hay que comer mucho helado, de los más baratos y mejores que he probado en Cuba.

Camagüey no tiene mucho que ver, pero la calle de los cines es realmente encantadora y todo cinéfilo debería pasar por Camagüey solo por visitar esta calle. El resto se ve en una tarde. No recomiendo quedarse en Camagüey más de una noche a no ser que se quiera visitar los alrededores que podrían ser una sorpresa, ya que es una zona muy poco turistificada.

Fuera de La Habana, la mayoría de las ciudades han sido restauradas y han recuperado la gloria de tiempos pretéritos.
Fuera de La Habana, la mayoría de las ciudades han sido restauradas y han recuperado la gloria de tiempos pretéritos.

Día 16: el viaje a Holguín

¡Menos mal que no intentamos viajar directamente desde Trinidad a Holguín! Otro madrugón: a las 7 llegamos a la estación y nos permitimos el lujo de dejar pasar el primer camión hacía Las Tunas porque iba demasiado lleno. Empalmamos perfectamente con el camión a Holguin y a las 13h ya estamos en Holguin. Haber intentado viajar directamente desde Trinidad hubiera supuesto perder todo un día (y no visitar la calle de los cines de Camagüey).

Guardalavaca es probablemente es la playa que más nos gustó de todas las que visitamos.
Guardalavaca es probablemente es la playa que más nos gustó de todas las que visitamos.

Nada más llegar, comimos de camino a la casa en el restaurante Guantanamo (muy bueno, uno de los restaurantes BBB que recomendamos). Luego llegamos a la casa y nos reenvian a otra cercana que es independiente, tiene cocina, aire acondicionado, tele… Perfecta. Nos duchamos y hacemos una siesta. A eso de las 6 salimos, sufriendo el calor de Holguín, y visitamos toda la zona peatonal. Había mucha animación y varias propuestas culturales, entre ellas, danza contemporánea por 5 CUP. Cenamos en un lugar cualquiera y nos volvemos pronto a casa a descansar y ver algo la tele.

Después de todo, el viaje a Holguín no fue tan duro y como íbamos sobrados de tiempo pudimos descansar a conciencia.

En Guardalavaca la arena es fina y blanca, hay poco turismo y se puede hacer algo de snorkel, aunque no es demasiado espectacular.
En Guardalavaca la arena es fina y blanca, hay poco turismo y se puede hacer algo de snorkel, aunque no es demasiado espectacular.

Día 17: Guardalavaca, ¿cómo llegar desde Holguín?

Nos levantamos sobre las 8 de la mañana y salimos hacía la playa de Guardalavaca. Para ir a la playa desde Holguín hay que coger un coche de caballos hasta el edificio de 18 plantas en dirección a Baliares (paras un coche de caballos cualquiera y dices “¿va a Baliares?” y si te dicen que sí, subes y le dices “Parame en el edificio 18 plantas”). Desde el 18 plantas hay que tomar una máquina que cuesta 25 pesos (en total ir de Holguín a Guardalavaca te sale por 30 CUP).

Guardalavaca es una impresionante playa estilo Varadero, pero con menos turismo. A nosotros nos gustó más que Varadero. Olvidamos traer comida y no encontramos el puesto donde venden comida para los trabajadores (tampoco es que nos molestamos mucho en preguntar.. la verdad; en la casa de Holguín nos comentaron que hay un puesto de comida para los trabajadores cubanos y el resto son restaurantes para turistas en CUC).

En cualquier ciudad, en cualquier rincón, dónde menos te lo esperas surge una pincelada de arte. Cuba es tierra de artistas.
En cualquier ciudad, en cualquier rincón, dónde menos te lo esperas surge una pincelada de arte. Cuba es tierra de artistas.

La playa es tan chula que perdimos el último camión que volvía a las 4 (en realidad nos dormimos). Pero en Cuba siempre hay alternativas para todo, así que esperamos un rato y tomamos el autobús de trabajadores que salía a las 17:20. Si no lo hubiéramos podido cogerlo, había otro a las 11 de la noche o podríamos haber regresado en una máquina por 25 pesos.

En cuanto llegamos nos metimos en una pizzeria y comimos pizza y tacos. Por la tarde seguimos explorando la ciudad de Holguín y por la noche volvimos al restaurante Guantanamo a cenar.

Día 18: Gibara y las alertas sanitarias

Habíamos leído (creo que en la Lonely) que una excursión a Gibara podría ser interesante. Así que desayunamos un pan con nocilla y salimos hacía Gibara. Para llegar a Gibara hay que tomar un coche de caballos, pero esta vez en dirección a Sidelpino y pedir bajar en la farmacia dónde se toman las máquinas a Gibara. Tuvimos que negociar y esperar bastante por la máquina.

También existen multitud de tiendas de arte, pero no son precisamente baratas.
También existen multitud de tiendas de arte, pero no son precisamente baratas.

Llegamos a Gibara y visitamos la ciudad, pero no hay nada realmente interesante y la playa estaba cerrada por riesgo microbiologico. Lo único que nos gustó fue ver la vida en una pequeña ciudad no demasiado turística. Por cierto, aquí comimos en el lugar más barato de toda Cuba, en un restaurante del estado dónde nos cobraron 5 pesos por cada plato de pasta. De camino a casa paramos a merendar y visitamos un poco el centro de Holguín.

Esa tarde fuimos testigos de lo en serio que se toman en Cuba todo el tema sanitario. Los días anteriores ya habíamos visto y habíamos comentado con algunos cubanos sobre el tema de las fumigaciones en las casas. Las autoridades sanitarias van casa por casa fumigando (de manera gratuita, por supuesto) y pueden llegar a forzar la entrada si tras varios avisos nadie se presenta para abrir al fumigador. De esta manera se controla el riesgo de dengue que suele ser un problema en todos los países tropicales. Pero esa tarde, vimos un paso más allá. Fuimos testigos de cómo un camión pasaba por las calles fumigándolo todo para acabar con lo que podría haberse convertido en una epidemia de dengue. Nos contaron también que el hospital Lenin tenía una planta entera cerrada solo para casos de Dengue. Jamás habíamos estado en un país dónde se pusieran tantos recursos para evitar este tipo de enfermedades, fue muy ilustrativo de porqué Cuba es un país puntero en medicina.

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El triángulo Cienfuegos – Santa Clara – Trinidad por libre

Cienfuegos, Santa Clara (o Villa Clara) y Trinidad son 3 polos turísticos muy cercanos que forman lo que yo llamaría el triángulo dorado de Cuba (si Islandia tiene su triángulo de oro, ¿por qué no lo va a tener Cuba?). Quizás Cienfuegos sea la hermana pequeña de las tres, pero desde luego, no desmerece una visita.

En cualquier ciudad de Cuba encontrarás joyas de 4 ruedas.
En cualquier ciudad de Cuba encontrarás joyas de 4 ruedas.

Día 11: Viajar entre Cienfuegos y Santa Clara por libre

Para acceder al triángulo de oro de Cuba, se puede hacer a través de cualquier de las ciudades y moverse entre las otras, pero no recomendaría para nada tratar de ir de Trinidad a Santa Clara o a la inversa. Mi recomendación personal sería viajar en el orden Santa Clara – Cienfuegos – Trinidad o Cienfuegos – Santa Clara – Cienfuegos – Trinidad o la inversa de uno de estos dos recorridos. Me explico: la ciudad de Santa Clara no aporta nada más allá del Mausoleo del Che y la visita a un par de parques como el del tren blindado, que tampoco es que sean puntos de excesivo interés. Por ello, ir a Villa Clara y quedarse a dormir allí es algo que desaconsejo. Por el contrario, tanto Cienfuegos como Trinidad merecen un par de noches en cada una de ellas al menos, por lo que lo ideal es o bien, visitar Santa Clara el primer día y marcharse a dormir a Cienfuegos o bien ir desde La Habana a Cienfuegos y hacer una excursión de un día a Santa Clara (ir y volver).

Al mausoleo del Che no se pueden entrar cámaras y se deben dejar las mochilas en consignas gratuitas. Todo el parque es gratuito.
Al mausoleo del Che no se pueden entrar cámaras y se deben dejar las mochilas en consignas gratuitas. Todo el parque es gratuito.

Esta última opción es la que elegimos nosotros por conveniencia a la hora de transportarnos. En cualquiera de los casos, las mochilas no son un problema, puesto que en el monumento del Che existen consignas gratuitas dónde dejar las mochilas.

Para ir de Cienfuegos a Santa Clara elegimos viajar en máquina, uno de esos vehículos antiguos que circulan por Cuba y hacen de taxi colectivo. Había también un camión, pero salía más tarde y al ser un trayecto corto la diferencia de precio no era excesivamente alarmante (50 CUP por persona, un par de euros).

Las calles de Santa Clara no son las más bonitas del mundo, pero hay pequeñas sorpresas.
Las calles de Santa Clara no son las más bonitas del mundo, pero hay pequeñas sorpresas.

Una vez en Santa Clara, visitamos el mausoleo del Che, comimos en la plaza Martí, en pleno centro, dónde hay varios restaurantes interesantes, y visitamos un par de parques. A los vagones del parque del tren blindado no entramos, lo vimos desde fuera (había que pagar 1 CUC por entrar dentro y ver una exposición fotográfica, pero no nos interesaba demasiado). Por la tarde, el cielo se encapotó y decidimos no esperar a que se pusiera a diluviar. Andamos hacía la terminal de autobuses con la esperanza de cazar algún camión o autobús, pero nos informaron de que por la tarde ya no salía ninguno y tuvimos que volver a Cienfuegos en otra máquina. El trayecto entero se lo pasó diluviando como habíamos previsto, pero paró justo cuando llegamos a Cienfuegos.

El parque del tren blindado recrea el acontecimiento histórico que ocurrió en Santa Clara durante la Revolución.
El parque del tren blindado recrea el acontecimiento histórico que ocurrió en Santa Clara durante la Revolución.

Cienfuegos: la ciudad tranquila

Una de las cosas que más me gustó de Cienfuegos fue el ambiente de tranquilidad y relax que se respira. Al ser una ciudad poco turística entre dos ciudades muy turísticas, tiene un ambiente ideal para descansar unos días.

Las calles de Cienfuegos son tranquilas y relajadas.
Las calles de Cienfuegos son tranquilas y relajadas.

Cuando regresamos de Villa Clara, tras la lluvia salimos a dar un largo paseo por las calles de la ciudad que olían a pasto húmedo mezclado con el característico olor a agua salada de todos los malecones de Cuba. Recorrer el Malecón de Cienfuegos una tarde cualquiera es un privilegio. Por supuesto, hicimos nuestra parada obligatoria en La Casa del Chocolate y volvimos a cenar al restaurante de la noche anterior (“Los Complacientes”, avenida 52, #3317).

Lo que se ve al frente es el malecón de Cienfuegos. En realidad Cienfuegos está en un lateral de una gran bahía.
Lo que se ve al frente es el malecón de Cienfuegos. En realidad Cienfuegos está en un lateral de una gran bahía.

Día 12: Ir a Trinidad por libre

El camión para Trinidad sale a las 11:30. Desayunamos, nos duchamos y empaquetamos las mochilas tranquilamente. Esperamos un buen rato en la terminal de ómnibus,pero no llega el camión, el camionero está enfermo.

Los atardeceres en Cuba son muy bonitos y tienen una luz especial para tomar fotos (cuando sabes, no como yo!)
Los atardeceres en Cuba son muy bonitos y tienen una luz especial para tomar fotos (cuando sabes, no como yo!)

Me gustaría poder decir que viajar de Cienfuegos a Trinidad es fácil y probablemente lo sea cuando el camión haga su ruta habitual, pero para nosotros fue una pequeña odisea. No fue complicado, pero fue muy costoso en tiempo y tuvimos que lidiar con informaciones contradictorias y paradas en medio de “la nada”. Todo ello porque el día anterior no habíamos preguntando a fondo y no nos habíamos enterado de que había un camión a las 8 que sí que pasó. Lección del día: hay que preguntar mucho.

Una característica de Cuba son los murales que adornan muchas paredes de las ciudades. Estos son contra las guerras.
Una característica de Cuba son los murales que adornan muchas paredes de las ciudades. Estos son contra las guerras.

Al final, el punto dónde convergieron las informaciones que teníamos fue que la única opción (económica) era ir al amarillo que está a medio camino, tomando el bus que va de Cienfuegos a La Sierra. Se trata de un autobús local que 2 CUP y que te deja a más de 20 kilómetros del centro. En el amarillo esperamos media hora charlando con la gente que esperaba y con un chico alemán que viaja por libre por toda Cuba. Finalmente nos recogió un Astro que nos dejó en la ciudad de Trinidad cerca de las 3 de la tarde, mucho más tarde de lo previsto, pero con un precio muy inferior al estimado (2+10 CUP).

Lo más característico de Trinidad son sus calles empedradas.
Lo más característico de Trinidad son sus calles empedradas.

En la parada del amarillo entablamos conversación con el chico alemán, con el que compartiríamos luego unos días ya que, curiosamente, iba también a la casa de la Red de Magnolia en Trinidad. Por ello, cuando llegamos, teníamos a un hombre esperándonos. Fue una historia un poco surrealista, porque primero tuvimos una agradable charla en la que nos explicó que el era entrenador olímpico y luego en un momento, por una confusión en la interpretación de nuestros gestos, terminó enfadándose y enviándonos a casa de la señora que era el contacto de Magnolia. La red de Magnolia funciona de tal manera que si la persona con la que ella mantiene el contacto tiene la casa llena, le pasa los huéspedes a otro casero de la máxima confianza, normalmente un familiar. Este sobrino se había encargado de alojarnos por estar llena la otra casa y resultó que él entendió que nosotros no nos fiábamos de él y que queríamos hablar con la persona contacto de Magnolia. Vamos, una tontería sin importancia que solucionó la mujer en una llamada de teléfono.

El punto de reunión de Trinidad, más ahora con el wifi, son los famosos escalones.
El punto de reunión de Trinidad, más ahora con el wifi, son los famosos escalones.

Entre unas cosas y otras, se hizo bastante tarde, pero salimos a comer unas pizzas con el chico alemán. Después tomamos un bus para ver Casilda, un pueblo de pescadores a 6 km sin ningún tipo de atractivo. El pueblo no tiene ningún interés, no hay playa, aunque nos bañamos en unos manglares donde se suelen bañar los niños del pueblo y que no recomiendo en absoluto. Fuimos a Casilda “por hacer algo” y porque la Lonely Planet hablaba de este pueblecito de una manera un tanto especial, pero no le encontramos la especialidad en ningún sitio. Ya de noche, regresamos en bus y buscamos algo para cenar. Trinidad es muy caro y hay pocas opciones en moneda nacional. La nuestra fue el restaurante Marino (calle Cienfuegos) que esa noche sí nos ofreció comer a precios razonables.

Los parques de Trinidad son otro atractivo de la ciudad.
Los parques de Trinidad son otro atractivo de la ciudad.

Día 13 y 14: La Playa Ancón

Probablemente a muchos viajeros, especialmente a los que les gusta ir más rápido y quemar etapas a mayor velocidad, no les parecerá razonable utilizar dos días en Trinidad solo para ir a una playa, pero a nosotros, tras un primer día muy agradable en Playa Ancón, nos pareció que lo mejor que podíamos hacer con nuestro tiempo el día siguiente era repetir en playa Ancón.

En Trinidad hay una curiosa discoteca dentro de una cueva. Todas las noches está abierta.
En Trinidad hay una curiosa discoteca dentro de una cueva. Todas las noches está abierta.

A playa Ancón fuimos como van los locales: en camión. Creo que hay un bus no demasiado caro que hace el recorrido desde el mismo centro de Trinidad, pero, la verdad, no nos costaba nada andar un par de calles más, apenas 600 o 700 metros y esperar al camión. Además así, el primer día tuvimos el acierto de quedarnos en una zona que nos recomendaron unos cubanos que venían a veranear a esa playa desde hace años. Es una zona que está justo antes de la zona de hoteles, no conozco el nombre, pero es la primera parada que hay en playa Ancón. Esa zona no tiene lugares dónde vendan comida a precios económicos, solo un par de chiringuitos a precios exorbitados. Eso sí, pocos turistas, ni locales ni extranjeros, playa de arena fina, limpia y aguas cristalinas. Hay coral, pero está lejos y profundo, aunque no tanto como en la playa del Rancho Luna.

En Playa Ancon estuvimos muy, muy a gusto.
En Playa Ancon estuvimos muy, muy a gusto.

Algún día contaré lo que nos pasó para terminar caminando descalzos sobre el asfalto caliente… y a pesar de eso regresamos al día siguiente, el 14 de agosto. Fue un día de calma, de descanso. Nos levantamos tarde y nos fuimos a la playa, pero probamos esta vez con la parte de la playa dónde va más gente. Las diferencias entre las 2 playas son más que evidentes. En la del día anterior, todo estaba más limpio, había posibilidad de ver corales, había menos gente.. Lo bueno de esta parte de la playa es que hay comida barata, por eso está lleno de turismo local.

Las máquinas son la forma más rápida de desplazarse en el triángulo de oro de Cuba.
Las máquinas son la forma más rápida de desplazarse en el triángulo de oro de Cuba.

Volvimos cuando presentimos que iba a caer una buena lluvia. Y así fue, nada más llegar se puso a diluviar. Nos quedamos en la casa charlando con Luis, un chico mexicano, pero en cuanto amainó salimos los 3 a ver el pueblo de Trinidad, que tras dos noches allí no habíamos visto todavía. Subimos al cerro de la vigía y luego callejeamos.

En Cuba cuando llueve, llueve de verdad.
En Cuba cuando llueve, llueve de verdad.

Cuando quisimos ir a cenar al Marino, como las dos noches anteriores, tuvimos una desagradable sorpresa: había otro turno y nos sacaron una carta de precios para “turistas”, con el mismo menú, pero manuscrito y con otro precio: 180 pesos por lo mismo que nos costó 28 la noche anterior. Les montamos una buena bronca, con el apoyo, por cierto, de los clientes que nos daban la razón, pero no conseguimos que volvieran a sus trece y nos dieran la misma comida al mismo precio que al resto de la gente.

Toda la zona entre Trinidad, Santa Clara y Cienfuegos goza de espectaculares zonas montañosas. Uno de sus exponentes es el valle de los ingenios.
Toda la zona entre Trinidad, Santa Clara y Cienfuegos goza de espectaculares zonas montañosas. Algunos de sus exponentes son el valle de los ingenios, el nicho o el salto del Caburní.

Tuvimos que irnos a buscar otro lugar, pero en Trinidad no hay restaurantes económicos y a esas horas las ventanas estaban cerradas. Terminamos en un sitio al que llaman La Pizzeria y dónde también nos sacaron la carta para extranjeros. En este caso, tras dialogar con la chica que atendía, conseguimos que nos sacara la carta normal y pudimos pedir unos espaguetis a precio normal. Luego helado y a dormir que había que madrugar.

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Los carnavales de La Habana y Cienfuegos

Las semanas antes de viajar a Cuba estuvimos buscando información acerca de cuando serían exactamente los carnavales de ese año en La Habana y en las demás regiones. No encontramos nada, bueno, al revés, lo que encontramos fueron informaciones contradictorias que no nos aclaraban nada. No fue hasta llegar a La Habana cuando empezamos a tener una idea de cuando se celebrarían los carnavales. Al principio obteníamos respuestas ambiguas y poco claras, pero al final todas las fechas empezaron a converger y, por supuesto, hicimos lo que pudimos para poder vivir aunque solo fuera un día de los carnavales de La Habana, como por ejemplo cambiar el orden de las visitas y “hacer tiempo” visitando Matanzas y Varadero.

Barrio chino de La Habana el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
El Barrio Chino de La Habana, a parte de esta entrada, se compone apenas por un par de calles llenas de restaurantes a precios astronómicos.

Día 8: Los carnavales de La Habana

Como la noche anterior nos habíamos acostado tarde, tardamos un poco más de lo habitual en salir de casa. Nos dirigimos a la zona de Obispo y callejeamos por allí. Comimos en un restaurante de San Rafael muy interesante, un pequeño restaurante con mesas y sillas en la calle dónde se paga en moneda nacional y se disfruta de un buen filete por apenas un euro.

Plaza Vieja de La Habana el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
Desconozco qué representará esta estatua en La Plaza Viaje, pero nos gustó.

Después de eso, subimos hasta la Plaza Vieja dónde conversamos con una persona con una afección mental que había decidido dejar la medicación. Ahí nos dimos cuenta de lo potente que es el sistema de salud en Cuba. Una persona como él, tenía que huir y engañar a los médicos y asistentes sociales para no tomarse la medicación. Desgraciadamente, los medicamentos para tratar estas afecciones, tanto allí como aquí, a veces producen al enfermo algunos efectos secundarios que les hacen preferir la enfermedad a la medicación.

Si eres aficionado a los trenes, no dejes de visitar el taller de reparación que está junto al Capitolio. Además, hablar con los viejos trabajadores que están allí es un placer inigualable. Historia viva.
Si eres aficionado a los trenes, no dejes de visitar el taller de reparación que está junto al Capitolio. Además, hablar con los viejos trabajadores que están allí es un placer inigualable. Historia viva.

Tras la charla, bajamos buscando el barrio chino pero antes de entrar en él nos entretuvimos más de una hora charlando con un par de ancianos que andan siempre por el taller de locomotoras ya que fueron mecánicos de aquellas máquinas en su juventud. Increíble la sabiduría y la claridad de ideas que demostraban. Su impresionante cultura nos desbordó en algunos momentos, pero a la vez nos pudimos dar cuenta de su total ignorancia del sistema capitalista. Les encantaba escuchar lo que le contábamos sobre cómo funcionan aquí las cosas.

Tras caminar por las dos calles mal contadas que componen el barrio chino, regresamos a casa de Magnolia para descansar, ducharnos y luego salir hacía la Rampa. Allí cenamos en un restaurante de moneda nacional que hay junto al cine Riviera y luego entramos a ver un espectáculo de Rigoberto Ferreras.

Desgraciadamente esta es la única foto que conservamos del carnaval de La Habana. Tiene una pésima calidad ya que la tomamos con la cámara, pues nos habían dicho que había muchos carteristas en el carnaval y, la verdad, creo que es más peligroso Valencia en fallas. Los cubanos son muy exagerados.
Desgraciadamente esta es la única foto que conservamos del carnaval de La Habana. Tiene una pésima calidad ya que la tomamos con la cámara, pues nos habían dicho que había muchos carteristas en el carnaval y, la verdad, creo que es más peligroso Valencia en fallas. Los cubanos son muy exagerados.

El plato fuerte fue el Carnaval de La Habana que pudimos disfrutar esa noche. Había muchísima gente en la calle, concretamente en el Malecón habanero. El problema era que casi todo el recorrido del carnaval está cerrado y para poder disfrutar del mismo tienes que pagar y acceder al interior. Lo de pagar no sería ningún problema, creo que costaba como un euro, pero el problema es que estaba totalmente lleno, no quedaba sitio y no te dejaban entrar.

El carnaval en sí es como cualquier otro carnaval: en carrozas o a pie, diferentes comparsas van repitiendo de manera incesante su baile, ataviados con vistosos disfraces de colores brillantes. Nada de especial. Quizás si hubiésemos podido acercarnos, nos habría gustado más, como sí que nos pasó en el carnaval de Cienfuegos.

Pasacalles en Cienfuegos el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
A pie o en carrozas, los carnavales de Cienfuegos y La Habana son realmente parecidos, salvo por la cercanía de uno y la inaccesibilidad del otro.

Día 9: El carnaval de Cienfuegos

Madrugamos y tomamos un par de autobuses (un P9 y luego un P7) hasta el amarillo dónde se va hacia las provincias orientales. Para ir a Cienfuegos desde La Habana por libre, en modo barato, hay que ir al Puente de Cotorro y desde ahí preguntar para el primer anillo, está cerca, pero es conveniente ir en algún tipo de transporte (un camión nos cobró 5 pesos a cada uno, no vale la pena andar con las mochilas a cuestas por ese dinero). Desde allí esperamos mucho tiempo hasta encontrar algo que nos llevará, era domingo y un poco tarde.

En Cienfuegos nos hospedamos en la casa de Roberto Carlos, un lugar magnífico, con una terraza increíble dónde pasar horas y horas disfrutando de la fresca. Casa muy recomendable.
En Cienfuegos nos hospedamos en la casa de Roberto Carlos, un lugar magnífico, con una terraza increíble dónde pasar horas y horas disfrutando de la fresca. Casa muy recomendable.

Tras esperar más de 3 horas en las que comimos y bebimos todo lo que quisimos en el barecillo que han montado para los viajeros en tránsito, pasó un Yutong que nos llevó directamente a Cienfuegos (pasaron otros en dirección a Santa Clara que nos podían dejar en el entronque pero no los tomamos, aunque tampoco hubiera sido mala idea). Al final tuvimos suerte, un Yutong (un autobús) es lo más cómodo que se puede encontrar para este tipo de trayectos.

Cabezudo de Cienfuegos el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
Un cabezudo del carnaval de Cienfuegos

Medio durmiendo llegamos a Cienfuegos. Desde dónde nos dejó el autobús, caminamos un poco llegamos a la casa. Genial! Una ducha y un poco de descanso y nos vamos a ver los carnavales de Cienfuegos, que nos habían recomendado por ser mucho más abiertos que los de la Habana.

Un disfraz musical de Cienfuegos el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
La cercanía en el carnaval de Cienfuegos es total, puedes hacerte incluso selfies con las estrellas.

Ciertamente, nos encantaron estos carnavales. Son algo diferente, mucho más cercano, abierto, con mucha mayor variedad de puestos de comida y bebida, mejores precios, gente más amable… Quizás sean menos espectaculares, pero se compensa con facilidad este hecho al poder llegar a tocar literalmente las carrozas y los vestidos. En la misma feria cenamos unos bocatas y unos espaguetis por menos de un euro y medio los dos. Desgraciadamente, poco después de la medianoche se puso a llover y nosotros, junto a la mitad de los espectadores, nos batimos en retirada buscando las marquesinas de los edificios para no acabar empapados.

Puesto de comida en Cienfuegos el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
Una de las cosas que más nos gustó fueron los múltiples puestos de comida y bebida que había en el carnaval de Cienfuegos

Día 10: La playa del Rancho Luna

Nos levantamos muy tarde, disfrutando de la mejor habitación que hemos tenido hasta ahora, un lujo. Salimos a desayunar y comprar limonada y bocatas para irnos a la playa. Fue bastante sencillo encontrar un camión que iba hacía Pasacaballo y que tenía parada en la playa de Rancho Luna.

Las coreografías en el carnaval de Cienfuegos eran muy similares a las de La Habana, nada que envidiar en este sentido.
Las coreografías en el carnaval de Cienfuegos eran muy similares a las de La Habana, nada que envidiar en este sentido.

La playa del Rancho Luna es una playa bonita, con algo de arrecife de coral, aunque está algo alejado de la costa y a cierta altura (hay que nadar más de 100 metros mar adentro y el arrecife, aunque muy bonito, queda a unos 6 o 7 metros de profundidad, bastante lejos del alcance de un snorkel). Nos gustó pasar un día en la playa. Por cierto que esta playa, al igual que nos ocurrió con las playas del este, la encontramos llena de cubanos pasando un día de playa. ¡Nosotros que esperábamos encontrar las playas tomadas por los extranjeros!

Playa del Ranchón Luna de Cienfuegos el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
La playa del Ranchón Luna es un lugar de visita imprescindible si visitas Cienfuegos

Para regresar perdimos el último autobús y tuvimos que esperar bastante tiempo hasta que pasó un camión. Estábamos tranquilos porque había algunos cubanos que estaban esperándolo y nos aseguraron que pasaría. Viajar por un país dónde dominas el idioma es una tranquilidad increíble.

Otro imprescindible de Cienfuegos es La Casa del Chocolate. Llamad a la puerta porque suele estar cerrada para que no se escape el aire acondicionado.
Otro imprescindible de Cienfuegos es La Casa del Chocolate. Llamad a la puerta porque suele estar cerrada para que no se escape el aire acondicionado.

Nada más llegar fuimos a buscar restaurante para cenar en moneda nacional. Nos costó un poco, pero finalmente encontramos un paladar en moneda nacional, un poco más caro de lo que estamos acostumbrados a pagar, pero con buenas raciones y muy bien servidas. De postre pasamos por la Casa del Chocolate, un local imperdible en caso de que te acerques a Cienfuegos. Se trata de una chocolatería en moneda nacional que solo abre por las tardes y que se ubica enla calle Prado, justo antes de llegar al Malecón. Los amantes del chocolate no deberían perdérsela.

Nuria el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
Qué mejor que culminar una visita a los carnavales de Cuba que fumándose un habano en una maravillosa playa.

El día lo culminamos viendo en la televisión pública cubana la última película de Mortadelo y Filemón. Ya explicamos un poco de la idiosincrasia cubana con respecto a la propiedad intelectual en un artículo. En cualquier caso, recomiendo poner de vez en cuando la tele cubana, ya que es un modelo de televisión absolutamente diferente a lo que acostumbramos a ver y que muestra en cierta manera cómo son los cubanos.

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Matanzas y Varadero por libre

Aunque no lo teníamos planificado, finalmente terminamos visitando Matanzas y usando esta ciudad como trampolín para visitar Varadero por libre. La razón del cambio fueron los carnavales de La Habana, ya que cuando llegamos a Cuba nos enteramos que serían el siguiente fin de semana y, la verdad, queríamos ver cómo eran.

Día 5: De Viñales a Matanzas

Espectáculo de payasos en Matanzas
Espectáculo de payasos en Matanzas

Tras la última noche en Viñales, despertamos realmente pronto (5:30) para tomar un bus a Pinar del Río y de ahí un camión a Matanzas a través de la Habana. Hicimos bien levantándonos tan pronto ya que el trayecto es largo. En La Habana hay que tomar primero un bus local P12 al centro y del centro hay que tomar un P11 a Alamar. Allí, en la rotonda de Alamar, hay que esperar algún transporte (camión, bus… lo que sea). Nosotros tuvimos suerte y pillamos un Yutong (un bus). Finalmente llegamos a Matanzas a las 16:00, nos duchamos y salimos rápidamente a ver la ciudad.

En Matanzas el primer día subimos hasta la ermita en bus. Fue la primera vez en Cuba que tuvimos que esperar mucho tiempo por un bus. Nos habían comentado que era habitual que los autobuses fallaran o hubiera problemas con los horarios. La verdad es que, en general, no notamos grandes diferencias con respecto a otros países del entorno.

En la ermita, encontramos a una pareja de catalanes a los que les explicamos cómo viajar barato por Cuba y les dimos el teléfono de Hilda, nuestro contacto en Matanzas dentro de la cooperativa de casas particulares económicas.

Bajamos andando de la ermita (ya no había más autobuses ese día) y cenamos en el restaurante Pekin que es una opción muy recomendable (restaurante BBB).

Entrada al restaurante Pekin de Matanzas, uno de nuestros preferidos en toda Cuba
Entrada al restaurante Pekin de Matanzas, uno de nuestros preferidos en toda Cuba

Después de cenar nos íbamos ya hacía la casa de Hilda pero una música atrajo nuestra atención: había un espectáculo infantil en la plaza con payasos. En Cuba es muy habitual encontrar una amplia oferta cultural de todo tipo, desde un payaso en mitad de una plaza hasta un espectáculo de danza en un importante teatro.

Cuando ya dejábamos el espectáculo del payaso para ir a dormir, un chico se acercó y nos saludó. Le conocíamos de la Lanchita de la Habana, se definió como punk anarquista y nos invitó a un concierto de metal que se iba a celebrar en un rato. Su historia la contamos aquí.

Hablamos un buen rato con él y sus amigos. Él había pasado 2 años en la cárcel por tráfico y consumo de drogas. Nos explicó su filosofía de vida y compartimos anécdotas e historias de conciertos y festivales. El concierto muy bueno, es increíble la habilidad que tienen los cubanos para la música, para todo tipo de música.

Un momento de la actuación de aquella noche.
Un momento de la actuación de aquella noche.

Finalmente pudimos irnos a dormir, estábamos destrozados, había sido un día realmente largo y, aunque pensábamos que con tanto desplazamiento sería un día perdido, al final, fue un día muy completo. En Cuba es imposible tener un día perdido, siempre encuentras a alguien que te marca.

Día 6: Varadero por libre

Desde luego, Varadero no era un objetivo y visitarlo fue más por curiosidad que por verdadero interés. En general, solemos preferir otro tipo de playas, pero había que aprovechar que desde Matanzas podíamos hacer la excursión por tan solo 10 pesos (menos de 50 céntimos de euro). Para llegar a Varadero por libre hay que tomar un bus que sale desde el Viaducto de Matanzas y que llega a la calle 54 de Varadero. Cuando llegues al Viaducto pregunta dónde se toma el bus a Varadero.

La playa de Varadero, aguas turquesa y cristalinas
La playa de Varadero, aguas turquesa y cristalinas.

Luego, en Varadero, puedes comer barato en algunas ventanillas que existen. Preguntad a los cubanos que están de vacaciones por allí o seguid a la gente que viene con “cajitas”.

Fue un día de playa total. Varadero es tal y como nos lo imaginábamos en el sentido geográfico: playas interminables de arena blanca. La única sorpresa fue comprobar la grandísima cantidad de cubanos que había allí. Pensábamos que sería una zona tomada por los turistas extranjeros, pero, al revés, era complicado distinguir a algún extranjero entre tantos cubanos.

En todas las playas turísticas de Cuba, pero especialmente en Varadero, hay un montón de aficionados a los deportes acuáticos.
En todas las playas turísticas de Cuba, pero especialmente en Varadero, hay un montón de aficionados a los deportes acuáticos.

Regresamos pronto de la playa y con cierta prisa, porque teníamos una reserva en el restaurante Pekin para las 8. El día no dio para más

Día 7: la playa Coral

Madrugamos para ir a playa Coral. Varadero es un paraíso paisajístico fuera del agua, pero dentro del agua no hay nada, solo arena. Sin embargo, a medio camino entre Matanzas y Varadero hay una playa que se llama “Playa Coral” y que recibe el nombre por la gran cantidad de corales que hay allí. No es Indonesia, pero es una gran zona para disfrutar del snorkel y el submarinismo.

Nuria en playa Coral, con la misma calidad de aguas que Varadero, pero sin gente y con snorkel.
Nuria en playa Coral, con la misma calidad de aguas que Varadero, pero sin gente y con snorkel.

Personalmente, la experiencia nos gustó más que Varadero, es más nuestro estilo: no había casi nadie, era una playa de roca (hay que llevar zapatos adecuados) y los fondos marinos daban para pasar allí unos cuantos días explorando. Se llega en el mismo autobús o camión de Varadero. Hay que bajar del camión o bus en el cruce del aeropuerto con el pueblo de Carbonera, luego recorrer la calle principal del pueblo que es perpendicular a la carretera y a la playa. Al llegar a la playa hay que desviarse a la izquierda unos 150 metros, justo antes de un centro de buceo que hay (en el centro de buceo te cobran). Busca por aquella zona unos escalones para bajar al mar y métete por ahí en el agua. El arrecife de coral está a menos de 50 metros de allí mar adentro. Por cierto, se pueden ver tortugas marinas, aunque nosotros solo encontramos una muerta.

Eso sí, los amantes de tirarse en la arena lo tienen complicado en Playa Coral.
Eso sí, los amantes de tirarse en la arena lo tienen complicado en Playa Coral.

A las 12:30 iniciamos el regreso. Recogimos las mochilas de casa de Hilda, comimos en un “McDonald’s cubano” y caminamos hasta el Viaducto. Como era tarde, el viaje en camión lo hicimos casi vacío. Llegamos a la casa de Magnolia y Wilfredo al anochecer, por lo que nos dimos prisa en ducharnos y salimos hacia el Malecón y la rampa.

El carnaval empezaba ese días, faltaban pocas horas y había un ambientazo increíble. Sin embargo, nos apetecía entrar al cine o a un espectáculo, así que cenamos y terminamos en el Riviera viendo a un monologuista llamado Querequeté o algo así. El inicio se retrasa más de una hora, es la primera vez que nos ocurre. Después del espectáculo, vemos un poco el carnaval y nos acostamos.

El McDonalds de Cuba es mucho mejor que el americano. ¡Y a unos precios de escándalo!
El McDonalds de Cuba es mucho mejor que el americano. ¡Y a unos precios de escándalo!
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Viñales por libre

Nuestra primera de Viñales fue la de encontrarnos en una tourist trap y, en cierto modo, lo era. Tiene todos los componentes: es una población pequeña y hay muchos turistas. Eso hace que las infraestructuras turísticas se vean desbordadas, los precios suban y proliferen los buscavidas y otra fauna de ese tipo. Afortunadamente, llevábamos el contacto de Magnolia y el alojamiento nos salió muy económico. Sigue leyendo Viñales por libre

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El primer contacto con La Habana

A continuación expongo las notas que tomamos durante nuestro viaje a Cuba del pasado verano. Iniciamos así la crónica del viaje que se extenderá durante unos cuantos artículos más. Este se inicia el 30 de julio y termina el día que nos marchamos hacía Viñales. Se pueden consultar los gastos diarios en el excel que colgamos en este artículo.

Desde el mirador del cristo de La Habana, junto a la casa del Che.
Desde el mirador del cristo de La Habana, junto a la casa del Che.

Día 30: Vuelo Madrid-Moscú-La Habana

Salimos el día anterior de Madrid, dormimos un poco en el avión y mucho en el aeropuerto de Moscú (bien, por cierto). Lo malo de ese aeropuerto es que nos hicieron tirar (o beber) todos los líquidos, incluidos los comprados en el Duty Free. Pasamos el vuelo de Moscú a La Habana sin dormir para evitar el Jet lag. Después de haber volado en Turkish, Etihad y otras compañías similares, nos dimos cuenta que Aeroflot no es demasiado buena (comida mediocre, multimedia solo en ruso o inglés sin subtítulos, azafatas poco amables, etc). Eso sí, la llegada fue puntual y los trámites de entrada nos llevaron aproximadamente una hora y media.

Desde la salida del aeropuerto, fueron 15 minutos andando hasta la parada del P16. Es muy fácil. Preguntando a cualquier persona te indicará, pero no tiene pérdida: hay que caminar en la misma dirección que van los taxis, hasta llegar a una gran avenida.

El P16 nos dejó cerca del Hostel Hamel que fue fácil de encontrar y lleno de gente amable, tanto huéspedes como Wilfredo y Magnolia. Cenamos los bocatas que traíamos y las bebidas que habíamos facturado en la mochila y nos acostamos un rato después. Pasamos una gran noche gracias al aire acondicionado, ya que la temperatura en La Habana era sofocante.

La plaza de la revolución. Imposible no visitarla en un viaje a Cuba.
La plaza de la revolución. Imposible no visitarla en un viaje a Cuba.

Día 31: El primer contacto con La Habana

Nos levantamos pronto, con la luz que entra porque no hay ventanas a eso de las 8:00. Tras el desayuno (todo traído de casa) salimos a informarnos de la posibilidad de ir a Isla Juventud: resulta carísimo, más caro ir en lancha que en avión, ya que el precio es el mismo para cubanos que para extranjeros pero cambia la moneda: 50 CUP o 50 CUC por trayecto.

Aprovechando que estábamos cerca, nos metemos en lo más típico de un viaje a Cuba: la plaza de la revolución. Luego andamos hacia el cementerio Colón que me hacía gracia visitar (me encantan los cementerios monumentales), pero al tirar hacía dentro vimos que te querían cobrar 5 CUC y decidimos no visitarlo. Ahí es cuando nos empezamos a dar cuenta de que los precios que pagan los turistas en Cuba son desproporcionados y decidimos empezar a poner coto. Todo el camino desde la plaza de la Revolución hasta el cementerio Colón lo hicimos charlando con un cansino que quería meternos el timo del “invítame a un mojito sin preguntar el precio”, pero se quedó con las ganas. Eso sí, extrajimos toda la información que necesitábamos sobre La Habana.

Tomamos el bus P4 desde Cementerio Colón hasta Habana vieja dónde conocimos a una traductora cubana musulmana que había viajado por todo el mundo y que sin saber cómo nos invitó a un helado y nos enseñó la zona de Obispo. Ahí es cuando nos dimos cuenta que si bien en Cuba íbamos a encontrar mucho timante que quiere vivir a costa del extranjero, a la vez, íbamos a encontrar a muchas más personas con historias increíbles y un corazón gigante que nos iban a tratar como a hermanos.

El museo del Chocolate es un lugar que se debe visitar en todo viaje a La Habana que se precie.
El museo del Chocolate es un lugar que se debe visitar en todo viaje a La Habana que se precie.

En la calle Obispo descubrimos el maravilloso mundo de las ventanas ya que comimos en una de ellas. En la plaza de armas estuvimos hablando de todo con un par de jóvenes cubanos que nos explicaron como vivían y nos contaron algunos detalles realmente interesantes sobre el día a día en Cuba (el paquete, la vida familiar, cómo les llega la publicidad occidental, etc).

Tras comparar la vida en Cuba con la de Europa dejamos a nuestros amigos y nos fuimos a tomar un chocolate en el Museo del Chocolate (que es una cafetería a pesar de su nombre). Caminamos de vuelta al Capitolio y de ahí andando a Hamel y luego hasta la rampa del Malecón dónde en un espacio llamado Pabellón Cuba había actuaciones en directo, productos de arte y comida. ¡Ambientazo!

El Pabellón Cuba es un bullicioso centro de entretenimiento para la juventud.
El Pabellón Cuba es un bullicioso centro de entretenimiento para la juventud.

Cenamos una lasaña gigante muy cerca de Hamel. Llegamos rendidos y tras una ducha y un rato en la terraza nos acostamos cerca de las 11.

Día 1: Las playas del Este

Nos levantamos tarde, sobre las 10, cuando Wilfredo desconecta el aire acondicionado de las habitaciones. Tras el desayuno (todavía tirando de cosas traídas de casa), tomamos el bus P5 que nos deja frente a la parada de la Lanchita para ir al otro lado de la bahía. Cruzamos y subimos hasta el cristo y la antigua casa del Che (caro, no entramos).

Tras ver las vistas, empezamos a bajar hacía el morro para tomar el bus 400 hasta las playas del este. Todo el camino lo hacemos con el conductor del único bicitaxi de esa zona, charlando de mil y un temas, nosotros andando, él en su bici, no buscaba nada, solo charla. Una persona increíble, hijo de un militar de alto rango y con cientos de historias de gran interés.

Las playas del este estaban llenas de cubanos de vacaciones o en sus días libres.
Las playas del este estaban llenas de cubanos de vacaciones o en sus días libres.

El bus está atestado de gente, como Valencia en fallas. Bajamos en Guanabo, una playa cualquiera a la que el chico del bicitaxi nos había recomendado no ir porque “iba a haber demasiada gente”. Acertó, estaba llenísima, pero eso no nos importaba, tiempo tendríamos para encontrar playas solitarias. Nos dimos un baño para quitarnos el sudor y seguidamente comimos en un chiringuito de playa después de comprar bebidas en un supermercado.

Volvemos a la playa y la escena es impresionante, pero la contaré en otro artículo ya que sino este se haría demasiado largo.

Nuestro recorrido del día 1 de agosto. Se puede apreciar la vuelta que dimos para llegar hasta la la lanchita y luego el cruce de la bahía y el recorrido hasta tomar el bus hacía las playas del este. Puedes descargar este itinerario para GPS.
Nuestro recorrido del día 1 de agosto. Se puede apreciar la vuelta que dimos para llegar hasta la la lanchita y luego el cruce de la bahía y el recorrido hasta tomar el bus hacía las playas del este. Puedes descargar este itinerario para GPS.

Antes de que se haga demasiado tarde, decidimos regresar al hostel con un 400 y un 222. Nos duchamos y nos arreglamos para ir a ver un monólogo de un artista cubano llamado Mariconchi. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que en Cuba se puede hablar de cualquier tema, ya que este artista en plan humorístico trataba cualquier tema de la vida diaria de la Cuba actual y de hace unos años, cuando todavía existía la URSS. Sería como un Buenafuente en España.

Ya casi a media noche nos compramos unos bocadillos y unas latas y nos sentamos en un portal dónde charlamos con una pareja de habaneros que nos explicaron cómo funciona el sistema de adjudicación de viviendas.

El parque Lenin encierra el mayor parque de atracciones de Cuba.
El parque Lenin encierra el mayor parque de atracciones de Cuba.

Día 2: El parque Lenin

También nos levantamos tarde y vamos a comprar algo de fruta y la preparamos haciendo tiempo hasta las 12. A esa hora, a mediodía, cada domingo, se forma en el callejón de Hamel una verdadera fiesta con música, arte y muchísima gente.

El grueso del día lo pasamos en el parque Lenin, disfrutando de un domingo campestre como una familia cubana más. Para llegar hay que empalmar un par de autobuses, pero no nos quedamos con la referencia, preguntad en la casa dónde os alojéis. En el parque, lo más destacable es el parque de atracciones.

El callejón de Hamel es el lugar dónde se debe estar el domingo a mediodía.
El callejón de Hamel es el lugar dónde se debe estar el domingo a mediodía.

Dejamos el parque cuando empezó a caer uno de esos aguaceros tropicales. Primero nos resguardamos un poco, pero cuando vimos que no paraba corrimos hasta el bus P13 que nos llevó directos hasta el Capitolio (hay que andar un poco). Cuando llegamos ya estábamos secos. Hace mucha calor.

La idea era llegar a ver a los artistas que se juntan en Prado los domingos pero estaban ya recogiendo (eran casi las 6) y cuando empezó de nuevo el diluvio, esta vez mayor, desaparecieron todos excepto unos niños que aprovecharon para iniciar un partido de fútbol. Allí, recogidos bajo un portal esperando a que parara, fue cuando me enamoré de La Habana. Pero esta historia, igual que la anterior, la dejo para otro momento con más calma.

En el paseo del Prado los domingos se pueden encontrar todo tipo de manifestaciones artísticas... si no llueve, claro.
En el paseo del Prado los domingos se pueden encontrar todo tipo de manifestaciones artísticas… si no llueve, claro.

Regresamos, cenamos y nos cambiamos para ir de nuevo a la Rampa a ver a otro par de cómicos. Cuando llegamos nos topamos con la sorpresa de que se había suspendido el espectáculo por la lluvia. Ahí fue cuando entendimos que en Cuba, a pesar de que están acostumbrados a que llueva así, en plan tropical, el agua también hace que cambien los planes de la gente, igual que en Alicante.

Buscamos un cine u otra cosa, pero sólo había discotecas abiertas y la verdad, estábamos demasiado cansados para eso. Volvimos al hostel y nos acostamos realmente pronto en nuestra primera noche lluviosa del viaje.

Nuestro recorrido del día. Desde Hamel hasta el Parque Lenin.

 

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