Viajero vs Turista: ¿tiene sentido hoy en día esta comparación?

Hace menos de una semana tuve una interesante conversación en Facebook sobre la terminología “viajero-turista” y hoy mismo ha vuelto a surgir el tema dos veces, una en la que alguien lo ha mencionado para menospreciar a lo que llamaba turistas y otra en la que lo he sacado yo al ver plasmada en un párrafo dicha definición sin mencionar siquiera los términos viajero o turista.

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9 cosas que no sabemos hacer cuando viajamos

No sabemos renunciar a una aventura como cuando cruzamos en una patera el delta del Sine Saloum
No sabemos renunciar a una aventura como cuando cruzamos en una patera el delta del Sine Saloum

Aceptamos el reto que nos lanzan nuestros compañeros de Que Bonito es Viajar y os contamos brevemente aquello que estamos incapacitados para hacer cuando estamos fuera de casa:

  1. No sabemos evitar volver con la mochila llena de regalos, un 90% auto-regalos: electrónica, camisetas, decoración para la casa… A veces hasta hemos tenido que comprar una mochila barata adicional para cargar tantas cosas que nos traemos, es como si quisiéramos inconscientemente traernos una parte del mundo a casa.
  2. No sabemos vivir sin pan. Bueno, Nuria no sabe, lo sufre cada día. Acostumbrada a que no falte su bocadillo para cenar, los viajes en los países dónde no tienen el concepto de “pan” son muy duros para ella.
  3. Pagar más que los locales. Nos irrita hasta un grado increíble el que existan dos varas de medir, una para los que viven en el país y otra para los extranjeros. Si son explícita mediante una doble imposición todavía las toleramos porque vamos prevenidos, pero cuando es la propia gente la que te ve con cara de extranjero y te quiere cobrar más… buffff
  4. No sabemos volar. Aunque suene muy extraño, somos un subtipo de viajero que evita a toda costa acercarnos a un aeropuerto. Preferimos una noche en un autobús a un “placentero” vuelo de una hora. Cuando el viaje es de corta duración, el vuelo es imprescindible, pero planeando nuestra próxima vuelta al mundo en 2016 estamos mirando la posibilidad de no tomar más que los vuelos estrictamente necesarios para cruzar los océanos.
  5. No sabemos viajar sin tecnología. Lo sé, no tiene sentido ir a visitar a las tribus guaraníes cargado con un portátil, una reflex y dos móviles, pero es que nos hemos hecho tan dependientes de estos trastos… Y qué decir de cuando la conexión a Internet escasea por más de 3 o 4 días y la ansiedad empiezan a aparecer.
  6. No sabemos viajar sin una planificación. Luego la planificación la mandamos a tomar viento en cuanto aparece uno que nos dice aquello de “sabéis que en dirección norte tenéis unos templos que nadie visita y que…”. Pero sin llevar la seguridad de tener más o menos claro dónde vamos y cómo organizaremos el tiempo, no, no sabemos viajar.
  7. Tampoco llevamos nada bien eso de lavar cada día. Lo reconozco, yo lo llevo fatal y a veces hasta tengo que comprar ropa durante el viaje porque llevaba demasiado tiempo sin acordarme de limpiar. También es cierto que viajamos con muy poca ropa ya que llevamos mochilas de un máximo de 10 kilos.
  8. No sabemos que es el asco. Bienvenidos al mundo “extreme low cost”: hostales mugrientos, restaurantes que parecen estercoleros o autobuses de transporte avícola. No se que nos pasa cuando viajamos que aceptamos situaciones que serían inadmisibles en casa. Nada nos parece mal, no tenemos límite, somos incapaces de ir al hotelito de 15 € cuando tenemos la “acogedora” pensión-prostíbulo de 6 €, ¿es grave doctor?
  9. No sabemos beber, ni cuando viajamos ni cuando no viajamos. No, no nos malinterpretéis, es todo lo contrario: no bebemos nada de nada de alcohol, lo cual significa ahorrar un 20-40 % del presupuesto diario en muchos países y razón por la cual cuando en Apeadero damos un presupuesto de viaje hay que sumarle lo que cada uno consuma en alcohol.
  10. Bonus: no sabemos decir no. Cualquier experiencia loca, cualquier nuevo plato de comida, cualquier aventura, cualquier actividad que aparezca como oportunidad única en un viaje la acogemos como un regalo y así es como nos subimos a un glaciar o nos dejamos secuestrar por un taxista.

Paso el testigo de este divertido entretenimiento de tarde de domingo a los siguientes blogs si tienen a bien confesar sus pecados viajeros:

Blog de Viajes
Mi mundo en una maleta
Mil consejos de viaje
Al infinito
Yo te ayudo a viajar
Los viajes de David y Neus
El blog de Paco Nadal
La viajera empedernida
Un mundo para 3
Robinjú

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Minipost: Al 96% de los españoles no le gustan los viajes organizados

No lo entiendo, si cerca del 96% de los españoles se declaran a favor de descubrir los destinos a su ritmo y huyen de los viajes organizados, ¿cómo puede ser que las agencias de viajes estén siempre llenas, que siempre nos crucemos con cientos de grupos de turistas y que nos miren raro cuando decimos que nos hemos comprado un vuelo y no tenemos ni hotel ni nada que se le parezca? De verdad que no lo entiendo….

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Como ahorrar en los viajes

Prohibido gastar en el aeropuertoHe leido en un par de blogs de forma casi simultánea un par de posts muy interesantes acerca de como ahorrar en los viajes. El primero de ellos propone 12 formas de ahorrar reduciendo el nivel de exigencias y comodidades. El otro propone 10 trucos para no gastar (este sitio ha desaparecido) desde la perspectiva de vigilar los gastos en los tiempos muertos que pasamos esperando en aeropuertos, estaciones y demás. Todo parte de este estudio de Eroski. Nosotros no vamos a ser menos y proponemos nuestro decálogo para ahorrar en los viajes.

Nuestros 10 trucos son estos:

  1. Si tienes la posibilidad, cocina tu propia comida. Trata de buscar alojamientos con derecho a cocina y nevera para ahorrar en alimentación.
  2. Aléjate de los lugares turísticos para comer. Cerca de ayuntamientos y lugares dónde la gente suela quedarse a comer a mediodía suelen existir restaurantes baratos.
  3. Aprovecha las ofertas de las líneas aéreas. A veces (especialmente en Europa) es más barato el avión que el tren o el autobús.
  4. Planifica los trayectos. La falta de planificación puede hacer que un vuelo barato se convierta en caro. Mírate bien como llegar desde el aeropuerto al centro de la ciudad, no confies en que en destino te digan que es lo más barato.
  5. Comparte y ahorra. Compartir un taxi es algo que no siempre se acostumbra a hacer y que divide entre 2 o 3 el precio del mismo. Lo mismo con los coches alquilados. Búscate un amigo o amiga.
  6. Alójate en albergues y pensiones. Piensa que más barato significa más días viajando. Además los hostels suelen tener cocina compartida.
  7. Evita gastos superfluos cuando esperas o deambulas por la ciudad. Son pequeños gastos que al final cuentan.
  8. Pasea por la ciudad y evita usar el taxi y el metro. La mayoría de las ciudades no requieren que gastemos dinero en su caro transporte público. Así además se hace ejercicio.
  9. Regatea siempre que puedas. Es increíble lo que se puede conseguir con un poco de psicología incluso en países dónde el regateo no está bien visto.
  10. Baraja la opción de realizar viajes nocturnos de más de 8 horas de duración. Te permitirá dormir durante el trayecto ahorrando las 2 cosas que más valora un viajero: tiempo y dinero.

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Videolog viajero

Buscando información para el próximo viaje a Argentina me he encontrado con una web realmente interesante. Se trata de HombreLobo.com, un videolog con cientos de videos de las más variadas temáticas, pero entre los que destacan los videos de viajes de Eduardo, el propietario de la web.

Lo más interesante de este videolog es que muestra cosas poco vistosas de los viajes que habitualmente se omiten en las fotografias, relatos y videos viajeros. Por ejemplo, al enseñarme como es el barco que te lleva a visitar el upsala (El Calafate, Argentina), he decidido que es mejor ahorrarse ese dinero y emplearlo en otro tipo de excursión no tan masificada.

Como dice Nuria, dentro de un tiempo, gracias a Internet, la televisión no va a tener ningún sentido.

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Egipto: Preparativos

Rescato la crónica del viaje a Egipto que realizamos entre el 2 y el 8 de agosto de 2004. Las fechas corresponden a este periodo y los precios, después de 4 años son más que nada orientativos.

Preparativos

Pocos días antes de que me dieran vacaciones no teníamos ningún destino al que ir. El problema era que estando en temporada alta (agosto) y sin ningún tipo de previsión en el tema de los vuelos, habíamos llegado a un punto en el que sólo podíamos confiar en las ofertas de última hora. Entonces, ocurrió el milagro: el 29 de julio, apareció una oferta (Travelplan) de un viaje combinado para Egipto, con unos días de crucero y otros de estancia en el Cairo con un precio asequible (429 € por persona).

Aunque Nuria era reticente en principio, conseguí convencerla para comprar el viaje antes de que se agotaran las plazas. Hoy en día, ese precio es un precio normal para un viaje a Egipto, pero en el 2004, ese era un gran precio (actualmente se han llegado a realizar ofertas de última hora por debajo de los 300 euros). Finalmente, nos acercamos a la agencia de viajes más cercana a nuestra casa (Giramondo) y compramos el paquete (nos costó 429 € el paquete, 14 € por el incremento del combustible y 27 € por tasas de aeropuerto, total 940 € los dos). También reservamos una plaza en el parking de larga duración de Barajas, ya que el vuelo partía desde allí (42 €).

Teníamos poco tiempo para planificar el viaje, así que nos pusimos en serio a recoger información acerca del destino y a confeccionar una lista de qué llevarnos. Este iba a ser nuestro primer viaje organizado, junto con otros turistas y a las órdenes de un guía y dudábamos ya que no sabíamos si nos íbamos a acoplar bien. Lo peor de todo es que teníamos razón al dudar, no tanto por los turistas con los que viajaríamos, sino por los guías, que son unos ladrones y sin vergüenzas en general.

A pesar de la falta de previsión para nuestro viaje, no nos preocupamos demasiado ya que imaginamos que la mayoría del tiempo estaríamos guiados por allí (nuestro paquete incluía la mayor parte de las excursiones típicas). No nos vacunamos de nada, ni siquiera pensamos que podría ser necesario. Ni tan siquiera llevamos algo más fuerte que unas aspirinas y unos fortasec. La verdad es que fuimos en un plan muy relajado.

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Envidia

Envidia es lo que sientes cuando encuentras videos de gente que ha conseguido hacer el sueño realidad. Lo vi el otro dia en Bajo Coste. ¿No habeis soñado alguna vez en hacer un viaje como este? Y no son los únicos que pueden permitírselo.

Sin embargo, aunque cada uno es muy libre de montarse el viaje como mejor le parezca, ¿no debería establecerse un “estandard” o algo parecido para poder decir que has hecho la vuelta al mundo? Por ejemplo, en el primer video, no van nunca a Africa ni a Sud-América. Me encantaría hacer ese mismo viaje que han hecho ellos, pero, ¿se puede considerar vuelta al mundo sin tocar esas dos regiones?

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Dutifri y Afers Exteriors

He estado bastante desconectado ultimamente tanto de Internet como de la TV. Ayer, por casualidad y casi que con resignación encontré en TVE 1 a eso de las 21:30 un programa presentado por Javier Sardá llamado “Dutifrí”. Es el primer proyecto en el que se embarca el presentador después de que Buenafuente le pasara por encima. En el programa Sardà viaja por el mundo buscando Españoles residentes en el exterior. Se muestra como viven, en que trabajan, las diferencias culturales, etc. El programa està interesante desde el punto de vista de aproximarse a otros paises desde un prisma diferente.

Diferente sí, pero no nuevo. “Afers Exteriors” de TV3 lleva mucho tiempo (52 capitulos) con este mismo formato. Presentado además por Mikimoto, un presentador mucho más adecuado para este tipo de programas. El programa de TV3 se emite a las 21:50 los martes.

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Proximos viajes

Ya tenemos comprados un par de billetes de avión para ir a Alemania en el próximo puente (90€ I/V por persona). Vamos a ir a la región sur-oeste. Todavía no tenemos claro cual va a ser el recorrido, pero esperamos concretarlo dentro de poco.

Por otra parte, tenemos vacaciones desde el 23 de diciembre hasta el 7 de enero por lo que despues de navidad nos marcharemos de viaje. En principio hemos pensado ir a Marruecos, pero si surge alguna super-oferta de última hora o un vuelo a un precio increible, no dudaremos en cambiar los planes.

Por último, a más largo plazo, estamos concretando fechas para irnos 3 semanas a Argentina en semana santa. Si los precios de los vuelos no suben demasiado de aquí hasta que nos aprueben las vacaciones en nuestros trabajos, este será nuestro destino preferente.

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Cronica: Nueva York (I)

Jueves 5/10 – La Salida

Encontramos un vuelo MAD-NYC a un precio razonable (418€ I/V con tasas) con Delta Airlines (lo encontramos con Terminal A, pero resultaba más barato comprandolo directamente en la web de la compañia). Compramos también un vuelo ALC-MAD (100€ I/V) de Iberia con Atrapalo. Nos dimos cuenta que no era la mejor opción. Primero, porque el vuelo de salida a NYC era muy pronto por la mañana y por eso tuvimos que comprar el vuelo para la tarde anterior y dormir en el aeropuerto. Y segundo, porque no es la opción más barata. La opción más barata hubiera sido ir en bus y la más cómoda sería alquilar un coche (y además más barata que ir en avión).

Salimos corriendo hacia el aeropuerto por una confusión con las horas. Ivan salió de trabajar algo antes y no pudo ni ducharse… Nos lleva una amiga al aeropuerto (Ester). El vuelo salió con 30 minutos de retraso, no nos importó, ya que nuestro destino era el aeropuerto. El vuelo tranquilo y sin incidentes. El vuelo llegó a la T4, recogemos las maletas y cenamos unos bocatas de tortilla que saben a gloria a las 12 de la noche.

Ya solo queda por encontrar un rincón en el aeropuerto. No es la primera vez que dormimos en un aeropuerto. La T4 es una mina. Todo es nuevo y muchas zonas todavía no tienen las típicas tiendas del aeropuerto montadas. Encontramos nuestro lecho en la planta de abajo (llegadas), justo detrás de correos. Allí hay varios quioscos montados que algún día albergarán tiendas o empresas de viajes, pero que ahora están vacios. Entre dos de estos, hay una zona con suelo de plástico dónde no nos molestó nadie durante toda la noche.

Viernes 6/10 – Llegada a NYC

Desayunamos y vamos a la T1. Mientras estamos haciendo cola para facturar, llega una chica de Delta y nos ofrece hacernos voluntarios para, en el caso de que no haya suficientes plazas para todos los viajeros (overbooking), quedarnos en tierra y viajar en el próximo vuelo (al día siguiente). La oferta era estupenda: te pagaban un hotel para esa noche con todas las comidas, si al día siguiente no había plazas en turista te ponían en bussines (además de asegurarte que tenias preferencia para volar) y además te daban o bien 600€ en metálico o bien 1000€ en cheques de viaje. Genial, nos hubiera salido el viaje gratis. No hubo suerte y no nos llamaron.

El vuelo fue cómodo, el servicio muy bueno, la comida normal (como en todos los aviones)… las peliculas fueron “The devil wears Prada”, “The lake house” y Crosswords (las dos primeras todavía están en el cine en España). Salimos y llegamos a la hora exacta (13:00). Los controles en la llegada al JFK eran los normales. El tiempo era algo frio. El JFK es gigantesco, tiene 9 terminales y una especie de metro (Air Train) que los recorre gratuitamente.

Cuando estamos saliendo de la terminal, encontramos una pareja de Madrileños algo perdidos que se unen a nosotros para ir hasta Manhattan. El Air Train te deja en la parada del metro. No se paga hasta el final, cuando quieres ir hasta el metro (salir a la calle). Cuesta 5$, pero si compras un bono de 10$ te hacen un descuento y sólo te cuesta 4$. Compramos un bono 10$ para salir del Air Train y un bono de 7 días que nos serviría hasta la medianoche del día anterior al regreso (10$ + 24×2$ = 58$).

La parada del metro está al aire libre. Todos los trenes que vienen son buenos. No hay que dejar pasar ninguno (como hicimos nosotros por desconfiados). Esta línea de metro va desde el JFK hasta el norte del Bronx pasando por Brooklyn y Manhattan. Tenemos que hacer transbordo, es bastante pesado, porque las paradas de metro de NYC son usadas por mucha gente y además están llenas de escaleras (Ivan llevaba mochila, pero Nuria con una maleta sufrió bastante). Nuestros compañeros de viaje se quedaron en una parada anterior.

Llegamos facilmente al hostel Jazz On The City. Todo perfecto. Las recepcionistas hablan Español con lo cual todo es realmente sencillo. Además son muy simpáticas y nos ayudan en todo lo que pueden. La habitación está bién. Tiene 12 camas en 6 literas una frente a la otra. La habitación es grande, tiene buena ventilación, calefacción, baño en suite y sabanas incluidas. El baño es también grande, con bañera y secador.

Dejamos las cosas y salimos a ver la ciudad. Bajamos a Times Square y empezamos a caminar. Visitamos el Rockefeller Center y la toda la zona circundante. Las primeras impresiones de la ciudad son positivas. Puedes ir tranquilamente por la calle. Núria no quería que se hiciera de noche sin estar en una zona muy transitada (Times Square). Al pasar los días nos dimos cuenta que no pasa absolutamente nada (a no ser que te quedes en una zona realmente desierta).

Estamos hambrientos. Buscamos algo cerca y encontramos en Times Square el McDonnals más concurrido del mundo. Es una especie de discoteca, con un montón de proyectores y pantallas mostrando los videos del momento. Cenamos bien (12$). Estabamos cansados, así que cogimos un metro y regresamos al hostal, nos duchamos y nos acostamos.

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Vivir en New York City

La vida en NYC es ajetreada. Los fast-food, los atascos de trafico y en el metro de las horas punta, las largas distancias a pie… Todo hace que mientras te encuentras allí te sientas como un alienígena observando una curiosa civilización. Y sin embargo, todo te suena familiar. Es extraño. Las películas han retratado mil veces NYC y eso provoca que los principales iconos de la ciudad no te resulten extraños. Cruzas el puente de Brooklyn como si lo cruzaras todos los días, avanzas a trompicones por Wall Street a las 8:30 como si realmente trabajaras allí, te paseas por Central Park como si fueras un New Yorker más…

Algo nos sorprendió por encima de otras consideraciones. El nivel de vida no es tan algo en NYC como nos esperábamos. La imagen de la gran manzana nos infundía respeto, pensábamos que nos íbamos a dejar una pasta allí. Y no fue así. Comer, mientras no sea en un restaurante, no es caro. Por unos 5 € por persona puedes disfrutar de un plato de pasta, una buena porción de pizza o una hamburguesa en cualquier zona de la ciudad. Es más, si un día no estás muy hambriento, puedes comprar un perrito caliente en la calle por un par de dólares.

El alojamiento tampoco es excesivamente caro. En un albergue calculad menos de 30 €, por persona y día. Los hoteles de pocas estrellas se pueden llegar a disparar hasta los 100 o 200 €, depende de la época. No tenemos ninguna queja de ninguno de los dos albergues en los que estuvimos. En general, están mucho más limpios que los que nos encontramos habitualmente en Europa y algunos están muy bien situados. Eso sí, no esperéis encontrar muchos con cocina ni zonas comunes, eso aquí todavía no lo han descubierto.

Por lo demás, encontrareis los precios muy asequibles, al menos mientras el euro esté tan fuerte frente al dólar. En nuestro viaje, el cambio era 1:1’24, es decir, que casi teníamos un 25% de descuento en nuestras compras y el precio suele ser el mismo, como si hubiera paridad. Un ejemplo, un iPOD en Europa cuesta 200 €, allí 200 $. En Chinatown hay muchísimos productos que cuestan menos que en Europa (camisetas, cinturones, aparatos electrónicos, etc).

Moverse en metro por la ciudad es una de las primeras cosas que hay que aprender. A pesar de lo que se suele decirse, el metro de NYC no es peligroso. Nosotros por error tuvimos que cambiar de tren en Harlem Sur y no pasó nada. Evidentemente, esto no quiere decir que uno pueda ir despreocupado, pero vamos, que lo de las películas es de una época ya pasada (según cuentan).

Los que vivan en una ciudad con varias líneas de metro lo tienen más fácil. En NYC hay varias líneas de metro identificadas por colores, letras y números. Algunas de ellas son realmente largas. Para haceros una idea, desde el centro de Manhattan hasta el Zoo del Bronx (que no es la última parada) tardamos una hora y media y, en esa misma línea, hasta el aeropuerto JFK (sentido contrario) desde el centro se tarda otra hora más.

Los colores de la línea indican el camino que recorre y los números o letras indican dónde para el tren. Así, la línea roja, por ejemplo, puede detenerse en Manhattan si tiene el número 1 y no continuar hasta Brooklyn (sí lo harían la 2 y la 3). En ocasiones los caminos seguidos por distintas letras o números de la misma línea se bifurcan en un momento dado. Todas las líneas se pueden seguir en un determinado sentido. En Manhattan es muy sencillo elegir el sentido pues está indicado como “Downtown & Brooklyn” (dirección sur) o “Uptown & Bronx” (dirección norte).

Luego hay que saber que existen trenes normales (local) o rápidos (express). Aunque está indicado en la propia estación, como normal general, los trenes “local” viajan pegados a las paredes del túnel de metro, mientras que los “express” van por el interior (las estaciones de metro de NYC suelen tener 4 vias, dos exteriores para los “locals” en cada sentido y dos interiores para los “express”). Evidentemente, hay estaciones dónde no paran los express (salvo en horas punta que paran en todas). En el mapa del metro, las estaciones que tienen un punto negro son las que el express no para. A veces, si vamos a ir a una distancia considerable es mejor coger el express aunque no pare en nuestra estación y esperar luego a un local.

Para complicarlo todo un poco más, hay veces que sólo un cierto número de vagones llegan hasta el final de la línea. En esos casos, en el resto de vagones suele indicarlo en algún cartel. La mayoría de las veces, es demasiado tarde, puesto que los convoyes suelen ser larguisimos y tienes que bajar y esperar a otro porque no te da tiempo a cambiar a uno de los que van en cabeza.

Por cierto, en NYC el metro se llama “subway”, aunque entienden el término “metro” (pero no se si entienden “tube”, como en Londres). Hay un mapa de de las líneas del metro de NYC aquí.

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