Escapando de la zona de confort – Viajando por un sueño

Juan y Carol desde el primer día que se conocieron en Barcelona tenían claro que querían cumplir su sueño de viajar. Por ello empezaron a trabajar en su proyecto ‘Viajando por un sueño’. Ahora llevan viajando 8 meses por Sudamérica. Argentina, Bolivia, Perú, Brasil y Paraguay son algunos de los países que han visitado en su viaje. Anteriormente habían estado en Ecuador y Uruguay y se pasaron 6 meses en el sudeste asiático.

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Pekin Express: miedo y asco en La Sexta

Creo que fue en su primera o segunda temporada cuando el programa se desarrolló por tierras africanas, cuando tuve conciencia por primera vez de la existencia de este really show. Pekin Express jamás me gustó y eso que a mi todo lo que tenga algo que ver con los viajes me encanta, pero jamás me enganchó ni me convenció. Es por eso que no lo había vuelto a ver ni por casualidad en muchos años… hasta que leí un artículo de Javi de Vivir para Viajar en el que venía a decir que el paso de los concursantes por Sri Lanka estaba avergonzando a toda España.

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Viajando con ingresos pasivos – Entrevista viajera

Javi (Vigo) y Rox (Mar de Plata) son una pareja de viajeros, profesionales de la informática, que tras dejar su trabajo para terceros e iniciar algunos proyectos propios, pudieron “dejarlo todo” y empezar una vuelta al mundo. Ahora, ya terminada su experiencia en la vuelta al mundo, han regresado a Barcelona y tenemos la oportunidad de entrevistarlos.

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10 volcanes dónde ver lava fluyendo

Hay algo fascinante en la lava fluyendo de un volcán. Poder ver ese espectáculo de fuego y piedra es un acontecimiento que todo viajero debe vivir al menos una vez en su vida. En este artículo te explicamos los 10 lugares dónde con mayor facilidad podrás ver lava fluyendo. En unas ocasiones son volcanes que escupen su lava y en otras son los lagos que se forman en sus cráters. La mejor época para visitar estos volcanes es seguramente los meses de abril y mayo. Anota dónde ver lava fluyendo en tu próximo viaje. Continúa leyendo 10 volcanes dónde ver lava fluyendo

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Un nómada digital en bicicleta – Entrevistas viajeras

Conocí a Vladimir Gaponov a través de CouchSurfing a principios del verano pasado. Vladimir estaba viajando desde la provincia de Málaga hasta Berlín en su bicicleta con el mínimo presupuesto posible. Su idea era completar dicha ruta en bici y luego volar hasta su ciudad natal en los Montes Urales para ver a su familia antes de viajar al sudeste asiático.

1. ¿Cual ha sido tu recorrido y cual será a partir de ahora?

Me encuentro en Bangkok, acabo de llegar en un vuelo desde Moscú. Salí de Benalmádena donde estuve trabajando para una empresa rusa por 3 años. La idea de viajar hasta Berlín era por una cuestión de fechas: hubiera preferido llegar a Yekaterinburg pedaleando, pero quería pasar el verano con mi familia y sus fechas de vacaciones eran inamovibles, así que calculé las etapas y Berlín era el lugar con aeropuerto más lejano al que podía llegar.

Mis planes futuros son un misterio para mi. Ahora acabo de llegar al sudeste asiático por primera vez y lo que más me apetece es perderme por alguna isla de Tailandia. Así que ese es el único plan de futuro.

2. Una de las cosas que más me sorprendió cuando llegaste a nuestra casa fue tu escaso equipaje, una pequeña mochila a la espalda y otra en el cuadro de la bici, ¿sigues teniendo tan poco equipaje?

No es tan reducido, pero sí, no soy de cargar con muchas cosas. En la bici no puedes llevar muchos trastos. Envié por paquete postal el grueso de mis cosas a Rusia y cogí lo mínimo. La mochila de la bici solo llevaba los imprescindibles de la bici, algunas herramientas y algunas piezas de repuesto. En la mochila llevaba una muda de ropa, una pastilla de jabón y poco más. Era una mochila de solo 15 litros. Ahora para recorrer sin bici el sudeste asiático me he traído una de 30 litros porque tengo que llevar el portátil, pero no la llevo llena del todo.

3. ¿Cuanto te costó el viaje en bici?

Sería muy complicado cuantificarlo, pero en realidad muy poco. No he hecho las sumas, pero el presupuesto diario no debió superar los 5 euros ya que solía comer en supermercados y la gente de couchsurfing que es super amable me invitaba a cenar. Multiplica eso por los 40 días que duró el viaje.

4. ¿Como piensas financiar esta nueva etapa de viaje?

Mi idea es convertirme en un nómada digital. La etapa de Málaga a Berlín, la visita a mi familia y ahora estos primeros días en Tailandia, los estoy financiando con mis ahorros. Tengo un buen colchón porque estuve viviendo casi 3 años sin gastos en España. A partir de ahora la idea es conseguir trabajos de programación en sitios de Internet para poder mantenerme.

5. ¿Cómo se te ocurrió hacerte nómada digital?

Leí sobre el tema bastante durante mi estancia en Málaga, hice algunas pruebas en sitios web de programación freelance y finalmente conocí algunos grandes nómadas digitales rusos que me inspiraron.

6. ¿Tienes una fecha de regreso? ¿Algún plan B si falla lo de ser digital nomad?

No hay fecha. Algún día regresaré, pero no creo que me quede mucho tiempo en Yekaterinburg, que allí no hay playa ni sol. No sé, ya se verá. El único riesgo es que no consiga vivir de mi trabajo y tenga que ir tirando de ahorros. En ese caso tengo dinero para varios años, así que tengo tiempo para pensarlo.

7. ¿Qué es lo peor y lo mejor que te ha pasado en tu viaje en bicicleta?

Lo mejor es la gente de Couchsurfing, que me ha abierto las puertas de sus casas y ahora tengo un reguero de amigos por toda Europa.

Lo peor el día que en mitad de los Alpes me perdí, me quedé sin batería en el móvil que me hace de GPS y se me hizo de noche. No encontraba a nadie, nadie pasaba por aquella carretera de montaña y me vi aislado e incomunicado. Pasé la noche en un vivac al lado de la carretera alimentándome de barritas energéticas. Por la mañana y con la luz del sol desanduve el camino hasta que encontré a un paisano que me indicó el camino.

8. ¿Que pasó con la bici?

La idea era venderla al llegar a Berlín, pero como iba un poco justo de tiempo y uno de los couchsurfers que me acogió en Leipzig estaba interesado en ella, se la vendí y tomé un autobús para recorrer los últimos 100 kilómetros.

9. ¿Volverías a repetir un viaje como ese?

Sí, ha sido una experiencia maravillosa. Salí con una preparación mínima y fui cogiendo cuerpo conforme recorría kilómetros. Los paisajes que vi son increíbles y no los hubiera disfrutado tanto desde el asiento de un autobús o un tren.

10. ¿Que le dirías a quien quiera vivir del nomadismo digital?

Que lo intente, que no es algo tan loco. La vida son 4 días y pasarse 2 trabajando sí que es una locura. Es mejor lanzarse a la aventura e ir sacando el ingenio durante el viaje. Eso sí, cada uno debe buscar el trabajo en su área de conocimiento, pues de poco serviría que yo tratara de hacer traducciones al francés o que un traductor quisiera ponerse a programar ordenadores. Ser un nómada digital es disfrutar de la libertad total de trabajar dónde, cuando y cómo uno quiera. Simplemente eso.

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Latinoamérica en furgoneta – Entrevista viajera

A bordo de La Zaigua recorrieron Latinoamérica Andrea (México, 22 años) y David (España, 33 años) de julio de 2012 hasta febrero de este año. Casi tres años conviviendo en 8 metros cuadrados dónde dormían, comían y se movían cruzando las fronteras de países como Argentina, Bolivia, Perú o Ecuador. Tras adquirir su furgoneta Volkswagen Combi de segunda mano en México, se lanzaron a recorrer el continente de norte a sur.

Todo el proyecto está plasmado en su blog, el cual es altamente recomendable para quienes quieran recorrer el continente en cualquier tipo de vehículo o en transporte público. Aunque su gran viaje ya ha concluido, podéis seguir las próximas aventuras de esta pareja viajera en su Facebook. Os dejo un vídeo de la preparación de la Combi y vamos con la entrevista.

1. Decidisteis que una combi con casi 20 años de edad sería la mejor opción para recorrer Latinoamérica, ¿qué tal se portó? ¿acertasteis?

Adquirir una combi ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado. Cuando la compramos no estaba en condiciones óptimas para el viaje, así que la pusimos en manos de nuestro amigo y mecánico Iván Lomelí, quien se encargó de dejarla lista para ir y regresar de la Patagonia. La combi se portó muy bien, solo tuvimos que encargarnos de reponer piezas que se iban desgastando (como los rodamientos y filtros). Aprendimos que lo mejor era haber salido de México con piezas de repuesto ya que no en todos los países las encontrábamos –en especial para nuestro modelo de combi que ya viene refrigerada por agua-, o el precio era más alto. En general, nuestra combi con 22 años de antigüedad se portó mejor –mecánicamente-que vehículos mucho más modernos que vimos en la ruta.

2. Cuando os robaron algunas cosas del interior de la furgo empezasteis a mejorar la seguridad, ¿qué medidas recomendarías tomar a quienes decidan viajar en furgo por Sudamérica?

Lo más importante es utilizar el sentido común y la observación. Siempre que llegábamos a alguna ciudad o pueblo (especialmente si era grande) antes de dejar aparcada la Zaigua nos cerciorábamos de la zona reuniera ciertas garantías de seguridad y si había algo que no nos gustaba nos íbamos a buscar otro sitio.

Para dormir buscábamos preferentemente apoyarnos en las gasolineras o con las estaciones de policía, bomberos, protección civil, etc. Aunque esto dependía del país y lugar en el que estuviéramos ya que muchas veces hemos dormido en parques, playas, lagos, parkings de centros comerciales, etc.

Antes de ese incidente en Argentina ya nos habían tratado de robar pero por fortuna no lo habían conseguido. Después de ese robo lo que hicimos fue poner candados por dentro de la furgoneta, aunque fuera para hacérselo un poco más difícil.

Zaiguat - Llegamos al fin del mundo

 

3. En Acapulco la policía intentó quedarse con la Zaigua, ¿por qué? ¿os han dado muchos problemas “las autoridades”?

En México debemos hacer renovación de placas cada cierto tiempo, cuando emprendimos el viaje nos fuimos con las placas ya vencidas y ese fue un motivo que la policía de Guerrero aprovechó para intimidarnos pensando que ambos éramos extranjeros y no conocíamos la ley. Por suerte teníamos muy claro que ese caso únicamente concernía a la policía estatal (por ende nuestro caso no era de su jurisdicción). Al final terminaron por darse cuenta que de nosotros no obtendrían ni un peso, y por supuesto, no se llevarían la camioneta. Hemos tenido muy pocos incidentes con la policía, y por suerte han sido irrelevantes. Lo importante es llevar todo en orden: las licencias para conducir, los papeles del vehículo, permisos, y respetar la ley, eso basta para que no tengan motivos para molestarte.

4. Una de las características de vuestro viaje ha sido el estar cerca de la gente que vive en cada lugar, ¿qué es lo que más destacaríais de vuestra experiencia?

El viaje nos ha cambiado totalmente la forma de ver la vida, el destino nos ha juntado con muchísima gente con la que hemos compartido grandes momentos y hemos aprendido una gran cantidad de cosas, sin lugar a dudas hay un antes y después del viaje.

Para nosotros lo más importante es que hemos comprobado en primera persona como es en realidad Latinoamérica, y no tiene nada que ver con los estereotipos que suelen perpetuar los medios de comunicación a su antojo.

5. Convivir en tan pocos metros cuadrados no suele ser fácil¿algún truco para sobrellevarlo?

La verdad es que sea cual sea el truco que apliques, debes saber que va a ser una experiencia intensa y difícil, aunque también es una experiencia que te une a la otra persona de una forma difícil de lograr cuando se está en un espacio más amplio y con rutinas diferentes cada uno. Vivir en una combi mientras se viaja, es como tener una relación de pareja intensiva las 24 horas del día, 7 días de la semana. Creo que conocerse uno al otro es fundamental para poder sobrellevar los retos que trae el viaje, pero en nuestro caso, nos dimos cuenta de que no nos conocíamos tan bien como pensábamos hasta que estuvimos ahí. No existe la privacidad y la mayor parte del tiempo se pasa en pareja. Creo que lo mejor es tratar de enfocar todo con una actitud positiva y mucha tolerancia, y a la vez, tratar de hacer cada uno lo que le gusta.

Descubrí que eso de “la importancia de irse a la cama contentos” es un gran mito ya que hay ocasiones en las que las cosas simplemente no dan para ser habladas y asimiladas a la media noche, lo mejor es dormir, descansar y por la mañana tratar de solucionar el desacuerdo con un ánimo más fresco.

Zaiguat - Buenos aires

6. En vuestro blog tenéis los gastos detalladísimos de cada país y separado por partidas, pero me falta un dato ¿habéis calculado el gasto total durante el viaje (aunque sea aproximadamente)?

En nuestra web están los gastos, digamos imprescindibles, es decir gasolina, peajes, seguros, reparaciones mecánicas, etc. Lo único que no hemos llevado la cuenta es de lo que nos hemos gastado en alimentarnos, pero teniendo en cuenta todo, posiblemente nos habremos gastado aproximadamente $USD20,000 en 30 meses de viaje.

7. Respecto a las formas de financiaros, habéis trabajado en todo lo que salía, desde hostels hasta restaurantes, ¿qué ha sido lo más beneficioso? ¿alguna recomendación? ¿Y teníais algún ahorro inicialmente del que ir tirando?

Teníamos un ahorro que debía ser suficiente para 6 meses (el tiempo que creíamos duraría nuestra travesía), pero el dinero se acabó y nosotros seguíamos con ganas de estar en la ruta. Así que comenzamos a abrirnos camino y buscar oportunidades. Lo mejor de esto fue que aprendimos que somos capaces de hacer cualquier cosa que nos propongamos. Nuestra recomendación, es no tener miedo a probar hacer cosas nuevas, lo peor que puede pasar es que no lo hagas tan bien.

“El turismo corrompe la gran mayoría de los lugares turísticos. Los intereses económicos cambian a la gente y en vez de verte como una persona, te ven como una cartera con piernas”

8. El 24 de febrero pasado, finalizó la aventura, ¿tenéis ya en mente la siguiente? ¿qué estáis pensando?

Tenemos en mente dos viajes largos a medio plazo pero todavía no queremos desvelar nada porque será una sorpresa. Ahora a corto plazo nos vamos a centrar en ahorrar dinero para volver a salir a viajar y estamos sopesando diferentes opciones de trabajo (diferentes a las que hicimos durante el viaje) para poder trabajar de una manera más efectiva mientras viajamos, esta es la clave de todo viaje de gran duración.

9. Si alguno de los viajeros que nos está leyendo solo pudiera visitar un país de vuestra ruta, ¿cual le recomendaríais?

Esta pregunta sí que es imposible de responder… Cada país tiene algo que atrapa, todo depende qué es lo que quieras conocer. Todos y cada uno de los países en los que estuvimos tuvieron algo especial que ofrecer (incluso conflictos sociales, que están marcando la historia y pudimos presenciarlos).

10. En vuestra entrada “¿Viajando o turisteando?” decís que vosotros vais a “conocer a la gente del lugar y no solo el paisaje” y os mojáis bastante con el famoso y recurrente tema de viajeros frente a turistas, ¿todavía quedan lugares en Sudamérica libres de turistas o la industria turística ya lo ha colonizado todo?

Por lo que hemos podido comprobar, el turismo corrompe la gran mayoría de los lugares turísticos. Los intereses económicos cambian a la gente y en vez de verte como una persona que ha llegado para aprender de su cultura, simplemente te ven como una cartera con piernas que vienes a gastarte lo que sea necesario para disfrutar de esos 15 días de vacaciones o tomarte la foto perfecta para enseñarle a tus amistades.

En este sentido, nuestra forma de viajar nos ha abierto muchas puertas ya que no nos veían como los típicos turistas que llegaban a gastar y a gastar, sino como viajeros que llegaban a aprender.

En Latinoamérica hay grandes puntos turísticos, pero todavía hay muchos más lugares libres del turismo internacional (que es el que más daño hace) y llegar a ellos no es complicado, solo hay que ir preguntando a la gente local. De esta manera nosotros hemos podido llegar a lugares que no aparecen en ninguna guía de turismo y ojalá que siga así porque ahí radica su encanto. En este sentido Latinoamérica tiene mucho más que ofrecer que Europa.

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Una cueva, Thingvellir y el final del viaje por Islandia

Nuestro último día de viaje por tierras islandesas fue básicamente un trámite. Habíamos dormido en el parking de Raufarhólshellir, un túnel de lava en forma de cueva, muy poco conocido, pero que había leído en un blog francés que se podía visitar si cuentas con algún tipo de iluminación. Las espectaculares fotos nos trajeron hasta este lugar.

La entrada a la cueva, igual que muchos otros lugares de Islandia, tiene un aura mágica que la hace muy especial.
La entrada a la cueva, igual que muchos otros lugares de Islandia, tiene un aura mágica que la hace muy especial.

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El día en el que nos subimos a los icebergs en Islandia

Recomendaría a todo el mundo que pasara una noche al lado de la laguna Jokulsarlon, aunque tuviera que ser en tienda de campaña.
Recomendaría a todo el mundo que pasara una noche al lado de la laguna Jokulsarlon, aunque tuviera que ser en tienda de campaña.

Un viaje de aventura es un viaje de aventura, aunque sea en una pequeña escala. Tras haber visto el atardecer en la espectacular laguna Jokulsarlon dormimos como niños hasta el punto que se nos pasó la hora y no pudimos disfrutar del amanecer. ¡Lástima! Pero así tenemos un motivo más para volver. Eso sí, aunque el sol ya había salido hacía rato, las vistas desde la autocaravana desayunando fueron impresionantes. Creo que es el mejor lugar en el que hemos desayunado junto a aquella vez en el tren lunático viendo cebras, ñus y jirafas en libertad.

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9 cosas que no sabemos hacer cuando viajamos

No sabemos renunciar a una aventura como cuando cruzamos en una patera el delta del Sine Saloum
No sabemos renunciar a una aventura como cuando cruzamos en una patera el delta del Sine Saloum

Aceptamos el reto que nos lanzan nuestros compañeros de Que Bonito es Viajar y os contamos brevemente aquello que estamos incapacitados para hacer cuando estamos fuera de casa:

  1. No sabemos evitar volver con la mochila llena de regalos, un 90% auto-regalos: electrónica, camisetas, decoración para la casa… A veces hasta hemos tenido que comprar una mochila barata adicional para cargar tantas cosas que nos traemos, es como si quisiéramos inconscientemente traernos una parte del mundo a casa.
  2. No sabemos vivir sin pan. Bueno, Nuria no sabe, lo sufre cada día. Acostumbrada a que no falte su bocadillo para cenar, los viajes en los países dónde no tienen el concepto de “pan” son muy duros para ella.
  3. Pagar más que los locales. Nos irrita hasta un grado increíble el que existan dos varas de medir, una para los que viven en el país y otra para los extranjeros. Si son explícita mediante una doble imposición todavía las toleramos porque vamos prevenidos, pero cuando es la propia gente la que te ve con cara de extranjero y te quiere cobrar más… buffff
  4. No sabemos volar. Aunque suene muy extraño, somos un subtipo de viajero que evita a toda costa acercarnos a un aeropuerto. Preferimos una noche en un autobús a un “placentero” vuelo de una hora. Cuando el viaje es de corta duración, el vuelo es imprescindible, pero planeando nuestra próxima vuelta al mundo en 2016 estamos mirando la posibilidad de no tomar más que los vuelos estrictamente necesarios para cruzar los océanos.
  5. No sabemos viajar sin tecnología. Lo sé, no tiene sentido ir a visitar a las tribus guaraníes cargado con un portátil, una reflex y dos móviles, pero es que nos hemos hecho tan dependientes de estos trastos… Y qué decir de cuando la conexión a Internet escasea por más de 3 o 4 días y la ansiedad empiezan a aparecer.
  6. No sabemos viajar sin una planificación. Luego la planificación la mandamos a tomar viento en cuanto aparece uno que nos dice aquello de “sabéis que en dirección norte tenéis unos templos que nadie visita y que…”. Pero sin llevar la seguridad de tener más o menos claro dónde vamos y cómo organizaremos el tiempo, no, no sabemos viajar.
  7. Tampoco llevamos nada bien eso de lavar cada día. Lo reconozco, yo lo llevo fatal y a veces hasta tengo que comprar ropa durante el viaje porque llevaba demasiado tiempo sin acordarme de limpiar. También es cierto que viajamos con muy poca ropa ya que llevamos mochilas de un máximo de 10 kilos.
  8. No sabemos que es el asco. Bienvenidos al mundo “extreme low cost”: hostales mugrientos, restaurantes que parecen estercoleros o autobuses de transporte avícola. No se que nos pasa cuando viajamos que aceptamos situaciones que serían inadmisibles en casa. Nada nos parece mal, no tenemos límite, somos incapaces de ir al hotelito de 15 € cuando tenemos la “acogedora” pensión-prostíbulo de 6 €, ¿es grave doctor?
  9. No sabemos beber, ni cuando viajamos ni cuando no viajamos. No, no nos malinterpretéis, es todo lo contrario: no bebemos nada de nada de alcohol, lo cual significa ahorrar un 20-40 % del presupuesto diario en muchos países y razón por la cual cuando en Apeadero damos un presupuesto de viaje hay que sumarle lo que cada uno consuma en alcohol.
  10. Bonus: no sabemos decir no. Cualquier experiencia loca, cualquier nuevo plato de comida, cualquier aventura, cualquier actividad que aparezca como oportunidad única en un viaje la acogemos como un regalo y así es como nos subimos a un glaciar o nos dejamos secuestrar por un taxista.

Paso el testigo de este divertido entretenimiento de tarde de domingo a los siguientes blogs si tienen a bien confesar sus pecados viajeros:

Blog de Viajes
Mi mundo en una maleta
Mil consejos de viaje
Al infinito
Yo te ayudo a viajar
Los viajes de David y Neus
El blog de Paco Nadal
La viajera empedernida
Un mundo para 3
Robinjú

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Buscando las cuevas de hielo de Islandia

Dos de las mejores experiencias en Islandia fueron caminar sobre el glaciar y pasear por sus cuevas de hielo.
Dos de las mejores experiencias en Islandia fueron caminar sobre el glaciar y pasear por sus cuevas de hielo.

El día anterior fue un día duro en el que avanzamos mucho más de lo previsto a costa de echar horas en la carretera. Como expliqué en la entrada anterior de esta serie, tratamos de dormir en el parking de las termas de Höfn pero no nos dejaron y como tampoco las habíamos visitado, decidimos regresar a disfrutarlas (estábamos a solo un kilómetro de allí, en un apartado de la carretera).

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Camino del norte de Islandia

El intenso color azul de Hraunfossar nos hizo coger fuerzas para abordar la durísima jornada de hoy.
El intenso color azul de Hraunfossar nos hizo coger fuerzas para abordar la durísima jornada de hoy.

El objetivo del día era llegar al norte de Islandia. Nuestra segunda noche en Landbrotalaug fue similar a la primera, pero con mucho más frío ya que a mitad noche nos habíamos quedado sin electricidad y el sistema de calefacción se había parado. Fue culpa nuestra, no nos acordamos de desconectar la nevera de la batería, pero de eso nos enteramos mucho después. Pensábamos que sería un día aburrido, puesto que no habíamos podido dormir bien por el problema de la calefacción y no había mucho que ver desde aquí hasta que llegáramos al lago Myvatn. Pero nos equivocábamos, no nos podíamos imaginar que iba a ser un día tan lleno de aventuras y momentos inolvidables.

 

Los primeros problemas del día

Hay un puente que permite ver las cascadas desde ambas partes.
Hay un puente que permite ver las cascadas desde ambas partes.

El día comenzó con problemas. Tras desayunar y repasar el plan del día, arrancamos la autocaravana para dirigirnos primero al sur a Borgarnes y luego al norte. El día había amanecido con mucho viento racheado y tras la nevada del día anterior las carreteras que iban hacía el sur estaban marcadas en el parte como intransitables por nieve (en blanco). Por eso, decidimos en principio “perder el día” haciendo una ruta tranquila hacía el interior, visitando Deildartunguhver y las cataratas de Hraunfossar y Barnafoss que habían quedado pendientes dos días antes por falta de tiempo.

Sin embargo, antes de llegar siquiera a la carretera, en los 200 o 300 metros de camino de tierra que nos separaban de la misma, empezamos a oler a quemado. “¿Qué pasa?” “Parad la autocaravana, huele a quemado!!”. La paranoia se apoderó rápidamente de todos nosotros. Primero vimos humo blanco saliendo del tubo de escape, luego relacionamos el olor a quemado (que inequívocamente venía del capó de la furgo) con el problema de la calefacción del día anterior y además detectamos una pequeña fuga de agua debajo de la mesa. Abrimos el capó e investigamos. Nada, pero aquello seguía oliendo a quemado. Total, que acabamos llamando al tipo de McRent un día festivo a las 8 de la mañana. El hombre, medio dormido, le explicó a Roman qué tenía que mirar, le dimos unas cuantas vueltas al problema y finalmente simplemente dijo: “no pasa nada, continuad y si tenéis algún otro problema llamadme”. Dicho y hecho, con su bendición volvimos a arrancar y nos encaminamos a Borgarnes. Ya no volvimos a oler a quemado ni a ver humo blanco. Quizás, si hubiésemos estado un poco más tranquilos, hubiésemos recordado que los motores diesel en invierno a veces hacen estas cosas.

Reconsiderando ir hacía el norte de Islandia

El azul intenso del río nos daba una idea de lo helada que estaría el agua.
El azul intenso del río nos daba una idea de lo helada que estaría el agua.

En poco tiempo nos plantamos en Deildartunguhver. Se trata de un lugar dónde hay una planta de generación de energía geotérmica y una pequeña “fuente” de la materia prima que utiliza esta planta: el agua caliente. Básicamente lo que hay son unos chorros desde dónde sale agua hirviendo (sí, hierve y lo notas por el vapor que sale y por las burbujas típicas del agua hirviendo). Es un lugar pequeño, pero vale la pena parar ya que queda al lado de la R1. Como a nosotros las cosas normales nos aburren, en vez de limitarnos a hacer fotos, cogimos un calcetín, metimos unos cuantos huevos y los hervimos para la hora de la comida (muy buenos, por cierto).

Tras esta visita, proseguimos hacía las cascadas de Hraunfossar y Barnafoss que son dos, pero están tan juntas que se visitan a la vez recorriendo un pequeño sendero muy bien marcado y balizado que han colocado. Es una zona bastante turística y había mucha gente. Recomiendo venir hasta aquí solo si se está de paso (para ir al centro de la isla, por ejemplo) o si se está especialmente interesado en las cascadas o la fotografía.

Como ya habíamos completado el nuevo objetivo del día y parecía que el tiempo iba mejorando, nos planteamos qué hacer. Tras cierta deliberación, no mucha, la verdad, decidimos que para recuperar el tiempo que íbamos a perder lo mejor sería estar tan cerca del destino como fuera posible, así que nos encaminamos hacía el norte de Islandia con la idea de parar y hacer noche en cuanto encontráramos dificultades. Sin embargo, cuanto más al norte avanzábamos mejor era el clima, salvo por el viento que seguía soplando igualmente a ráfagas. Había un sol radiante cuando pasamos al lado de los cráteres de Grábrók por lo que decidimos no parar y continuar avanzando.

Pánico en la carretera

Así era el entorno en el cual nos movíamos. Estaba todo nevado, no podíamos salirnos de la carretera ni parar a un lado.
Así era el entorno en el cual nos movíamos. Estaba todo nevado, no podíamos salirnos de la carretera ni parar a un lado.

El camino al norte de Islandia parecía despejado y creíamos que podríamos llegar fácilmente a nuestro destino: Grettislaug. Nada más lejos de la realidad. Un poco después de Grábrók, la Ring Road empieza a ascender. Al principio no nos dimos cuenta; luego empezamos a ver algunas manchas de nieve; luego la nieve se hizo más continua; pero cuando decidimos detenernos, echarnos a un lado de la carretera en alguna de las innumerables áreas de picnic que jalonan Islandia  y pasar allí la tarde y la noche, nos dimos cuenta de que ya era tarde: todo apartadero había sido devorado por la nieve, no se veía la carretera, circulábamos sobre una ancha capa de nieve y hielo y no podíamos parar. Parar allí hubiese sido un caos circulatorio en tanto en cuanto no había nada más que un carril por sentido de la marcha y un caos para nosotros que probablemente no hubiéramos podido volver a poner en movimiento la autocaravana sin ayuda (las ruedas de un vehículo tan pesado sin 4×4 suelen patinar en la nieve y el hielo al emprender la marcha).

Eso que se ve entre los palos amarillos es la carretera. Por ahí circulábamos con una autocaravana: una locura!!
Eso que se ve entre los palos amarillos es la carretera. Por ahí circulábamos con una autocaravana: una locura!!
Conduciendo en tensión. Como se puede observar por la ventanilla, no hay guardarrailes ni nada similar: los islandeses apenas tienen ningún elemento delimitador de las carreteras salvo los palos amarillos.
Conduciendo en tensión. Como se puede observar por la ventanilla, no hay guardarrailes ni nada similar: los islandeses apenas tienen ningún elemento delimitador de las carreteras salvo los palos amarillos.

No había elección, habíamos cometido la temeridad de meternos en aquella carretera “blanca” tal como nos había indicado el parte meteorológico y ahora solo podíamos continuar hacía delante, a 20 km/h, eso sí. Con la cantidad de kilómetros que he hecho en mi vida en diferentes vehículos, cientos de ellos sobre nieve con mi ATV, jamás me había visto en una situación como aquella. Los tenía por corbata. Y solo estábamos subiendo, imaginábamos que llegaría un momento en el que esa carretera empezaría a bajar y seguiríamos circulando sobre nieve. Para darle una vuelta de tuerca más al asunto, de pronto vemos aparecer a lo lejos un camión con trailer. He de decir que todo lo que circulaba por aquella carretera en dirección contraria a nosotros eran coches 4×4 de esos que se gastan los islandeses que tienen unas ruedas de más de un metro de altura (los que venían detrás nuestro no los veíamos, ya teníamos bastante en mirar adelante). El camión parecía ajeno a todo aquello, no es que circulara rápido, pero iba a tal velocidad que el trailer que llevaba detrás iba dando bandazos a ambos lados, tal cual como aparece a veces en las películas justo antes de que el camión vuelque, pero este no volcaba, el camionero debía ser todo un experto y controlaba a la perfección.

Asustados por la visión del camión dando bandazos (que perfectamente podría habernos barrido) y con un importante subidón de adrenalina (¿adivináis cuantos llevaban puesto si quiera el cinturón?), nos apelotonamos todos en la cabina para ver lo más escalofriante que me ha pasado en mi vida. Sin palabras, ahí lo tenéis:

No, no he cortado el final del vídeo ni paramos de grabar. Fue una situación tan acojonante que hasta la cámara se asustó y se quedó justo en ese momento sin batería. Lo que venía detrás de ese mamotreto era una cola de 8 o 10 coches casi nos comemos (no veíamos nada cegados por tanta nieve y además la ráfaga de aire fue muy fuerte). Tras esto, el resto del camino fue coser y cantar, llevábamos tal subidón de adrenalina que ni siquiera nos asustó la bajada con una importante caída lateral y el freno motor echando humo.

El camino a Grettislaug es una pista sin asfaltar con algunos agujeros como se puede ver en la imagen.
El camino a Grettislaug es una pista sin asfaltar con algunos agujeros como se puede ver en la imagen.

Llegamos al norte de Islandia

Tras saltarnos algunos de los posibles lugares de parada en el camino al norte que teníamos planificados, tras una paliza de conducción en el día más largo en horas conduciendo (que no en kilómetros), por fin, ya de noche, llegamos a Skagafjörður, la ciudad que da la bienvenida al fiordo homónimo. Nos quedaban 14 kilómetros por una pista sin asfaltar que iba empeorando por momentos. Por si fuera poco, empezó a nevar y cuando ya solo faltaban un par de kilómetros según el GPS nos topamos con una verja cerrada. “¿Qué hacemos?”. La decisión fue unánime: si habíamos conseguido llegar hasta aquí teníamos que pasar. Y así lo hicimos, salimos del vehículo en total oscuridad, abrimos la puerta y pasamos, cerrándola a nuestro paso. Hicimos bien, era una puerta que delimita el territorio del granjero que se ha montado un camping en Grettislaug y que nosotros desconocíamos. Unos chicos alemanes que había venido a Islandia en su camper nos comentaron que los dueños se habían ido ya, pero que podíamos pagar en una caja que hay junto a la recepción. Así lo hicimos a la mañana siguiente, aunque los dueños nunca nos lo pidieron cuando a primera hora se pusieron a arreglar una de las pozas.

A la luz del día, la poza grande de  Grettislaug lucía así. Había otra un poco más pequeña justo al lado.
A la luz del día, la poza grande de Grettislaug lucía así. Había otra un poco más pequeña justo al lado.

La noche fue bastante mágica, puesto que después de cenar se despejó el cielo y me quedé a buscar la aurora. El resto del grupo se había acostado, pero ni 20 minutos más tarde les tenía que despertar porque estaba viendo una aurora verde en espiral justo sobre nuestras cabezas. Duró poquísimo, ellos apenas pudieron verla y la cámara solo captó una minúscula parte, pero ahí estaba, nuestra aurora tras un día increíble. Por si acaso volvía a aparecer la aurora, nos metimos en la poza y allí estuvimos casi toda la noche, disfrutando de un precioso amanecer, pero compartiendo la poza con la pareja alemana “en pelotas”.

Luego, nos acostamos un rato, pagamos la estancia en el camping en la “hucha” que los propietarios había puesto y regresamos a la carretera. Pero eso ya os lo contaré en otro momento…

 

Recuerdo de una noche mágica con aurora boreal, poza de agua caliente y amanecer.
Recuerdo de una noche mágica con aurora boreal, poza de agua caliente y amanecer.

 

Esto es todo lo que pudimos captar de la aurora. Cuando cogí la cámara, preparé el tripode y apunté, ya era demasiado tarde. Duró un par de minutos: no es buena época para verlas, pero es posible.
Esto es todo lo que pudimos captar de la aurora. Cuando cogí la cámara, preparé el tripode y apunté, ya era demasiado tarde. Duró un par de minutos: no es buena época para verlas, pero es posible.
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Aventura en Phi Phi

Vale la pena subir hasta el mirador de Phi Phi
Vale la pena subir hasta el mirador de Phi Phi

En Chiang Mai, Pai y otros lugares del norte suelen venderte trekkings por la selva, pero ¿que tal una aventura en Phi Phi?. Como Nuria no es muy amiga del senderismo nosotros no hicimos ninguno de estos trekkings, pero estoy seguro de que hemos acumulado más de un día completo de trekking en todo el viaje ya que son numerosos los lugares dónde de una manera u otra tienes que andar por caminos o sendas en zonas selváticas. La excursión que nos auto-organizamos este día fue el trekking más largo que realizamos en Tailandia, aunque no hubiera sido realmente nada complicado si no llega a ser por la lluvia, pero al final acabó siendo una aventura en Phi Phi.

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