Chiang Mai es una ciudad apasionante, mucho más pequeña que Bangkok, pero repleta de sorpresas y rodeada de lugares de interés.

Camino de Chiang Mai

Chiang Mai es una ciudad apasionante, mucho más pequeña que Bangkok, pero repleta de sorpresas y rodeada de lugares de interés.La verdad es que el día de hoy tiene poca historia. Simplemente nos despertamos en Sukhothai tras una tarde-noche entera lloviendo. El manager de la guest-house nos dijo que creía que seguiría lloviendo durante 4 días seguidos. Tuvimos suerte pues de haber podido ver la ciudad un día sin lluvia. Aunque pensábamos que durante las más de 5 horas de trayecto a Chiang Mai dejaríamos atrás la lluvia, no fue así y nos encontramos con que durante todo el camino no paró de llover y ya en Chiang Mai siguió lloviendo toda la noche.

Los vehículos que se pueden encontrar en Chiang Mai y en toda Tailandia son, cuanto menos, curiosos.Aunque estaba programado que el bus de las 11 nos dejara en Chiang Mai a eso de las 16:00, llegamos una hora más tarde, con un hambre canina, ya que no habíamos previsto que no habría ni una sola parada dónde comer o comprar comida. En ese sentido, también el tren es mucho más cómodo que el autobús. Así que cuando llegamos a la estación de autobuses de Chiang Mai nos lanzamos sobre el primer restaurante que había abierto a probar su Pad-thai (que resultó ser muy especiado, vamos, que “pica”).

Negociamos (no mucho) un tuk-tuk cubierto para ir a nuestro hostel (Jai dii Hostel) dentro de las “murallas” del centro de la ciudad y en 20 minutos estábamos allí. El hostel tiene dos tipos de habitaciones, las compartidas con 3 literas (6 camas amplias) y las “cabañas” en el jardín para dos personas. Ambas cuestan lo mismo: 100 B por cama. Nosotros elegimos las literas porque en el jardín lloviendo no apetecía nada estar (los baños están fuera de la habitación y para ir a lavarte los dientes o si tienes una urgencia por la noche te tocaría mojarte). Sin lluvia, sin duda hubiéramos elegido estar solos en una cabaña (aunque no es tan bucólica la realidad como el nombre elegido).

Más sorpresas por la calle.El hostel no está mal, tiene mucho “ambiente”, wifi, está limpio… El gerente es un chico francés que habla muy bien inglés y te puede orientar con las visitas. También alquilan motos, organizan excursiones, etc.

Salimos a dar una vuelta por el “barrio” bajo la lluvia. A Ivan le gustaba que lloviera, puesto que era el día más fresco desde que llegamos a Tailandia, pero a Nuria le daba sensación de frío mojarse (los chubasqueros que teníamos, la verdad es que eran muy malos y calaban enseguida; sin duda, en época de lluvias hay que traerse un chubasquero de los buenos, de los de plástico gordito, aunque ocupe más).

Tras el paseo volvimos al hostel a relajarnos antes de bajar a cenar. Siguió lloviendo. A ratos bajaba la intensidad que parecía que iba a parar y a ratos subía de intensidad durante unos minutos. Nunca paraba. Sabíamos que nos mojaríamos en el camino de 100 metros hasta el restaurante más cercano y así fue.

Algunos lugares de masajes son muy bonitos, pero la calidad del masaje es el mismo y el precio el triple o más.Gastos:

Taxi a la estación de autobuses: 80 B (sablada, por cierto, pero era eso o buscar bajo la lluvia)
Snacks Estación: 75 B
Billete bus Sukkothai-Chiang Mai: 2×239 B
Comida: 90 B
Baño: 3 B
Tuk-tuk al hostel: 80 B
3 noches de alojamiento: 600 B
Cena: 75 B

Esta foto de Chiang Mai la tomamos otro día...

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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