en Opinion

No podemos permitir que se privaticen los espacios públicos. No es admisible que patrimonios como Machu Picchu solo sean accesibles para gente con dinero.


Hace no demasiadas semanas, un par de amigos se quejaban en Facebook de la comercialización del acceso a Machu Picchu. Se originó entonces un debate sobre si se debía o no cobrar por acceder a este lugar. A favor, el gran argumento era: “los peruanos también tienen derecho a recaudar y usted, señor turista, tiene mucho dinero“.

El turista visto como cajero automático con patas

Si bien al argumento no le falta razón en algunos casos, me atreveré a negarlo categóricamente: nadie tiene derecho a privatizar los bienes universales.

En España la ley de costas prohibió hace ya muchos años las playas privadas, ¿veríamos lógico hoy en día que se cobrara por acceder a una playa? Es más, imaginemos un gobierno muy nacionalista que no cobrara a los españoles y cobrara a los extranjeros, ¿lo veríamos normal? ¿Y si fuera al revés y al visitar Roma nos quisieran cobrar por visitar la Toscana solo si no tuviéramos el DNI italiano?

Si con la privatización de espacios naturales nos parece abusivo, ¿por qué lo aceptamos cuando se trata de la privatización de obras de arquitectura y lugares históricos? ¿Por qué aceptamos pagar por visitar Stonehenge o el Coliseo? ¿Por qué aceptamos que los gobiernos y, peor aún, las empresas privadas, dictaminen en función del dinero que tengamos si podemos o no visitar una maravilla de la naturaleza o una obra histórica universal?

Nuestra ruta comenzó en el Coliseo.

No, ni de broma. He estado 3 veces en Roma y jamás he pagado por entrar al Coliseo. Me niego.

Mercantilización del patrimonio universal

Alguien, de buena fe, podría argumentar que el propietario del terreno o de la obra está en su derecho de explotarla como mejor pueda o sepa. Eso significaría que existe un hilo histórico invisible que une al creador del bien explotado con quien lo comercializa. Es decir, que tienes que pagar por acceder a la isla de Komodo porque quién te cobra (¿el gobierno indonesio?) es justo propietario de esa isla.

Sin entrar en la legitimidad de un gobierno u otro (que en el caso de Indonesia es de risa), pensar así implicaría, por tanto, que todo en esta vida está en venta y subasta. Que si mañana el presidente del gobierno de España se levanta con el pie cambiado y decide que para entrar a las playas hay que pagar 5 euros, esa sería una medida aprobable y legítima ya que las playas son de España y él es el Presidente. ¿Verdad que el sentido común dice que no se puede mercantilizar cualquier cosa?

Los dragones de Komodo domesticados que tienen en la isla de Rinca

En Indonesia se ha privatizado prácticamente todo. Se llegan a extremos de no poder ni visitar tranquilamente una cascada porque los 4 jóvenes del pueblo quieren cobrarte por acceder allí.

Machu Picchu paradigma negativo

Machu Picchu representa el límite máximo de la mercantilización de un patrimonio universal. Para quién no haya ido, le explico: Machu Picchu está en una montaña; para subir a la montaña hay que ir a un pequeño pueblo llamado Aguas Calientes; para llegar a Aguas Calientes hay un tren desde Cuzco que está a poco más de 50 km. Lo lógico sería que cualquier persona que vaya a Cuzco, pagara 5, 10 o 15 dólares por tomar el tren hasta Aguas Calientes y luego subiera a la montaña y pagara otros 3 o 4 dólares para la conservación del recinto de Machu Picchu, ¿verdad?

Pues no: el tren Cuzco a Aguas Calientes cuesta 150 dólares, subir la montaña son 30 minutos a pie o 5 dólares en bus y entrar a Machu Picchu cuesta 40 dólares. Es decir, que la visita te sale por 200 dólares, independientemente de si eres un turista rico que viaja en Business y va a hoteles 5 estrellas o si eres una persona que viaja con 10 dólares al día y estás recorriendo el Perú. Es más, prácticamente ningún peruano puede pagar esa barbaridad.

En Machu Picchu han privatizado no solo el recinto, sino también los accesos. Esto ha sido así, hasta tal punto, que se han bloqueado las vías alternativas. Por ejemplo, cuando Nuria y yo estuvimos, allá por el año 2006, había 2 formas de no pagar la barbaridad que se cobra por el tren:

  1. Acercarse hasta Ollantaytambo, a mitad camino, consiguiendo una rebaja de mucho más del 50% en el tren.
  2. Hacer un recorrido en transporte público dando un gran rodeo hasta Santa Teresa y desde la presa hidroeléctrica caminar unos 10 km hasta Aguas Calientes.

La primera vía de acceso la cercenaron subiendo el precio del pasaje desde Ollantaytambo y la segunda vía de acceder a Machu Picchu que parecía imposible de prohibir (¿cómo te van a prohibir subir a transporte público y andar por un camino?), me entero ahora de que se va a cobrar por acceder vía Santa Teresa. ¿Estamos locos?

Vista de Machupichu

Esas piedras no las amontonaron los incas para que sus descendientes cobraran una entrada. ¿Quién dijo eso de “expulsad a los mercaderes del templo”?

Hasta cierto punto podría entender que quién quiera la comodidad de un tren, lo tenga que pagar y que quizás pague más de lo que cuesta en realidad recorrer 50 kilómetros, pero ¿cobrar por acceder andando por un camino?

Por cierto, la empresa que explota el tren de acceso a Machu Picchu es una empresa privada y ni un dólar de los que el turista paga redunda en el pueblo peruano.

Islandia como ejemplo a seguir

El ejemplo contrario, lo encontramos en Islandia. Los islandeses han tenido siempre poco turismo y jamás se habían planteado cobrar por acceder a lugares como Geysir. Sin embargo, tras la crisis económica que les golpeó como a ninguno, algunos particularesel propio gobierno se plantearon empezar a sacar tajada del turismo. ¿Qué pasó? Que los mismos islandeses empezaron a protestar y han arruinado los plantes del gobierno. Cuando nosotros estuvimos en Islandia en 2014, ya no pagamos porque el pueblo islandés paró los plantes de privatización de la naturaleza.

No permitas que tu gobierno privatice lo que es de toda la humanidad.

No pagues por acceder a espacios naturales en tus viajes.

Busca siempre la manera de acceder a lo que es tuyo sin pagar peajes a nadie.

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Comentario

  1. Es indignante y personalmente pienso que contraproducente. Limita muchisimo para los que viajamos con presupuesto ajustado y esos somos MUCHOS. Si no te puedes permitir ir a Machu Pichu, es posible que ya no quieras ir a Cuzco y no dejes tu dinero a los hostales y restaurantes de alli, o bares, o actividades de otra índole. Tambien seria interesante saber que hacen con el dinero recaudado…
    Recuerdo subir a una montaña en China y un señor estaba esperandonos para cobrarnos por echar una foto…WTF!! A las vistas de la montaña!!! Lo de China tambien es de risa, similar a Indonesia pero más.
    Después de un viaje largo estábamos tan escarmentadas, que una vez en España fuimos al parque natural de Aiguas Tortes al norte de Cataluña y flipamos porque era gratis 😀 chico, es que ya no estábamos acostumbradas a no pagar jajajajaja…
    Un saludote!

    • Ves, pero todo eso es nuevo. Cuando nosotros estuvimos en China (2010) no tuvimos la sensación en ningún momento de que estuviera hiper comercializada ni que nos quisieran cobrar hasta por respirar como en Indonesia. Supongo que allí todo cambia muy rápido. En cuanto se dan cuenta del negocio y quieren aprovecharse.
      Salud

  2. En Florida (USA) cobran un pequeño impuesto por entrar a los State Park (que suelen ser reservas naturales estatales, desconozco si hay privados o con intereses privados) pero a mí no me dio la sensación de que fuese por recaudar, y eso que aquí recaudan por todo, que una hora en parking publico pueden ser de 4 a 10 dólares fácilmente, pero en este caso sentí que mi dinero se usaba para el mantenimiento del parque, para controlar que nadie infringe las normas, para los servicios, para la educación y la investigación,… realmente hacen una labor estupenda en este sentido. Y las tarifas me parecieron muy justas y asequibles, además se paga por coche, no por persona y los peatones y bicicletas tienen tarifas reducidas.

    • Personalmente, ese tipo de tarifas (muy reducidas y que se ve que redundan en la conservación del patrimonio), las puedo llegar a aceptar y pagar. Prefiero, sin duda, que la conservación de estos lugares reciba dinero estatal, pero si el pago a realizar es limitado (permite que cualquier persona, independientemente de su situación económica pueda acceder) y redunda en la conservación me parece aceptable. Ahora bien, en el caso de Machu Picchu, no hablamos precisamente de eso 😉

  3. LO QUE NO TENÉS EN CUENTA, RESPECTO AL COBRO DE ENTRADA EN MACHU PICHU, ES EL MANTENIMIENTO QUE DEBE HACERSELE A ESE TIPO DE LUGARES. EN ALGUNOS MOMENTOS LOS PROPIOS PERUANOS PIDIERON QUE SE ACHICARA EL CUPO DIARIO DE VISITAS, POR EL RIESGO DE DETERIORO DEL SITIO. AQUI EN ARGENTINA TODOS LOS PARQUES NACIONALES ESTAN ARANCELADOS, Y AUN ASI LOS TURISTAS SE COMPORTAN BASTANTE MAL: DEJAN BASURA, ROBAN ESPECIES VEGETALES, SON IMPRUDENTES CON LOS INCENDIOS FORESTALES, CIRCULAN POR FUERA DE LAS SENDAS MARCADAS (con riesgo de accidentes para sí mismos). EL AÑO PASADO SUCEDIÓ UN EPISODIO BASTANTE DIFUNDIDO EN LAS LINEAS DE NAZCA: ACTIVISTAS ARGENTINOS DE GREENPACE ENTRARON DE NOCHE, SIN GUIA NI AUTORIZACION, PARA HACER UNA CAMPAÑA DE ALTO IMPACTO. CONSECUENCIAS;DAÑOS IRREPARABLES EN EL LUGAR. A VECES ES NECESARIO PENSAR MAS ALLÁ DE LA CONVENIENCIA PERSONAL, PORQUE EL ANIMAL HUMANO TODAVIA NO APRENDIÓ A NO DEPREDAR.

    • Hola Ethel, gracias por tu aportación.

      Conozco el incidente de las líneas de Nazca, un error gravísimo de GreenPeace por el que tuvo que pedir disculpas.

      Sin embargo, he de decirte que sí tuve en cuenta el mantenimiento de los lugares. Idealmente, ese mantenimiento debería salir de los presupuestos del estado, pero entiendo que en algunos casos haya una pequeña tasa para cubrir esos gastos.

      No es el caso de Machu Picchu, en cualquier caso. La empresa que explota el tren es una empresa privada que se queda con todos los beneficios y pone las tarifas a su libre albedrío. Por otra parte, el costo de la entrada a Machu Picchu es desproporcionadamente alto, con ese dinero podría haber un vigilante cada dos metros… y no lo hay.

      Entiendo las medidas que limitan las personas que pueden ir por cada día, pero jamás entenderé ni estaré a favor, de medidas que permiten al turista rico visitar el monumento, pero discriminan al pobre que no se podrá costear la entrada.