Chennai

La playa de Chennai es tan grande que algunos jinetes te ofrecen llevarte hasta la orilla a caballo.
La playa de Chennai es tan grande que algunos jinetes te ofrecen llevarte hasta la orilla a caballo.

Chennai es una ciudad con poca trascendencia. Estuvimos dos días aquí, el primero lo dedicamos a visitar la ciudad en sí misma y el segundo día lo empleamos con los alrededores que creo que es lo más interesante que se puede hacer aquí. De la ciudad de Chennai lo único que destacaría sería su “Marina Beach”, una playa urbana (dicen que la mayor del mundo, aunque hay bastante controversia, precisamente compitiendo con las playas de Brasil) que se llena de gente todos los días por la tarde, pero especialmente (y en eso fuimos afortunados), las tardes de sábado.

Las mujeres se bañan con su sari puesto. Algunos hombres también se bañan con la misma ropa con la que van por la calle. Los niños son los únicos que se ponen de manera generalizada un bañador.
Las mujeres se bañan con su sari puesto. Algunos hombres también se bañan con la misma ropa con la que van por la calle. Los niños son los únicos que se ponen de manera generalizada un bañador.

La Marina es la playa más ancha que he visto jamás. Hay 500 metros desde dónde empieza la playa hasta el agua y para aprovecharlo, los indios montan una especie de pasillo por dónde andas rodeado de casetas de feria (o tiendas, según lo veas). En la playa puedes hacer de todo: desde beberte una coca-cola semi-fría hasta hacerte una foto con un mono. También hay gente que te lee el futuro, vendedores de pescado asado o unos chicos que ofrecen paseos a caballo por la playa. Por supuesto, lo mejor es cuando cae la noche y deja de hacer calor. Entonces la gente de la ciudad viene en masa y los puestecitos de la playa se iluminan como si fuera una feria ambulante (sí, también hay atracciones de feria como “los caballitos”, pero ninguna usa energía eléctrica, todas funcionan por tracción humana).

Por supuesto, igual que en otros lugares de la India, la gente te pedirá que les hagas fotos y que te hagas fotos con ellos.
Por supuesto, igual que en otros lugares de la India, la gente te pedirá que les hagas fotos y que te hagas fotos con ellos.

Quitando el remanso de paz que es la Marina, Chennai tiene poco, muy poco que ofrecer. El fuerte es intrascendente, los templos poco espectaculares y el resto de atractivos están lejos. Todo eso sumado a que es una ciudad tórrida (como advertía la Lonely) hace que en tu estancia aquí estés más tiempo pensando en cuando te irás al siguiente sitio que en disfrutar la propia ciudad. Por otra parte, los precios de los tuk-tuks tampoco ayudan en nada, ya que por cualquier carrera, incluso por 5 minutos, te piden 100 rupias y se quedan tan anchos. Para transportarnos elegimos el autobús, que es mucho más barato, y muyconveniente para desplazamientos cortos. Simplemente pregunta en las paradas qué número has de tomar para ir a tu destino y alguien te lo indicará (incluso en las paradas más importantes hay una persona que trabaja de eso: de indicarte qué bus has de tomar).

Gastos:

Noche de hotel: 2×490 R$
Agua (litro): 2×10 R$
Comida: 320 R$
Cyber (1h): 30 R$
Bus a la Marina: 2×11 R$
Helados: 10+10+25+35 R$
Palomitas: 10 R$
Bus de regreso: 2×7 + 2×5 R$ (tuvimos que combinar dos)
Excursión del día siguiente: 2×450 R$
Cena: 250 R$
Pan de molde: 12 R$

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

3 comentarios sobre “Chennai”

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