Crónica: Argentina (VIII)

23/03 – Último día de navegación

Llegó el último día de navegación cuando nos encontrábamos ya un poco cansados del monótono ritmo del barco. Mañana a primera hora, aunque con un poco de retraso según nos comunicaron, el barco llegaría a puerto. Nuestros planes, que en origen eran recorrer esta bella zona de Chile, habían sufrido un cambio radical después del trato que nos dio esta naviera chilena. Ahora lo único que queríamos era salir de Chile cuanto antes, así que trataríamos de tomar el primer bus que saliera hacia Bariloche.

Antes de eso, todavía quedaba un día por delante, un día sin la menor trascendencia hasta la hora de la cena, cuando un chico alemán entró en el comedor gritando “barrena, barrena” ante la estupefacta mirada de todos los presentes. Extrañado de que nadie reaccionara, dijo algo que todos entendimos “whales!!” (ballenas). Y todos corrimos hacía la zona exterior más cercana para tratar de alcanzar a ver a alguno de los cetáceos. Y los vimos, de lejos, pero los vimos. Vimos su chorro de agua alzarse por encima de la superficie y vimos su cola golpear contra las olas. Nada más, pero fue suficiente como para dejarnos un gran sabor de boca para lo que quedaba de viaje. Dicen que es extraño conseguir ver ballenas en esta zona y en esta época del año. Quizá tuvimos mucha suerte, toda la que no tuvimos con nuestro ansiado desembarco en Puerto Eden ni la visión del glaciar Amalia.

El barco en aquél momento estaba en mar abierto, se movía mucho, aunque todavía se podía aguantar. Un rato más tarde, justo cuando terminamos la cena, el movimiento era tan exagerado que la mitad de los pasajeros fuimos a acostarnos para no sufrir mareos (que los hubo y muchos).

24/03 – Escapando de Chile

A primera hora de la mañana, como siempre, ladró el odiado megáfono llamándonos a desayunar. Si todo hubiera ido sobre lo previsto, justo después del desayuno hubieramos desembarcado, pero llevábamos un par de horas de retraso, así que después de desayunar tuvimos la oportunidad de ver como el barco llegaba a puerto desde el pub. Desde allí mismo también pudimos asistir a uno de los momentos más espectaculares de este viaje: el rescate de una tripulante que sufrió un pequeño ataque de epilepsia.

Después de todo, llegamos con más de 3 horas de retraso, lo cual hubiera hecho imposible tratar de lograr realizar el cruce de los lagos en 2 días como teníamos previsto. En cualquier caso, nuestros planes ya eran otros. Fuimos andando hasta la estación de autobuses y compramos 2 billetes para Bariloche (2 x 12000$). Los autobuses para Bariloche son especialmente caros, cuestan casi lo mismo que el trayecto Puerto Montt-Santiago que es el triple de largo, pero no nos importa, lo que queremos es regresar cuanto antes a Argentina y los compramos de buena gana.

Como tenemos tiempo de sobra antes de que el bus salga, regresamos al puerto, a las oficinas de Navimag para poner una reclamación por todo lo sucedido. Evidentemente todo son buenas palabras, pero no hay ningún resultado concreto después de una hora hablando con la responsable (Carmen Paz). Lo mejor que pudimos hacer es informar a todo el mundo de lo que se va a encontrar cuando viaje con esta compañía.

El resto del tiempo, lo dedicamos a pasear por Puerto Montt. La ciudad en sí no tiene nada reseñable. Bien es cierto que salió un día de niebla y que íbamos cargados con las mochilas, pero lo que andamos (entre la estación de autobuses y el mercado) no tenía nada que ver: mercados de souvenirs, un puerto pesquero con cierto colorido y unas cuantas casas colgadas del cerro… nada más. Eso sí, comimos una especie de patata rebozada tipo “buñuelo” que estaba riquísima. Volvimos varias veces a por más (500$). También compramos algunos regalos (muñeca de trapo, imán de nevera y una gorra, todo por 6000$, un poco caro, pero teníamos que gastar el resto de dinero en moneda chilena que teníamos).

Con bastante retraso partió nuestro autobús y nos despedimos “hasta pronto” de nuestros amigos catalanes que nos estuvieron acompañando durante nuestra estancia en Puerto Montt y en el barco.

El trayecto hasta Bariloche nos lo pasamos casi todo el tiempo durmiendo. Los pocos momentos que abrimos los ojos vimos algunas zonas de la cordillera de los andes preciosas, con una frondosa vegetación, en las que te apetecía bajarte para hacer cientos de fotos. Sin embargo, lo más destacable del viaje fue la parada en la aduana chilena. A mi que por llevar una manzana te puedan imponer una multa de 100 o 200 dólares me parece paranoico, que entre un policía con un perro en el autobús mientras otro te graba con una videocámara me parece una locura, pero que ordenen a todo el autobús en orden alfabético en una cola para sellar el pasaporte de salida me parece tan ridículo que no me voy a molestar ni en comentar tal estupidez.

Al final, el autobús llegó a Bariloche a las 23:00 (2 horas de retraso). Ya era de noche y teníamos bastante hambre puesto que apenas habíamos comido. Después de mirar algunas ofertas de hostels que había sobre el mostrador de la oficina de turismo que hay en la estación de autobuses (ya cerrada), decidimos ir al albergue que nos habían recomendado nuestros amigos del barco y que estaba justo al lado de la estación. Además tuvimos suerte, porque preguntamos a una chica si sabía en que dirección estaba el albergue y se brindó a llevarnos en su coche. ¡Que gusto estar de regreso en Argentina!

El YHI Tango hostel se encuentra a unos 500 metros de la estación en dirección a la ciudad de Bariloche. Se trata de un edificio un poco viejo de varias plantas con diversos dormitorios con el baño integrado en la propia habitación. Lo único malo que tiene es que se encuentra lejos de la ciudad, tienes que tomar un bus para llegar, pero a cambio está muy cerca de la estación de autobuses y dado que nuestra intención era ir al día siguiente a El Bolson, nos vino realmente bien. Pagamos 2 noches, que nos costaron 128$ en total y tuvimos que dejar 10$ en concepto de deposito que nos devolverían al dejar la habitación. La habitación que nos tocó tenia 5 camas, pero estábamos nosotros solos.

No nos apetecía irnos muy lejos a cenar, así que preguntamos si podíamos cenar en el hostel. La chica nos comentó que ya habían cerrado la cocina, pero que había un par de restaurantes un poco más abajo y nos recomendó uno en concreto. Salimos a la calle y por la misma acera dónde estaba el albergue fuimos bajando y encontramos otro restaurante casi vacío y con unos precios aceptables. Comimos todo lo que quisimos, abundante y buenísimo, un restaurante muy recomendable si te hospedas en el Tango hostel. Nos costó $40 más $2 de propina. Regresamos al albergue agarrándonos de las paredes, habíamos comido muchísimo, demasiado. Iva
n se fue directamente a la cama, mientras que Nuria esperó un buen rato hasta que dejaron libre el único ordenador con Internet gratuita del hostel.

Gastos del día
12000$ chilenos Billetes de autobús
6000$ chilenos Souvenirs

128$ 2 noches hostel
42$ cena

Total: 170$ + 18000$ chilenos

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

4 comentarios sobre “Crónica: Argentina (VIII)”

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    saludos.

  2. Lo siento, pero el proposito de esta pagina es “no comercial”, por lo que no deseo añadir ningún tipo de publicidad (la que hay es insertada automaticamente por blogia, pero eso ya esta en camino de ser solucionado).

    De todas formas, si quieres ponerte en contacto conmigo lo mejor es que lo hagas directamente via email
    Saludos

  3. Hola Ivan,

    Somos Elisabet y Sheila, hicimos hace 1 año Kenia por libre gracias a tu blog, sin más que unas mochilas y un jeep keniata alquilado…fue espectacular!!

    Ahora nos embarcamos en la aventura chilena, se que no hiciste este viaje. Pero si en el blog de Argentina, leí algo sobre Chile. La cuestión es que no tenemos muchos días y leyendo lo que dijiste… tal vez prescindamos días de la ruta austral chilena y pasemos más días al lado argentino para ver Ushuaia y Calafate ¿CUÁNTOS DÍAS crees que necesitamos en ambos sitios argentinos?, la verdad que vamos por feina no nos gustan los puestecitos turísticos, ni los ferrys con altavoces, casi seguro que agencias con aventura aunque más caras que no defrauden; kayak, trek… No se si pudieras darnos algún consejo sobre el sur.

    Gracias y fijo que con tus consejos nos va mejor!!
    Sheila

  4. Hola chicas,
    A mi no me gusta mucho eso de decir cuantos días hacen falta porque depende mucho de qué es lo que quieras hacer y ver. Prefiero hablar de un mínimo de días para visitar lo básico.

    En El Calafate, por ejemplo, lo básico es el Perito Moreno y para visitarlo solo te hace falta un día, aunque a mi me encantó estar un segundo día aunque fuera igual que el primero. Toda aquella zona está llena de espectaculares glaciares y si tenéis más tiempo y ganas, seguramente podáis estar más tiempo visitando otros lugares cercanos, pero lo básico es 1 o 2 días.

    Respecto a Ushuaia, lo mínimo son dos días: uno para visitar el PN Tierra de Fuego y otro para subirse al glaciar Martial. En los ratos libres de esos dos días se pueden visitar un par de museos interesantes que tiene la ciudad (el de la cárcel y el de los yamana).

    En ambos sitios tenéis muchas posibilidades de trekkings y deportes de aventura. Por si no lo habíais tenido en cuenta, entre medias de ambos sitios (en el lado chileno) tenéis las Torres del Paine y a 4 horas al norte de Calafate está El Chalten.

    Ya nos contaréis!

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