Creo que fue en su primera o segunda temporada cuando el programa se desarrolló por tierras africanas, cuando tuve conciencia por primera vez de la existencia de este really show. Pekin Express jamás me gustó y eso que a mi todo lo que tenga algo que ver con los viajes me encanta, pero jamás me enganchó ni me convenció. Es por eso que no lo había vuelto a ver ni por casualidad en muchos años… hasta que leí un artículo de Javi de Vivir para Viajar en el que venía a decir que el paso de los concursantes por Sri Lanka estaba avergonzando a toda España.

Como soy de los que piensa que hay que documentarse para opinar, anoche me propuse ver el programa completo y aunque me costó bastante no vomitar la cena, lo conseguí.

Las mujeres se bañan con su sari puesto. Algunos hombres también se bañan con la misma ropa con la que van por la calle. Los niños son los únicos que se ponen de manera generalizada un bañador.
Gente bañándose en la playa en India.

Lo conseguí, aunque me dolió bastante, porque, además, los concursantes de Pekín Express habían llegado a Kerala, una zona de la India de la que guardo un buenísimo recuerdo y a la que quiero muchísimo.

El asco

Yo no diría que Pekin Express avergüenza a todo un país o que ahora es mejor no decir que eres español cuando viajes a Sri Lanka. No, yo creo que se avergüenzan a sí mismo y la vergüenza es que un programa así esté emitiéndose en televisión.

Anoche pude ver actitudes racistas, clasistas, mentiras, engaños, celos, venganzas, amenazas…

Eso está bien para una obra de ficción, para una película, pero no cuando al que engañas es una persona real, con pocos recursos, que confía en ti y te lleva a tu destino en su taxi creyendo en tu promesa de enviarle el dinero cuando vuelvas a tu país.

Y no, no está bien que cuando alguien no te quiere llevar a tu destino, por cualquier razón, le insultes.

Y tampoco está bien que desprecies la comida que te ofrece una persona que te ha alojado y te ha alimentado gratuitamente y con toda su buena voluntad. No eso no está bien.

El miedo

Pero capítulo aparte merece la pareja formada por dos «influencers» en redes sociales que Javi decía que eran los más normalitos. Esa pareja de «normalitos» se dedicó a ir engañando a los taxistas diciéndoles que como ahora no tenían dinero, les enviarían el dinero en cuanto llegaran a España. Al parecer, hay una regla en el programa que dice que no puedes pagar «en diferido» y por tanto ellos, de manera totalmente consciente sabían que estaban engañando a los taxistas.

A mi lo que de verdad me dio miedo fue ver su reacción cuando la presentadora del programa les estaba echando la bronca: ni se inmutaron, es más, se indignaron, como si aquello no fuera con ellos, alegando que en las reglas del programa no dice que eso sea ilegal.

Pero ¿y la moralidad? ¿y la ética? ¿Es que necesitáis una norma que os diga lo que está bien y lo que está mal? ¿Necesitáis que os expliquen que mentir, timar y engañar no se debe hacer?

Desde luego, me pareció lamentable y triste, muy triste, porque si esta es la sociedad que viene, apañados vamos.

El Big Temple es uno de los templos más fotogénicos que encontramos en el sur de la India.
Lo único bueno de Pekín Express (por tratar de buscar algo positivo) era ver de nuevo algunos paisajes, algunos templos y el colorido de sus gentes.

Pekin express: «Somos aventureros»

La presentadora de tan lamentable espectáculo, en un momento dado les dijo a los participantes que «somos aventureros, no trileros» en referencia al caso de los dos influencers de Pekín Express.

¿Aventureros? Venga va, no me hagas reír. No sois ni aventureros ni viajeros, sois concursantes de un programa de televisión que no tiene el más mínimo sentido del pudor ni la decencia. A mi que a alguien se le vea el culo como dijo Javi, me da igual, es algo natural, pero que un programa dónde se demuestran estos valores humanos siga en antena, me parece realmente preocupante, síntoma de una sociedad enferma.

Y no, no sois aventureros porque en vuestro peregrinaje no hay nada de aventura, está todo tasado, todo cerrado, no cabe ningún riesgo por más que quieran asustar al tele-espectador con trailers manipuladores.

Y tampoco sois viajeros porque un viajero tiene una ética, respeta a la población y sus costumbres, entiende y valora las diferencias culturales, le encanta encontrarse en situaciones fuera de su área de confort, aprende de los desafíos y, sobretodo, sobretodo, trata con cariño a todo aquél que le ayuda en su viaje.

Vosotros no sois aventureros, sois escoria.

5 Replies to “Pekin Express: miedo y asco en La Sexta”

  1. El Caldero de Nimue says:

    Cada vez que leo algo relacionado con la televisión, me alegro más aún de no tener tele. En fin…lo mejor es no darle más publicidad a este tipo de reality shows, que realmente como tú dices no son más que un circo. Un espectáculo montado para mantener enganchado a un público que hará valer el dinero invertido por los promotores del programa en publicidad. El resto da igual. Todo vale…

    Un saludo viajero. Me alegro de haber encontrado este rincón.

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  2. Sonia says:

    Las críticas me parecen bien, el programa es un Gran Hermano con la excusa de los viajes, pero creo que habría que ir más allá de las críticas y hacer una propuesta constructiva. O sea, hay que explicar que se tendría que hacer para que ese programa fuera digno.

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  3. Javi says:

    Hola Ivan,

    Veo que nuestros puntos de vista son similares! Ten en cuenta que el artículo lo escribí tras ver el primer artículo, por lo que desconozco qué otras cosas han hecho los concursantes (hago todo lo posible por no saber nada de él), pero si me gustaría aclarar que lo de la vergüenza lo dije porque si bien es cierto que me siento orgulloso de ser español por varios motivos (gastronomía, diversidad, paisajes, etc…) también hay otros aspectos qué me hacen sentir vergüenza, como la corrupción, la TV en general y más concretamente programas como el que estamos comentando.

    Un saludo!
    Javi

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  4. Efraim says:

    Estoy de acuerdo con lo escrito pero hilo más. Si no hubiera personas viendo este tipo de programas… no existirían. Luego si existen, es porque desgraciadamente tienen demanda.

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