El trabant es el coche típico de los paises del este

Deambulando por Cracovia

El trabant es el coche típico de los paises del estePor hacer algo, decidimos dedicar la mañana a visitar Nowa Huta que es la parte de la ciudad que levantó el gobierno polaco durante su periodo socialista para atraer obreros a la ciudad ya que Cracovia siempre ha sido una ciudad eminentemente burguesa. En la oficina de turismo nos habían dado indicaciones de como llegar (tranvía número 4) y un mapa de la zona que contenía un recorrido turístico.

Empezamos a recorrer las calles y observamos que la arquitectura era muy similar a la que ya habíamos visto antes en Berlín del este, que a su vez se asemeja mucho a nuestras ciudades actuales, por lo cual no nos pareció demasiado espectacular ni interesante. Lo que buscábamos en el recorrido era ver algunas de las cosas que se nombran en el recorrido de pago que se realiza de la zona: un tanque soviético, un bar y una vivienda con ambiente de la antigua URSS o incluso nos hubiéramos conformado con un par de estatuas o la visita a alguno de los edificios más emblemáticos, pero lo han cambiado todo: las estatuas las han quitado, los edificios (cines, bibliotecas, etc) son hoy supermercados y la vivienda esa que se anunciaba es un “museo” exclusivo propiedad de la empresa que explota las rutas turísticas. Además, los edificios están en bastante mal estado de conservación, se nota que hasta aquí no ha llegado el dinero de la Unión Europea para su rehabilitación. Así que ni siquiera nos acercamos para ver la fachada de entrada de la factoría que da nombre la barrio. Tomamos otro tranvía y regresamos al “centro” (2’80 PLN por trayecto y persona).

Comimos en el mejor de los restaurantes baratos que encontramos en toda la zona turística de Cracovia (35 PLN). Con la tripa llena, volvimos a recorrer por última vez las preciosas calles del casco antiguo de la ciudad hasta que se puso a llover (así, de pronto, de un día de calor, de ir en manga corta a ponerse a llover bastante fuerte). Nos refugiamos en un McDonnals (batido 4’80 PLN) y cuando amainó regresamos al hostel para recoger nuestras cosas y nos marchamos a la estación.

Desde Cracovia a cualquier parteEsperábamos un viaje tranquilo, pero no fue así, vamos, al menos en su inicio, ya que quién nos vendió los billetes el día anterior se equivocó de horario y el tren para el que teníamos billetes no salía ese día. Pánico. Nos decían que teníamos que coger otro tren que salía una hora más tarde y que, además, teníamos que pagar 50 PLN más. Nos tiramos más de 30 minutos protestando, con llamada telefónica al empleado que nos vendió los billetes incluida para al final conseguir viajar al menos por el precio pactado.

En el tren tomamos unos bocadillos y unas bebidas que habíamos comprado en la misma estación (15 PLN). Llegamos a Varsovia pasadas las 11 de la noche. Fuimos hasta el hotel Marriot desde donde tomamos un bus 175 (2×2’80 PLN) que nos llevó hasta la calle frente al Hostel Helvetia cerca de la medianoche y dimos por finalizado el día.

Gastos

Comida → 35 PLN
Tranvía → 2x2x2’80 PLN
Batido → 4’80 PLN
Bus al hostel → 2×2’80 PLN
Bocadillos cena → 15 PLN
Colgante → 1 PLN

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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