¿Vale la pena pagar para visitar el nuevo Caminito del Rey?

El pasado viernes tuvimos la oportunidad de acceder al Caminito del Rey gratis. Si estabas pensando en visitarlo gratuitamente, olvídate porque a partir de abril de 2016 solo se podrá acceder pagando y reservando una entrada previamente. La pregunta es, ¿merece la pena?

Panel de informacion en El Caminito del Rey
Panel de informacion en El Caminito del Rey

¿Cuanto cuesta acceder al Caminito del Rey?

El nuevo Caminito del Rey ha sido remodelado siguiendo más o menos el trazado del antiguo, pero salvando todos los puntos peligrosos del recorrido que ahora son totalmente accesibles como te comentaremos más adelante.

Desfiladero de los Gaitanes y El Caminito del Rey
La primera hora del Caminito del Rey es bastante vulgar hasta que llegas a este punto.

La remodelación la ha pagado la Junta de Andalucía, pero la explotación comercial del Caminito del Rey lo hará una empresa privada. Todo esto llega además con cierta polémica tras 6 meses en los que se ha ofrecido entrada gratuita bajo reserva con mafias de restaurantes y hoteles apropiándose rápidamente de las entradas gratis que se ofrecían.

A partir de abril, si quieres acceder al Caminito del Rey tendrás que reservar tu entrada y pagar 6 euros por ella. Eso es lo que cuesta hoy en día el Caminito del Rey. Además, hay que sumarle 1’55 euros por persona que cuesta el autobús de regreso desde el final de la ruta hasta el principio y 2 euros que cuesta el parking vigilado si no quieres dejar el coche en cualquier sitio (hay muchos coches aparcados en los márgenes de la carretera, en caminos de tierra, en parkings privados de restaurantes y hoteles… un día pasa por ahí la policía y se pone las botas).

Pasarelas en El Caminito del Rey
Aparte del sendero sobre tierra firme, el Caminito del Rey es una sucesión de pasarelas colgadas sobre la pared

¿En qué consiste el nuevo Caminito del Rey hoy?

El Caminito del Rey hoy en día consiste en una serie de plataformas aéreas y semi-aéreas que recorren el Desfiladero de los Gaitanes, un paraje natural de gran belleza. El desfiladero, como puedes ver en las fotos, es un estrecho cañón por el que pasa un río. Aparte del valor paisajístico, el Caminito tiene un gran valor histórico, pues era la vía de comunicación entre el pueblo de Ardales y Álora.

Otro panel informativo en El Caminito
A lo largo del Caminito hay varios paneles informativos, algunos bastante interesantes como este sobre geología.

Hoy en día el Caminito del Rey se puede recorrer solo en sentido norte-sur, desde Ardales hasta Álora, siendo todo el camino descendente, pero con muy poca inclinación. Es un sendero apto para todos los públicos, salvo quizás para personas que tengan pánico a las alturas o sufran de vértigo. Físicamente es muy poco exigente, vimos incluso grupos de jubilados realizando el recorrido sin problemas.

Puente en El Caminito del Rey
Además de las pasarelas, casi al final del recorrido hay un puente que tienes que cruzar.

La ruta se inicia desde la carretera en un agujero en la montaña escasamente iluminado y bastante largo. Desde ahí en 15 minutos llegas al punto de control dónde tendrás que presentar tu entrada y DNI y te entregarán a cambio un casco y una redecilla para el pelo. El casco es obligatorio llevarlo durante todo el recorrido. Por grupos, cada 30 minutos, te harán entrar en el Caminito y, tras una escueta explicación de las normas, empezarás el recorrido que durará aproximadamente 2 horas con paradas para hacer fotos incluidas. Al final, tras el control de salida, tendrás otro tramo de sendero de 15 minutos más que te llevará al lugar dónde se dejan los cascos y dónde se toma el autobús de regreso.

Por cierto, a pesar de lo que se dice en la web oficial, sí se puede entrar comida y hay sitios habilitados para sentarse y comer tranquilamente (bancos, no mesas).

Se puede Comer en el Caminito del Rey
En El Caminito del Rey está permitido entrar todo tipo de alimentos, aunque en la web se dice lo contrario. ¡Menos mal que nos trajimos la comida!

En cuanto a la seguridad, el Caminito actual es más seguro que la mayoría de los senderos que recorren nuestra geografía puesto que en todos los puntos de peligro hay barandillas y redes que evitan una posible caída. Además, cuando hace mucho viento, está prohibido atravesar el puente colgante del final de la ruta, una medida que da una idea de lo turístico que se ha convertido el Caminito.

Entonces, ¿vale la pena pagar por visitar el Caminito del Rey?

No, no vale la pena en absoluto. El Caminito del Rey era un lugar mítico, un leyenda que la han convertido en Disneylandia: para todos los públicos, pagando una entrada muy cara y llena de publicidad.

Viejas pasarelas de El Caminito del rey
Las nuevas pasarelas de El Caminito del Rey se han construido sobre las viejas que todavía son visibles en muchos tramos.

Nosotros tuvimos la oportunidad de visitar el Caminito del Rey gratis y salimos de él bastante decepcionados. Si hubiéramos pagado los 6 euros, más el euro y medio del autobús, hubiéramos salido francamente muy cabreados.

Ya no queda nada de la esencia del Caminito, solo hay unas cuantas plataformas insulsas, un “balcón” que ya ni es transparente porque está emblaqueciendo y un puente colgante que a la más mínima te lo cortan y te toca recorrer todo el camino al revés.

Desfiladero de los Gaitanes
Es una pena no poder disfrutar del Desfiladero de los Gaitanes gratuitamente, una obra natural ahora privatizada.

El desfiladero en sí es bastante interesante y la estampa es muy bonita, pero viéndolo desde las plataformas echaba de menos poder recorrerlo desde abajo, desde el agua.

Además, todos deberíamos negarnos a pagar por acceder al medio natural que es patrimonio público.

Ratón de campo
En El Caminito está prohibido recoger plantas, piedras y animales por el alto valor de la flora y fauna de la zona. Nosotros el único animal que nos encontramos fue este ratoncito de campo y algunos buitres.

¿Hay alguna alternativa al Caminito del Rey oficial?

Experimentar el Caminito del Rey de manera no oficial no es posible ya que han situado unos tornos en las entradas y hay vigilantes en todo el perímetro de entrada y salida. La opción de realizar un descenso por el río Guadalhorce tampoco es una alternativa viable por las prohibiciones. Otra alternativa podría ser recorrer la zona por las vías del tren, pero está llena de túneles y el tren, aunque no pasa con mucha frecuencia, pasa de vez en cuando y a altas velocidades.

Salida de El Caminito del Rey
El tren pasa muy cerca de las pasarelas, pero va muy rápido y desde el mismo no creo que se pueda apreciar el desfiladero.

La única alternativa que se me ocurre para poder disfrutar de esta hermosa zona es realizar una ruta senderista similar a esta que aparece en Wikiloc, pero no la he probado y no puedo decir cuanto se puede llegar a disfrutar del desfiladero de esta manera.

Un lugar más que ha sido completamente turistizado para mayor gloria de la “iniciativa” privada.

Punto wifi en El Caminito del Rey
¿Que no te creías lo turistizado que estaba esto? Pues fíjate que te encuentras esto en medio del monte…
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Qué hacer en Baracoa gratis y por libre

Nos habían hablado muy bien de Baracoa y teníamos muchas ganas de llegar. Nos habían contado que Baracoa era la “Costa Rica” de Cuba y, la verdad, el camino desde Moa hasta Baracoa hacía presagiar que algo así nos esperaba. Nos quedamos en Baracoa 4 días, aunque habíamos planificado 5 porque Nuria no se encontraba bien y prefería estar cerca de un hospital grande. Esos 4 días los dedicamos a visitar todolo que había en Baracoa gratis o muy barato por nuestra cuenta. Continúa leyendo Qué hacer en Baracoa gratis y por libre

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Viñales por libre

Nuestra primera de Viñales fue la de encontrarnos en una tourist trap y, en cierto modo, lo era. Tiene todos los componentes: es una población pequeña y hay muchos turistas. Eso hace que las infraestructuras turísticas se vean desbordadas, los precios suban y proliferen los buscavidas y otra fauna de ese tipo. Afortunadamente, llevábamos el contacto de Magnolia y el alojamiento nos salió muy económico. Continúa leyendo Viñales por libre

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El triángulo de oro (Islandia)

El denominado triángulo de oro de Islandia está formado por tres lugares muy característicos de Islandia:

  • Geysir: El famoso geiser de Islandia que da nombre a todos los geisers del mundo. Por supuesto, no hace falta decir que es una visita absolutamente obligatoria.
  • Gullfoss: Una de las cataratas más impresionantes de Islandia, pero no es ni la mayor ni la más bonita. Personalmente opino que si bien es una visita imprescindible, esta catarata tiene más marketing que otra cosa.
  • Thingvellir (Þhingvellir): Es un parque nacional que tiene unas cuantas rutas senderistas y varios lugares históricos. Si te interesa la historia de Islandia puede ser un lugar imprescindible, pero creo que hay muchos lugares en Islandia con senderos más interesantes y sitios que además de la parte histórica aportan un valor añadido adicional.

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Los fiordos del este

Podríamos decir que la jornada del 24 de abril ganamos un día a cambio de saltarnos las excursiones hacía los fiordos del este. Recorrimos los fiordos del este, sí, pero no recorrimos ninguno. En cambio realizamos un trayecto de más de 400 km ese día y terminamos la jornada cerca de Höfn, en el sur de la isla. Pero vayamos por partes.

Aunque ahora en la foto parezca una catarata bastante espectacular, Ytri es una más entre tantas cataratas en Islandia y tanto es así que algunos miembros del grupo prefirieron quedarse dentro de la autocaravana.
Aunque ahora en la foto parezca una catarata bastante espectacular, Ytri es una más entre tantas cataratas en Islandia y tanto es así que algunos miembros del grupo prefirieron quedarse dentro de la autocaravana.

Camino de Hengifoss

Por la mañana temprano algunos miembros del grupo aprovecharon para darse un nuevo chapuzón en las excelentes instalaciones de Salardalur en las que habíamos pernoctado. Tras el desayuno, con más sueño que otra cosa, especialmente los que se fueron de fiesta la noche anterior, emprendimos el camino de regreso hacía la Ring Road. Pasamos cerca de una hora conduciendo por la 85 y la Ring Road hasta que llegamos a nuestra primera parada, la catarata Ytri-Rjúkandi, una cascada menor en la que aprovechamos para relajarnos un rato.

Al llegar a Fljótsdalshérad era momento de tomar decisiones. Este pequeño pueblo está en un punto estratégico para conocer la zona. Al nordoeste tiene la zona de la que venimos; al nordeste tiene la carretera 94 que termina en Borgarfjörður Eystri de dónde he leído muy buenas críticas; al este tiene Seydisfjordur, el fiordo de las cataratas, conocido por el gran número de estas que se pueden encontrar a su paso; al sur, atravesando algunos fiordos encantadores se encuentra el camino a los grandes glaciares; y al sudoeste está el lago Lagarfljot, las cascada Hengifoss y una de las principales entradas al centro de Islandia. De hecho, en la planificación original la idea era dormir cerca de aquí tras visitar los atractivos de la zona.

La subida a Fardagafoss se hacía por nieve pura recién caída y con una buena inclinación.
La subida a Fardagafoss se hacía por nieve pura recién caída y con una buena inclinación.

Finalmente, debido al cansancio acumulado del día anterior, decidimos dejar los fiordos de lado. Visitamos solo la catarata de Fardagafoss, al inicio de Seydisfjordur e inmediatamente dimos media vuelta para emprender el camino hacía Hengifoss, la tercera catarata más grande de Islandia y una de las imperdibles si te pilla cerca. Una curiosidad en Fadagafoss fue que debido a que hacía un buen día soleado, Nuria en vez de continuar con el resto del grupo hasta la catarata, se quedó en el camino tumbada al sol (con abrigo, eso sí, que una cosa es que saliera el sol y otra que hiciera calor). Cuando regresamos no la vimos y pensamos que habría regresado a la autocaravana, pero llegamos y no estaba. Me tocó subir de nuevo a buscarla. Resultó que se había dormido y no nos escuchó cuando pasamos por allí y además se había dormido muy bien camuflada entre dos rocas, con lo que me costó un rato y un susto encontrarla.

Las vistas desde arriba eran bastante espectaculares.
Las vistas desde arriba eran bastante espectaculares.
Paso a paso íbamos ascendiendo a paisajes cada vez más espectaculares. Dejábamos abajo la autocaravana, el lago y las carreteras.
Paso a paso íbamos ascendiendo a paisajes cada vez más espectaculares. Dejábamos abajo la autocaravana, el lago y las carreteras.

Hengifoss

Cuando llegamos a Hengifoss ya era la hora de comer, íbamos bastante retrasados a pesar de no haber recorrido ningún fiordo. El paisaje boscoso conforme vas llegando al lago Lagarfljot nos había cautivado y habíamos aminorado el ritmo. La bajada final, con el lago al fondo, algunos árboles grandes en la carretera (¡que gusto ver árboles!) y el día soleado me gustaron bastante. El puente sobre el lago es también bastante espectacular. En definitiva es un lugar al que vale la pena ir aunque suponga realizar un camino de ida y vuelta de unas decenas de kilómetros. Por cierto, que el entorno invita a pasar la noche allí, no lo dudéis si estáis planificando un viaje y no sabéis dónde quedaros.

Tampoco Litlanesfoss hubiera merecido tanta atención si no fuera por su hermana mayor y por los espectaculares paisajes de esta zona.
Tampoco Litlanesfoss hubiera merecido tanta atención si no fuera por su hermana mayor y por los espectaculares paisajes de esta zona.

Antes de realizar la excursión a Hengifoss, aparcamos la autocaravana en el parking de las cataratas, justo abajo de una empinada montaña, y comimos. Solo nos animamos a hacer la excursión Jorge y yo; el resto se quedó durmiendo en “casa”. La subida inicial es bastante durilla por la inclinación y por la gran cantidad de barro que hay. El camino está muy bien marcado y es imposible perderse al menos hasta la primera catarata, Litlanesfoss, la más pequeña de las dos. Luego hay algún tramo un poco más complicado y peor marcado, pero al estar dentro de un cañón la intuición hace fácil orientarse. El entorno es espectacular. Aunque no sea la mayor de las cataratas de Islandia, se trata de una de las zonas más impresionantes en las que estuvimos y uno de los trekkings más técnicos y divertidos. En total estuvimos unas tres horas subiendo y bajando (el camino de ida es casi todo de subida y el de regreso es de bajada ya que hay que volver por el mismo sitio).

Tras hora y media de sendero ya podíamos distinguir al fondo la catarata de Hengifoss, pero aún quedaría un buen trecho (en peor estado) para llegar hasta ella.
Tras hora y media de sendero ya podíamos distinguir al fondo la catarata de Hengifoss, pero aún quedaría un buen trecho (en peor estado) para llegar hasta ella.

La larga marcha

Tras nuestra pequeña aventura en Hengifoss teníamos que decidir qué hacer, dónde ir a pernoctar. Habían diversas opciones, desde quedarnos por esta zona, hasta lanzarnos directamente al sur. Yo era partidario de un término medio, de quedarnos a medio camino entre esto y el sur, pero había algunos que ya querían cambiar de paisajes y les apetecía parar en más cataratas. Así que, a pesar del a hora que era, a pesar del parte meteorológico adverso, a pesar de los muchos kilómetros que faltaban y a pesar de lo cansados que estábamos, decidimos bajarnos al sur directamente.

Teníamos dos opciones para bajar al sur. La fácil y larga que era tomar las carretera 92 y 96 que van por los fiordos y enlazan con la 1 (que además es una ruta recomendada por sus paisajes) o la difícil y corta que era tomar la carretera 1 y atajar por la 939 (que tenía zonas de color blanco en el parte meteorológico). Adivináis cual elegimos, ¿verdad? Pues sí, el tramo por la 939 que era el que más respeto me daba estaba marcado en verde en el parte y me dio confianza, mientras que un tramo por Ring Road que está sin asfaltar era el único que durante una decena de kilómetros lo marcaban en blanco (nieve en la carretera). Así que tomamos otra loca decisión que nos salió bien y que dejó otro vídeo para la posteridad.

La carretera 1 es bastante complicada es ese tramo sin asfaltar que tiene. Recomiendo evitarla si ha nevado o el parte meteorológico es desfavorable para quienes nunca hayan conducido en condiciones extremas (se puede evitar rodeando los fiordos por la 92 y 96). La carretera 939 en verano y sin nieve tampoco es problemática como podéis ver en este vídeo (no es nuestro), pero puede ser difícil en pleno invierno.

Jorge bebiendo agua pura frente a la gran catarata de Hengifoss tras un gran trekking.
Jorge bebiendo agua pura frente a la gran catarata de Hengifoss tras un gran trekking.

Noche en la carretera

Finalmente, llegamos a nuestro destino pasadas las 10 de la noche. Habíamos encontrado una reseña en un blog de unas termas privadas cerca de Höfn, en la población de Hoffel. Un lugar poco conocido por los extranjeros y que había llegado a oídos de la autora del post gracias al boca a boca. Sin embargo, cuando llegamos, ilusionados con ducharnos y pasar un buen rato en el agua caliente, nos encontramos con que el dueño del lugar nos dijo que iba a cerrar ya y que no podíamos quedarnos a dormir en el parking de su negocio. Tratamos de negociarlo un poco, pero fue imposible. Acabamos de cenar allí, ya que habíamos empezado a cocinar y movimos la autocaravana 1000 metros hasta un lateral de la carretera bastante llano y dónde creímos que no molestaríamos a nadie. Nos dormimos, eso sí, decididos a regresar a la mañana siguiente.

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Segundo día de ruta por Islandia

Despertar en un lugar tan espectacular como este es una de las razones por las que alquilar una autocaravana es la mejor opción para hacer una ruta por Islandia.
Despertar en un lugar tan espectacular como este es una de las razones por las que alquilar una autocaravana es la mejor opción para hacer una ruta por Islandia.

Nuestro segundo día de ruta por Islandia discurrió entre la poza de Hvammsvík y la de Landbrotalaug, unos 225 km. La noche la habíamos pasado bien dentro de lo que cabe ya que olvidamos orientar la autocaravana hacía la dirección del viento y las ráfagas fuertes movían bastante el vehículo. La calefacción del vehículo (a gas) funcionó perfectamente y nos mantuvo calientes y las persianas también y evitaron que entrara luz a primera hora de la mañana (amanecía muy pronto). La verdad es que nos empezaba a gustar esto de la autocaravana. Además era un subidón despertar en un paisaje tan espectacular y poder ver aquellas montañas nada más abrir las persianas. Continúa leyendo Segundo día de ruta por Islandia

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Ruta de senderismo en Glymur (Islandia)

La ruta de senderismo en Glymur no sería tan exigente si se encontrara en otro país sin la meteorología de Islandia.
La ruta de senderismo en Glymur no sería tan exigente si se encontrara en otro país sin la meteorología de Islandia.

Glymur es oficialmente la segunda catarata más alta de Islandia, aunque eso es solo desde el año 2011 cuando se pudo medir la cascada Morsárfoss que se había descubierto en 2007. La Morsárfoss es una cascada glacial en el sur de la isla y podréis imaginar que si hasta 2007 no se había descubierto es por lo inaccesible de dónde se encuentra (en el glaciar Vatnajökull). Últimamente es más fácil llegar a la Morsárfoss desde arriba por el parque Skaftafell o desde abajo caminando por el glaciar. Pero volvamos a Glymur. Esta cascada se encuentra a pocos kilómetros de Reikiavik y se puede llegar en cualquier tipo de vehículo hasta el aparcamiento antes de iniciar el sendero. Si vienes desde la capital, tienes que bordear el fiordo Hvalfjördur (no te metas por el túnel hasta llegar a un desvío marcado (pone Glymur) en una carretera que primero está asfaltada, pero termina siendo de tierra. Pasarás por un puente bastante estrecho (cuidado si vas con una autocaravana). No tiene pérdida porque dónde acaba el camino empieza la aventura.

Comienza la Aventura en Glymur

Aventura con mayúsculas porque eso fue Glymur: la primera de las muchas aventuras que viviríamos en Islandia.

Una pequeña cueva por la que hay que pasar obligatoriamente para llegar al puente nos permitió refugiarnos en los peores momentos del temporal.
Una pequeña cueva por la que hay que pasar obligatoriamente para llegar al puente nos permitió refugiarnos en los peores momentos del temporal.

Para empezar el camino no está marcado, así que sin un GPS solo tienes dos opciones: seguir a alguien o tener suerte. Suerte porque la senda, aunque está bastante clara si no hay nieve, a poco que caiga una pequeña nevadita se va a borrar completamente y será imposible de seguir. Y mucha gente no es que haya para seguir, por lo que recomendamos llevar un buen GPS de montaña. En segundo término, habíamos leído bastantes historias sobre este destino. Glymur es mítico entre los senderistas más extremos y no me extraña. Hay historias desde senderistas que no tuvieron ningún problema y no les pareció gran cosa (fueron en verano) hasta algún inconsciente que tuvo que ser rescatado en helicóptero en medio de la noche. En lo que todos coinciden es en la espectacularidad. Es algo que te deja huella, no se olvida. Por una parte está el fiordo, esa lengua de mar que entra en la tierra arrasándolo todo, por otra las montañas vírgenes y nevadas creadas por los volcanes. Y en el centro un pequeño pero salvaje río con una caída de agua de 190 metros.

La nieve y las minúsculas bolitas de granizo racheado no fueron un gran problema comparado con el fuerte viento que frenaba nuestro avance y nos lanzaba la nieve a los ojos.
La nieve y las minúsculas bolitas de granizo racheado no fueron un gran problema comparado con el fuerte viento que frenaba nuestro avance y nos lanzaba la nieve a los ojos.

En invierno, la ruta habitual simplemente no está disponible. Eso, ¿se explicaba en algún blog? Al parecer los islandeses eliminan el puente que cruza el río. Se trata de un puente rudimentario, constituido por un simple tronco y un cable de acero. El cable se mantiene, pero el puente lo quitan para evitar que la gente tenga la tentación de cruzar. ¿Creían que eso nos iba a parar? Nos descalzamos y probamos la temperatura del agua, con Jorge en cabeza apunto estuvimos de lograr pasar, pero la corriente era muy fuerte y las piedras del fondo demasiado afiladas para cruzar sin nada. El vídeo lo explica todo. Lejos de desistir, intentamos remontar el río por el margen izquierdo, pegados a la pared, pero era imposible, los senderos se estrechaban hasta resultar imposible el paso. Además las fuertes ráfagas de viento que nos habían impedido cumplir nuestro programa el día anterior seguían soplando con fuerza. ¿Desistir? Nunca. Regresamos tras nuestros pasos para buscar otro camino, ya fuera de la senda marcada en el GPS. Cruzamos de nuevo la cueva natural que permite bajar al río, esta vez en sentido ascendente y de regreso, pero en vez de enfilar el camino de vuelta a la autocaravana, torcimos a la derecha por una senda apenas marcada. Esa es otra ruta de senderismo en Glymur que luego, rebuscando en Wikiloc logré encontrar, pero no es la “oficial”, es la que algunos llaman “la forma difícil”. Básicamente consiste en subir del tirón, con un desnivel a veces mayor de 45º los 190 metros de la cascada más todos los saltos pequeños hay hasta el río por un hilillo de agua procedente del deshielo que lo llena todo de un barro pringoso y pegadizo. Todo eso a menos de 10 metros de una pared vertical y fuertes vientos arreciando, algunos cargados con nieve y fino granizo. Eso es Glymur.

Las vistas desde arriba de Glymur son de las que quitan el hipo.
Las vistas desde arriba de Glymur son de las que quitan el hipo.

Senderismo de altura

Pero por fin llegas a la cima y puedes disfrutar de la visión de la cascada. Con mucho cuidado, eso sí, ya que el viento allí es increíblemente fuerte y el hielo en el suelo no ayuda mucho a estabilizarte. El momento es mágico, las vistas impresionan, aunque para ser justos he de decir que era el principio del viaje y no estábamos acostumbrados a esos paisajes. Algo que trato de cuidar mucho en la planificación de los viajes es el orden de visitas, ya que quizás Glymur hubiera sido menos espectacular si hubiésemos visto antes los grandes paisajes del Sur. La bajada la hicimos por la vía fácil, un viejo camino de cabras que quizás alguno de los impresionantes 4×4 que tienen los islandeses podría transitar. Un camino fácil de bajada, que hubiese hecho la subida también bastante más fácil pero menos meritoria, aunque igualmente atractiva. Abajo nos esperaba Nuria, que tras ver el pronóstico del tiempo y conocer de la dificultad de la ruta, prefirió quedarse. Tras la ruta de senderismo en Glymur nos quedarían unas cuantas más en Islandia, pero personalmente de esta me llevo el mejor recuerdo.

El mayor problema al que te enfrentas durante la subida es la posibilidad de caída si hay mucho viento. Al parecer el lado derecho del río por el cual no pudimos subir está todavía más expuesto y, en esta época del año, hay mucha nieve y hielo.
El mayor problema al que te enfrentas durante la subida es la posibilidad de caída si hay mucho viento. Al parecer el lado derecho del río por el cual no pudimos subir está todavía más expuesto y, en esta época del año, hay mucha nieve y hielo.
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Ilha Grande, paraíso senderista

La Ilha Grande es un paraíso tropical como se puede contemplar en esta vistas desde el sendero T14 que lleva desde la villa de Abraao hasta la playa de Dois Rios.
La Ilha Grande es un paraíso tropical como se puede contemplar en esta vistas desde el sendero T14 que lleva desde la villa de Abraao hasta la playa de Dois Rios.

Si tuviera que describir Ilha Grande en dos palabras, una sería “paraíso” y la otra “senderismo”. De ahí que para mi este sea el mayor paraíso senderista en el que he estado nunca. Es un paraíso en el sentido de que tiene un clima envidiable, relativamente poco turismo, unas playas impresionantes, unas gentes estupendas y una tranquilidad fuera de lugar. Y lo del senderismo, le viene de que un par de europeos se dedicaron a trazar y marcar una red de senderos a través de la isla que ahora la convierten en una isla ideal para ser visitada a pie. De hecho, no existen casi coches y los pocos que hay son oficiales.

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Descubriendo Río de Janeiro

Junto al cristo redentor, el teleférico al pan de azúcar es el símbolo más reconocible de Río de Janeiro
Junto al cristo redentor, el teleférico al pan de azúcar es el símbolo más reconocible de Río de Janeiro

Nuestra primera impresión de Río de Janeiro es tremendamente positiva. Leyendo comentarios en Trip Advisor, foros y blogs parecía que Brasil y concretamente Río era una ciudad sin ley llena de chorizos acechando en cada esquina. Pero nada de eso. Río es una ciudad gigantesca, enorme, llena de contrastes dónde te puedes encontrar todo, incluidos los rateros que te atracan a punta de navaja, pero no nos dio más sensación de inseguridad que Dakar, Nairobi o Lima.

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Concurso para senderistas

Tras un periodo de inactividad en el blog, quiero recompensaros comentado un concurso que puede interesar a todos los amantes del senderismo y la montaña. Se trata del concurso que organiza nuestro blog hermano Blog de Senderismo y que quiere regalaros un fin de semana en unas cabañas rurales en la sierra de Cuenca. Para ganarlo tendreis que contar vuestro sendero favorito o el lugar donde siempre regresais y ser quienes mas comentarios recibais (para lo cual podeis avisar a los colegas para que comenten).

Aqui teneis el Concurso de Aires Serranos. Pronto volveremos a la actividad habitual en el blog.

PD: Disculpad que no haya acentos, pero este teclado no tiene… 🙁

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Crónica: Argentina (XI)

27/03 – Día corto

Nos levantamos pronto para aprovechar la mañana ya que por la tarde-noche podríamos descansar en el autobús. Como no teníamos demasiado tiempo, decidimos hacer caso a nuestros amigos argentinos y acercarnos al lago Gutiérrez dónde nos comentaron que era posible hacer algo de senderismo y alquilar una piragua para navegar por el lago.

Tomamos un autobús en la ciudad al que llegamos andando desde el albergue (ida y vuelta por 5$ los dos). Llegamos al lago y nos paseamos un rato por la zona antes de empezar a caminar hacia el sendero que lleva a la pequeña cascada. Todo estaba cerrado, pero había unas buenas instalaciones para pasar el día. En la carretera, justo antes de llegar, hay incluso un supermercado dónde se puede comprar comida o bebida si la hemos olvidado. El lugar donde se alquilaban las piraguas estaba cerrado, así que no pudimos alquilar una.

Para acceder al sendero hay que andar un buen rato por un camino de tierra paralelo al lago hasta llegar a un camping. En el camino no nos cruzamos con nadie, excepto dos grandes perros que nos acompañaron el resto del camino. Luego, una vez llegados al inicio del sendero, andamos muy poco tiempo hasta llegar a la cascada escondida. Era un poco tarde, ya que habíamos perdido bastante tiempo en el lago, tomando fotos, pues la verdad es que a esas horas la luz creaba unas panorámicas preciosas. A pesar de eso, tratamos de seguir un tramo más del sendero que subía hasta lo alto de un pequeño cerro dónde se suponía que habría unas bonitas vistas. Finalmente no llegamos al final del camino, pues resulta complicado seguir el sendero (la mayoría de los senderos no están marcados, sólo indicados al inicio y final del sendero).

Tras el sendero regresamos en el mismo autobús a la ciudad de Bariloche. Estuvimos tentados de parar en el mirador del cerro Otto, ya que un par de israelitas en nuestra habitación lo calificaban de “lo mejor que hay en toda Sudamérica”. Suponemos que la cantidad de alcohol en sangre en el momento de la subida era alta. En Bariloche, paseamos por el centro y compramos algunos regalitos (20$). Sin mucha hambre, comemos cualquier cosa (34$) antes de regresar al albergue para tomar las mochilas e ir tranquilamente a la estación de autobuses.

A las 16:00 sale puntual el autobús a Mendoza. El autobús era realmente cómodo. No habíamos probado ningún autobús de ese tipo nunca. El asiento se reclinaba hasta hacerse prácticamente una cama, aunque no del todo (aunque existe un servicio denominado “tutto leto” que sí se reclina 180º). El bus tenía un azafato que te servia la merienda, la cena y el desayuno, así como cualquier cosa que necesitaras durante el trayecto. También organizaron una rifa donde regalaron una botella de vino de Mendoza. Por cierto, elegimos los últimos asientos y creo que fue una buena elección, ya que, aunque son un poco más ruidosos y la tele se ve un poco peor, te permiten dejar las bolsas de mano en la parte de atrás del asiento que es mucho más cómodo que en la parte de arriba.

El día resultó ser corto. Vimos algunas películas, cenamos, pero, la verdad, es que la mayor parte del tiempo estuvimos durmiendo.

Gastos del día:
5$ bus al lago
20$ souvenirs
34$ comida

Total: 59$

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Crónica: Argentina (III)

17/03 – Parque Nacional Tierra de Fuego

El propósito del día era pasarlo en el Parque Nacional. Mucha gente hace una pequeña excursión al Parque, se pasea un rato por allí, compra recuerdos en la tienda y regresa. Ese tipo de excursiones se pueden hacer en una mañana, si tienes prisa, para hacerte una idea de lo que es el parque, pero con ellas no vas a tener ni idea de la maravilla natural que tienes en las narices. Nosotros nos lanzamos con una aventura un poco más ambiciosa: recorrer varios de los senderos, comer en el parque y regresar por la tarde.

Nos planteamos el día de esa manera y la verdad es que nos cansamos muchísimo, pero creo que valió la pena. Empezamos la mañana levantándonos no excesivamente pronto, con calma y recorriendo la ciudad para encontrar un supermercado abierto. Allí compramos un candado (que necesitábamos para los lockers, 10$) y algo de comida para mediodía ya que esperábamos estar en mitad de un sendero cuando nos entrara hambre (15$). El único supermercado que encontramos abierto estaba en la otra punta de la calle San Martin (en dirección opuesta al presidio). De paso, compramos el primer “souvenir” de este viaje en forma de parche para la mochila (12$).

Bajamos hasta la plaza donde se congregan los taxistas que te llevan al PN. Pensábamos que así lo conseguiríamos más barato, pero no fue así. Podríamos haberlo contratado a través del hostel y hubieran venido a buscarnos. Hablamos con uno de los encargados y concretamos pagar 35$ que es la tarifa mínima cuando te recogen desde las primeras paradas del camino y en caso de que quisiéramos avanzar más pagaríamos los 5$ extra que cuesta que te recojan dónde se encuentra el cartel de “fin del mundo”. Al final pagamos la tarifa completa, que, por cierto, es un robo, ya que el trayecto es relativamente corto y el camino está en buen estado, pero es lo que hay que aguantar cuando hay monopolios de facto en sectores turisticamente masificados.

Recorrimos el sendero número 3, el más largo, pero el más variado y espectacular. Durante una buena parte del recorrido avanza pegado al lago para luego internarse en el bosque y cruzarlo hasta el camino que te permite elegir ir hacia el lago roca (dónde hay servicios: cafetería, restaurante, zona de acampada, etc) o ir hacia el punto más austral de Tierra de Fuego, donde está el cartel de “fin del mundo”.

El recorrido por el sendero es delicioso. Escuchas hablar al bosque, literalmente: los árboles, extraños para los ojos de un europeo, crecen altivamente entrecruzando sus troncos y ramas, de manera que con el fuerte viento, estos se mueven y producen un característico sonido nunca antes oído por nosotros. Además del viento, la lluvia, la niebla y el frío hicieron acto de presencia, especialmente nada más llegar al embarcadero, dónde nos dejó la furgoneta a las 11:00.

Vimos muchísimos conejos durante el paseo, un castor cuando empezaba a oscurecer y muchos cormoranes en una isla en mitad del camino (por cierto, los que vimos sólo podían ser vistos si se recorre la senda costanera, incluso en la “isla de los cormoranes”, no había ninguno). La verdad es que después de haber visitado el museo Yamana, te sientes como uno de ellos en su entorno.

Al final de la excursión encontramos a unos valencianos y compartimos un tramo del sendero con ellos. Eran una familia (padres y 2 hijas) que habían llegado a Ushuaia el día anterior y que en el mismo día habían ido al Martial, habían hecho la excursión del canal Beagle y ahora al final ya de la tarde se habían acercado al PN. El sendero que compartimos no debía ser de más de 1 kilómetro y, ciertamente, no se veía casi nada. La lastima es que la mayoría de la gente que viene hace exactamente lo mismo.

Desde el Lago Roca tomamos el minibús que nos devolvió a la ciudad de Ushuaia. Cansados, casi extenuados por el duro día (a pesar de que era finales de verano y que lució el sol en ciertos momentos, durante la mayor parte del día gozamos de un penetrante y húmedo frío). Nos dimos una ducha de esas que te dejan nuevo, descansamos y salimos a cenar. En momentos como esos hubiera deseado tener una pizza guardada para no tener que moverme del hostel. Por no buscar más y porque está muy buena la comida, volvimos al bar Bananas, donde nos reímos un montonazo esa noche y cenamos por 46$ más 2$ de propina. La verdad es que tienen unos menús por 25$ que están realmente bien para ser una ciudad tan cara.

Antes de acostarnos, enviamos un par de postales desde el fin del mundo. Por cierto, curioso buzón tiene la oficina de correos.

Gastos del día:
10$ candado
15$ comida y bebida supermercado
12$ parche para mochila
80$ transporte I/V al PN Tierra de Fuego
60$ entrada PN Tierra de Fuego
48$ cena

Total: 225$

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