Descubriendo Río de Janeiro

Junto al cristo redentor, el teleférico al pan de azúcar es el símbolo más reconocible de Río de Janeiro
Junto al cristo redentor, el teleférico al pan de azúcar es el símbolo más reconocible de Río de Janeiro

Nuestra primera impresión de Río de Janeiro es tremendamente positiva. Leyendo comentarios en Trip Advisor, foros y blogs parecía que Brasil y concretamente Río era una ciudad sin ley llena de chorizos acechando en cada esquina. Pero nada de eso. Río es una ciudad gigantesca, enorme, llena de contrastes dónde te puedes encontrar todo, incluidos los rateros que te atracan a punta de navaja, pero no nos dio más sensación de inseguridad que Dakar, Nairobi o Lima.

Por otra parte, Río de Jainero es puro contraste. Tienes en una parte rascacielos y en otra favelas, gente paseando en bañador y ejecutivos con traje y corbata saliendo del trabajo, por un lado un mar y por el otro una montaña, un sambódromo y el mayor festival de Rock del mundo… Es una ciudad viva, vibrante, con un gran ritmo y sobretodo… es enorme.

Sin lugar a dudas, Río de Janeiro quedará en nuestra memoria como una de las ciudades más espectaculares del mundo. Contradictoria y apasionante, vale la pena quedarse al menos 4 o 5 días para empezar a conocerla de verdad.
Sin lugar a dudas, Río de Janeiro quedará en nuestra memoria como una de las ciudades más espectaculares del mundo. Contradictoria y apasionante, vale la pena quedarse al menos 4 o 5 días para empezar a conocerla de verdad.

Es tan grande y rica en monumentos y lugares de interés que para cada barrio/zona hay que dedicar al menos una mañana o una tarde. Y para moverse entre ellos hay que usar el metro y, sobretodo, los autobuses. Y aún así terminarás con dolor de pies y echo polvo al finalizar el día, como nos sucedió a nosotros el primer día (y eso que salimos bien tarde).

La playa vermella vista de arriba del pico de Urca.
La playa vermella vista de arriba del pico de Urca.

Ese primer día lo dedicamos a dos cosas: por la mañana a subir al cerro de Urca, el previo al Pan de Azúcar, pero sin el telesférico, por la senda habilitada al efecto; y por la tarde nos fuimos al centro, con el metro, bajando en la parada de Uruguaiana dónde se encuentra un gran mercado diario que visitamos.

Este es el inicio del sendero. Nosotros llegamos al final sin verlo y tuvimos que volver sobre nuestros pasos.
Este es el inicio del sendero. Nosotros llegamos al final sin verlo y tuvimos que volver sobre nuestros pasos.

Respecto al sendero del Pan de Azúcar, se ha de decir que es un sendero corto pero intenso que a nosotros nos llevó cerca de una hora (aunque dice en la parte de abajo que se hace en 50 minutos). Aunque también es cierto que nos equivocamos varias veces. Para ir y subir gratis hasta la primera estación del pan de azúcar (a la segunda no se puede), desde la parte izquierda de la playa Vermella (que es la que está junto a la estación del telesférico) sale un camino con adoquines que a mitad presenta una senda en forma de escalones de tierra y madera. Hay que subirla marchado siempre por el camino principal, con cuidado de no resbalar, porque hay muchos pasos delicados (sobretodo si ha llovido recientemente la cosa podría estar muy difícil). Luego, una vez se llega casi arriba y ya se divisa la ciudad entre la jungla, hay una bifurcación: ¿izquierda o derecha? Nosotros tiramos hacía la derecha y llegamos a un camino sin salida, así que izquierda y en 10 minutos más estarás en la estación base. Si el camino lo haces por la tarde, para bajar puedes esperar al último vagón que es gratis.

Como podéis comprobar, el sendero es bastante empinado en algunos puntos y requiere cierto esfuerzo físico, aunque cualquiera puede hacerlo.
Como podéis comprobar, el sendero es bastante empinado en algunos puntos y requiere cierto esfuerzo físico, aunque cualquiera puede hacerlo.

Respecto al mercado, estaba bien, pero nos pareció un poco pequeño para lo que habíamos oído hablar de él. Eso sí, comprar nada, que Brasil es un país caro, lo cual comprobamos fehacientemente entrando en un supermercado Princesa para comprar la cena.

A las 18:00 ya estábamos en el hostel duchándonos para cenar y acostarnos pronto.

El pan de azúcar propiamente dicho es el pico más alto. Al que se puede acceder gratis es al pico de Urca, el primero al que llega el teleférico y desde ahí se puede tomar otro teleférico al pan de azúcar. Las vistas creo que no serán muy diferentes.
El pan de azúcar propiamente dicho es el pico más alto. Al que se puede acceder gratis es al pico de Urca, el primero al que llega el teleférico y desde ahí se puede tomar otro teleférico al pan de azúcar. Las vistas creo que no serán muy diferentes.
Los arcos de lapa son bastante menos espectaculares que el acueducto de Segovia, por ejemplo.
Los arcos de lapa son bastante menos espectaculares que el acueducto de Segovia, por ejemplo.

El día siguiente, sabiendo que volveríamos a Río para tomar el vuelo de regreso, nos lo tomamos con calma y dedicamos el día a pasear la ciudad. Como cualquier gran ciudad, Río de Janeiro ofrece todo tipo de atractivo. En ese sentido, lo que sorprende de Río es que lo ofrezca de una manera tan entremezclada. Y es que es una ciudad tan llena de contrastes que te permite disfrutarla de 100 maneras diferentes.

Merece la pena visitar el interior de la catedral.
Merece la pena visitar el interior de la catedral.

Después de comprar un billete de autobús a Ouro Preto para la noche del 29 de marzo (en plena semana santa) fuimos a callejear por el barrio de Lapa y aledaños con tranquilidad. Empezamos en los arcos, visitamos las escalinatas, algunos parques, la iglesia con forma de volcán y comimos allí mismo, en el pequeño bar de Paulinho’s dónde nos sirvieron un plato típico por muy poco dinero (muy recomendable, está aquí). Por la tarde, proseguimos camino hacía el centro, visitamos allí la confitería colombo, el Real Gabinete Portugués de lectura y algunos mercados callejeros dónde probamos un refresco típico de aquí (agua con sabor, pero muy frío, verdaderamente refrescante).

Si quieres tomarte algo en la confitería Colombo podrás hacerlo si tienes un poco de paciencia (está lleno siempre) y estás dispuesto a gastar un poco más de lo habitual.
Si quieres tomarte algo en la confitería Colombo podrás hacerlo si tienes un poco de paciencia (está lleno siempre) y estás dispuesto a gastar un poco más de lo habitual.

A eso de las 17:00 se puso a llover y como ya estábamos cansados decidimos tomar un bus de regreso a “casa”. La verdad es que nos dejamos mucho por ver en Río, pero habrá tiempo: el cristo del Corcovado, Ipanema, Copacabana, el botánico… Río necesita al menos 4 o 5 días, no es una ciudad precisamente pequeña.

Gastos:

Día 25

Combinado metro + bus → 2x2x4’25 R$
Bus → 2×2’75 R$
Helado en la calle → 1 R$
Supermercado (cena y 3 botellas de agua) → 15’25 R$

Por si alguien tiene unos cuantos reales que no sabe dónde invertir...
Por si alguien tiene unos cuantos reales que no sabe dónde invertir…

Día 26

Bus local → 3x2x2’75 R$
Bus Ouro Preto → 2×80 R$
Comida Paulinho → 23 R$
Refresco → 0’70 R$

 

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

2 comentarios sobre “Descubriendo Río de Janeiro”

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