Hoteleros: miedo a la libertad de expresión

Hasta ahora, los hoteles tenían un mecanismo único y ajeno a la ciudadanía para valorar su calidad: las estrellas. No era extraño encontrar un hotel con una determinada categoría que no se ajustaba a esa valoración inicial. En esos casos, el cliente no tenía ninguna forma de protestar o advertir de que dicho hotel no se ajustaba a la calidad esperada.

Ahora, con la popularización de Internet como instrumento social y de participación ciudadana, por fin todos tenemos la posibilidad de juzgar, criticar, alavar o simplemente describir, qué nos ha gustado y qué no. Aunque es todavía escaso el porcentaje de la población que recurre a este medio para comprar o informarse acerca de hoteles, viajes o vuelos, es una parte del mercado que cada vez está adquiriendo mayor importancia. De eso son muy conscientes todos los que ganan dinero con el sector turistico (compañias aereas, hoteleros, etc).

La última reacción del sector se ha producido en Fitur (leido en Barrapunto). Parece ser que a la gente que tiene establecimientos no le gusta que opinen de ello sus usuarios y prefiere que sigan siendo “profesionales” los que les juzguen. Pues lo sentimos mucho, pero el imperio de la ley del silencio se ha terminado y de ahora mismo sus establecimientos, igual que las compañias aereas, los restaurantes, los atractivos turisticos, las ciudades, y tantos otros elementos ajenos al sector turistico, los vamos a juzgar sus usuarios, así les pese a algunos.
 

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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