Los masajes en Tailandia

thai massageLos masajes en Tailandia más extendidos son básicamente el de pies y el tailandés (thai massage), pero también se encuentra frecuentemente el de aceites (oil massage). Además de estos, existen un montón de tipos más de masajes que se suelen ofrecer en los mismos establecimientos, pero que dependerán de la región/ciudad en la que te encuentres y del propio establecimiento. Entre estos masajes menos extendidos están el de espalda y hombros, el de cabeza, el masaje facial, el masaje con compresas calientes… e incluso en Chiang Mai llegamos a ver anunciado un extraño tipo de masaje muy especial: el masaje de estómago. En algunos establecimientos nada más entrar te dirán que te sientes y te ofrecerán un menú con los masajes que practican (a no ser que de entrada indiques qué es lo que quieres).

El más habitual y el masaje más conocido es el masaje de pies (“foot massage”). En lugares muy turísticos como Khao San Road se practica en plan industrial, en mitad de la calle, sin ningún tipo de ambiente relajado ni nada parecido. Obviamente no es lo más idóneo para un masaje, pero es lo típico que la gente hace, no se si para pasar el rato mientras ve a la gente pasar o si de verdad les sirve para relajar unos piescansados. Este suele ser el tipo de masaje más barato, aunque la presión turística hace que muchas veces el precio sea similar o igual al del masaje tradicional (“thai massage”) que consiste en una serie de movimientos basados en el Yoga para aliviar la tensión de músculos y articulaciones. En un escalón superior en precios está el masaje con aceites (“oil massage”) que es más parecido a los masajes que conocemos en occidente. El resto de masajes suelen ser más caros. Los precios de referencia parten de los 100-150 bahts para el foot y thai massage y 200 bahts para el oil massage y pueden subir hasta 10 veces su precio en SPAs de lujo para turistas. Es posible encontrarlos más baratos, ¡aprovéchalo en tal caso!

En los locales más pequeños normalmente trabajan solo chicas y quizás alguna lady-boy. En los locales más grandes, la mayor parte de las masajistas serán chicas, pero puede haber alguna lady-boy o incluso algún hombre. A los chicos lo normal es que el masaje se lo dé una chica y a las chicas una lady-boy, un hombre o una chica, por este orden. Aunque esto puede cambiar si hay mucho trabajo y solo queda personal del mismo sexo. En cualquier caso, el cliente puede decir que prefiere esperar a otro masajista. Por cierto, los mejores masajes, como cabría esperar, son los que dan las personas más mayores ya que probablemente aunque no tengan tanta fuerza como una joven les llevan años de experiencia.

¿Cómo es una sesión de masajes? Pues depende mucho del local dónde te lo practican. Lo habitual es que empiece con un lavado de pies. Es algo ritual, ya que para los tailandeses los pies representan lo más bajo de la condición humana y por eso es normal que antes de un masaje te pidan que te sientes en una silla o sillón y venga una de las chicas (normalmente la misma que te dará el masaje) y te lave los pies con una palangana con agua y jabón (independientemente del tipo de masaje elegido).

En los locales de más categoría, si has pedido un masaje thai tradicional es posible que te pidan que te pongas una prenda especial para el masaje (pero también puede que suceda en locales más económicos, como el SPA de la cárcel). Se trata de un vestido de dos piezas (pantalón más camisa) de una tela muy fina (similar a la seda, pero no es seda) que a mi particularmente me resultó bastante difícil de abrochar en las ocasiones en las que me la entregaron. Si tienes dificultades no dudes en comentárselo a la masajista y te lo explicará.

Para el masaje de pies te sentarán en un sillón abatible, te pedirán que te arremangues los pantalones o falda y se pasarán una hora masajeando desde tu rodilla a tus pies (aunque a veces terminan con un masaje en tus hombros y cabeza). Personalmente, el masaje de pies es el que menos me gustó. Hay una parte que se parece bastante al masaje tradicional y que está muy bien, pero luego hay una parte dónde utilizan una especie de pua para presionar diferentes puntos de los pies y piernas que a mi me pareció bastante dolorosa. Es el único tipo de masaje dónde he sentido dolor. Y otra cosa que tampoco me gusta de los masajes de pies es que normalmente se practican en la misma entrada del establecimiento o incluso en la calle. Esto resta muchísima relajación al momento ya que hay un constante ir y venir de personas, ruidos, etc.

Si eliges el thai massage o masaje tradicional tailandés, como he dicho antes quizás te pidan que te pongas una prenda de ropa especial o quizás simplemente te hagan el masaje con la ropa que lleves puesta (así que mejor que vayas con ropa cómoda, ni se te ocurra ir con vaqueros!). El masaje se practica sobre una colchoneta sobre el suelo o sobre una tarima y a veces existen unas cortinas que se cierran alrededor del lugar de masaje lo cual ayuda bastante a conseguir la relajación necesaria. Personalmente, que exista una cortinita es lo mejor ya que te aisla del exterior a ti, pero sobretodo a la masajista. Mi experiencia es que cuando no hay cortinas se ponen a hablar unas con otras o salen a atender a nuevos clientes a mitad y es bastante menos relajante. En cualquier caso, el thai massage no es especialmente relajante, ya que se trata de presionar con fuerza (con el codo, con la rodilla, poniéndose en pie sobre ti…) y tirar de tus articulaciones (incluso haciendo palanca a veces). Te relajas si eres capaz de abstraerte, pero como vayas con miedo puedes salir peor de lo que entraste. Eso sí, jamás olvidaré la sensación después de mi primer masaje thai: flotaba.

En cuanto al oil massage (masaje con aceite), dependiendo del lugar dónde te lo practiquen te pedirán que elijas el aroma del aceite que quieres o directamente lo elegirán ellos o elegirán un aceite sin aroma (normalmente si el establecimiento también oferta “masaje con aromas” elegirán automáticamente el potingue sin aromas). Se practica en la misma colchoneta que el masaje thai, pero en este caso siempre cerrarán las cortinas y te pedirán que te quites toda tu ropa. La masajista se irá unos minutos para que puedas quitarte la ropa (que dejarás junto a la colchoneta) y tendrás que ponerte una toalla alrededor de la cintura. El masaje empieza boca-abajo, la masajista primero empezará por tus pies e irá subiendo, poniéndote aceite con fuertes presiones y algunas maniobras del thai massage y quitándotelo luego con una toalla haciendo presiones similares. El oil massage es el más relajante de los tres y es el más parecido a los masajes que habitualmente se dan en los spas y centros de belleza europeos, pero al efecto del thai es más duradero.

Al finalizar la sesión, te pondrás tu ropa (según el tipo de masaje) y en la mayoría de locales te ofrecerán un té caliente. El té no es de mucha calidad, pero es reconfortante poder sentarse un rato relajadamente después de una o más horas de masaje. Cuando termines le devuelves la taza a tu masajista y si te ha gustado le puedes dar una propina (20 o 40 bahts está bien, aunque si no le das ninguna propina tampoco pasa nada). Normalmente el precio del masaje se lo debes pagar a otra persona que es la propietaria del local. Ah! Y se pueden regatear los precios del masaje, pero antes, nada más entrar.

Una última cosa acerca del dinero. La calidad del masaje depende más del lugar (tranquilidad, atmósfera, etc) y del masajista (experiencia, conocimientos, etc) que del precio. No por encontrar un lugar más caro vas a obtener un mejor masaje.

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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