Así son las camas de masaje, no hay separación física entre ellas, por lo que a veces las masajistas se ponen a charlar unas con otras, se distraen, etc. pero aún así el masaje es bueno y vale la pena apoyar esta iniciativa.

Un SPA en la cárcel

Así son las camas de masaje, no hay separación física entre ellas, por lo que a veces las masajistas se ponen a charlar unas con otras, se distraen, etc. pero aún así el masaje es bueno y vale la pena apoyar esta iniciativa.Chiang Mai tiene muchos y variados atractivos, pero uno de los más inusuales e interesantes que podemos encontrar es un SPA que es llevado por las presidiarias. En realidad el SPA se limita ofrecer servicios de masaje de pies (150 B) y masaje thai tradicional (180 B). Se trata de un programa de reinserción destinado a las mujeres que cumplen condena allí y están en sus últimos meses. No solo hacen funcionar el SPA, sino que también llevan una tienda y un bar dónde venden las tartas que hacen y tienen también un taller de costura.

Lo importante de este programa es que aprenden un oficio y además ganan algo de dinero para cuando salgan a la calle (todo el dinero de los masajes y el de las propinas va íntegramente a las propias reclusas, o eso dicen).

Para encontrarlo busca la cárcel de mujeres que está dentro de los muros de Chiang Mai, cerca de la estatua a los 3 reyes (verlo en cualquier mapa de la ciudad o preguntar en el hostel). El SPA está enfrente de la cárcel y es un edificio independiente. Para entrar debes descalzarte e indicarle a una vigilante (una mujer vestida de uniforme) que quieres un masaje de pies o thai. Ella te dirá que te sientes en la sala de espera (suele haber cola) y tendrás que esperar pacientemente tu turno (no se dan citas). Cuando termine alguna de las chicas con otro cliente saldrá a la sala de espera y te pedirá que la acompañes. Entrarás en la sala de masajes dónde lo primero que te dirán es que te pongas una especie de kimono o traje de masajes bastante complicado de anudar (¡ya verás que risa!). Tienes que quitarte toda tu ropa, dejarla en el vestidor (que es un poco cutre, la verdad) y salir con el kimono ese puesto. Entonces te sentarán en un sillón y vendrá una chica a lavarte los pies (sí, con una palangana, agua y jabón), tanto si vas a hacerte un masaje tradicional o uno de pies. Por último, tu masajista te conducirá al sillón de masajes o a la camilla para practicarte el masaje elegido.

Cuando finalice el masaje te darán un té, volverás al cambiador a ponerte tu ropa y saldrás a la sala de espera dónde pagarás por el tratamiento elegido a la guardia. Puedes dejar una propina en la caja “tip box”, pero no dársela directamente a las chicas.

En definitiva, una buena iniciativa que resultará de lo más edificante apoyar.

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

2 comentarios sobre “Un SPA en la cárcel”

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