Qué hacer y qué ver en Panamá

Dentro de menos de dos semanas estaremos en Panamá y, la verdad, no sabemos nada del país, así que he empezado a buscar información sobre qué hacer y qué ver en Panamá. En principio estaremos por allí un par de semanas viajando por libre y sin una planificación cerrada. Lo poco que sabemos en estos momentos del país es que es más pequeño que Andalucía, que tiene un clima tropical y que es uno de los más seguros y más prósperos de la zona (gracias al famoso Canal de Panamá). Su moneda es equivalente al dólar y parece ser que lo mismo da viajar con “Balboas” que con dólares (eso sí, parece ser que para evitar falsificaciones, suelen rechazar billetes de $50 y $100).

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Lamu

La playa de Lamu en su tramo urbano se convierte en puerto pesquero.
La playa de Lamu en su tramo urbano se convierte en puerto pesquero.

Lamu es una tranquilísima ciudad-isla con un curioso entramado de calles estrechas y una bonita línea costera. Ciertamente, Lamu tiene su encanto y quizá los que busquen paz y tranquilidad a toda costa puedan encontrarla alojándose en alguna de las caras mansiones de la isla. Salir a pescar, ‘dar una vuelta’ en dhow o pasear por la playa es lo que ofrece este lugar. Todo ello a un precio exagerado incluso a la hora de la comida en los lugares más cutres.

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Crónica: Argentina (VIII)

23/03 – Último día de navegación

Llegó el último día de navegación cuando nos encontrábamos ya un poco cansados del monótono ritmo del barco. Mañana a primera hora, aunque con un poco de retraso según nos comunicaron, el barco llegaría a puerto. Nuestros planes, que en origen eran recorrer esta bella zona de Chile, habían sufrido un cambio radical después del trato que nos dio esta naviera chilena. Ahora lo único que queríamos era salir de Chile cuanto antes, así que trataríamos de tomar el primer bus que saliera hacia Bariloche.

Antes de eso, todavía quedaba un día por delante, un día sin la menor trascendencia hasta la hora de la cena, cuando un chico alemán entró en el comedor gritando “barrena, barrena” ante la estupefacta mirada de todos los presentes. Extrañado de que nadie reaccionara, dijo algo que todos entendimos “whales!!” (ballenas). Y todos corrimos hacía la zona exterior más cercana para tratar de alcanzar a ver a alguno de los cetáceos. Y los vimos, de lejos, pero los vimos. Vimos su chorro de agua alzarse por encima de la superficie y vimos su cola golpear contra las olas. Nada más, pero fue suficiente como para dejarnos un gran sabor de boca para lo que quedaba de viaje. Dicen que es extraño conseguir ver ballenas en esta zona y en esta época del año. Quizá tuvimos mucha suerte, toda la que no tuvimos con nuestro ansiado desembarco en Puerto Eden ni la visión del glaciar Amalia.

El barco en aquél momento estaba en mar abierto, se movía mucho, aunque todavía se podía aguantar. Un rato más tarde, justo cuando terminamos la cena, el movimiento era tan exagerado que la mitad de los pasajeros fuimos a acostarnos para no sufrir mareos (que los hubo y muchos).

24/03 – Escapando de Chile

A primera hora de la mañana, como siempre, ladró el odiado megáfono llamándonos a desayunar. Si todo hubiera ido sobre lo previsto, justo después del desayuno hubieramos desembarcado, pero llevábamos un par de horas de retraso, así que después de desayunar tuvimos la oportunidad de ver como el barco llegaba a puerto desde el pub. Desde allí mismo también pudimos asistir a uno de los momentos más espectaculares de este viaje: el rescate de una tripulante que sufrió un pequeño ataque de epilepsia.

Después de todo, llegamos con más de 3 horas de retraso, lo cual hubiera hecho imposible tratar de lograr realizar el cruce de los lagos en 2 días como teníamos previsto. En cualquier caso, nuestros planes ya eran otros. Fuimos andando hasta la estación de autobuses y compramos 2 billetes para Bariloche (2 x 12000$). Los autobuses para Bariloche son especialmente caros, cuestan casi lo mismo que el trayecto Puerto Montt-Santiago que es el triple de largo, pero no nos importa, lo que queremos es regresar cuanto antes a Argentina y los compramos de buena gana.

Como tenemos tiempo de sobra antes de que el bus salga, regresamos al puerto, a las oficinas de Navimag para poner una reclamación por todo lo sucedido. Evidentemente todo son buenas palabras, pero no hay ningún resultado concreto después de una hora hablando con la responsable (Carmen Paz). Lo mejor que pudimos hacer es informar a todo el mundo de lo que se va a encontrar cuando viaje con esta compañía.

El resto del tiempo, lo dedicamos a pasear por Puerto Montt. La ciudad en sí no tiene nada reseñable. Bien es cierto que salió un día de niebla y que íbamos cargados con las mochilas, pero lo que andamos (entre la estación de autobuses y el mercado) no tenía nada que ver: mercados de souvenirs, un puerto pesquero con cierto colorido y unas cuantas casas colgadas del cerro… nada más. Eso sí, comimos una especie de patata rebozada tipo “buñuelo” que estaba riquísima. Volvimos varias veces a por más (500$). También compramos algunos regalos (muñeca de trapo, imán de nevera y una gorra, todo por 6000$, un poco caro, pero teníamos que gastar el resto de dinero en moneda chilena que teníamos).

Con bastante retraso partió nuestro autobús y nos despedimos “hasta pronto” de nuestros amigos catalanes que nos estuvieron acompañando durante nuestra estancia en Puerto Montt y en el barco.

El trayecto hasta Bariloche nos lo pasamos casi todo el tiempo durmiendo. Los pocos momentos que abrimos los ojos vimos algunas zonas de la cordillera de los andes preciosas, con una frondosa vegetación, en las que te apetecía bajarte para hacer cientos de fotos. Sin embargo, lo más destacable del viaje fue la parada en la aduana chilena. A mi que por llevar una manzana te puedan imponer una multa de 100 o 200 dólares me parece paranoico, que entre un policía con un perro en el autobús mientras otro te graba con una videocámara me parece una locura, pero que ordenen a todo el autobús en orden alfabético en una cola para sellar el pasaporte de salida me parece tan ridículo que no me voy a molestar ni en comentar tal estupidez.

Al final, el autobús llegó a Bariloche a las 23:00 (2 horas de retraso). Ya era de noche y teníamos bastante hambre puesto que apenas habíamos comido. Después de mirar algunas ofertas de hostels que había sobre el mostrador de la oficina de turismo que hay en la estación de autobuses (ya cerrada), decidimos ir al albergue que nos habían recomendado nuestros amigos del barco y que estaba justo al lado de la estación. Además tuvimos suerte, porque preguntamos a una chica si sabía en que dirección estaba el albergue y se brindó a llevarnos en su coche. ¡Que gusto estar de regreso en Argentina!

El YHI Tango hostel se encuentra a unos 500 metros de la estación en dirección a la ciudad de Bariloche. Se trata de un edificio un poco viejo de varias plantas con diversos dormitorios con el baño integrado en la propia habitación. Lo único malo que tiene es que se encuentra lejos de la ciudad, tienes que tomar un bus para llegar, pero a cambio está muy cerca de la estación de autobuses y dado que nuestra intención era ir al día siguiente a El Bolson, nos vino realmente bien. Pagamos 2 noches, que nos costaron 128$ en total y tuvimos que dejar 10$ en concepto de deposito que nos devolverían al dejar la habitación. La habitación que nos tocó tenia 5 camas, pero estábamos nosotros solos.

No nos apetecía irnos muy lejos a cenar, así que preguntamos si podíamos cenar en el hostel. La chica nos comentó que ya habían cerrado la cocina, pero que había un par de restaurantes un poco más abajo y nos recomendó uno en concreto. Salimos a la calle y por la misma acera dónde estaba el albergue fuimos bajando y encontramos otro restaurante casi vacío y con unos precios aceptables. Comimos todo lo que quisimos, abundante y buenísimo, un restaurante muy recomendable si te hospedas en el Tango hostel. Nos costó $40 más $2 de propina. Regresamos al albergue agarrándonos de las paredes, habíamos comido muchísimo, demasiado. Iva
n se fue directamente a la cama, mientras que Nuria esperó un buen rato hasta que dejaron libre el único ordenador con Internet gratuita del hostel.

Gastos del día
12000$ chilenos Billetes de autobús
6000$ chilenos Souvenirs

128$ 2 noches hostel
42$ cena

Total: 170$ + 18000$ chilenos

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Crónica: Argentina (VI)

20/03 – Conexión Chilena

Por la mañana nos levantamos realmente pronto ya que vamos a cruzar la frontera para tomar el ferry de Puerto Natales a Puerto Montt. Pagamos el hostel (140$) y salimos hacia la estación. Compramos agua por el camino (2 botellas de litro $8) y paramos a llamar por telefono a casa (4’5$) y a comprar una “bombisha” (la cañita para el mate, 10$, que nos resulta mucho más cara aquí que en la capital). La afición por el mate parece que se despierta en Nuria después de que ayer nuestros amigos porteños nos invitaran a probar esta hierba.

El bus partió puntual de El Calafate y nosotros no tardamos mucho en caer dormidos. La gran mayoría de la gente que estaba en el autobús era gente joven, mochileros, que se dirigía a Puerto Natales para tomar el barco de Navimag o para acercarse a las Torres del Paine. El bus realizó una primera parada técnica en mitad de un desolado paisaje. Una pequeña caseta que hacía las veces de tienda de alimentación y una granja era lo único que se veía en muchos kilómetros a la redonda. Ante nuestros ojos se divisaba una vasta extensión de tierra totalmente llana y sin vegetación, sólo interrumpida por la cadena montañosa de los Andes. Soplaba un fuerte viento, frío, muy frío, que nos hizo huir rápidamente de aquél lugar para refugiarnos en el autobús. Compramos unas galletas (2$) para matar el hambre, que ya empezaba a despuntar y entablamos conversación con un chico vasco que llevaba 6 meses viajando por Argentina y que no pudo cumplir su objetivo de comprar una moto y recorrer los Andes con ella por problemas con el cambio de país (si eres extranjero no te dejan sacar un vehículo del país tan fácilmente, pensad que allí los precios son más bajos que en Europa o EUA).

El siguiente tramo hasta la frontera lo pasamos charlando con el chico vasco y su amiga francesa que entendía más bien poco de español. Luego, llegamos a la frontera y vino el surrealismo que últimamente nos acompaña en casi todos los viajes. Primero en la parte Argentina nos hacen bajar para sellar la salida del país. Nada un trámite lógico y normal. Luego, en la frontera Chilena, se sube al autobús un policía con un perro que olisquea a todos los pasajeros, mientras otro policía detrás de él graba con una videocámara las caras y los gestos de todo el mundo. Impresionante. Qué lástima que me sorprendieran tanto al entrar que no me dio tiempo a sacar la cámara y grabarlos a ellos… Pero si todo esto fuera poco, cuando terminan nos dicen que bajemos con todas nuestras bolsas de mano, que dentro de una sala se encargan de registrar una por una exhaustivamente. A nuestro colega vasco le montan un pollo increíble por llevar una manzana en dicha bolsa, le amenazan incluso con multarle por ello y finalmente le obligan a tirarla a la basura.

Ya de vuelta al bus, recorremos el último tramo hasta Puerto Natales, ya en el lado oeste de los andes. El paisaje es muy parecido, todo desolado, con grandes extensiones de terreno sin plantas ni árboles. El autobús nos deja en una calle cualquiera de Puerto Natales, donde empezamos a preguntar como ir hasta la oficina de Navimag. Ahí nos preguntamos varias cosas, pero la principal es ¿porqué la gente cuando no sabe como ir a un sitio te dirige a dónde le parece? Después de dar muchas vueltas terminamos encontrando el puerto y la oficina de Navimag. Pagamos con tarjeta 322000$ chilenos por los pasajes de los dos y calculamos que el cargo debería de ser de unos 506 €, pero finalmente resultó ser bastante inferior a los 500 € (gracias a la cotización a la baja del dólar).

Después de los trámites, salimos a visitar la ciudad de Puerto Natales. El primer paso fue encontrar una oficina de cambio, problema nada fácil. Los bancos ya habían cerrado y sólo encontramos a una mujer que en su propia casa se había montado un chiringuito para cambiar. Cambiamos 40 € por 25000$ chilenos. Como todavía no habíamos comido y ya eran las 15:00, lo prioritario era encontrar un lugar donde comer algo. Nos costó muchísimo encontrar algo, ya que todos los lugares eran muy caros comparados incluso con El Calafate y Ushuaia. Finalmente terminamos comiendo el plato del día, escaso y no demasiado bueno en un restaurante mal atendido de cuyo nombre me he olvidado (6500$).

Puerto Natales no tiene nada. Intentamos hacer la visita a las cuevas del Milodon, pero para que saliera a un precio razonable necesitábamos ser 4 para compartir el taxi. Y eso que tuvimos la suerte de encontrarnos con nuestros amigos catalanes por la calle, pero ellos ni habían ido ni querían ir a la cueva. Y tampoco teníamos muchas ganas de andar al mirador de la ciudad ni nos interesaba demasiado el puerto pesquero, así que simplemente fuimos de tiendas y visitamos el mercado de artesanía. Compramos un gorro-boina confeccionado con tejidos típicos de la zona (3000$) y un jersey (2000$), unos parches para la mochila (2200$). Luego, ya por la tarde, nos pasamos por el supermercado para comprar provisiones para el barco, por si allí era difícil conseguir ciertas cosas (7000$). En conclusión, que como ciudad Puerto Natales nos decepcionó bastante ya que todo está enfocado al turismo elitista que acude a las Torres del Paine.

El resto de la tarde (que se nos hizo más largo de lo que realmente fue) nos la pasamos en el puerto viendo el atardecer y cenando en el lugar más cercano al ferry que encontramos. Allí nos pasamos un buen rato a cubierto, esperando la salida del ferry que se retrasó bastante debido a que había venido con 2 horas de retraso. Tomamos una hamburguesa y una coca-cola cada uno y nos cobraron 5000$, para que os hagáis una idea de los precios de la ciudad.

El embarque se retrasó mucho y entre eso y la charla informativa que dieron ya arriba del barco, terminamos acostándonos más tarde de la 1 de la madrugada. Muy mala organización y muy mal servicio, pero de eso ya he hablado mucho.

Gastos del día:
10$ Bombilla
8$ 2 botellas de agua
4’5$ llamar por teléfono
140$ hostel
2$ paquete de galletas

322000$ chilenos entrada PN de los Glaciares (2 argentinos)
6500$ chilenos comida
7200$ chilenos ropa y complementos
7000$ chilenos supermercado
5000$ chilenos cena

Total: 164’5$ + 347700$ chilenos

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