El triángulo Cienfuegos – Santa Clara – Trinidad por libre

Cienfuegos, Santa Clara (o Villa Clara) y Trinidad son 3 polos turísticos muy cercanos que forman lo que yo llamaría el triángulo dorado de Cuba (si Islandia tiene su triángulo de oro, ¿por qué no lo va a tener Cuba?). Quizás Cienfuegos sea la hermana pequeña de las tres, pero desde luego, no desmerece una visita.

En cualquier ciudad de Cuba encontrarás joyas de 4 ruedas.
En cualquier ciudad de Cuba encontrarás joyas de 4 ruedas.

Día 11: Viajar entre Cienfuegos y Santa Clara por libre

Para acceder al triángulo de oro de Cuba, se puede hacer a través de cualquier de las ciudades y moverse entre las otras, pero no recomendaría para nada tratar de ir de Trinidad a Santa Clara o a la inversa. Mi recomendación personal sería viajar en el orden Santa Clara – Cienfuegos – Trinidad o Cienfuegos – Santa Clara – Cienfuegos – Trinidad o la inversa de uno de estos dos recorridos. Me explico: la ciudad de Santa Clara no aporta nada más allá del Mausoleo del Che y la visita a un par de parques como el del tren blindado, que tampoco es que sean puntos de excesivo interés. Por ello, ir a Villa Clara y quedarse a dormir allí es algo que desaconsejo. Por el contrario, tanto Cienfuegos como Trinidad merecen un par de noches en cada una de ellas al menos, por lo que lo ideal es o bien, visitar Santa Clara el primer día y marcharse a dormir a Cienfuegos o bien ir desde La Habana a Cienfuegos y hacer una excursión de un día a Santa Clara (ir y volver).

Al mausoleo del Che no se pueden entrar cámaras y se deben dejar las mochilas en consignas gratuitas. Todo el parque es gratuito.
Al mausoleo del Che no se pueden entrar cámaras y se deben dejar las mochilas en consignas gratuitas. Todo el parque es gratuito.

Esta última opción es la que elegimos nosotros por conveniencia a la hora de transportarnos. En cualquiera de los casos, las mochilas no son un problema, puesto que en el monumento del Che existen consignas gratuitas dónde dejar las mochilas.

Para ir de Cienfuegos a Santa Clara elegimos viajar en máquina, uno de esos vehículos antiguos que circulan por Cuba y hacen de taxi colectivo. Había también un camión, pero salía más tarde y al ser un trayecto corto la diferencia de precio no era excesivamente alarmante (50 CUP por persona, un par de euros).

Las calles de Santa Clara no son las más bonitas del mundo, pero hay pequeñas sorpresas.
Las calles de Santa Clara no son las más bonitas del mundo, pero hay pequeñas sorpresas.

Una vez en Santa Clara, visitamos el mausoleo del Che, comimos en la plaza Martí, en pleno centro, dónde hay varios restaurantes interesantes, y visitamos un par de parques. A los vagones del parque del tren blindado no entramos, lo vimos desde fuera (había que pagar 1 CUC por entrar dentro y ver una exposición fotográfica, pero no nos interesaba demasiado). Por la tarde, el cielo se encapotó y decidimos no esperar a que se pusiera a diluviar. Andamos hacía la terminal de autobuses con la esperanza de cazar algún camión o autobús, pero nos informaron de que por la tarde ya no salía ninguno y tuvimos que volver a Cienfuegos en otra máquina. El trayecto entero se lo pasó diluviando como habíamos previsto, pero paró justo cuando llegamos a Cienfuegos.

El parque del tren blindado recrea el acontecimiento histórico que ocurrió en Santa Clara durante la Revolución.
El parque del tren blindado recrea el acontecimiento histórico que ocurrió en Santa Clara durante la Revolución.

Cienfuegos: la ciudad tranquila

Una de las cosas que más me gustó de Cienfuegos fue el ambiente de tranquilidad y relax que se respira. Al ser una ciudad poco turística entre dos ciudades muy turísticas, tiene un ambiente ideal para descansar unos días.

Las calles de Cienfuegos son tranquilas y relajadas.
Las calles de Cienfuegos son tranquilas y relajadas.

Cuando regresamos de Villa Clara, tras la lluvia salimos a dar un largo paseo por las calles de la ciudad que olían a pasto húmedo mezclado con el característico olor a agua salada de todos los malecones de Cuba. Recorrer el Malecón de Cienfuegos una tarde cualquiera es un privilegio. Por supuesto, hicimos nuestra parada obligatoria en La Casa del Chocolate y volvimos a cenar al restaurante de la noche anterior (“Los Complacientes”, avenida 52, #3317).

Lo que se ve al frente es el malecón de Cienfuegos. En realidad Cienfuegos está en un lateral de una gran bahía.
Lo que se ve al frente es el malecón de Cienfuegos. En realidad Cienfuegos está en un lateral de una gran bahía.

Día 12: Ir a Trinidad por libre

El camión para Trinidad sale a las 11:30. Desayunamos, nos duchamos y empaquetamos las mochilas tranquilamente. Esperamos un buen rato en la terminal de ómnibus,pero no llega el camión, el camionero está enfermo.

Los atardeceres en Cuba son muy bonitos y tienen una luz especial para tomar fotos (cuando sabes, no como yo!)
Los atardeceres en Cuba son muy bonitos y tienen una luz especial para tomar fotos (cuando sabes, no como yo!)

Me gustaría poder decir que viajar de Cienfuegos a Trinidad es fácil y probablemente lo sea cuando el camión haga su ruta habitual, pero para nosotros fue una pequeña odisea. No fue complicado, pero fue muy costoso en tiempo y tuvimos que lidiar con informaciones contradictorias y paradas en medio de “la nada”. Todo ello porque el día anterior no habíamos preguntando a fondo y no nos habíamos enterado de que había un camión a las 8 que sí que pasó. Lección del día: hay que preguntar mucho.

Una característica de Cuba son los murales que adornan muchas paredes de las ciudades. Estos son contra las guerras.
Una característica de Cuba son los murales que adornan muchas paredes de las ciudades. Estos son contra las guerras.

Al final, el punto dónde convergieron las informaciones que teníamos fue que la única opción (económica) era ir al amarillo que está a medio camino, tomando el bus que va de Cienfuegos a La Sierra. Se trata de un autobús local que 2 CUP y que te deja a más de 20 kilómetros del centro. En el amarillo esperamos media hora charlando con la gente que esperaba y con un chico alemán que viaja por libre por toda Cuba. Finalmente nos recogió un Astro que nos dejó en la ciudad de Trinidad cerca de las 3 de la tarde, mucho más tarde de lo previsto, pero con un precio muy inferior al estimado (2+10 CUP).

Lo más característico de Trinidad son sus calles empedradas.
Lo más característico de Trinidad son sus calles empedradas.

En la parada del amarillo entablamos conversación con el chico alemán, con el que compartiríamos luego unos días ya que, curiosamente, iba también a la casa de la Red de Magnolia en Trinidad. Por ello, cuando llegamos, teníamos a un hombre esperándonos. Fue una historia un poco surrealista, porque primero tuvimos una agradable charla en la que nos explicó que el era entrenador olímpico y luego en un momento, por una confusión en la interpretación de nuestros gestos, terminó enfadándose y enviándonos a casa de la señora que era el contacto de Magnolia. La red de Magnolia funciona de tal manera que si la persona con la que ella mantiene el contacto tiene la casa llena, le pasa los huéspedes a otro casero de la máxima confianza, normalmente un familiar. Este sobrino se había encargado de alojarnos por estar llena la otra casa y resultó que él entendió que nosotros no nos fiábamos de él y que queríamos hablar con la persona contacto de Magnolia. Vamos, una tontería sin importancia que solucionó la mujer en una llamada de teléfono.

El punto de reunión de Trinidad, más ahora con el wifi, son los famosos escalones.
El punto de reunión de Trinidad, más ahora con el wifi, son los famosos escalones.

Entre unas cosas y otras, se hizo bastante tarde, pero salimos a comer unas pizzas con el chico alemán. Después tomamos un bus para ver Casilda, un pueblo de pescadores a 6 km sin ningún tipo de atractivo. El pueblo no tiene ningún interés, no hay playa, aunque nos bañamos en unos manglares donde se suelen bañar los niños del pueblo y que no recomiendo en absoluto. Fuimos a Casilda “por hacer algo” y porque la Lonely Planet hablaba de este pueblecito de una manera un tanto especial, pero no le encontramos la especialidad en ningún sitio. Ya de noche, regresamos en bus y buscamos algo para cenar. Trinidad es muy caro y hay pocas opciones en moneda nacional. La nuestra fue el restaurante Marino (calle Cienfuegos) que esa noche sí nos ofreció comer a precios razonables.

Los parques de Trinidad son otro atractivo de la ciudad.
Los parques de Trinidad son otro atractivo de la ciudad.

Día 13 y 14: La Playa Ancón

Probablemente a muchos viajeros, especialmente a los que les gusta ir más rápido y quemar etapas a mayor velocidad, no les parecerá razonable utilizar dos días en Trinidad solo para ir a una playa, pero a nosotros, tras un primer día muy agradable en Playa Ancón, nos pareció que lo mejor que podíamos hacer con nuestro tiempo el día siguiente era repetir en playa Ancón.

En Trinidad hay una curiosa discoteca dentro de una cueva. Todas las noches está abierta.
En Trinidad hay una curiosa discoteca dentro de una cueva. Todas las noches está abierta.

A playa Ancón fuimos como van los locales: en camión. Creo que hay un bus no demasiado caro que hace el recorrido desde el mismo centro de Trinidad, pero, la verdad, no nos costaba nada andar un par de calles más, apenas 600 o 700 metros y esperar al camión. Además así, el primer día tuvimos el acierto de quedarnos en una zona que nos recomendaron unos cubanos que venían a veranear a esa playa desde hace años. Es una zona que está justo antes de la zona de hoteles, no conozco el nombre, pero es la primera parada que hay en playa Ancón. Esa zona no tiene lugares dónde vendan comida a precios económicos, solo un par de chiringuitos a precios exorbitados. Eso sí, pocos turistas, ni locales ni extranjeros, playa de arena fina, limpia y aguas cristalinas. Hay coral, pero está lejos y profundo, aunque no tanto como en la playa del Rancho Luna.

En Playa Ancon estuvimos muy, muy a gusto.
En Playa Ancon estuvimos muy, muy a gusto.

Algún día contaré lo que nos pasó para terminar caminando descalzos sobre el asfalto caliente… y a pesar de eso regresamos al día siguiente, el 14 de agosto. Fue un día de calma, de descanso. Nos levantamos tarde y nos fuimos a la playa, pero probamos esta vez con la parte de la playa dónde va más gente. Las diferencias entre las 2 playas son más que evidentes. En la del día anterior, todo estaba más limpio, había posibilidad de ver corales, había menos gente.. Lo bueno de esta parte de la playa es que hay comida barata, por eso está lleno de turismo local.

Las máquinas son la forma más rápida de desplazarse en el triángulo de oro de Cuba.
Las máquinas son la forma más rápida de desplazarse en el triángulo de oro de Cuba.

Volvimos cuando presentimos que iba a caer una buena lluvia. Y así fue, nada más llegar se puso a diluviar. Nos quedamos en la casa charlando con Luis, un chico mexicano, pero en cuanto amainó salimos los 3 a ver el pueblo de Trinidad, que tras dos noches allí no habíamos visto todavía. Subimos al cerro de la vigía y luego callejeamos.

En Cuba cuando llueve, llueve de verdad.
En Cuba cuando llueve, llueve de verdad.

Cuando quisimos ir a cenar al Marino, como las dos noches anteriores, tuvimos una desagradable sorpresa: había otro turno y nos sacaron una carta de precios para “turistas”, con el mismo menú, pero manuscrito y con otro precio: 180 pesos por lo mismo que nos costó 28 la noche anterior. Les montamos una buena bronca, con el apoyo, por cierto, de los clientes que nos daban la razón, pero no conseguimos que volvieran a sus trece y nos dieran la misma comida al mismo precio que al resto de la gente.

Toda la zona entre Trinidad, Santa Clara y Cienfuegos goza de espectaculares zonas montañosas. Uno de sus exponentes es el valle de los ingenios.
Toda la zona entre Trinidad, Santa Clara y Cienfuegos goza de espectaculares zonas montañosas. Algunos de sus exponentes son el valle de los ingenios, el nicho o el salto del Caburní.

Tuvimos que irnos a buscar otro lugar, pero en Trinidad no hay restaurantes económicos y a esas horas las ventanas estaban cerradas. Terminamos en un sitio al que llaman La Pizzeria y dónde también nos sacaron la carta para extranjeros. En este caso, tras dialogar con la chica que atendía, conseguimos que nos sacara la carta normal y pudimos pedir unos espaguetis a precio normal. Luego helado y a dormir que había que madrugar.

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

7 comentarios sobre “El triángulo Cienfuegos – Santa Clara – Trinidad por libre”

  1. Hi what an informative write!
    We are a couple also wanna go to the golden triangle that you explained. what i wondered is how, where can we find a cab that you took?

    1. Hi Park,
      You don’t have to take a cab, you have to take a “maquina”, one of these old cars that now are working as a “shared taxi”, this is, when it’s full of people it starts the ride, but not before. You have to ask in your accomodation where to take it, and they will give the correct directions.
      Cheers

    1. Simplemente pídela. Cuando llegues a un restaurante pide la carta y si ves que los precios están en CUC o que son desmesurados, pide la carta para cubanos. A veces funciona y otras no. Normalmente, en los restaurantes del estado te mostrarán directamente la carta normal ya que no hay otra (la única vez que nos pasó que nos mostraran otra, estaba escrita a mano, una burda falsificación). Por otra parte, hay muchos restaurantes privados dónde solo tienen una carta: la destinada a los turistas con dinero.

      1. Ivan, con respeto te hago esta pregunta: ¿por qué sugieres e instas a pedir la carta en moneda nacional? Si bien dices, “turistas con dinero”, ¿por qué vas a Cuba y quieres pagar lo mismo que ellos, si probablemente tu vives otra realidad?
        No comparto para nada que turistas (con o sin dinero) lleguen a Cuba y pretendan pagar TODO en pesos cubanos.

        1. Evidentemente Diego, no vivo la misma realidad a diario y por eso, para entenderla y comprenderla necesito en mis viajes mezclarme con la realidad que visito. Si me alojo en hoteles, viajo en Viazul y como en paladares en CUC no vivo ninguna realidad. Cuando estoy en Cuba, igual que cuando estoy en Tailandia, Indonesia, Alemania o Egipto, quiero ser uno más, algo imposible, lo se, pero estar lo más cercano al pueblo que sea posible. Lo demás, simplemente es una idealización que te impide ver y comprender cómo es la realidad diaria de una sociedad.

          Pero ahondando en el caso concreto de los restaurantes estatales, estos tienen absolutamente prohibido cobrar en CUC o cobrar otros precios que no sean los marcados en la carta oficial. Entonces, si está prohibido, ¿dónde va ese dinero? Pues eso, no pienso contribuir a que los más pícaros engorden sus bolsillos creando un pésimo ejemplo frente a los más honrados. Precisamente la industria turística es destructora (en cuanto industria, no por turística) de las sociedades en las que se instala y Cuba no es la excepción. No he visto industria más corruptora que esta.

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