Mamallapuram y otros alrededores de Chennai

Lo mejor que se puede hacer en Chennai es salir de la ciudad.
Lo mejor que se puede hacer en Chennai es salir de la ciudad.

El segundo día en Chennai lo dedicamos a hacer una excursión por los alrededores, viendo algo de las afueras de la ciudad y algunas poblaciones cercanas. Podríamos haberlo hecho de varias maneras, pero la menos mala que encontramos fue hacerlo con una agencia local india junto a un grupo de indios. Digo que es la menos mala y no la mejor, porque no hay ninguna manera “mejor” que no suponga algún problema. Alquilar un coche o moto aquí es una locura, no tanto por el tráfico (que también), sino por las indicaciones de las carreteras y el calor; optar por el transporte público es una opción muy lenta y pesada; alquilar un taxi privado es la mejor opción pero resultaría muy cara; así que no quedaba otra: nos montamos en un minibus con otros 18 indios de vacaciones, un guía y un conductor.

Nuria se lo pasó en grande y se refrescó un poco.
Nuria se lo pasó en grande y se refrescó un poco.

Al principio de la excursión todo fue relativamente bien a pesar de que yo me puse bastante peor del resfriado que llevaba arrastrando. El guía nos hizo sentarnos en su lugar en el bus, junto al conductor, directamente sobre una especie de arcón, dónde había puesto un cojín y no dónde no había ni rastro de un asiento ni, por supuesto, de un cinturón de seguridad. Afortunadamente, los autobuses estos de más de 50 años van muy lentos en la India.

Sin lugar a dudas, la explanada del recinto del templo de Mamallapuram es un lugar ideal para hacer un picnic y conocer gente.
Sin lugar a dudas, la explanada del recinto del templo de Mamallapuram es un lugar ideal para hacer un picnic y conocer gente.

La primera parada fue en el “Port Aventura” de Chennai, el Golden Beach. Se trata del único parque temático de Chennai con acceso directo a la playa. A la hora a la que llegamos apenas había nadie y todas las atracciones estaban paradas, por lo que fuimos a tomar algo a la playa (básicamente a hidratarnos para combatir el horroroso calor que hacía ya a las 9 de la mañana). Al cabo de un rato abrieron algunas atracciones y Nuria pudo disfrutar de los chirridos de los oxidados vagones de la noria, el “canguro” y alguna que otra atracción que nunca antes habíamos visto (y eso que somos bastante fans de los parques temáticos). Yo por mi parte, estaba esperando que el ibuprofeno se repartiera por mi cuerpo y me bajara el dolor muscular que sentía.

Estos son algunos de los famosos grabados de Mamallapuram.
Estos son algunos de los famosos grabados de Mamallapuram.

La siguiente parada fue en una “granja de cocodrilos”. Una especie de zoológicosuperpoblado con diversas especies de cocodrilos y otros reptiles (tortugas, serpientes..). Una visita curiosa, pero prescindible totalmente. No recuerdo si paramos en algún otro sitio, así en plan “5 minutos”, pero después sí sé que nos llevaron a comer a un restaurante de carretera y tomamos uno de los mejores thali (¿se escribe así el plato ese que son muchas salsas rodeando un pan Naan y arroz?) que habíamos tomado hasta ese día. Supongo que a los turistas indios les podrán engañar en muchas cosas, pero en la comida ni de coña.

Aunque sea un poco artificial, lo único de algo de interés de una tienda de saris es ver cómo los fabrican.
Aunque sea un poco artificial, lo único de algo de interés de una tienda de saris es ver cómo los fabrican.

Después de la comida visitamos el complejo de Mamallapuram. A pesar de que nos hubiera gustado tener más tiempo para disfrutar aquella grandiosa obra, tampoco nos quejamos, tuvimos una agradable visita a pesar de la hora (calor, mucho calor). Sin duda Mamallapuram es una visita obligatoria si vas a esta zona de la India. Hay gente que hace la visita a la ciudad por su cuenta, pillando un bus desde Chennai y alojándose una noche aquí. No es mala opción, puesto que la ciudad de Mamallapuram ofrece también algunos templos que visitar y el siguiente punto de la lista Kanchipuram no nos gustó nada.

Kanchipuram fue una decepción total, esperábamos algo más espectacular. Es un templo grande, pero uno más de tantos.
Kanchipuram fue una decepción total, esperábamos algo más espectacular. Es un templo grande, pero uno más de tantos.

En Kanchipuram además, las cosas empezaron a torcerse con el guía. Primero porque nos llevó a una tienda de saris. Bueno eso pase, pero lo que no es admisible es que nos regañe por no comprar nada (¿saris a 1400 rupias? Si tenemos algunos del mercadillo a 100!!). Luego empezó a pedirnos 200 rupias a cada uno alegando el sobre coste de las entradas por ser extranjeros, cuando, en realidad solo habíamos pagado entrada en el parque de atracciones y teníamos la misma que todo el minibús. Las 200 rupias por cabeza fueron bajando hasta llegar a 150 los dos cuando visitamos el también prescindible monumento al nieto de Mahatma Ghandi. Tal fue su insistencia que tuvimos que explicarle levantando un poco el tono que las propinas son voluntarias, que las decide el cliente en función del servicio y que se dan al terminar el mismo.

Y a pesar de que nos dejó más de una hora y media tarde en nuestro hotel le dimos 100 rupias de propina que era mucho más de lo que se merecía. Este tipo de cosas son las que provocan que sea muy molesto realizar excursiones de este tipo que, por otra parte, son una gran oportunidad para conocer a gente del país en sus vacaciones (están más abiertos a conversar, pasan muchas horas contigo, hay una curiosidad mutua…). En definitiva no estuvo nada mal el día, pero sin guía hubiera estado mucho mejor.

Gastos:

Botella de agua 2×10
Minute Maid 2×30
Comida 300
Coke 2×10
Propina 100
Cena Subway 230

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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