Senegal: Recomendaciones de viaje

Casi un año después de nuestro primer viaje al africa negra, pienso que ha sido uno de los mejores que hemos realizado. Nos enfrentamos al viaje con muy poca preparacion, sin conocimiento del idioma y con un presupuesto muy ajustado, pero a pesar de todo, conseguimos pasarnoslo bien, desconectar y conocer gente muy interesante. Es un viaje totalmente recomendable donde apenas se visitan “atracciones turisticas” al uso, ya que no existen, sino que te dedicas a vivir el pulso de un país que es representación de todo un continente. Senegal es un país dónde descubriras valores humanos, tradiciones y naturaleza en estado puro. Desgraciadamente es un destino cada vez más demandado por el turismo (especialmente francés) lo cual está transformando áreas que antes permanecian intactas (otras como Cap Skirring ya están tocadas de muerte desde hace tiempo).

Si yo me planteara volver a Senegal seguiría una ruta totalmente diferente a la que realizamos. Partiría y volvería a Dakar porque allí está el único aeropuerto internacional y porque no hay otro modo de llegar a la isla de Gore, pero desde luego, Dakar no tiene nada de atractivo, es una ciudad con aspiraciones de gran metropoli cuyos habitantes viven en una loca mezcla de ciudad europea llena de africanos, algo totalmente incompatible. Las únicas tres veces que hemos sufrido inseguridad han sido en esta ciudad: cuando un taxista nos quiso timar, cuando sorprendimos a un grupo de jovenes carteristas y cuando unos niños nos timaron con el cambio. En cualquier otra parte de Senegal (quizá a excepción de Sant Louis) me hubiera parecido inconcebible un acto de este tipo. Cuando llegas o sales de Dakar, si miras por la ventana podrás observar niños trabajando en trabajos muy duros, gente malviviendo, sin techo… es muy diferente a las áreas rurales, dónde, aunque no tengas trabajo, siempre tendrás un árbol que dará frutos y dónde podrás comer algo, o tendrás a un familiar que te ayude en los peores momentos. Dakar se ha “europizado” en el peor sentido de la palabra.

Y los mismo para Saint Louis. Una ciudad que debió tener el brillante explendor que muestran sus fachadas, hoy en día es decadente y gris. A la sombra de Dakar (que sí ha conseguido desarrollarse), Saint Louis se ha convertido en una sombra de lo que fue. Es un pueblo grande, pero sin los nexos que hacen de un pueblo un lugar fácil para vivir.

Por eso, si me planteara un nuevo viaje a Senegal, no incluiría Saint Louis en la ruta y en Dakar trataría de estar el mínimo tiempo posible. De echo, mi ruta empezaría en Dakar, dónde visitaría la isla de Gore y el centro urbano. Luego empezaría a bajar por la costa, hacia Joal-Fadiouth y el delta del Sine Saloum. Según la Lonely Planet se puede hacer un recorrido en barcas y autobuses que conectan el Sine Saloum con Banjul. Desde la capital de Gambia seguiría bajando por la costa hacia Kafountine, que aunque en cierta medida no cumplió nuestras espectativas, sí creo que merece una visita. Desde allí a Ziguinchor, dónde con un día de visita hay suficiente y que usaria como base de operaciones para ver el resto de la Casamance. Visita obligada a Elinkine y la isla Carabane y quizá una visita testimonial a la zona de Cap Skirring para saber en que se puede convertir Senegal si el turismo sigue explotando el país como lo hace en esas zonas. Una alternativa posible sería en Kafountine seguir bajando por la costa hacia Cap Skirring. Si nosotros encontramos a alguien que nos propuso esa excursión en Cap Skirring, seguro que es posible encontrarla en Kafountine y la verdad es que debe ser una verdadera aventura (no os olvideis de que la zona de la Casamance está todavía en un periodo de calma tensa entre los guerrilleros y el gobierno). Desde Ziguinchor nos tendríamos que dar una paliza en 7-plas para llegar a Tambacounda, visitar la reserva y si hay tiempo bajar al Pays Basari. Nosotros esta parte del viaje hacia el interior no lo realizamos debido al miedo que le cogimos a los desplazamientos por carretera después de pasar todo un día encerrados en un Ndiaga viajando de Dakar a Saint Louis. De camino de Tambacounda estaría bién parar en Kaolack, ciudad santa, dónde seguramente debe notarse el contraste entre los Senegaleses “normales” y los más islamizados.

Sólo utilizaría el barco de Dakar a Ziguinchor en caso de que careciera de tiempo para visitar el interior del país. En ese caso (menos de 15 días) sí que lo usaría para regresar de Ziguinchor.

Lo que sí que recomiendo encarecidamente es no realizar trayectos de más de 150 km en otro transporte que no sea un 7-plas. Nosotros sufrimos una Ndiaga durante 300 Km y quedamos tan impresionados que no quisimos repetir. Por lo demás, es un viaje para disfrutarlo poco a poco, sin prisas, como lo haría un africano. Tened mucha paciencia, especialmente en las comidas, preveed que van a tardar en serviros el doble o triple de tiempo que en España. Siempre que podaís, hablad con la gente, es increiblemente amable, os lo darán todo, aunque no tengan nada y descubrireis lo ricos que son.

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

Un comentario sobre “Senegal: Recomendaciones de viaje”

  1. Buenos días, quiero informarles un poco de todo eso… Lo primero es lo primero y vivo en Senegal, casado con una maravillosa mujer Diola de Kabrousse, sur de la Casamance. Me dedico al turismo y la verdad es que estoy un poco aterrado cuando leo tantas “tonterias” para no decir algo más.. duro..
    Primero, Senegal es un pais acogedor y tranquilo, en cuanto a la inseguridad, he tenido muchos más problemas en Madrid, Málaga que en Senegal.. No es un paraìso pero luchamos para eliminar todos los problemas actuales.
    Casamance es un sitio SEGURO, no hay ni guerra, ni rebeldes ni nada de eso, todo es un cine montado esencialmente por en mismo gobierno del país ya que miembros del mismo poseen hoteles e infraestructuras en la Petite Côte, en Saly.. Y no interesa que los turistas bajen al Sur, de hecho mucho más bonito que el norte del país. La gente tambien es mucho más maja y sencilla, lejos del acoso perpetúo de Saly y de sus Saï – Saï, anticuarios etc… No duden en visitar el Sur, y les aseguro que volveran a Senegal..

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