Cómo cazar la Aurora Boreal

El primer día hubo momentos que parecía un sueño, era totalmente irreal.En este mini-manual para cazadores de auroras lo primero que debes aprender es que NO puedes cazar la aurora. Aurorita es una niña caprichosa que aparece cuando a ella le place. Puedes tirarte horas esperando en el lugar adecuado sin que aparezca y cuando ya ni te esperas verla, levantas la cabeza y la ves ahí, verde, desafiante, preguntándote irónicamente “¿te ibas ya a dormir?”.

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Fotos de la Aurora Boreal

Los 3 valientes que desafiamos a los 6º bajo cero y nos echamos al monte en plena noche.Llegamos a Tromso (Noruega) y encontramos un precioso cielo despejado que nos permitió ver la Aurora Boreal nuestro primer día de estancia. El segundo día el cielo siguió despejado y según avanzaba la tarde-noche se fue cubriendo con unas suaves nubes que no nos impidieron ver el fenómeno atmosférico. El tercer día siguió la buena racha y también encontramos un cielo limpio. Sin embargo ese día la aurora fue débil y poco constante. Aquí van unas cuantas fotos de las dos primeras noches.

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Buscando la aurora boreal en Noruega

El próximo viernes, aprovechando el puente y las impresionantes ofertas de Ryanair, vamos a pasar unos días en Noruega con nuestra amiga Verónica tratando de cazar la aurora boreal. Para ello volaremos con la compañía noruega de vuelos low-cost norwegian hasta Tromso, 350 km adentro del círculo polar ártico y conocida como “la parís del norte” por sus luces (que no encienden con bombillas).

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Valencia

La próxima semana miles de turistas abarrotarán las calles de Valencia debido a las famosas “fallas”. La coincidencia con la semana santa y la reciente inauguración del Bioparc seguro que contribuyen a atraer a mucha más gente a la ciudad. Por ello, aprovecharé la ocasión para recomendar a los viajeros lo que a mi juicio como ex-ciudadano de la capital del Turia es lo que nadie se debería perder tanto si viaja en fallas como si aparece por la ciudad en cualquier otra fecha y con cualquier otra excusa.

Desde mi punto de vista, no creo que haya ningún interés en especial en visitar por dentro los museos de la ciudad de las artes y las ciencias, ni tampoco el acuario, puesto que el precio es exagerado y en muchas otras ciudades podemos visitar este tipo de atracciones turísticas. Lo que sí es espectacular es la arquitectura de la zona. La ciudad de las artes y las ciencias parece una ciudad del futuro dentro de Valencia. La visita de los exteriores es gratuita y el interior se puede apreciar simplemente entrando a los vestíbulos y puntos de venta de entrada.

En cuanto al atractivo más novedoso de la ciudad, el bioparc, no puedo hablar ya que no he estado. En cualquier caso, hay que saber que se trata de uno de esos zoológicos con grandes espacios para los animales y en el que recorres muchos kilómetros desde que entras hasta que lo terminas de ver (supongo que será tipo el de Cabarceno o el zoo del Bronx). Por cierto, el bioparc está en el Parc de Capçalera, una continuación de uno de los mayores parques del mundo: el cauce del río Turia, el pulmón verde de la ciudad y visita obligada (especialmente en la zona del palau de la música).

Si alguien tiene la suerte de estar en la ciudad un domingo por la mañana, no se debe perder el mercado de la plaza redonda. Probablemente no aparecerá en muchas guías, pero es lo mejor que se puede hacer un domingo en Valencia. Se trata de un típico mercadito (aunque a veces parece un rastro) en una zona muy interesante arquitectónicamente del centro de la ciudad, donde se vende y se compra de todo, pero especialmente se comercia con animales. Hay de todo, puestos legales y vendedores ilegales que te pueden ofrecer cualquier cosa que te imagines. Lo mejor es el ambiente.

Tampoco os olvidéis de visitar el parque de Viveros, junto a la calle Blasco Ibáñez (que por cierto, esta calle no tiene nada de especial). Y ya que estáis por la zona, acercaros hacía Alboraia, dónde podréis degustar la mejor horchata (recomiendo una horchatería llamada Daniel, preguntad que todo el mundo la conoce).

Para salir por la noche no os perdáis el barrio de El Carmen. El resto de zonas de “marcha” son monótonas, caras y aburridas. En El Carmen puedes encontrar desde garitos “pijos” hasta bares heavy. Además todo ello acompañado con la arquitectura de un barrio histórico.

En cuanto a restaurantes, entre semana (no vayáis en fin de semana porque el precio es un robo), un lugar donde me encanta ir a comer de menú es el restaurante pizza-roma (cerrado en 2010 por la crisis, ahora hay otro con el mismo nombre pero no es ni de los mismos dueños ni se come igual y es muy caro, ¡cuidado!). Si alguien es capaz de acabarse toda la comida que te dan por menos de 8 euros (la última vez que fui), que me escriba. Y no se trata de bazofia como en muchos otros lugares, sino que tiene su cierto nivel de calidad. Si se viene en coche y se quiere comer bien y de forma un poco más exclusiva, en el restaurante del casino Monte Picayo, situado en Puzol, un pueblo cercano a la capital, se puede cenar de buffet libre por unos 40 euros. Aunque mi recomendación es la de siempre: hay que probar los menús del día de los bares que se encuentren, suelen tener la mejor relación calidad/precio.

Para alojarse, hay unos cuantos hostels buenísimos y muy nuevos, como los Home Youth hostel o los Nest Hostels (aunque hay muchos más). Hay que pensar que hasta hace poco no había prácticamente ningún albergue en Valencia y que ha sido tras la creación de la Ciudad de les Arts y les Ciencies cuando han empezado a proliferar este tipo de alojamientos. Si se dispone de más dinero y se visita la ciudad en temporada baja, cerca del centro hay un par de hoteles que admiten bonos de hotel y que no están mal.

Por lo demás, ya se sabe, hay que subir al Miquelet, comer una paella en la albufera, ir en tranvía a la malvarrosa, caminar desde la lonja hasta la plaza del ayuntamiento pasando por la calle caballeros, etc. Todo gratis o muy barato, ¡no os dejéis engañar!

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Málaga

Este fin de semana hemos estado visitando la ciudad de Málaga. Aunque en nuestro caso nos lo tomamos con mucha tranquilidad, en un día a buen ritmo da tiempo para visitar la mayoría de los elementos de interés de la ciudad.

Para empezar, de buena mañana sería interesante caminar desde el hotel en el que nos alojemos hasta la catedral y la Alcazaba, visitando las calles peatonales del centro histórico de la ciudad. En la catedral no entramos (siguiendo nuestra política de “ni un duro para la iglesia”), ya que se cobra entrada. Desde fuera parece una catedral bastante normalita, pero tiene un pórtico muy amplio y encajonado de bastante interés. A la Alcazaba sí que entramos. Con el carnet de estudiante te cuesta 60 céntimos y el último domingo de cada mes a partir de las 14:00 es gratis (de normal cuesta 1.95 euros). Se trata de una fortificación árabe que me recordó a algunas partes de la Alhambra de Granada. Anexa a la Alcazaba y al mismo precio hay un castillo en el que hay que subir una buena cuesta para llegar hasta él (aunque creo que también hay un ascensor que sube, pero quizá haya que pagarlo). Desde aquí arriba hay muy buenas vistas de la ciudad y del litoral.

Tras esta visita, lo mejor es buscar un buen lugar dónde comer. Por el centro hay varios lugares baratos y otros muy caros entre los que elegir, pero lo mejor es que bajéis hasta la Alameda dónde en el tramo izquierdo marchando desde el centro hasta el río encontraréis varios restaurantes con menú del día dónde comeréis con una gran relación calidad-precio (menú del día, con postre y bebida y muchos platos a elegir desde 7 euros).

Con el estómago bien lleno, sería recomendable visitar un lugar con encanto un poco alejado de las típicas rutas turísticas: el botánico de Málaga. Destaca por haber recreado el clima tropical con muchas de sus variedades vegetales. Para acudir, desde la misma alameda coger el bus 61 que pasa por allí cada hora en punto (más o menos). El precio es de unos 3 euros, con visita guiada de una hora de duración aproximadamente. No puedo decir que me pareció porque debido a la mala información de la Tourist Info de debajo de la Alcazaba no pudimos ir.

A media tarde, de vuelta a la ciudad, si os gusta el arte, tenéis la oportunidad de visitar el museo Picasso. El museo cuesta unos 8 euros, pero es posible que haya descuento para estudiantes. Nosotros entramos gratis gracias a que los últimos domingos de cada mes, a partir de las 15:00 no se paga (id puntuales, incluso un rato antes porque se forma una buena cola para entrar). La verdad es que me gustó más de lo que imaginaba, pero siendo sincero, si hubiera pagado por entrar me hubiera decepcionado mucho la escasa cantidad de cuadros de que dispone el museo. Para los que no quieran gastar tanto, por 1 euro, pueden entrar en la casa museo del artista situada en la plaza de la Merced. No es como el museo, pero te haces una idea de lo que vas a ver.

Por la noche, para los que les guste el pescaito frito y otras variedades de pescado vale la pena ir al centro y disfrutar, ya que el 90% de los baretos ofrecen casi en exclusiva tapas de este tipo. Los precios suelen ser moderados (un bocadillo y un refresco sobre los 4’50 euros).

Supongo que hay más cosas que hacer y que ver en Málaga (por ejemplo, ir a la playa en verano), pero no deben ser excesivamente atrayentes cuando ni en la oficina de turismo te avisan de que existen. La verdad es que en la mayoría de ocasiones que preguntamos o en los carteles que vimos, parece que están más interesados en promocionar algunos pueblos de la provincia que la propia capital (quizá sea porque la capital no tenga más historia).

A los más “lanzados” quizá les interese saber que es posible acudir a un Spa gratis (sauna, jacuzzi y ducha de esencias): Hotel Silken, planta 6, requiere tarjeta para entrar. También hay gimnasio y sauna gratuitos en el hotel Barceló, segunda planta, sin tarjeta. En ambos se requiere traje de baño y a las 22:00 cierran.

Nosotros estuvimos alojados en el albergue Picasso’s corner, en una calle peatonal junto a la plaza de la Merced. Las instalaciones son las típicas de un hostel, de esos que tiene “mucho carácter”. Las áreas comunes tiene un pequeño problema con el humo (hay un bar y la salida de humos no es la correcta), pero por lo demás está muy bien. Es un hostel muy pequeño, hay pocas habitaciones, pero son correctas, tanto en tamaño como en funcionalidad (hay caja fuerte y espacio para dejar las mochilas). Los baños son como los de un piso cualquiera, de los que cuando entras cierras y nadie más puede entrar, y dentro lo tienen todo (wc, bañera, lavabo…). Las sábanas y el desayuno está incluido en el precio (menos de 20 euros). El desayuno es a base de tostadas con miel o mermelada y leche, cacao, te o café… La verdad es que está muy bien.

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Bilbao

Por razones de trabajo he ido muchas veces a Bilbao. Quizá me pase como con mi propia ciudad (Valencia) que de tan vista que la tengo no veo los atractivos que sí le encontraría a otras ciudades ajenas.

Bilbao se puede visitar en un par de días, no hace falta más. Yo empezaría paseando de buena mañana por la ría, desde la plaza Arriaga hasta algo más allá de Deusto, contemplando sus bonitos puentes, su paseo y los elegantes edificios que quedan a uno y otro lado: el ayuntamiento, las fincas señoriales, el Guggenheim… Luego un paseo por el centro, desde el estadio de San Mames hasta la plaza Arriaga de nuevo. Con toda esta caminata seguro que se nos ha despertado el hambre y podemos disfrutar de uno de los placeres que ofrece la ciudad: la comida. En Bilbao yo no escatimaría en gastos. Es fácil encontrar un menú por 7 o 8 euros (entre semana, algo más el fin de semana) en el que comer hasta reventar y con mucha calidad.

Después de comer, se puede descansar un rato en alguno de los muchos parques que tiene la ciudad o ir directamente a visitar el Guggenheim o el museo de bellas artes. A la hora de cenar, recomendamos ir de “tapeo” por el casco viejo y comer a base de “pintxos”. También se puede optar por acudir al Café Iruña dónde se puede cenar a base de pintxos o comer con un menú del día un poco caro pero aceptable. El local nos sorprenderá por la arquitectura interior y su decoración. Vale la pena entrar aunque sea.

Antes de acostarnos, si es fin de semana o víspera de fiesta, deberíamos darnos un paseo por el casco viejo para palpar el ambiente del Bilbao real. Callejead sin más. Si veis un local que os atrae, entrad y pedid un txiqui. El ambiente me encanta. A eso de las 2 o las 3 de la mañana toda la gente desaparece, nunca he sabido dónde se meten.

A la mañana siguiente, si es domingo podéis acudir al rastro. Dicen que hay dos rastros, yo sólo conozco el de la plaza Nueva. Es un rastro básicamente dedicado al coleccionismo, sobretodo de cromos, sellos y monedas. Vale la pena verlo aunque no vayamos a comprar nada. Fijaos también en la plaza.

Otra excursión que se puede hacer una mañana es al mítico barrio de San Francisco. Cuando llegué a Bilbao todo el mundo me dijo que ni se me ocurriera ir por allí, que era muy peligroso, que si tenía que alquilar una casa lo hiciera en otro barrio… Creo que hay mucha mitología sobre este barrio. Ciertamente no es un lugar dónde nadie quisiera vivir, pero se puede visitar igual que se visita la ciudad de los muertos en El Cairo (sin querer comparar, claro).

Después de comer podemos optar por realizar un tour por la zona de Deusto (visitando la famosa universidad y los edificios de la zona) o podemos visitar las muchas iglesias de la capital vizcaína. Y al atardecer cogemos un metro y vamos hasta el Puente Colgante dónde podremos disfrutar de magnificas vistas.

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Dublín

Dublín es una ciudad bonita y agradable (al menos su centro histórico). Sus habitantes son muy abiertos, mucho más que en Londres incluso. Además el inglés que hablan allí se entiende (en Londres, Manchester y otros lugares dónde hablan algún dialecto del inglés o tienen un acento fuerte es a veces imposible entenderlos). Supongo que por todo eso, Dublín es la capital elegida por muchos estudiantes para estudiar inglés. Y como allí fiesta no falta…

Para llegar a Dublín lo mejor es ir en avión. Nosotros fuimos desde el aeropuerto de Charleroi (denominado Bruselas Sur) con Ryanair por 1 céntimo más tasas. Una recomendación: intentad no caer en ese aeropuerto. Es el peor que he visto nunca. Es un típico aeropuerto Ryanair (pequeño, alejado de la ciudad…), pero que tiene una particularidad: se retrasan y cancelan muchos vuelos. Sin indicar ningún motivo retrasaron nuestro vuelo más de 3 horas y un vuelo (también Ryanair) que había antes de que saliera el nuestro hacia Venecia fue cancelado. Pero no es todo, cuando regresamos de Dublín, el vuelo de Charleroi a Dublín también había sido cancelado. Evidentemente por el precio que pagamos no podemos quejarnos demasiado, pero ya lo digo, es recomendable no pasar por allí.

En cuanto a Dublín, os podéis imaginar la típica ciudad de fincas no demasiado altas, con muchos siglos de antigüedad y bien conservadas. Interesante para ver hay unas cuantas cosas. Nada más llegar en el autobús (en el de la ciudad que cuesta 1’70 €, no uséis el AirLink que no tiene nada de especial), una de las primeras cosas que veréis es un palo muy largo clavado en mitad de un cruce de calles: The Spire. Las dos calles que se cruzan son las principales calles de compras de la ciudad. Aparte de ese núcleo también hay otro concentrado en la zona del antiguo mercado, dónde también se encuentra la estatua a Molly Malone (que nosotros no vimos). Toda esa zona está bien para callejear saltando de tienda en tienda.

Río arriba, tenemos el barrio medieval cuyos principales atractivos son la Christ Church y la catedral de Sant Patrick. En ambos se paga y en ninguno entramos. En Sant Patrick estuvimos a punto de colarnos durante la misa del domingo cuando se supone que la gente que va a hacer un uso religioso del templo no paga. En esa zona también se puede visitar el castillo (gratis).

Más allá tenemos la zona de Temple Bar, dónde se encuentran los principales locales de Dublín. Hay poco que ver allí, algún pub histórico y poco más. Lo importante es disfrutar de su vida nocturna para quienes les guste ese tipo de diversión.

Y un poco más allá se encuentra, enmarcado en un gran parque, el zoo, el museo nacional (gratis), el museo de arte moderno (gratis) y sobretodo la cárcel de la película “El nombre del padre” y tantas otras: Kilmainham Gaol (unos 2 € con carnet de estudiante en una visita guiada de más de 1 hora). Es una visita obligada para todos los que visiten Dublín. La cárcel es un monumento contra la intolerancia, la represión y la tortura. También es un monumento de orgullo para los Irlandeses, puesto que allí fueron asesinados los principales impulsores de la independencia de Irlanda. Es un lugar dónde te enteras de la agitada historia de Irlanda en los últimos siglos. El guía es muy claro y explica con detalle la historia de la cárcel, como se “vivía” allí, los personajes ilustres que allí estuvieron… Vale la pena.

Un apunte acerca de la cárcel de Kilmainham. En uno de los paneles interactivos que había en la exposición de la entrada, había una encuesta acerca de la pena de muerte. Cual fue mi sorpresa cuando descubrí que los resultados hasta la fecha reflejaban una apabullante mayoría de votos a favor de la pena capital. ¿Cómo en un lugar como aquél la gente podía votar a favor de la pena de muerte? Me parece increíble, pero así era. Es como si en un campo de concentración nazi hubiera una encuesta acerca del genocidio y el resultado fuera que no existió.

Volviendo a la ciudad de Dublín, cuando nos hayamos recorrido todo el centro y queramos más, hay unas cuantas opciones. Hay dos castillos, uno al norte y otro al sur del mapa que pueden visitarse (pero coged un autobús, que sino os pasará como a nosotros y no llegaréis). También es bonito el jardín botánico. Y cuando ya lo hayáis visto todo todo, por unos 25 € podéis apuntaros a una excursión en bus por las montañas de Wicklow, dónde os llevaran a ver como es el territorio irlandés (dónde se rodó la película Bravehearth, por ejemplo). Es una excursión muy recomendable si vais a estar varios días en Dublín. Cualquier compañía está bien, todas realizan el mismo recorrido (digan lo que digan) y lo único que las distingue es el número de personas en el bus (cuantas menos mejor).

En cuanto al alojamiento, nosotros elegimos el albergue “Issac’s hostel”. Es un hostel con carácter. La mayoría de la gente que está allí está de paso por la ciudad, pero hay una inmensa minoría que se alojan en él mientras buscan casa (por estudios o por trabajo). Entre ellos, muchos son españoles. En breve presentaré un video informativo sobre el albergue, pero básicamente hay que decir que no destaca en nada ni por arriba ni por abajo, excepto en las zonas comunes que son impresionantes: varios televisores, un gran comedor, terraza, suficiente lugar para sentarse, billar, lavandería, sauna… Eso sí, no está en el mejor lugar de la ciudad.

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Bruselas

La primera vez que vine a Bruselas, la impresión que me llevé no fue buena. La Grand Place estaba llena de casetas de feria dónde vendían cerveza y caracoles de mar. Además el centro estaba plagado de gente y me pareció pequeño. Tampoco ayudaba el hecho de que Bruselas tiene un fuerte contraste entre sus edificios históricos y los nuevos edificios. En una misma calle te puedes encontrar con una casa del siglo XVI y con un moderno rascacielos acristalado. Supongo que no era el escenario que me imaginaba y por eso no me gustó.

Esta vez llegué con otra mentalidad, pues ya sabía dónde iba y además, tenía una razón muy concreta para ir: asistir a una boda. La verdad es que esta semana de vacaciones surgió por la necesidad de acudir a la boda, sino yo hubiera preferido reservar los días libres en el trabajo para el puente de diciembre.

A lo que íbamos… Bruselas. El centro histórico no va a sorprender a nadie. Es pequeño y predecible. Aparte del Manekepis, la Grand Place y una calle cubierta, no hay nada. Algunos dirán que está la tienda de Tintin, que algunos edificios son preciosos, que el chocolate es buenísimo… Pues sí, todo eso está allí, pero no tiene nada que envidiarle a otras ciudades. En cuanto a la parte moderna, tampoco es que haya mucho que ver: el Atomium, los grandes rascacielos de la zona de negocios y el parlamento europeo. ¿A alguien se le ocurre algo más?

En definitiva, que para una visita de un par de días la ciudad está bien, pero que nadie espere encontrar nada especial. En combinación con Brujas se puede disfrutar de un buen puente de 3 o 4 días en Bélgica.

Estuvimos alojados en el hostel “2GO4 Quality”, un albergue bastante apañadito que cumple sus funciones. Me gustó que fuera como los albergues ingleses: con cocina, muchas zonas comunes, etc. Increiblemente, a pesar de haber pocas duchas, nunca tuvimos que esperar para utilizarlas. Quizá algunas habitaciones tuvieran duchas “en suite” que aliviaban a las de los pasillos. Daban algo para desayunar, pero no lo utilizamos ninguno de los dos días que estuvimos aquí. En algún momento montaré el video y podréis verlo por dentro…

La comida en Bruselas cuesta como en España más o menos. Puedes encontrar de todo. No sabría decir dónde, encontramos un bar dónde por muy poco servían unos bocadillos impresionantes. Buscad, que seguro que encontraréis.

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Escapada a tres bandas

El pasado puente (o acueducto) pudimos realizar una serie encadenada de pequeñas escapadas a ciudades europeas. Volamos en primer lugar a Bruselas, donde teníamos que asistir a una boda; fuimos luego a Dublín, donde pasamos 5 días estupendos; y terminamos en Bilbao asistiendo a un congreso. El viaje en autobús de Bilbao por la noche se hizo realmente pesado, durmiendo muy poco y sabiendo además que teníamos que trabajar a las pocas horas de llegar.

En los próximos 3 posts contaré la experiencia de cada lugar. En principio muy positiva, ya que tanto Bruselas como Bilbao eran ciudades en las que ya habíamos estado y así y todo encontramos nuevos matices que las hicieron interesantes.

El transporte nos salió bastante económico a pesar de no haberlo planeado con mucho tiempo. El vuelo entre Bruselas y Dublín costó 1 céntimo con Ryanair, que al final con tasas fueron 32 euros para los dos. Tanto en Bruselas como en Dublín nos alojamos en albergues bastante buenos por menos de 20 euros la noche. En Bilbao nos decidimos por una pensión muy céntrica y no excesivamente cara (40 euros la noche en habitación doble con baño). Y a la hora de comer, excepto en Bilbao, dónde no nos hemos privado de nada, nos ha salido bastante bien de precio, ya que en Bruselas nos invitaron a comer los casamenteros y en Dublín solíamos ir al supermercado y cocinábamos en el albergue. En total han sido 11 días por algo menos de 1000 euros los dos, es decir, a 45 euros al día, contando vuelos, comida, alojamiento y “regalitos”. Y podría haber sido más barato recortando en las comidas de Bilbao y si hubiéramos planificado con más antelación el viaje.

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Tabarca

La isla de Tabarca se sitúa a 20 Km de Alicante y a 8 Km de Santa Pola. Es una de las típicas excursiones que suele realizar la gente que visita Alicante o Benidorm por unos días. Además es un buen punto para hacer submarinismo debido a que tiene un litoral protegido y está relativamente cerca de la costa Alicantina. La isla está habitada, de hecho es la única habitada en todo el País Valenciano.

El viernes pasado realizamos una excursión a la isla en la que además se incluía un paseo en kayak y un rato de submarinismo (sin bombonas). La excursión con todo esto, la comida y una copa antes de regresar costó aproximadamente 90 euros por persona (tranquilos, no me he vuelto loco, pagaba la empresa).

El billete de I/V desde Alicante cuesta 14 euros y lo normal es ir por la mañana y volver por la tarde (consultar horarios, el último suele ser a las 20:00 pero lo cambian si ven que hay poca gente). El barco se toma desde el puerto; caminando paralelo a la explanada pero al lado del puerto se encuentra la venta de tickets (la empresa se llama Kon Tiki). Por cierto, el día que fuimos nosotros el mar estaba un poco picado y fue realmente divertido, el barco se movía a un lado y a otro, parecía que iba a volcar.

Comer allí no es excesivamente caro, aunque hay pocas opciones. Se puede comer por 10 euros, aunque sin ningún tipo de lujos. El plato típico es el Caldero. Desconozco como son los pocos alojamientos que hay en la isla, pero supongo que deben tener un estándar alto de calidad. Hay bastantes tiendas de souvenirs en la zona.

En la isla hay poco que ver, tiene unas cuantas casas, algunas ruinas y unas cuantas playas. Teóricamente todas las playas son nudistas excepto la principal, pero en la práctica la cosa cambia. Lo “bueno” de las playas de Tabarca (aparte de que no están tan congestionadas como las de Alicante) es que siempre tienen al menos un lado en calma. Por otra parte, como ya se ha dicho, sus calas son buenas para practicar el buceo (incluso hay alguna que otra cueva submarina).

La opción más interesante para visitar la isla es alquilar un kayak en Santa Pola bien pronto por la mañana antes de que el sol sea muy fuerte y palear hasta la isla, disfrutar de sus playas, pasear por sus casas y regresar al atardecer. Desconozco cuanto puede costar, pero no debería pasar de los 40 euros. ¡No os olvidéis las gafas de buceo!

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Parques de atracciones

Hasta hace relativamente poco tiempo, desconocía la existencia de verdaderos grupos de fans de los parques de atracciones (Theme Park). Pensaba que era un bicho raro por tener casi 30 años y seguir divirtiendome en estos lugares. Y ahora resulta que no soy el único. Por ejemplo, en Internet se pueden encontrar recursos como una página con una base de datos histórica muy completa que contiene la mayoría de las montañas rusas (roaller coaster) que existen y han existido hasta la fecha. Los fans españoles suelen agruparse en Capte.

Alguna gente piensa que los parques temáticos son caros. No les falta razón. La mayoría de ellos (en España) cuestan sobre los 30 euros por una entrada. Además, entrar un día y pasarte todo el día en el parque haciendo cola no es el mejor plan para unas vacaciones. Lo mejor es ir en temporada baja y sólo por las tardes, cuando el sol ha caido y la gente está cansada y se va.

Si tienes la suerte de tener un parque cerca de casa, lo ideal es sacarte el pase de temporada. Por ejemplo, a mi que me pilla al lado de casa Terra Mítica, el pase para entrar cuando quiera me cuesta 50 euros y consigo además entrar grátis en otros parques de atracciones como la Warner de Madrid o Isla mágica en Sevilla.

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