Los niños de Huang Shi

Los niños de Huang ShiAyer fuimos al preestreno de una de las películas con mejor fotografía que he visto en los últimos tiempos. Se trata de Los niños de Huang Shi, un drama histórico ambientado en los años 30 que narra la historia de un periodista británico que se ve envuelto en la invasión Japonesa de China.

Como la crítica cinematográfica ya le he hecho en el post Los niños de Huang Shi en Criticando Cine, me centraré en la parte que tiene que ver con los viajes.

Nosotros no hemos estado en China, de hecho lo único que hemos tocado del continente asiático ha sido una fugaz visita a Turquía y eso no es el Asia real. Sin embargo, no se porque, la fuerza de las imágenes que presentaba el director, los grandes paisajes, las montañas de formas casi imposibles, los lagos, el desierto, todo eso me trasladaba a China como si ya hubiera estado antes. Supongo que la idea colectiva que nos han forjado tantas películas y documentales acerca de China es el culpable de todo esto.

Tanto si habéis estado allí como si no, creo que es interesante que disfrutéis de esta película, que tiene mucho que ofrecer, aunque sólo te interesen los paisajes.

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Cronica: Sur de Alemania (III)

4/12 – Ruta por la Selva Negra

Nos levantamos muy pronto (7:20). Desayunamos en el hostal, devolvemos las llaves y salimos rápidamente. Salimos fácilmente de Baden-Baden y encontramos la carretera a la primera. El problema es que se bifurca en 2 y nuestro mapa de carreteras no tiene suficiente resolución y no muestra esa bifurcación (el típico mapa desplegable 1:10000 que cuesta 6€ en el Carrefour). Tenemos que dar la vuelta y paramos en la salida de un pueblecito, dónde unas mujeres que regentan un negocio de alquiler de coches me dejan ver un mapa más detallado. Por cierto, fue curioso comprobar que ellas sólo hablaban alemán y un poco de francés. Ya que estábamos, llenamos el deposito de combustible (25€).

La ruta discurre por una carretera de montaña. Muchas curvas, paisajes fantásticos, pueblecitos encantadores, pequeños lagos… Seguíamos las recomendaciones de la “Guía Viva Alemania”, pero tuvimos que buscar rutas alternativas en un par de ocasiones debido a las obras en la carretera. Durante el transcurso de la ruta empezó a llover y eso deslució bastante la mañana. Nuria se durmió en el coche varias veces. También tuvimos mala suerte porque estaba cerrado el museo al aire libre en el que se reproduce la forma de vida tradicional de esa zona (casas antiguas, establos, etc) que está instalado en un pequeño pueblo de la ruta (de cuyo nombre no me acuerdo). Para compensar, paramos en un Lidl y cargamos provisiones (5€).

Llegamos a Triberg. Visitamos una tienda tima-turistas donde venden relojes de cuco “made in Taiwan” de donde un dependiente con bigote nos espantó rápidamente. Luego visitamos la famosa cascada de Triberg bajo una suave lluvia y cuando nos cansamos de buscar un buen lugar para comer bajo la lluvia, decidimos comprar un par de Kebaps y comérnoslos en el coche (6€).

En el último momento decidimos ir directamente a Villingen a dormir (la idea inicial era pasar antes por Friburgo). Hubo un momento en el que la visibilidad en la carretera era muy baja. Luego se despejó y paró de llover. Encontrar el camino fue fácil, pero luego la ciudad es un caos. El problema es que unieron dos ciudades y como hay un montón de autovias alrededor y entre las dos ciudades, es bastante complicado encontrar el centro. Además el albergue estaba en las afueras, escondido en un lugar realmente complicado de encontrar. Cuando llegamos, en el albergue sólo encontramos a 3 personas, todos trabajadores del lugar. Reservamos una habitación (48€) después de esperar un buen rato. El hostel es grande y está vacío. Nos dan una habitación de 4 para nosotros solos. La habitación tiene un lavabo, un par de literas y un escritorio.

Visitamos el centro de villingen. Nos cuesta muchísimo llegar hasta allí con el coche. No podemos visitar el famoso mercado de la navidad de Villingen, porque este año lo montan en el otro pueblo y no nos vemos con fuerzas de encontrarlo. Cuando nos cansamos (empezaba a lloviznar), como no tenemos mucha hambre, compramos una pizza para llevar (3€) y nos la llevamos al albergue. Cenamos en la habitación (había alguien en la sala de juegos y no queremos que nos digan nada). Montamos un cama doble con un par de colchones y nos acostamos.

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