Descubriendo Río de Janeiro

Junto al cristo redentor, el teleférico al pan de azúcar es el símbolo más reconocible de Río de Janeiro
Junto al cristo redentor, el teleférico al pan de azúcar es el símbolo más reconocible de Río de Janeiro

Nuestra primera impresión de Río de Janeiro es tremendamente positiva. Leyendo comentarios en Trip Advisor, foros y blogs parecía que Brasil y concretamente Río era una ciudad sin ley llena de chorizos acechando en cada esquina. Pero nada de eso. Río es una ciudad gigantesca, enorme, llena de contrastes dónde te puedes encontrar todo, incluidos los rateros que te atracan a punta de navaja, pero no nos dio más sensación de inseguridad que Dakar, Nairobi o Lima.

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El final del viaje

Regreso de nuevo a Bangkok.
Regreso de nuevo a Bangkok.

El autobús nos dejó en Bangkok a las 6 de la mañana. Ya había amanecido y estábamos al lado de Khao San, así que fuimos a la calle dónde solíamos alojarnos y buscamos un lugar dónde dormir. Uno de los hostels anunciaba camas a 150 B y habitaciones dobles a 350 B, por lo que preguntamos allí. Para el día de hoy solo teníamos la posibilidad de dormir en el dormitorio, pero al día siguiente podríamos cambiarnos a la doble. Y volvimos a tener suerte, estábamos en racha: nos dejaban entrar ya en el dormitorio. Así que entramos y nos acostamos hasta eso de las 10 o las 11 de la mañana.

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Compras en Tailandia

Para un Europeo Tailandia puede ser un paraíso de las compras, pero no tanto como China, por ejemplo. Aunque también hay falsificaciones y cosas de ese estilo (bolsos, relojes, etc), lo que más abunda en Tailandia son camisetas ingeniosas, souvenirs y algunos productos locales (hamacas, aceites para masajes, etc). Y siempre mezclados entre los puestos de venta de objetos de este tipo habrá muchos puestos de comida. Veamos las opciones que tenemos para las compras en Tailandia.

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El mercado de Chatuchak

Khao San es la esencia misma de Tailandia, pero exagerada y desenfrenada. No puede existir un mejor final para un día en la ciudad.Hicimos coincidir nuestro regreso a Bangkok con un día de fin de semana porque queríamos conocer el mercado de Chatuchak que se monta los fines de semana. Mucha gente en blogs y foros habla muy bien de dicho mercado, pero tras la decepción de los centros comerciales tipo MBK y similares y el descubrimiento de algunos mercados locales como los de Mae Sot o alguno incluso en el propio Bangkok, queríamos ver por nosotros mismos lo que Chatuchak nos podía ofrecer.

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Chiang Mai

Chiang Mai es una ciudad preciosa, con una gran cantidad de expresiones artísticas de valor incalculable.Por la mañana seguía lloviendo, aunque parecía que había disminuido de intensidad y a ratos paraba. La lluvia no invitaba a salir de la habitación, la verdad, por lo que remoloneamos hasta que el hambre nos hizo salir a desayunar. Es lo malo que tiene la época de lluvias, que te puedes encontrar con días así o incluso varios días así. A pesar de la lluvia, hace calor, pero es un calor más soportable, y es hasta preferible que llueva a pesar de los inconvenientes en algunos casos.

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Egipto: Libres en El Cairo (dia 7)

Nos despertamos libres en una de las mayores ciudades del mundo. Desayunamos en el hotel y salimos corriendo con nuestros amigos a explorar la ciudad. No pasaba ningún taxi delante del hotel, así que tuvimos que recurrir al servicio facilitado por el hotel a precio único de 50 LE para llegar a la ciudad (un robo). Por suerte, encontramos a una pareja de otro grupo organizado que quería también ir a explorar por libre la ciudad y compartimos taxi, con lo cual al final nos salió a un precio razonable el viaje (50 LE / 3 parejas = 17 LE).

Nos dirigimos primero al barrio copto. El taxista trató de ofrecernos un “pack taxi” llevándonos a todos los lugares que quisiéramos durante todo el día por un módico precio. No intentamos ni negociar, directamente decidimos que queríamos tener la libertad de ir como y dónde quisiéramos. Así que cuando nos dejó en el barrio copto nos despedimos de él.

El barrio copto es un conglomerado de callejuelas dónde viven la mayoría de los cristianos de El Cairo. Se supone que allí sucedieron algunos pasajes de los que se cuentan en la Biblia. Lo que sí que está claro es que hay una gran iglesia y varias tiendas de lujo para turistas. No hay mucho que ver, todo se puede ver en una hora, pero vale la pena acercarse para conocerlo.

Del barrio copto nos marchamos al museo. Lo hicimos en metro (0’75 LE), en el vagón reservado a las mujeres, por lo que todas nos miraban y se reían. Durante la visita al museo no se permiten las fotos, por lo que tienes que dejar en una taquilla la cámara. Hicimos una visita rápida al museo (20 LE), sin entrar en la sala de las momias que parece ser que tampoco es nada del otro mundo después de haber visitado el British Museum. Nos hubiera gustado quedarnos más tiempo en el museo, pero no teníamos más tiempo.

Tomamos otro taxi, esta vez con sólo 4 personas, para ir al barrio islámico (10 LE / 2 = 5 LE). Entramos en las dos catedrales que hay en la plaza principal del barrio islámico (24 LE). En Egipto, también los no-musulmanes pueden entrar en las mezquitas. Esto es una verdadera suerte, pues se puede ver como son, como se comporta la gente allí dentro, etc. Además tuvimos mucha suerte, ya que un chico joven nos ofreció enseñarnos algunos lugares cerrados de la mezquita. Sacó una llave gigante y nos abrió las puertas para nosotros solos de un montón de salas ricamente adornadas. Al final de todas las salas, se encuentra la tumba del Sha de Persia. Luego, cuando salimos de la mezquita, nos encontramos con el imán con el que estuvimos charlando un rato en inglés acerca de la religión, las costumbres y el país. El hombre nos permitió incluso subir al lugar dónde llaman a la oración 5 veces al día.

Nos llevamos un grato recuerdo de aquella visita al barrio islámico. Quizá la suerte fue que éramos los únicos dos visitantes que veníamos por libre, sin un guía y un autobús. Pero nos teníamos que ir ya, el hambre apretaba y no sabíamos dónde ir a comer. Así que paramos un taxi y le pedimos que nos llevara al mercado (5 LE). Nos dejó muy cerca de la plaza Hussein, por lo que nos acercamos hasta allí para comer. Comimos en un lugar típico, dónde también estaban comiendo otros egipcios (50 LE). En Egipto (como en otros países musulmanes) es costumbre que haya una única mesa grande, dónde sirven la comida a todos en común y cada uno se sirve lo que quiere. Incluso se bebe del mismo vaso.

Por casualidad volvimos a ver a Amed y su grupo de seguidores comiendo en el restaurante de justo al lado de nosotros. Formaba parte de la excursión “Khan el Khalili y comida típica” que costaba 60 euros. ¡Que ladrones!

Terminamos de comer bastante tarde, ya que habíamos empezado tarde y además tardaron un poco en servirnos la comida. Queríamos haber ido a visitar la ciudad de los muertos, pero consideramos que ya era un poco tarde para eso y nos dedicamos a ir de compras por el mercado hasta la hora de cenar.

Compramos lo siguiente:

– Collares grandes: 10 LE (7 unidades)
– Lámpara metálica mediana: 65 LE
– Lámpara cristal mediana: 50 LE
– Cachimba grande: 55 LE
– Tazas: 10 LE (2 unidades)
– Caja de nácar grande: 35 LE
– Caja de nácar mediana: 25 LE (3 unidades)
– Papiros: 15 LE y 20 LE
– Figuras típicas pequeñas: 5 LE (3 unidades)
– Colección de monedas: 15 LE (2 unidades)

Luego, cargados con muchas bolsas tuvimos que pedir un taxi al hotel para poder descargar (15 LE + 5 LE de propina). Era bastante tarde y aunque nos apetecía volver a la ciudad, decidimos finalmente cenar en el mismo hotel (50 LE) y hacer las maletas para volver a casa mañana a primera hora.

Gastos del día
48 LE (taxis y metro)
20 LE (museo)
24 LE (visita catedrales barrio islámico)
50 LE (comida)
450 LE (compras)
50 LE (cena)

Total: 642 LE

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Crónica: Viaje a Senegal (XXIX)

24/4 Isla de Goree

Nos levantamos pronto esa mañana, ¡tenemos que aprovechar el día! Lo primero, nada más salir de la habitación es acudir a la recepción para pagar otra noche más. A pesar de todo, preferimos quedarnos en el cuchitril éste antes de tener que cargar con las mochilas y ponernos a buscar otro sitio. Curiosamente nos cobran 14000 CFA, menos que el día anterior.

De camino hacía la estación de autobuses compramos unas galletas en un supermercado para el almuerzo (275 CFA) y Núria se compra un trozo de coco para desayunar (100 CFA). Llegamos a la taquilla del barco y hacemos cola. Un par de senegaleses nos explican como funciona aquello, ellos van a Gore porque viven allí. También nos invitan a sus tiendas, nos dicen que nos pasemos cuando lleguemos. El funcionamiento es bien sencillo. Primero compras un ticket de ida y vuelta en una taquilla como las de los cines (2×5000 CFA) y luego esperas al barco en una sala dónde hay una tienda, unas máquinas de refrescos y unos cuantos bancos para sentarse. Cuando llega el barco y se abren las puertas, toda la gente se avalancha para conseguir los mejores asientos, por lo que es complicado encontrar sitio en horas punta. Nosotros tuvimos “suerte” y conseguimos un buen asiento en la parte de arriba del barco. En nuestro caso he de decir que el barco no se movió mucho y el trayecto duró poco, por lo que es muy difícil que nadie se maree. Al llegar a la isla bajas del barco y tienes que ir a una especie de kiosco dónde pagarás la “tasa turística” (2×500 CFA). Nosotros la pagamos porque consideramos que era un precio razonable y que podía hacer bien a la gente de las isla, pero si no la quieres pagar, es muy fácil escaquearse y luego nadie te va a pedir el comprobante en ningún momento.

La isla de Gore es bastante pequeña, se puede visitar en cuestión de un par de horas si vas a saco, pero si la comparas con Dakar es un remanso de paz y tranquilidad, por lo que es mejor disfrutarla poco a poco. Puedes ir a varios museos, callejear, bañarte en el mar, visitar el castillo, ir de tiendas… Nosotros dedicamos toda mañana a callejear y a subir al castillo, parándonos en algunas tiendas, especialmente en las de la gente que habíamos conocido en el barco. Eso sí, no compramos nada de nada, todo estaba más caro que en la Casamance.

A mediodía decidimos que lo mejor sería comer en un restaurante de la isla y volver a Dakar por la tarde. Buscamos uno cualquiera que no estuviera atestado de turistas y que tuviera vistas al mar. Encontramos uno cerca del puerto que tardó horrores en servirnos, pero que tenía una excelente relación calidad-precio (3400 CFA). En este punto del viaje, la paciencia era un sentido que se nos había desarrollado y sentados frente al precioso mar senegalés tampoco se estaba tan mal. Durante buena parte del tiempo que estuvimos esperando, un hombre mayor trató de vendernos insistentemente una maqueta de una Ndiaga de chapa y metal. Fue pesado hasta el punto de que en el resto del tiempo que estuvimos en Gore, si nos veía a lo lejos, venía a buscarnos para ver si conseguía vendernos algo.

La tarde la dedicamos a la casa-museo de los esclavos. Se trata del lugar dónde encarcelaban a los africanos justo antes de subirlos en el barco que los llevaría a América, Holanda y otros países esclavistas. La entrada es guiada en inglés y francés y cuesta 500 CFA. ¡La visita es imprescindible!

Después de la casa de los esclavos, decidimos callejear un poco y luego nos sentamos a esperar en la plaza principal al barco que nos devolvería a Dakar. La espera se hizo amena mientras bromeábamos con unos chicos que se dedicaban a limpiar y reparar calzado que se percataron de que mis botas tenían un pequeño problema. El barco nos dejó en Dakar sobre las 4 o las 5 de tarde.

Como teníamos un poco de hambre decidimos ir a una heladería recomendada por la Lonely llamada “La Gondole”. Todo nos pareció buenísimo y el precio (1300 CFA) era razonable (para un europeo, claro). Después del refrigerio nos sumergimos de lleno en el fantástico mundo de los mercados árabes. El de Dakar, es una inmensa sucesión de tiendas y puestos callejeros ocupando las aceras de un buen número de manzanas. Los vendedores no te agobian especialmente, pero la estrechez de las zonas de paso, junto a la acumulación de gente pueden llegar a estresarte. Descubrimos su especial forma de identificar a los clientes: si alguien te escucha hablar, avisa a sus compañeros de que nacionalidad eres para ajustar los precios si te acercas a sus puestos. A nosotros nos confundieron con italianos… Al final sólo compramos una camisa bordada para Núria (1500 CFA).

Se nos hizo de noche en el mercado y empezábamos a tener hambre. Fuimos a tiro fijo al Alibaba, ya que estaba cerca del mercado y del centro y cenamos muy bien el día anterior (este también, por 1900 CFA). Después de cenar, nos pasamos por las escaleras de nuestro amigo y le encontramos allí. Nos sentamos a charlar durante unas horas, comimos deliciosos huevos duros con sal y pimienta (5×75 CFA) y nos despedimos hasta el día siguiente. Por cierto, esa noche no hubo tanta actividad en nuestro “hotel”.

Gastos del día:
14000 CFA (Noche de hotel)
275 CFA (Galletas supermercado)
100 CFA (Coco)
10000 CFA (Barco a Goree)
1000 CFA (Tasa turística)
3400 CFA (Comida en la isla)
1000 CFA (Entradas casa de los esclavos)
1300 CFA (Heladería)
400 CFA (Botella de agua)
1500 CFA (Camisa)
1900 CFA (Cena “Alibaba”)
375 CFA (Huevos duros)

Total: 35250 CFA

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