Las 10+1 cosas que más odio de viajar

Viajar no es un camino de rosas, hay momentos y trámites odiosos. ¿Qué es lo que odias tu de viajar? Aquí tienes mi lista de las cosas que más odio de viajar.

pantalla-aeropuerto1. Los Aeropuertos

Odio los aeropuertos, lo confieso. Si pudiera viajaría siempre por tierra o mar. No, no me da miedo volar ni nada parecido, pero los aeropuertos me parecen fríos y sin alma, todos iguales. Además, volar es una forma de transportarse que me impide ver los lentos y progresivos cambios culturales que se experimentan por el camino.

2. La temporada alta

Tener que viajar en temporada alta implica aglomeraciones, precios más altos y mayores dificultades para llegar al alma de los lugares que visitas. Si pudiera, jamás viajaría en temporada alta.

img_5669d5b6095ff3. Los visados

En general la burocracia me sobrepasa, tanto en los viajes como fuera de ellos. Afortunadamente, en los viajes solo suele existir burocracia durante el proceso de cambio de país o cuando tienes que extender un visado. Jamás entenderé tantas trabas: ¡cóbrame lo que te dé la gana y déjame en paz!

4. La turistificación

O, lo que es lo mismo, la omnipresencia corrupta de la industria turística. Amo tanto los lugares sin turistificar como odio aquellos que han sido colonizados por el turismo. Entendedme, no es que desprecie a los turistas ni nada, es la industria turística lo que me jode tanto.

5. Los cansinos

Tengo una relación amor-odio con los cansinos. Una de las cosas que más odio de viajar es cuando viene un cansino cuando estoy descansando tranquilamente y no me apetece escuchar a nadie que me ofrezca un tour, una camiseta, un taxi… ¡nada! Otras veces les tolero mejor, incluso hemos perfeccionado una técnica para extraerles información útil.

En las largas esperas hasta que llega el tren, lo mejor es sentarte en el suelo y conocer gente.
En las largas espera, lo mejor es sentarte en el suelo y conocer gente.

6. Los retrasos

Me desesperan los retrasos. No hablo del vuelo que se retrasa un par de horas, eso son minucias, está descontado ya. Hablo, por ejemplo, de cuando nos quedamos varados 3 días en la playa de Bira. Si no tienes planes, puedes buscar alternativas, pero como tengas que esperar por huevos…

7. Los cambios de moneda

¿Por qué no inventarán una moneda universal? No, el bitcoin no me vale. En serio, eso de tener que cambiar de moneda me desespera. Al final, tendremos fácilmente unos cientos de euros en moneda sobrante.

8. Los viajeros irrespetuosos

Se hacen notar especialmente en los hostels, pero también en transportes públicos o en ciertos lugares de interés turístico. Son esos que se creen que el mundo es suyo, que lo han hecho para que ellos lo visiten y que las personas que habitan otros países son poco más que figurantes puestos ahí para ellos. Aunque hay de todas las nacionalidades, abundan los de un par de ellas.

9. La leche

Parecerá una tontería, pero igual que hay viajeros que sufren cuando no encuentran un café, yo sufro con la leche. Soy un leche adicto y muchos países, especialmente los asiáticos no suelen consumir leche y es, por tanto, un artículo de lujo o directamente imposible de encontrar.

10. El regreso

Todo viaje tiene un regreso, un odiado regreso. El regreso significa el final de viaje y el principio de la rutina. Odio la rutina. Odio los regresos.

10+1: La incomprensión

Sí, odio también la incomprensión de los no viajeros hacía los viajeros. Nos lo cuestionan todo, que si de dónde sacamos el dinero, que para qué ir tan lejos teniendo no se qué tan cerca, que si aquello está lleno de terroristas… ¿Pongo yo en cuestión todas esas cosas inútiles que te compras para impresionar a quién no le importas lo más mínimo con un dinero que no tienes? Pues entonces.

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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