Planificación del viaje a Tailandia-Laos-Camboya

Aunque el título diga que esta es la planificación del viaje a Tailandia-Laos-Camboya, el viaje en realidad no es solo Tailandia, Laos y Camboya, sino que dado que nos viene de paso, estaremos también unos días en Roma y Palma de Mallorca y un día en Frankfurt y Abu Dhabi. Esta medio planificado, aunque, la verdad, es solo una guía de lo que se puede hacer, ya que esta vez vamos a viajar sin un simple guía Lonely Planet, a la aventura total, dejándonos llevar y por eso necesitamos una guía mínima para no terminar perdidos en un pueblo dónde solo haya un autobus a la semana 🙂 En cualquier caso, el itinerario está sujeto a cambios, por supuesto, por lo que no sería incluso raro que incluso no hicieramos nada de lo planificado.. Ya se verá sobre la marcha. Lo que sí haremos, como siempre, es contar por dónde andamos en la página en Facebook de Apeadero.

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Empezando el regreso

El parque que rodea a la catedral de Oliwa es muy bonito, pero no tuvimos mucho tiempo de disfrutarlo.El camino de regreso tenía fecha y hora: hoy a las 14:34. Habíamos empezado en Wroclaw y habíamos estado recorriendo Polonia de forma circular hasta llegar al punto más al norte al que íbamos a estar en este país: Sopot. Ahora tocaba empezar a volver sobre nuestros pasos. Pero antes nos quedaban un par de visitas obligadas en Gdansk. Una de ellas era la catedral de Oliwa dónde cada día a las 11 y las 12 se hace sonar el órgano para los visitantes con una sorpresa muy especial: las figuras animadas, cual carrillón medieval, que se concentran alrededor de los potentes tubos de la catedral. La otra visita era al interior de la iglesia de Santa Maria que es la iglesia de ladrillo más grande del mundo y tiene un impresionante reloj zodiacal en su interior.

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Preguntas acerca de Perú

Mujeres con el traje tradicional peruano
Mujeres con el traje tradicional peruano

Recientemente una amiga nos preguntó acerca de un próximo viaje que hará a Perú y he pensado que la respuesta es útil para más gente. Aquí va:

A ver Ivan una cuantas preguntas sobre Perú, me voy a finales d marzo con una amiga, lo primero, solo estaremos allí 2 semanas, con lo cual no tenemos mucho tiempo para la visita, por lo que probablemente nos limitemos a una zona, tu que me recomiendas? que sitios os molaron mas.
Llegamos a Lima, obviamente queremos visitar cuzco y machupichu, y si podemos hacer el camino del inca, vosotros lo hicisteis?o fuisteis en tren?
que otras zonas me recomiendas??
Arequipa?
Lago titicaca, he visto en el mapa que ambas están en el sur, que fue lo que mas os gusto a vosotros??
mi otra pregunta es respecto al alojamiento, imagino que pasaremos es fácil de encontrar? estuvisteis en algún sitio que estuviera bien? en lima estaremos 2-3 días imagino, al llegar y al volver, luego Cuzco y alrededores, el resto por definir.

La tercera pregunta, los desplazamientos, tren o bus,no? tengo entendido que todo es muy lento, para calcular mas o menos el tiempo de desplazamiento de un sitio a otro….

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Planificación de un viaje a China

A falta de una semana para iniciar nuestro viaje a China, por fin tenemos un recorrido programado a modo de planificación. Eso y nada más, es decir, que aparte de los vuelos a Londres primero y a Beijing después (tanto para ir como para volver), no tenemos nada. Ni un triste hotel, ni un solo vuelo interno.

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El viaje a la isla de Lamu

La primera vista de la isla de Lamu
La primera vista de la isla de Lamu

Tras Mombasa nos fuimos directamente a Lamu, haciendo, eso sí, una pequeña escala técnica en Malindi. La carretera que va de Mombasa a Malindi es relativamente buena, sin muchos sobresaltos, pero la carretera de Malindi a Lamu es un verdadero suplicio. Si, además, a la mala carretera, le sumas ir en la parte de atrás de un autobús sin suspensiones, estás jodido. No se lo recomendaría ni a mi peor enemigo.

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Crónica Argentina XXVI: Final abrupto

Los barcos históricos de Puerto Madero son muy fotogénicos12/4 – La sorpresa

Hoy deberíamos irnos de Argentina. La compañía aérea Pluna nos avisó un par de días antes de que había cancelado nuestro vuelo y que tendríamos que tomar el siguiente vuelo (al día siguiente). Como nosotros siempre apuramos al máximo nuestras vacaciones, eso significaba que el lunes no íbamos a poder ir a trabajar. Y, a pesar de todo, a Pluna le daba igual. Ni nos dio una acomodación, ni nos dio una compensación, ni unas disculpas. Pero a esos “pájaros” los dejo para otro momento.

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Grecia, Emiratos Árabes, Kenia y Tanzania

Poco tienen en común aparentemente Grecia, Emiratos Árabes, Kenia y Tanzania y sin embargo forman parte de nuestro próximo viaje. Partiendo de Alicante, iremos a Valencia a despedirnos de la familia, tomaremos desde allí un tren a Barcelona, de allí un vuelo a Atenas y empalmaremos con otro nos llevará a Nairobi haciendo escala en Sharjah.

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Planificación del viaje a Argentina

Ya he completado el planing de viaje a Argentina. Será un mes lleno de contrastes (de los fiordos Patagonicos a la exhuberante selva), excursiones y ciudades interesantes. Ha costado pero finalmente tenemos una planificación inicial. Esta claro, que nada es definitivo, y mucho menos en un viaje, pero por lo menos ya tenemos una idea del recorrido a realizar. Tocaremos 5 paises, aunque sólo recorreremos bien Argentina y media Chile.

La planificación se ha realizado considerando el número de días disponibles para verlo todo y teniendo en cuenta que, como buenos mochileros, no nos importa pasar una noche en un autobus si con ello adelantamos trayecto y nos ahorramos el alojamiento. También hemos tratado de utilizar el mínimo número de aviones posibles. De hecho sólo utilizamos 2 vuelos internos y podríamos haberlos eliminado los dos. El de Buenos Aires a Ushuaia se podria eliminar si dispusieramos de 4 o 5 días más para bajar en bus hasta Puerto Madryn y de ahí hasta Ushuaia. Y el vuelo de Ushuaia a El Calafate no es siempre estrictamente necesario; en nuestro lo hemos tenido que incluir debido a que teníamos que llegar a tiempo de embarcarnos en el ferry Navimag.

Por otra parte, cada cierto número de días he dejado un día en plan relax (aunque para un turista de sol y playa sería un día ajetreado) para ir más relajado o si estamos cansados, poder tomarselo en plan descanso o si vamos retrasados por algún contratiempo, poder acelerar. Son días como el de la excursión a El Bolson o alguno de los días en Salta. También hemos dejado para el final la visita a Buenos Aires, ya que si hubiera algun contratiempo importante, al final del viaje estaríamos en el lugar de donde parte nuestro avión.

Por si alguien quiere irse un mes y le sirve de inspiración, aquí está el plan (que por cierto, ha tenido muy buena acogida en el foro de losviajeros):

14/3 -> Tarde: Vuelo Alicante-Madrid (salida a las 15:30). Vuelo Madrid-Montevideo.

15/3 -> Mañana: Llegada a Montevideo, vuelo Montevideo-Buenos Aires [llegada a las 10:30, remis aeropuerto-centro 50$]. Tarde: Visita rápida de la ciudad de Buenos Aires. Noche: Asistir a una función de teatro [25$].

16/3 -> Mañana: Vuelo Ushuaia [salida a las 5:30, llegada a las 9:10, taxi BsAs 8$ / taxi Ushuaia $16]. Visita Ciudad Ushuaia. Visita Carcel y museo marítimo [$35]. Museo del fin del mundo [$15]. Antigua Casa Beban y Antigua Casa de Gobierno [gratis]. Tarde: ¿Navegación Canal Beagle [90$]?

17/3 -> Mañana: PN Tierra de Fuego [bus $15 + entrada 30$] y Tren Fin del Mundo [solo verlo]. Tarde: Visita glaciar Marcial [remis 12$ + telesilla 20$].

18/3 -> Mañana: Vuelo Calafate [salida a las 12:20, llegada a las 13:30, taxi Ushuaia 15$ / bus El Calafate 15$ (o 50$ remis/taxi)]. Tarde (bus de las 14:00 o remis): Visita Perito Moreno [por libre: bus 60$ + entrada 40$ + navegación canal de los témpanos 36$ / excursión normal: 128$ + entrada 40$]. Noche: Visita Ciudad Calafate

19/3 -> Mañana/Tarde: . Tarde/Noche: Museo Centro de Interpretación histórica [guiada 15$]

20/3 -> Mañana: Bus hacia Puerto Natales [50$, el Calafate Hostel organiza el viaje de ida a Puerto Natales con vianda y visita de la cueva del Milodón por 85$]. Tarde: Visita Ciudad (iglesia, atardecer en el puerto). Noche: Embarque Navimag [250 €]

21/3 -> Día de navegación (Seno Última Esperanza, Canal White, Canal Sarmiento, Avistamiento de glaciares colgantes en cerros, Avistamiento del Glaciar Amalia, charlas documentales y películas)

22/3 -> Día de navegación. (Desembarco Puerto Eden [2 horas, 15$], Canal Messier, Paso por Angostura Inglesa y Bajo Cotopaxi, Faro San Pedro, Salida a zona oceánica, charlas documentales y películas)

23/3 -> Día de navegación (Bahía Ana Pink, Entrada Canal Pulluche, Navegación Canales Pérez Norte y Sur, Avistamiento colonia de lobos marinos y cormoranes, Paso Brieva y Peñón Blanco, Navegación por Melinka, Golfo Corcovado, Golfo Ancud, charlas, documentales y peliculas)

24/3 -> Mañana: Llegada Puerto Montt. Visita de Puerto Montt (La Feria Artesanal, Caleta de Angelmo…). Bus a Puerto Varas [600$]. Visita de Puerto Varas. Tarde: Bus a Petrohué [$2000, 2 horas, ventanillas de la parte izquierda]. Visita de los saltos de agua [1200$, preguntar al conductor si puede parar ahí]. Barco hasta Peulla [menos de 2 horas].

25/3 -> Mañana: Bus a Puerto Frías [Cruce de la frontera, 2 horas]. Navegación por el lago frías hasta Puerto Alegre [20 minutos]. Bus a Puerto Blest [3 km, 15 minutos]. Navegación hasta Puerto Pañuelo [1 hora]. <¿Excursión Isla Victoria y

Bosque de Arrayanes? [70$, hay que llegar antes de mediodía al puerto para hacerla, sino dejarlo para el día de Villa la Angostura]>. Bus a Bariloche. Tarde: Visita de la ciudad.

26/3 -> Excursión a El Bolson (ciudad hippie, El bosque tallado [a 13 km del centro + 40 minutos andando], distintas excursiones por los alrededores como PN Los Alerces, cajón azul, PN Lago Puelo) [bus $18 por trayecto, 2 horas] y/o Esquel (Centro histórico, La trochita, Bar hotel Argentino) [bus $36 por trayecto desde Bariloche]

27/3 -> Mañana: Bus a Villa La Angostura [bus $20]. Visita Ciudad <¿y Bosque de Arrayanes [catamarán 30$ + entrada 12$ + regreso treking 12 km, 3 horas u otro catamarán]?>. Tarde: Bus a San Martin de los andes [1 hora]. Visita de la ciudad.

28/3 -> Mañana: Bus hasta Pucon con cruce de frontera por paso Tromen [a las 6 de la mañana o a las 11:00, $10000, 6 horas, bonitos paisajes]. . Noche: bus a Santiago ($14000 semicama, 14 horas).

29/3 -> Visita de la ciudad de Santiago (Palacio de Gobierno “La Moneda”, el cerro San Cristóbal, el bohemio barrio Bellavista, la catedral, paseo peatonal “la ahumada” y el Pueblo de Artesanos “Graneros del Alba”) [Si dispusiéramos de otro día, podríamos visitar Valparaiso]

30/3 -> Santiago – Mendoza (en el camino: visita del mirador del Aconcagua, el puente del inca, cristo redentor, Penitentes, Punta de vacas).

31/3 -> Mañana: Visita de la ciudad de Mendoza (Área Fundacional, Alameda, Acuario Municipal, Ruinas de San Francisco, El Parque General San Martín: Rosedal y Lago de Regatas, Cerro de la Gloria, Plaza Independencia, Plaza España, Centro Cívico). Tarde: Bus a San Juan ($20, 2 horas). <¿Bus a San Agustín del Valle Fértil?>

1/4 -> Excursión a Valle de la Luna [entrada PN $35] o PN Talampaya [entrada PN $20 + circuito interno desde $45] [las 2 excursiones desde Villa la Unión cuestan $120 cada una]. Tarde/Noche: Bus nocturno a Tucuman (11 horas, $120, el último sale a medianoche).

2/4 -> Mañana: Llegada a Tucuman. Visita rápida de la ciudad (Casa de la Independencia [3$], Instituto Miguel Lillo [gratis, fosiles y replicas de dinosaurios]). Tarde: Bus a Amaicha del Valle (12$). Visita museo Pacha Mama. Contratar remis para visitar las Ruinas del Quilmes [entrada 2$ + remis 14$]. Bus a Cafayate (10$). [Esto en excursión organizada, visitando ruinas jesuiticas, valles calchaquíes y algunas cosas más, cuesta 175$]
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3/4 -> Mañana: Contratar remis para visitar los valles calchaquíes, quebrada de las conchas (garganta del diablo y formaciones) y que nos deje en Salta [aprox. $300, tendremos que buscar alguien para compartir el remis o ir en bus simplemente, el bus son 22$]. Tarde: Visita de Salta (Museo de Arqueología de Alta Montaña [3$], Mercado de artesanía, Cerro San Bernardo [telesilla 12$], centro histórico).

4/4 -> Mini safari a las nubes [140$]

5/4 -> Paseo quebrada de Humahuaca y Jujuy [125$]. Noche: Bus nocturno a Corrientes o Resistencia [120$, 12 horas.. quizá sea necesario regresar a Tucuman antes]

6/4 -> Visita de Corrientes y Resistencia. Noche: Bus nocturno a Iguazú [100$, 9 horas]

7/4 -> Mañana: Lado brasileño de las cataratas de Iguazú [buses aprox. 10$ + entrada al parque ¿30$? + Parque de los Pájaros 24R$]. Tarde: Ciudad del este y represa de Itaipú.

8/4 -> Lado argentino de las cataratas de Iguazú (paseo superior e inferior, isla de san martín, sendero macuco y Gran aventura náutica) [bus 10$ + entrada 40$ + gran aventura $90]. Hito de las 3 fronteras. Noche: Bus nocturno a Buenos Aires [130$, 14 horas]

9/4 -> Mañana: Zona Centro (Avenida 9 de Julio, Plaza de Mayo, Casa Rosada…). Tarde: La recoleta, retiro y Palermo chico. Noche: Cena en Puerto Madero.

10/4 -> Mañana: Barrio de la Boca. Tarde: Barrio de San Telmo. Noche: Espectáculo de milongas en La Viruta [12$].

11/4 -> Mañana: Última visita al centro y ferry a Colonia [$115]. Tarde: Visita de Colonia. Tarde/Noche: Bus a Montevideo. Visita nocturna de Montevideo (Ciudad Vieja).

12/4 -> Mañana: Visita Montevideo (Ciudad Vieja, Avenida 18 de Julio, almuerzo en el Mercado del puerto). Tarde: Vuelo de regreso a Madrid (18:20) [remis 18$US]

13/4 -> Llegada a Madrid. Vuelo Alicante.

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¡Nos vamos a Argentina!

¡Así es, nos vamos a Argentina! Bueno, no solo a Argentina, vamos a combinar con Chile. Lo único que tenemos de momento son los billetes de avión: Alicante-Madrid-Montevideo-Buenos Aires. Un mes dando vueltas por el sur de sudamérica. Salimos el 14 de Marzo para regresar el 13 de Abril.

Estoy todavía planificando el itinerario, todavía está en pañales, pero de momento es este:

15/3 -> Mañana: Llegada BsAs [remis 50$]. Visita Ciudad BsAs
16/3 -> Mañana: Vuelo Ushuaia [taxi BsAs 8$]. Tarde: Visita Ciudad Ushuaia. Visita Carcel y museo marítimo [$35]. Museo del fin del mundo [$15]. Antigua Casa Beban y Antigua Casa de Gobierno [gratis].
17/3 -> Mañana: PN Tierra de Fuego [bus $15 + entrada 30$] y Tren Fin del Mundo [solo verlo]. Tarde: ¿Navegación Canal Beagle [90$]?
18/3 -> Mañana: Visita glaciar Martial [remis 12$ + telesilla 20$]. Tarde: Vuelo Calafate. Noche: Visita Ciudad
19/3 -> Mañana: Visita Perito Moreno [por libre: bus 60$ + entrada 30$ + navegación 36$ / excursión normal: 128$ + entrada 30$ / minitrecking: $310]. Tarde: Museo Centro de Interpretación histórica [guiada 15$]
20/3 -> Mañana: Bus hacia Puerto Natales [50$]. Tarde: Visita Ciudad. Noche: Embarque Navimag [250 €]
21/3 -> Día de navegación (Seno Última Esperanza, Canal White, Canal Sarmiento, Avistamiento de glaciares colgantes en cerros, Avistamiento del Glaciar Amalia, charlas documentales y películas)
22/3 -> Día de navegación. (Desembarco Puerto Eden [2 horas, 15$], Canal Messier, Paso por Angostura Inglesa y Bajo Cotopaxi, Faro San Pedro, Salida a zona oceánica, charlas documentales y películas)
23/3 -> Día de navegación (Bahía Ana Pink, Entrada Canal Pulluche, Navegación Canales Pérez Norte y Sur, Avistamiento colonia de lobos marinos y cormoranes, Paso Brieva y Peñón Blanco, Navegación por Melinka, Golfo Corcovado, Golfo Ancud, charlas, documentales y peliculas)
24/3 -> Mañana: Llegada Puerto Montt. Visita de Puerto Montt. Bus a Puerto Varas. Visita de Puerto Varas. Bus a Petrohué [2 horas, ventanillas de la parte izquierda]. Visita de los saltos de agua [10$, preguntar al conductor si puede parar ahí]. Barco hasta Peulla [menos de 2 horas].
25/3 -> Mañana: Bus a Puerto Frías [Cruce de la frontera, 2 horas]. Navegación por el lago frías hasta Puerto Alegre [20 minutos]. Bus a Puerto Blest [3 km, 15 minutos]. Navegación hasta Puerto Pañuelo [1 hora]. Bus a Bariloche. Tarde: Visita de la ciudad.
26/3 -> Bus a Villa La Angostura. Visita Ciudad y Bosque de Arrayanes [catamarán 30$ + entrada 12$ + regreso treking 12 km, 3 horas u otro catamarán]. Bus a Osorno??
27/3 -> Osorno – Valdivia – Santiago
28/3 -> Santiago
29/3 -> Santiago
30/3 -> Santiago – Mendoza
31/3 -> Mendoza – Tucuman
1/4 -> Tucuman
2/4 -> Tucuman – Salta
3/4 -> Salta
4/4 -> Salta – Iguazu
5/4 -> Iguazu
6/4 -> Iguazu
7/4 -> Iguazu – Buenos Aires
8/4 -> BsAs
9/4 -> BsAs
10/4 -> BsAs
11/4 -> Montevideo?
12/4 -> Montevideo?

Los precios y demás son en pesos argentinos y la mayoría no están confirmados, sino que vienen de experiencias en blogs y páginas webs de agencias de viajes.

Poco a poco iré perfilando mejor el recorrido (aunque luego ya se sabe, se modifica sobra la marcha). Voy a tratar tambien de conseguir una guía de Argentina y Chile.. Lonely Planet, quizá.

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Crónica: Viaje a Senegal (VII)

9/4 Parque de Djoudj

Nos levantamos muy pronto. Esta noche habíamos descansado mejor, sin fiestas en la calle ni ratas en la habitación. Desayunamos y le dijimos al propietario del albergue que nos quedaríamos una noche más (8000 CFA). Teníamos que encontrar un teléfono público para llamar al taxista; podíamos haberle llamado desde nuestro móvil, pero nos asustó lo que podía costarnos la broma. No es fácil encontrar un teléfono en Saint Louis. Después de buscar y buscar un locutorio, entramos al albergue que el primer día nos había dicho que no tenía habitaciones y le preguntamos al propietario si tenían teléfono. Nos dijo que sí y nos permitió usarlo. Nos cobró 100 CFA por una llamada de un par de minutos.

Quedamos con el taxista en la puerta de nuestro albergue. El hombre del día anterior apareció sonriente. Debía estar contento con el negocio que iba a hacer. Nos abrió la puerta, subimos e inició la marcha. Nada más cruzar el puente que une la isla con el continente, el taxista paró en una gasolinera y nos pidió 5000 CFA para poner gasolina. Nuria y yo nos miramos, ¿cómo que había que darle por adelantado la mitad del total? Nos pareció extraño y empezamos a hablar con él. Nos dimos cuenta entonces que él esperaba que le pagáramos 35000 CFA por los dos. Le explicamos que el día anterior habíamos quedado de otra forma y que no estábamos dispuestos a pagar más. Pero mientras lo decíamos nos ibamos dando cuenta de que el “pescador” nos había engañado. ¿Para que nos engañó con eso? Si ya no le hacía falta, había conseguido su bote de Nescafé… Entendimos entonces que teníamos que ir con pies de plomo y no confiar en la gente que te quiere comer la cabeza. Bajamos del taxi y le dijimos que no iríamos. El hombre se rió y se quedó en la gasolinera llenando el deposito.

Estábamos desesperados. Queríamos ir a Djoudj, ya nos habíamos hecho a la idea de que iríamos y hubiera sido un duro mazazo no poder ir. Cruzamos con prisas el puente para regresar a la isla. La tarde anterior alguien nos había ofrecido ir al parque, así que con un poco de suerte lo encontraríamos y nos podría llevar. Pero no hubo suerte, no estaba. Por si sonaba la flauta, preguntamos a un grupo de turistas que iban a visitar el parque en autobús, pero su guía nos explicó que estaba completo. La desesperación y el enfado nos llenaban. En ese momento todavía no habíamos aprendido como funcionaba la economía senegalesa, pero no tardaríamos en tener una nueva demostración. El vendedor de la tienda al que le compramos las pulseras el día anterior se acercó a ofrecernos algo. Le explicamos que no podíamos ver su tienda ahora, ya que estábamos buscando como ir al parque. “¿Al parque de Djoudj? Yo conozco a alguien”. Llamó a un amigo que se acercó a hablar con nosotros. Negociamos un precio por todos los servicios (guía, taxi, entradas al parque y paseo en piragua). Todo a pagar al regreso para que no hubiera posible trampa. Conseguimos la excursión completa por 35000 CFA para los dos. El mediador este no tenia taxi, así que tuvo que ir a contratar a un taxista al cual le pagaría parte, igual que al tendero que le avisó al cual le pertenece una pequeña comisión. Él mismo haría de guía.

Tuvimos que esperar 10 minutos a que apareciera un taxi. Nuria y yo nos montamos en la parte de detrás, delante iba el conductor y nuestro guía. Durante el trayecto no hablamos demasiado. Nos dedicamos a contemplar la sabana senegalesa. Circulábamos por caminos de tierra dignos del rally París-Dakar, levantando una estela de polvo a nuestro paso. Pasamos por poblados perdidos, dónde la gente todavía viste las ropas tradicionales y viven en cabañas hechas de paja y ramas de árboles. El calor era intenso, pero a esas horas todavía no llegaba a quemar. El suelo en esa parte de África tiende a crear unas ondulaciones que dificultan la circulación ya que los coches, que tienen las suspensiones destrozadas, aún avanzando a poca velocidad, tienden a dar pequeños saltitos muy incómodos para sus ocupantes. Por ello, el taxista se salía continuamente de la pista para encontrar aquellas zonas menos “rizadas”.

Llegamos a la reserva y tras pagar la correspondiente entrada y avanzar hasta la laguna, nuestro guía nos dijo que bajáramos del coche y esperáramos a la siguiente embarcación. El sol empezaba a dar fuerte, así que nos protegimos debajo de un gran camión que usan los hoteles para traer a los turistas. Al rato vino un gran bote de madera con un pequeño motor en el que subimos unas 20 personas, cada uno con nuestro chaleco salvavidas. La embarcación avanzó lentamente, mientras un guía explicaba en francés todo lo que se podía ver tanto en las orillas como en el agua. Nuestro guía traducía al castellano todo lo que iba explicando el otro guía. Vimos jabalís, vacas, cigüeñas, cocodrilos… muchas especies, pero en poca cantidad. Según nos explicó el guía habíamos llegado justo en el último mes en que está abierta la reserva, las aves ya se habían marchado hacía Europa y no volverían hasta dentro de medio año, cuando el parque volvería a abrir. Desde luego, viéndolo en perspectiva no creo que valga la pena visitar este parque en este mes. Puedes ver lo mismo en otras partes de Senegal sin demasiado esfuerzo. Aunque si llegas a Saint Louis y no tienes mucho tiempo, quizá sí que resulte interesante, pero sabiendo que es lo que vas a ver.

Durante la parte final del viaje en barco por la reserva, estuvimos hablando con nuestro guía. Nos contó como había aprendido Español, cómo vivía la gente en Senegal y el drama que suponía el dejar el país para ir a buscarse la vida en Europa. Hablamos sobre la visión a ambos lados del estrecho, sobre las expectativas que suelen tener los jóvenes senegaleses y sobre el trato que reciben al llegar. Fue una charla realmente interesante.

El regreso del parque fue bastante monótono. Estábamos algo cansados y además el calor ya era insoportable. Circulábamos por mitad de un desierto, sin aire acondicionado y con las ventanillas bajadas para no tragar polvo. Aunque fuimos casi todo el trayecto dormidos, pudimos ver una imagen que se nos quedó grabada: una familia o varios miembros de una misma tribu, todos con sus trajes típicos, caminaban por mitad del desierto protegidos por una sábana blanca que sujetaban por sus 4 puntas a modo de toldo móvil. Lástima que no nos diera tiempo a sacar la cámara.

Llegamos a la ciudad a medio día, a punto para comer. Pagamos al guía y nos despedimos. Para no perder las buenas costumbres, fuimos a comer a “La linguere” (5000 CFA) y luego fuimos a dormir un rato al hotel.

Nos despertamos realmente tarde. Tanto que nos volvimos a perder la llegada de los marineros al puerto. Deambulamos por la isla un rato hasta que nos sentamos en un bar a tomar un aperitivo. Era una especie de bar-musical,
dónde por las noches solía tocar un grupo de música folk. Por dentro el material que predominaba era la madera, con una decoración que aquí catalogaríamos de “étnica”, pero que supongo que allí la llamarán “tradicional”. El único camarero del local desaparecía cada 10 minutos y volvía a aparecer 10 minutos más tarde. Mientras, el local se quedaba vacío, sólo con nosotros como clientes. Luego entró otra pareja occidental, se tomaron algo rápidamente y se marcharon. Así transcurría la vida en aquél bar.

Como la carta estaba en francés, traté de ir a lo seguro y me pedí una bebida en cuyo nombre aparecía la palabra “mentha”. Me trajeron un vaso de tubo largo con un líquido verde transparente que parecía uno de esos enjuagues bucales que se usan antes de dormir. Ciertamente sabía a menta, pero no era lo que me imaginaba. Tardamos más de una hora en terminar nuestras bebidas, más otra media esperando a que el camarero apareciera y nos cobrara los 1600 CFA que costaron.

Ya era de noche cuando salimos del bar, así que cruzamos la calle y entramos en el mismo local de la noche anterior a cenar algo ligerito (1700 CFA). Después de la cena dimos una pequeña vuelta de despedida por Saint Louis antes de acostarnos.

Gastos del día:
8000 CFA (noche albergue)
35000 CFA (excursión Djoudj)
100 CFA (llamada telefónica)
5000 CFA (comida)
400 CFA (botella de agua)
1600 CFA (aperitivo)
1700 CFA (cena)

Total: 51800 CFA

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Crónica: Viaje a Senegal (V)

7/4 Viaje Infernal (continuación)

Después de 3 o 4 horas metidos en aquella furgoneta, cansados por no tener ni un respaldo dónde apoyar la espalda y hambrientos y sedientos por haber subido sin comida ni bebida, empezamos a preocuparnos por nuestra cada vez más deplorable situación. Preguntamos al revisor cuando llegaríamos a Saint Louis, pero apenas nos entendía. Entablamos conversación con otros viajeros, también sin mucho éxito por la barrera del idioma. Un chico joven, viéndonos un poco nerviosos y preocupados, trató de hacer un esfuerzo para comunicarse en inglés con nosotros. Nos confirmó que efectivamente el Ndiaga-Ndiaye se dirigía a Saint Louis, pero no se ponía de acuerdo con el resto de viajeros en el momento en el que llegaría. Nuria sacó su libreta y un bolígrafo y empezó a trazar dibujos esquemáticos para tratar de averiguar cuanto tiempo teníamos que permanecer en aquella lata de sardinas. Nuria le preguntó cuanto tardaríamos en llegar a Saint Louis. Tras varios minutos de deliberación y consultas, el chico joven escribió un número: “18”. Yo no lo pude ver, estaba sentado en otra fila de asientos distinta de la de Nuria. Sólo pude constatar que Nuria empezó a llorar. Lloraba de impotencia, por pensar que estaba encerrada en esa furgoneta y que no podría salir en las próximas 18 horas. Todo el mundo se giró, todos intentaron consolarla, le hablaban, le hacían bromas, incluso una mujer, pensando que lloraba por estar sedienta, le ofreció darle de mamar de su propio pecho. Fue una situación totalmente inesperada, tierna, humana… Nuria pasó del llanto a la alegría. Y se alegró todavía más cuando le hicieron saber que el “18” era la hora a la que se esperaba que llegáramos, no el tiempo que faltaba.

Tras este episodio, el revisor y el conductor debieron de pensar que lo mejor sería que nos enviaran en otro Ndiaga que fuera más directo, sin tantas paradas. Así que en cuanto llegamos a una parada más o menos grande dónde había decenas de furgonetas como la nuestra, el revisor nos dijo que bajáramos, nos bajó nuestros equipajes y los subió en otro Ndiaga. No le entendíamos, pero comprendimos que quería que fuéramos en el otro vehículo. Fue extraño. Nos despedimos rápidamente de la gente de la primera Ndiaga y subimos en la nueva.

Eran más de las 4 de la tarde, estábamos famélicos y sedientos. Yo tenía la boca tan seca que no hubiera podido ni comer. En la nueva Ndiaga nos tocó sentarnos hacía la mitad de la furgoneta, una posición mucho más cómoda que en la otra que estábamos al final. Tardamos unos minutos en salir de la estación y nada más salir, cuando llevábamos menos de 2 minutos avanzando a paso de tortuga, apareció un control policial que nos hizo detenernos. ¡Lo que nos faltaba! El policía pidió que bajaran algunas maletas que revisó. Pidió también la documentación del vehículo e inspeccionó visualmente a los pasajeros. Con una chulería pasmosa, le indicó al conductor que fuera hasta su puesto de control. Allí discutieron un rato hasta el momento en el que el conductor sacó un par de billetes y se los deslizó disimuladamente. Yo lo vi, pero creo que fui el único, ya que el resto de la gente no quiso o no se atrevió a mirar hacía atrás.

Proseguimos nuestro camino hacía el norte. La carretera por la que veníamos estaba en un estado no excesivamente malo, aunque de vez en cuando nos hacía saltar de nuestros asientos algún bache que ocupaba medio carril. El paisaje era seco, típico de la sabana, aunque salpicado con el verde de algunas zonas de bosque. El ritmo de avance del vehículo es realmente lento, en parte debido a las continuas paradas y en parte por el evidente exceso de peso con el que viajan siempre. Íbamos casi paralelos a la línea de costa, siempre en dirección norte. De vez en cuando, parábamos para apear y subir gente. En ocasiones, en carreteras secundarias, poco transitadas, incluso hay gente que viaja en el techo de la furgoneta. Aunque existen paradas oficiales, estos vehículos paran allá dónde haya alguien que solicite la parada si no van ya demasiado cargados. En la mayoría de paradas aparece gente tratando de venderte alimentos cultivados en la zona o bolsas de agua. A pesar de la sed que teníamos siempre rechazamos el comprar fruta o agua, puesto que eso significaría una diarrea segura. Sí compramos una bolsita con bollos caseros que no comimos para no resecar más nuestras gargantas (200 CFA).

En una de las paradas oficiales, en la que el conductor se entretuvo un poco más de la cuenta e incluso bajó del vehículo para recoger o entregar algún paquete, vislumbramos un hilo de esperanza. Como un espejismo, apareció ante nosotros una pequeña tienda de alimentación que tenía un gran cartel anunciando “Africa cola”. Intenté bajar corriendo del vehículo para comprar una botella. Nuria estaba realmente mal, le dolía la cabeza por la falta de azúcar y la sed nos tenía atenazados y sin ganas siquiera de hablar. Tenía que hacer algo, pero no podía salir, estabamos justo al medio de la furgoneta y no había manera. Pero entonces, de nuevo, la solidaridad de esta increíble gente volvió a hacer acto de presencia. Una mujer que se dio cuenta de mis esfuerzos por salir al exterior, me preguntó si quería algo. Todavía no se cómo, pero logré explicarle que quería una Africa-cola. La mujer le dijo algo en Wolof a un chico que estaba sentado en la primera fila, junto a la puerta. Éste se giró y me extendió una mano. Entendí el gesto a la primera, saqué la cartera y le di un billete. No sabía cuanto costaría, pero no me dio tiempo ni a preguntarlo, cerró la mano y salió corriendo a la tienda. Al cabo de un minuto que me pareció eterno, apareció con una botella de litro y medio de Africa-Cola bien fría (500 CFA). Me devolvió lo que le había sobrado y se giró sin más. Ese brebaje nos supo a gloria. Meter algo de azúcar en nuestro cuerpo después de tantas horas nos revitalizó. Más tarde volveríamos a probar la Africa-Cola, ya sin la urgencia del sediento, y su sabor nos decepcionaría un tanto.

El resto del viaje se pasó sin pena ni gloria. Dando tragos ocasionales a la botella conseguimos llegar al fin a la Gare Routiers de Saint Louis. Era media tarde. No estaba mal la aventura: más de 7 horas metido en una Ndiaga. Juramos no volver a repetirlo. Nuestras mochilas ya no nos pesaban, estábamos tan felices de haber llegado a nuestro destino que aunque las hubieran rellenado de piedras, las transportaríamos alegremente de un lado a otro. Por fin estábamos en Saint Louis. Bueno, en realidad todavía no estábamos en la ciudad, pues la Gare Routiers se encuentra en las afueras, al otro lado del puente de entrada. Tuvimos que discutir y negociar con un taxista la tarifa para llegar a la ciudad. Un “observador imparcial” nos juraba y nos perjuraba que por menos de 1500 CFA no nos iba a llevar nadie
, pero con nosotros tocaba hueso: teníamos la Lonely Planet. Terminamos pactando 1000 CFA por llevarnos a nuestro albergue, el único recomendado por la guía.

El taxista no tenía muy claro dónde estaba el albergue, pero preguntó hasta que unos chicos que fumaban en un portal le indicaron la calle exacta. Nos dejó en medio de una calle de casas bajas, sucia, sin pavimento. Las casas estaban claramente dañadas, pero se intuía un pasado de esplendor. En algún momento, aquellas casas debieron pertenecer a ricos comerciantes o a colonos europeos. Todas las fachadas pintadas de blanco, las puertas abiertas, la ropa tendida en mitad de la plaza, cabras y gallinas cruzando la calle, niños revoloteando, adultos charlando en los portales y arena de playa bajo nuestros pies. La arena lo invadía todo.

Estábamos descentrados. Buscamos el albergue y supusimos que no podía ser otro lugar que aquél: tímidamente nos asomamos a un portal que tenía un cartel de “hostel”. Entramos. Preguntamos si había habitaciones para esa noche. No, no había ni para hoy ni para mañana. Pedimos consejo para ir a otro lugar económico. Él propietario no tuvo ningún problema en recomendarnos acudir al “Café des arts”, a 5 minutos de allí. Nos indicó la dirección y nos fuimos hacía allá. Nos dio la sensación de que en Senegal no hay rivalidades.

El “Café des arts” no era uno de los hostels recomendados por la Lonely, pero dentro del sector económico no lo ponía mal. Tal y como nos acercábamos al edificio dónde se encontraba el albergue, las casas iban teniendo peor aspecto. Algunas presentaban serios problemas, como la caída de alguno de sus muros o grandes grietas y agujeros. Pensándolo fríamente, si a cualquiera de nosotros nos tele-transportaran hasta las cercanías del “Café des arts” y nos dijeran que encontráramos el albergue, ninguno acertaría a hacerlo a no ser que se fijara en el cartel junto a la puerta. Es más, la mayoría de la gente incluso tendría bastante reparos de llamar a la puerta. Nosotros sí que llamamos, después del duro día que llevábamos sólo necesitábamos una ducha y una superficie horizontal para sentirnos afortunados. El propietario nos enseñó dos habitaciones con cama de matrimonio y baño en suite. No nos permitió negociar su precio, pero no era caro y se ajustaba a lo que decía la guía, así que aceptamos sin demasiada dificultad. Pagamos dos noches por adelantado (16000 CFA), dejamos las mochilas y salimos a buscar un lugar dónde comer.

Era tarde, empezaba a oscurecer. Dimos vueltas por la ciudad, pensando en un lugar dónde comer. Era extraño, no teníamos tanta hambre como antes. Quizá nuestro estómago entendió que por mucho que protestara, no había comida. Tardamos bastante en encontrar un lugar que nos gustara para cenar, pero al final nos pareció bien uno de los recomendados por la Lonely: “La linguere”. Comimos muchísimo y nos bebimos un litro de coca-cola fría. Nos quedamos un buen rato charlando, ya con los platos vacíos. El restaurante no es que fuera nada del otro mundo, un típico restaurante africano. En España nadie entraría en un garito así, pero allí entra dentro de lo normal y la verdad es que la comida era exquisita. Pagamos (5500 CFA) y salimos disparados a nuestro hostal. Sólo paramos a comprar una botella de agua para no pasar sed nunca más.

Gastos del día:
2000 CFA (taxi Mamelles-Ferry)
57000 CFA (barco Casamance)
5500 CFA (Ndiaga-Ndiaye a Saint Louis)
200 CFA (bollos)
500 CFA (Africa-Cola)
1000 CFA (taxi a Saint Louis)
16000 CFA (2 noches en albergue)
5500 CFA (cena)
400 CFA (botella agua 1’5 litros)

Total: 88100 CFA

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Crónica: Viaje a Senegal (I)

Este viaje se desarrolló entre el 6 y el 25 de abril de 2007. Las fechas corresponden a este periodo.

Preparativos

Elegimos viajar a Senegal por el algoritmo MPNC (Menor Precio entre los No Conocidos, es decir, elegir el vuelo más barato posible entre los lugares a los que nunca hemos ido antes). El vuelo costó 425 euros por persona (2×425 = 850 euros) aunque lo compramos sólo con un mes de antelación.

No sabíamos nada de Senegal. Ni siquiera sabíamos si aquel era un lugar de safaris o no, si encontraríamos infraestructuras hoteleras o no… ¡nada! Además, sabíamos que hablaban mayoritariamente francés y nosotros no tenemos ni idea de francés. Así que íbamos a ir a la aventura.

Compramos la guía Lonely Planet de Senegal (21 euros) para ir enterándonos de que iba aquello. Decidimos que ya era hora de vacunarnos. En el viaje a Perú no pudimos adentrarnos en la selva por no estar vacunados y como para Senegal la fiebre amarilla es semi-obligatoria, pues nos lanzamos y nos vacunamos de esto, de fiebres tifoideas, de tétanos y probablemente de algo más. A lo único que dijimos que no fue a vacunarnos de rabia (aunque luego nos arrepentimos un poco). Para vacunarse hay que llamar a un centro de salud exterior (suele existir alguno en todas las ciudades grandes) y pedir cita. Conviene vacunarse como muy tarde 3 semanas antes del viaje. A nosotros nos costó 17 euros por cabeza (2×17 = 34 euros). Luego hay que ir a la farmacia y comprar unas pastillas para prevenir la malaria, endémica en estos países (12 euros). También es conveniente comprar en la farmacia un buen repelente de mosquitos, aunque dependiendo de la época del año encontraremos más o menos mosquitos (13’6 euros). Por último, también para prevenir las picaduras de mosquito durante la noche, es importante llevar una buena mosquitera (2×5 = 10 euros). Las que suelen tener en los hoteles a veces están sucias o tienen agujeros o incluso son pequeñas para la cama en cuestión, siempre es mejor llevar la propia.

A parte de lo mencionado, completamos el botiquín con lo típico que se suele llevar a un viaje de este tipo (pastillas para la diarrea, vendas, etc). Tened en cuenta que en Senegal hay farmacias en todas las ciudades, así que no hay que pasarse con el botiquín (nosotros lo hicimos y nos arrepentimos por el peso extra). Hay que llevar también linterna, se puede llevar un móvil (suele haber cobertura), ropa fresca (raro será que haga frío, llevad un polar por si acaso, pero también un bañador), se puede llevar cualquier cámara de fotos o video con total tranquilidad (excepto en ciertos lugares de Dakar), la típica bolsa de aseo, etc. Los enchufes son iguales que los de aquí y en todos los hoteles suele haber uno. Si sois de piel sensible, una buena protección solar no está de más, a nosotros no nos hizo falta.

Nosotros reservamos una noche de hotel en Dakar. Nuestro vuelo llegaba tarde, casi a la hora de dormir, así que buscamos en hostelz.com y elegimos un hotel que estuviera relativamente cerca del aeropuerto y que no fuera demasiado caro. Así y todo, fue el hotel más caro en el que estuvimos.

Antes de ir no hicimos nada más, no teníamos nada más que ese hotel y ni siquiera sabíamos la ruta que seguiríamos. Queríamos ir en el barco que va de Dakar a la Casamance, queríamos visitar San Louis y el Sine Saloum y, si teníamos tiempo, queríamos dejarnos caer por el País Bassari. Pero ni teníamos ruta, ni habíamos reservado hoteles, ni nada. Esa falta de planificación nos hizo vivir lo mejor y lo peor del viaje.

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