Cómo elegir un buen saco de dormir para viajar

Viajar sin saco de dormir solo se puede justificar en casos en los que o bien estés 100% seguro de que vas a poder encontrar siempre un alojamiento “decente” (y estás dispuesto a pagar por él) y en los casos en los que lleves una micro-mochila de menos de 20 litros. En todos los demás casos, que es lo más habitual, hay que llevar un saco de dormir. ¡Si incluso un viajero como Jorge Sánchez que viaja con 3 kilos de mochila lo lleva!

¿Cuales son los elementos básicos de un saco de dormir? (para viajar o no)

Un saco de dormir es simplemente una funda con la que nos envolvemos para evitar que se escape el calor que nuestro cuerpo genera. El saco no genera calor adicional. La idea es que el saco nos aísle del exterior y eso se consigue con las “paredes” del mismo, a mayor grosor, más aislará (pero más ocupará y más pesará).

Por ello es muy importante que la forma del saco se ajuste a nuestro cuerpo lo máximo posible y no haya puntos de pérdida de calor (por el agujero de la cabeza o por las cremalleras). Debes buscar un saco que sea de tu tamaño y se ajuste lo mejor posible a tu cuerpo de manera que no queden mucho aire que calentar dentro del saco. La mayoría de sacos los hacen con unas medidas estándar pensando en un hombre corpulento de entre 1’70 y 1’85 metros. Si eres una chica delgada y mides 1’60m, llevar un saco así va a hacer que pases más frío (y encima cargues con más peso).

Hay muchos tamaños de sacos de dormir y es evidente que el viajero deberá tender a elegir los más pequeños. Foto cortesía de Outdoorline.
Hay muchos tamaños de sacos de dormir y es evidente que el viajero deberá tender a elegir los más pequeños. Foto cortesía de Outdoorline.

Además de esto, los sacos pueden tener una serie de características que son secundarias: si la cremallera llega hasta abajo o no, que si se puede unir a otro saco, que si el diseño de la capucha… pero son elementos que no nos deben importar demasiado a la hora de elegir un saco de dormir para viajar.

Los elementos importantes de todo saco, además del peso y el volumen en el caso de buscar un saco para viajar, es el rango de temperaturas. Todos los demás elementos son accesorios.

¿Qué es el rango de temperaturas de un saco de dormir?

La legislación europea marca que todo saco debe especificar 3 temperaturas:

  • La temperatura de confort: que es la temperatura a la que dormirás cómodamente con ese saco (dentro de unos patrones de normalidad).
  • La temperatura límite de confort: que es cuando empezarás a pasar frío.
  • La temperatura extrema: que es cuando corres peligro de hipotermia.

Ahora bien, los fabricantes suelen tener bastante inventiva. En cualquier caso, cada viajero va a utilizar el saco en diferentes condiciones. No es lo mismo alguien que lleva el saco solo para dormir en hoteles y hostels de mala muerte, que alguien que planea pasar varios días en la montaña. Tampoco es lo mismo viajar siempre en verano, que viajar en invierno. Por ello, debes pensar cual es la temperatura mínima a la que vas a dormir durante tu viaje y elegir en función de esa temperatura. Mi recomendación personal:

  1. Si vas a dormir siempre entre 4 paredes (albergues, hoteles, etc) , te sobra con un saco de temperatura de confort de 12ºC.
  2. Si planeas dormir en tienda de campaña pero nunca en invierno, temperatura de confort de 10ºC y vas listo.
  3. Si no le tienes miedo al invierno y vas con tu tienda, tendrás suficiente con 0ºC
  4. Ahora bien, si quieres dormir en Islandia en enero en vivac o subirte un 6 mil, cómprate el de menor temperatura que encuentres.

De todos modos, luego explicaré algunos trucos para aumentar la temperatura del saco.

Para disminuir la temperatura todos lo sabemos, ¿verdad? Se abre la cremallera y se pierde calor. Sencillo. Nunca pases demasiado calor en un saco, si empiezas a sudar mucho lo estropearás.

La opción extrema requiere un saco de alta protección si quieres vivir para contarlo. La gente normal necesitamos sacos más normales. Foto cortesía de Wikimedia.
La opción extrema requiere un saco de alta protección si quieres vivir para contarlo. La gente normal necesitamos sacos más normales. Foto cortesía de Wikimedia.

Elementos diferenciales de un saco de dormir para viajar

Ya he comentado antes que los elementos más importantes a la hora de elegir un saco de dormir para viajar son el peso y el volumen. Mucha gente suele olvidar el volumen y se compra un saco solo por su peso y luego le ocupa media mochila. Hay sacos muy ligeros que son muy poco comprimibles, aunque estos factores suelen estar relacionados.

Un buen saco de dormir para viajar, a mi entender, no debería pesar más de 600 gramos y no debería ocupar más de 4 litros en la mochila. Para que te hagas una idea, un saco de casi 4 litros es por ejemplo el S15 de Decathlon que plegado se convierte en un cilindro de 13 centímetros de diámetro por 29 de longitud. Ese es un saco que a mi no me gusta demasiado, pero que lo recomiendo a quien tenga un presupuesto reducido y solo vaya a dormir en lugares cerrados (viajeros del tipo 1 en la lista de arriba).

Luego está la eterna discusión entre los sacos de plumas o los sintéticos. Los sacos de plumas suelen tener mejores rangos de temperaturas, pero tienen ciertos problemas: son más caros, son muy sensibles a la humedad (pierden efectividad cuando se mojan e incluso pueden llegar a quedar inutilizados) y pueden perder plumas si se tratan un poco descuidadamente. Durante un viaje, vamos a sacar y guardar el saco muchas veces, lo vamos a llevar mucho tiempo dentro de la funda de compresión, lo vamos a arrastrar, ensuciar, mojar, golpear… Es por esto que, a no ser que necesitemos un saco para unas temperaturas muy extremas (que no suele ser el caso del viajero medio), es mejor un saco sintético a uno de plumas.

“Para viajar es mejor un saco sintético a uno de plumas”

Eso sí, si eres un viajero del tipo 4 (los de vivac en Islandia y subida al Everest), entonces ráscate el bolsillo y cómprate un saco de plumas, algo más voluminoso que uno sintético, pero mucho más cálido.

El saco de dormir no lo es todo en el viaje

A la hora de dormir un saco es muy importante, pero no lo es todo. En la comodidad de la experiencia hay otros factores que van a influir y que pueden ayudarte a reducir las exigencias que se le piden al saco (especialmente en cuanto a temperatura):

  • Funda de vivac: Aunque no vayas a hacer vivac, utilizar una funda aumentará varios grados la temperatura del saco y lo protegerá de agentes externos como la humedad. Hay fundas de este tipo que pesan menos de 300 gramos. Otro día hablaremos de ellas en profundidad.
  • Sábana de seda: Si la funda de vivac se pone en el exterior del saco, esta va al interior. Permite aumentar algún grado la temperatura, aunque eso no es lo importante. Lo fundamental es que mantendrá limpio el saco y evitará que tengas que lavarlo. Lava solo la funda de seda de vez en cuando, que por el material del que se trata, se seca rapidísimo y pesa menos de 100 gramos.
  • Esterillas: Igual que las fundas de vivac, todo un mundo (otro día escribo también un artículo sobre esterillas si os apetece). Aíslan el cuerpo del suelo de manera que el frío no te alcance y, además, aumentas la comodidad, especialmente en el caso de las esterillas hinchables. Tienes algunas auto-hinchables de 300 gramos y menos de 2 litros.
  • Dormir con ropa: Si la ropa está seca puedes dormir con ropa y aumentar algunos grados algún día que salga especialmente frío. Descansarás mejor si te cambias de ropa, pero por un par de días no pasa nada. Lo que siempre deberías llevar si puedes es un gorro y unos calcetines que te protejan mejor.
  • Otras cosas que influyen: El cuerpo es una máquina y si has comido y bebido bien y no estás muy cansado, funcionará mejor o, lo que es lo mismo, generará más calor que se quedará en tu saco. Tampoco descartes hacer unos pocos ejercicios antes de dormir (sin mover aire frío si estás en una tienda) o frotarte para que el cuerpo entre en calor antes de meterte en el saco. Todo ese calor que se despide irá a la bolsa de aire del saco para protegerte. Recuerda sacudir tu saco antes de dormir para que el interior se asiente.

Por cierto, hace un tiempo había cierta moda entre los viajeros y campistas más ultralight de llevar lo que se denomina “top bags” y que son unos sacos (normalmente de plumas) a los que se le elimina el relleno de la espalda con la teoría de que esas plumas van a aplastarse y por tanto no van a tener eficacia. Estos top bags en realidad reducen peso y dimensiones, pero hay que saber usarlos.

Cuando solo necesitas el saco de dormir para lugares cerrados, como un aeropuerto, con un saco normalito te sobra.
Cuando solo necesitas el saco de dormir para lugares cerrados, como un aeropuerto, con un saco normalito te sobra.

¿Qué saco me compro para viajar?

Llegados a este punto es cuando ya tienes toda la información, pero estás hecho un lío. A mi personalmente no me gusta recomendar un saco genérico porque cada persona es un mundo. Antes ya he recomendado uno para un tipo muy concreto de persona, pero quizás incluso para una pareja que viajen juntos ese saco podría ser bueno para uno y no para el otro. En ese caso en concreto, el S15 es un saco dónde cabe bien un chico grande de 1’85 metros. Si su pareja es una chica pequeñita que no llega al metro 60, se va a perder ahí dentro.

Por eso, prefiero apuntar un par de sacos que a mi me gustan o que veo interesantes y que cada uno busque lo que más le acople. Por cierto, hay que decir que en el mercado español hay muy pocos sacos de dormir ultra-ligeros que valgan la pena. Apunto por tanto un par de sacos de distinta categoría para empezar a buscar, pero repito, cómprate uno que se ajuste exactamente a lo que tú necesitas:

  • Rab neutrino: Es un saco de pluma (¿recuerdas los problemas que tiene y su única ventaja?). Yo no me lo compraría para viajar ya que yo no voy a necesitar nunca dormir en condiciones tan extremas.
  • Boomerang minilight: No hay enlace porque es un modelo descatalogado que solo podrás encontrar de segunda mano. Un saco de 7ºC sintético y con solo 500 gramos. Yo estoy enamorado de él.
  • Deuter Dreamlite 500: Es una versión algo mejor que el S15 de Decathlon, pero para un uso similar (yo extendería este saco para viajeros de tipo 1 y 2). Pesa poco y tiene un rango de temperaturas aceptable.
  • Cumulus X-lite 200: Cierro con este ejemplar de ultra-light extremo. Es un saco de plumas de tan solo 370 gramos, menos de 2 litros y temperatura de confort de 8ºC. Es un portento que consigue esas especificaciones prescindiendo de la cremallera, la capucha y otros elementos secundarios. Es un saco que solo recomendaría a entusiastas del minimalismo que fueran a visitar climas fríos (sin cremallera, regular la temperatura en lugares cálidos es muy complicado).

 

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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