Cronica: Sur de Alemania (III)

4/12 – Ruta por la Selva Negra

Nos levantamos muy pronto (7:20). Desayunamos en el hostal, devolvemos las llaves y salimos rápidamente. Salimos fácilmente de Baden-Baden y encontramos la carretera a la primera. El problema es que se bifurca en 2 y nuestro mapa de carreteras no tiene suficiente resolución y no muestra esa bifurcación (el típico mapa desplegable 1:10000 que cuesta 6€ en el Carrefour). Tenemos que dar la vuelta y paramos en la salida de un pueblecito, dónde unas mujeres que regentan un negocio de alquiler de coches me dejan ver un mapa más detallado. Por cierto, fue curioso comprobar que ellas sólo hablaban alemán y un poco de francés. Ya que estábamos, llenamos el deposito de combustible (25€).

La ruta discurre por una carretera de montaña. Muchas curvas, paisajes fantásticos, pueblecitos encantadores, pequeños lagos… Seguíamos las recomendaciones de la “Guía Viva Alemania”, pero tuvimos que buscar rutas alternativas en un par de ocasiones debido a las obras en la carretera. Durante el transcurso de la ruta empezó a llover y eso deslució bastante la mañana. Nuria se durmió en el coche varias veces. También tuvimos mala suerte porque estaba cerrado el museo al aire libre en el que se reproduce la forma de vida tradicional de esa zona (casas antiguas, establos, etc) que está instalado en un pequeño pueblo de la ruta (de cuyo nombre no me acuerdo). Para compensar, paramos en un Lidl y cargamos provisiones (5€).

Llegamos a Triberg. Visitamos una tienda tima-turistas donde venden relojes de cuco “made in Taiwan” de donde un dependiente con bigote nos espantó rápidamente. Luego visitamos la famosa cascada de Triberg bajo una suave lluvia y cuando nos cansamos de buscar un buen lugar para comer bajo la lluvia, decidimos comprar un par de Kebaps y comérnoslos en el coche (6€).

En el último momento decidimos ir directamente a Villingen a dormir (la idea inicial era pasar antes por Friburgo). Hubo un momento en el que la visibilidad en la carretera era muy baja. Luego se despejó y paró de llover. Encontrar el camino fue fácil, pero luego la ciudad es un caos. El problema es que unieron dos ciudades y como hay un montón de autovias alrededor y entre las dos ciudades, es bastante complicado encontrar el centro. Además el albergue estaba en las afueras, escondido en un lugar realmente complicado de encontrar. Cuando llegamos, en el albergue sólo encontramos a 3 personas, todos trabajadores del lugar. Reservamos una habitación (48€) después de esperar un buen rato. El hostel es grande y está vacío. Nos dan una habitación de 4 para nosotros solos. La habitación tiene un lavabo, un par de literas y un escritorio.

Visitamos el centro de villingen. Nos cuesta muchísimo llegar hasta allí con el coche. No podemos visitar el famoso mercado de la navidad de Villingen, porque este año lo montan en el otro pueblo y no nos vemos con fuerzas de encontrarlo. Cuando nos cansamos (empezaba a lloviznar), como no tenemos mucha hambre, compramos una pizza para llevar (3€) y nos la llevamos al albergue. Cenamos en la habitación (había alguien en la sala de juegos y no queremos que nos digan nada). Montamos un cama doble con un par de colchones y nos acostamos.

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

Un comentario sobre “Cronica: Sur de Alemania (III)”

  1. Hola chicos, me encuentro en karlsruhe por estudios, y me gustaria conocer la selva negra, pero lo que quiero es hacerme rutas de senderismo que pasen por pueblos y conocerlos, pero levantarme tempranito y hacerme unos 20 kilometros al dia, esa es mi idea, voy sin coche, tengo pensado coger un bus desde Karlsruhe hasta el pueblo en el q inicie y volverme en otro bus desde el pueblo que termine, me gusatria unos 4 dias o asi! como lo veis? me podeis ayudar???
    Muchas gracias

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