Nuevos recursos acerca de Nueva York

Han aparecido en la red un par de nuevos recursos para viajar a Nueva York.
El primero es una nueva guia del metro de la ciudad, que parece más clara que la que nosotros usamos cuando estuvimos. El segundo recurso es un artículo donde se resumen las atracciones, hoteles y restaurantes de bajo coste en la gran manzana.

Estos recursos se complementan muy bien con nuestra crónica de Nueva York.

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Cronica: Nueva York (y VI)

Jueves 12/10 – Repasando lugares

Es nuestro último día en Nueva York. Lo hemos visto casi todo (o eso creemos), pero queremos volver a visitar los lugares que más nos han gustado. También queriamos ir a Brooklyn, pero en la guía que tenemos tampoco dice nada en especial (salvo cruzar el puente para ver las vistas desde la otra parte). Pero antes de todo eso, desayunamos en un puestecito callejero (2’5$) para coger fuerzas.

Decidimos ir en metro hasta Brooklyn y buscar el paseo maritimo dónde se puede ver la zona financiera de Manhattan. El paseo está precioso, con ambiente otoñal, con el suelo lleno de hojas. Nos sentamos para ver tranquilamente las vistas (y porque estamos cansados). Cuando nos parece, caminamos hacia el puente y lo cruzamos. Un paseo muy interesante.

Cogemos un tren y bajamos en Lexinton. Nunca antes habiamos recorrido esta avenida. La habiamos cruzado y habiamos andado por ella, pero sólo algunos cientos de metros. Nos gustó mucho este paseo, es diferente. No se como explicarlo, pero no es lo mismo que andar por la quinta avenida o por Broadway, tiene otro ambiente… Decidimos comer allí mismo en un restaurante italiano donde las raciones de pasta de tamaño pequeño son más grandes que las gigantes en Europa (15$). Después de comer visitamos el edifio Chrysler (sólo el vestibulo, porque ahora no se puede subir arriba).

Decidimos volver a ChinaTown, esta vez vamos de compras. Tenemos que buscar algunos recuerdos y algunos regalos. Compramos 6 camisetas por 10$ (sí, 10$ todas, nos quedamos alucinados con los precios). También compramos una correa para los pantalones (3$), un iman de nevera (1$), un collar étnico (1$) y una revista de quads (5$). Visitamos más extensamente el barrio chino que, en realidad, no lo es, dado que hay una parte coreana, una tailandesa, etc.

Volvemos a Times Square en metro y comprobamos que no hay nada a buenos precios en la TKTS. A fuerza de desengaños hemos descubierto que es muy dificil (para nosotros fue imposible) encontrar buenos precios en la TKTS. Las entradas que se ponen a la venta con descuento no son las de menor precio. Esas las debes comprar directamente en taquilla, porque en la TKTS no suelen estar. Seguro que hay un truco, pero no lo encontramos.

Desde Times Square cogimos un metro a la estación del ferry de Staten Island donde habiamos quedado con Sofia. Sin embargo, el metro va más lento de lo que querriamos y, encima, nos metemos en el vagón equivocado (a nuestro destino sólo viajan los primeros tres vagones). Como resultado perdemos a Sofia a la que ya no volveriamos a ver. Regresamos a Staten Island por la noche porque es lo que más nos gustó de NYC, es una imágen preciosa.

Cogemos otro metro hacia Grenwich Village, por la zona cercana a la plaza Washington que nos gustó bastante cuando estuvimos. Acabamos cenando en una pizzeria llena de gente hablando italiano (9$).

Viernes 13/10 – El regreso

El último día nuestro vuelo salia por la tarde, pero teniamos que salir justo después de comer. Hicimos las maletas y bajamos a la recepción para dejar las maletas. Nos cobraron un dolar por cada maleta (2$ en total). La mujer que había en la recepción nos cobró además del precio pactado, el dinero que nosotros ya habíamos pagado en concepto de reserva a la web Hostelz.com. No lo entendiamos y le pedimos una explicación. La mujer estuvo super-borde y no cedió en ningún momento. Tuvimos que pagar (era sólo un 10%, pero jode).

Un poco cabreados, salimos hacia la quinta avenida para pasear camino a Times Square para verla por última vez. De camino hacía Times Square, desayunamos por última vez uno de esos magnificos donuts que venden en la calle (3$). Llegamos a Times Square y nos encontramos con el famoso “naked cowboy”, curioso personaje. Paseamos un rato y cuando nos cansamos volvimos en metro hasta las cercanias del hotel, dimos una vuelta por allí para hacer hambre y comimos en el restaurante de los mexicanos ilegales (14$).

Fuimos a recoger nuestras maletas y nos subimos en el metro. En un par de horas estabamos en el aeropuerto. No nos imaginabamos lo que nos esperaba. La paranoia terrorista provoca larguisimas colas, te tienes que quitar los zapatos, pasan controles de Antrax a tus maletas, te obligan a tirar o beberte los líquidos… Impresionante.

El resto bien. Durante el vuelo proyectaron un par de peliculas, una comedia tonta de cuyo nombre no quiero acordarme y otra que ni nos enteramos porque estabamos durmiendo. La comida la típica de los vuelos. Nos quedamos a dormir en Madrid y al día siguiente tomamos el vuelo de regreso. Por cierto, el hostal Opera Backpackers de Madrid es buenísimo. Ya hablaremos de eso en otro momento.

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Cronica: Nueva York (V)

Miercoles 11/10 – El Bronx

Ya casi no nos quedaba nada que ver en Manhattan, así que decidimos que podiamos empezar a “salir fuera”. Lo primero es un buen desayuno. Descubrimos una maravilla de NYC que siempre habia estado ahí y que todavía no habiamos explotado: los puestos callejeros. Tienen unos donuts que están buenísimos, los mejores que he probado en mi vida. Y el “hot chocolate” tiene un sabor peculiar que engancha… Además el precio está genial (3$ por tres donuts y un chocolate caliente). Me gustó mucho descubrir esto.

Decidimos que debiamos ir al Bronx. Pero, ¿que hay en el Bronx? No vamos a ir allí sin más, ¿no? Pues ya que estabamos, decidimos ir al Zoo del Bronx, el mayor zoologico urbano de America. El viaje en metro es muy largo, pero como una vez fuera de la isla de Manhattan, el metro sale al exterior, el decadente espectáculo que se ve desde las ventanas del vagón te tiene entretenido. La parte sur del Bronx es la más peligrosa. Vimos calles tenebrosas, muchos mendigos, gente sobre las terrazas haciendo fuego, casas ruinosas… En fin, lo que te esperas.

Cuando al fin llegamos a nuestra estación, bajamos y encontramos mucha más animación que la vista desde el metro. Preguntamos a una mujer hacia dónde estaba el zoo, pero nuestra mala pronunciación hacía que no entendiera la palabra clave: “zoo”. Al final encontramos el camino, bastante solitario, por cierto. Entramos en el zoo gratis (los miercoles es gratis) y paseamos por una especie de “Port Aventura” de animales. Es muy grande y muy interesante si hay tiempo para ir. Vimos bufalos, todo tipo de pájaros, monos, tigres… Tambien subimos a un telesferico que recorre el zoo (de pago, 6$).

A medio día, sin haber visto todo el zoo (calculo que vimos más del 60%), decidimos salir de allí para comer, puesto que los precios no eran precisamente económicos. Volvemos hacia la estación, pero el panorama de pasarnos más de una hora metidos en el metro con el hambre que teniamos nos motivó a quedarnos a comer por la zona. Buscamos un local con precios razonables y buena pinta. Todos los locales tenían un precio razonable y buena pinta (relativamente), pero nos quedamos con uno que nos recordaba al típico local que aparece en las peliculas, con la camarera disfrazada, siempre con la cafetera en la mano rellenando tazas vacias, la música decadente que tantos les gusta a los americanos (una especie de mezcla entre pop y country) y, por supuesto, esas mesas y esos bancos pegados al suelo. Incluso una cucaracha americana nos visitó durante la comida. Fueron dos platos, pan, bebida y postre (que no tomamos por error) por 17$, un precio muy razonable.

Durante la comida vimos en las noticias (la tele estaba encendida pero sin sonido) que una avioneta se había estrellado en Manhattan. La gente en las imágenes estaba histérica, recordaban el 11-S. Al final resultó ser un jugador de baseball recien contratado por el equipo local.

Cuando salimos a la calle estaba lloviendo, poco, pero tuvimos que correr hasta la estación de metro. Nos montamos en el metro y en algo más de una hora aparecimos en Times Square. Llovía demasiado en ese momento como para salir a la calle, así que decidimos volver al hotel. Vimos nuestro tren que iba a salir, así que corrimos para cogerlo, pero con la mala suerte de que a Nuria le dió tiempo a subir, pero a Ivan no. Nuría pensó que lo mejor era bajarse en la siguiente estación y esperar a Ivan. Sin embargo, Ivan pensó que lo mejor era ir hasta el destino y esperar allí. Tardamos muchísimo tiempo en encontrarnos, corriendo de un sitio a otro bajo la llúvia. Finalmente nos encontramos en la puerta del hotel, Nuria ya duchada y Ivan empapado.

Conocimos a Sofia, una chica Chilena nacida en Argentina que estaba en nuestra misma habitación y que acababa de llegar de un viaje por Europa (un dia en paris, otro en amsterdam, dos en londres…). Descansamos un poco y salimos a cenar a un McDonnals cercano (7$).

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Cronica: Nueva York (IV)

Lunes 9/10 – Cambio de hostal

Hoy cambiamos de hostal. Nos vamos al Gershwin Hotel, cerca del Empire State Building. Nada mas levantarnos, dejamos el equipaje en cosigna (gratis durante 24 horas) y salimos a buscar un lugar donde desayunar. Entramos en un Dunkin Donuts y compramos 3 donuts grandes (2’70$) que nos llevamos a Central Park como suelen hacer muchos New Yorkers los domingos y dias de fiesta (hoy es el Columbus Day).

Ya que estamos, visitamos Central Park. Es un parque muy grande (el mayor parque urbano del mundo) que tiene una gran diversidad. Se podría pasar un día entero allí (patinando, circulando en bicicleta, remando en una barca, etc). Despues de este relajado paseo, nos sentamos para hacer tiempo para el desfile del día de Colón (que nos han dicho que será sobre las 12:00). Estabamos cansadisimos. Nuria se duerme sentada en un banco esperando el desfile. El desfile en sí fue una tonteria: grupos de italo-americanos y la policia metropolitana desfilando. Nada más. Aburrido.

Regresamos al hostal, cogemos nuestras maletas y nos vamos en metro al Gershwin. Este nuevo alojamiento es un hotel en el que se han habilitado unas cuantas habitaciones con literas para mochileros. No esta mal. Es un poco caro y la recepcionista es un poco “seca”, pero en general es un lugar limpio, acogedor y muy bien situado. Eso sí, no es un hostal: no hay zonas compartidas, en los pasillos y el ascensor te encuentras con gente mayor y encorbatada…

Salimos rápidamente del hotel para buscar un sitio donde comer. Cruzamos hacia Broadway y encontramos en la esquina, debajo del hotel Plaza, un restaurante italiano llevado por mexicanos ilegales. Se come muy bien por menos dinero que en el Sbarro. Además los empleados son muy majos. Comemos (12$) y nos dirigimos hacia la zona de Chinatown, Tribeca y Little Italy.

Es una de las rutas que más nos ha gustado. Al girar una esquina parece que hayas cambiado de país. Pasas de estar en mitad de una ciudad China a estar paseando por Roma. En Tribeca lo único que hay que ver son los típicos edificios de ladrillo rojo. Chinatown es como una ciudad China en miniatura. Es curioso ver todos los carteles en Chino y comprobar la baja tasa de ciudadanos no Chinos en las calles. A parte de eso, lo único que hay que hacer es ir de compras. Aquí encuentras todas las falsificaciones que quieras, así como un montón de tiendas tipo “todo a 100” y bazares. Por último, Little Italy son un par de calles llenas de restaurantes.

Estabamos rebentados, pero sacamos fuerzas para ir a Lower East Side, zona recomendada por una amiga de Nuria. Fuimos andando, no estaba demasiado lejos y he de decir que fue el lugar de Nueva York más amenazador que encontramos. Era una zona pobre, deprimida, calles vacias, desoladas, casi sin coches, basura en la acera y unas pocas tiendas, muy pocas, de ropa usada y trastos inservibles. No nos gustó.

Decidimos regresar a Times Square y probar suerte en la TKTS para ir al teatro. Pero nada. Así que nos sentamos a ver pasar a la gente pasar (muy recomendable) hasta que nos entró hambre. Compramos un par de hot-dogs y una coca-cola (6$) en un puestecito callejero y nos fuimos hacia el hotel.

Martes 10/10 – Wall Street

Decidimos que ya era hora de visitar Wall Street. Siguiendo las recomendaciones de la guía, empezamos la visita a la zona financiera bien pronto. No encontramos mucha gente de negocios a esa hora. Supongo que los tiempos cambian y que los ejecutivos flexibilizan sus horarios. Desayunamos en un McDonnals (2$), en el más elegante del mundo, con un tio que toca el piano a la hora de la comida y la cena.

Nuestro paseo (sin demasiadas sorpresas, ni para bien, ni para mal) termina en el ferry de Staten Island. Este ferry cruza en unos minutos gratuitamente entre Manhattan y Staten Island pasando justo enfrente de la estatua de la libertad. Nos gustó mucho el viaje y decidimos que debiamos volver por la noche para ver la estampa nocturna.

Aunque no habiamos terminado el recorrido por esa zona, ya que teniamos las tarjetas de metro, decidimos volver a comer al mismo restaurante del día anterior, cerca del hotel. Comemos (15$) y regresamos. Continuamos el paseo junto al brazo de mar que separa Nueva York y Nueva Jersey. Visitamos la zona 0, ahora mismo no hay nada, un monton de máquinas trabajando simplemente. Pensabamos ir a Brooklyn, pero decidimos que ya que estabamos, lo mejor era visitar de nuevo Staten Island. La ida, al atardecer fue realmente bonita, pero el regreso, con las luces de la ciudad acercandose, ha sido sin duda lo mejor del viaje.

Como ya viene siendo habitual, regresamos a Times Square para cenar. Volvemos al Mc Donnals de la primera noche (6$). Damos una vuelta y volvemos a casa más tarde que nunca: son las 22:00 ¡Wow!

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Cronica: Nueva York (III)

Domingo 8/10 – Descubriendo la ciudad

Nos levantamos relativamente tarde (9:30), nos duchamos y salimos. Pretendemos no estar tan quemados al final del dia. Nueva York es una ciudad enorme, con larguisimas calles y avenidas, con cientos de tiendas y restaurantes. Hay mucho para ver y poco tiempo. Es una ciudad muy dura.

Vamos a Union Square y terminamos el trozo de ruta que nos quedaba del MidTown hasta el Empire State Building. Desayunamos en el camino, en un burguer (5$). A parte de la propia Union Square y el curioso Flatiron Building, no hay nada interesante hasta encontrarte con el imponente Empire State.

Hay que subir al Empire State. Son 2 o 3 horas, entre la cola para entrar, comprar las entradas (2×16$) y la visita en si misma. Arriba puedes estar todo el tiempo que quieras, no te ponen limites. Hay baños, una cabina telefónica, una tienda de souvenirs y un bar (caro). Las vistas son impresionantes. Hay que tener suerte y encontrar un dia sin mucha niebla. En la entrada hay siempre un cartel que indica cual es la visibilidad (en nuestro caso fueron 25 millas, muy buena). Dicen que lo ideal es llegar por la tarde y esperar a que anochezca para poder ver de dia y de noche la ciudad. Personalmente creo que si subes muy tarde la luz no va a ser optima para las fotografias y si vas mucho antes vas a pasarte un rato aburrido alli… Lo mejor es subir aqui por la mañana y por la noche, otro dia, subir a otro edificio o, mejor, ir hasta Brooklyn o Staten Island donde tambien se conseguiran grandes fotos nocturnas.

Despues de la visita al Empire State Building, continuamos hasta terminar en la estacion central. Comemos en un Sbarro (tipico restaurante italiano de comida rapida de EUA), donde se come mucho y no es demasiado caro (16$).

Despues de comer, seguimos hacia el barrio de los artiastas y hacemos media ruta desde Bedford hasta Washington Park. La zona nos gustó bastante, muy animada, quiza la zona mas europea de la ciudad… Washington Park, nos gustó especialmente. Llegamos allí ya de noche y había muchísima gente, todos jóvenes, cada uno a su bola. También había un grupo de música que lo hacían realmente bien. La mejor definición: una plaza bohémia de París en mitad de Nueva York.

Ya que nos gustó la zona, nos quedamos a cenar allí en un McDonnals (5$). Y después de cenar, dimos un paseito y cogimos tranquilamente un metro a casa… Bueno, tranquilamente no. Nos equivocamos y cogimos un tren express, por lo que nos pasamos de largo y tuvimos que bajar en pleno Harlem Sur de noche (serían las 9 o las 10). No pasó nada, no vimos nada raro (excepto a la gente que hablaba en Spanglish, impresionante), aunque supongo que tambien tiene algo que ver que nuestras pintas pasen desapercibidas en una comunidad latina.

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Cronica: Nueva York (II)

Sabado 7/10 – Rutas urbanas

Conseguimos una serie de rutas urbanas en NYC del FAQ del foro de Guia de Nueva York. Nos propusimos hacer alguna de ellas. Después de otra ducha y un buen desayuno, salimos hacia el museo de historia natural y el planetario para iniciar (al revés) la ruta de Upper West Side.

Antes de iniciar la ruta, compramos una tarjeta de telefono (5$) para llamar a casa y decir que estamos vivos. Las llamadas en EUA son realmente baratas. Nos sobró la mitad de la tarjeta y eso que llamamos a moviles varias veces. Así que mejor no comprar la tarjeta de 10$, pues o somos muy habladores o sería tirar el dinero.

No entramos en el planetario, todavia no habian abierto (creo que abren a las 10:00). Resulta bonita la imagen del jardin alrededor del planetario y la energia que transmiten los enormes planetas que se pueden ver a traves del cristal de la fachada del edificio. Proseguimos el camino, paseando tranquilamente hasta el museo de historia natural. Tampoco entramos, la entrada era realmente cara y tampoco nos apetecia pasar toda la mañana en un museo (parece ser que es realmente grande). Nos conformamos con mirar los esqueletos de los dinosaurios que hay en el hall de entrada. Continuamos por Central Park West hacia el sur, hasta el edificio Dakota, famoso por ser el lugar donde vivió Jonh Lennon hasta que le asesinaron en la misma puerta. Hicimos las tipicas fotos, fuimos a ver Strawberry Fields y el carisimo restaurante Tavern On The Green y continuamos hacia la enorme plaza Columbus Circle, que encontramos llena de obras y bastante deslucida.

Vamos caminando hasta Times Square para iniciar la ruta del Mid-Town (pensamos, esta cerca, nos va a costar mas en metro: ¡mentira!). A mitad de ruta, cerca del Empire State Building, nos entró hambre y entramos en una especie de pizzeria atendida por hispanos. Nos comimos un bocata grandísimo y buenísimo con dos coca-colas de medio litro (14$). Estos americanos saben comer bien.

La ruta del MidTown no nos sorprende demasiado, puesto que el dia anterior habiamos andado bastante por la zona. Ahora con la guia vamos un poco menos perdido. Lo bonito de la zona es ver los grandes rascacielos, las gigantescas avenidas, las tiendas… vamos lo tipico que vemos en las peliculas que transcurren en Nueva York, pero en primera persona. Hay que destacar en esta ruta la visita al Sony Center. No hay que perdersela. En la guia no lo explica muy bien, pero lo que hay que hacer es entrar dentro del Hall del edificio donde esta el robot en la puerta y pedirle a la recepcionista que te de un ticket (es gratis), luego salir y hacer cola junto al robot. En ese momento, saludad al robot. Merece la pena el lugar, al menos para los frikis de la tecnologia. La quinta avenida, de la que tanto se habla, nos decepciono un poco. Todo es muy caro, pero no tiene nada de especial.

Terminamos rebentados. No nos apetecia hacer la ruta de los museos. Volvemos a Times Square en metro donde pasamos por el Info Center y conseguimos una hoja con los precios de los teatros de Broadway. Fuimos al TKTS a ver si conseguiamos algún precio interesante para un musical conocido (dudabamos que fueramos a aguantar un musical entero en inglés si no nos sabiamos un poco el argumento). Había algunas entradas al 50%, pero las más baratas, las que nos interesaban, no las suelen rebajar. Desistimos, pensamos volver entre semana para ver si eran más baratas.

Nos tomamos un par de milk-shakes gigantes en el McDonnals (5’40$). Estamos muy cansados y no son ni las 20:00… Pensamos en ir al hostal a descansar y luego salir un rato para vivir el ambiente del fin de semana. Llegamos, nos tumbamos, pero ya no nos despertamos para cenar.

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Cronica: Nueva York (I)

Jueves 5/10 – La Salida

Encontramos un vuelo MAD-NYC a un precio razonable (418€ I/V con tasas) con Delta Airlines (lo encontramos con Terminal A, pero resultaba más barato comprandolo directamente en la web de la compañia). Compramos también un vuelo ALC-MAD (100€ I/V) de Iberia con Atrapalo. Nos dimos cuenta que no era la mejor opción. Primero, porque el vuelo de salida a NYC era muy pronto por la mañana y por eso tuvimos que comprar el vuelo para la tarde anterior y dormir en el aeropuerto. Y segundo, porque no es la opción más barata. La opción más barata hubiera sido ir en bus y la más cómoda sería alquilar un coche (y además más barata que ir en avión).

Salimos corriendo hacia el aeropuerto por una confusión con las horas. Ivan salió de trabajar algo antes y no pudo ni ducharse… Nos lleva una amiga al aeropuerto (Ester). El vuelo salió con 30 minutos de retraso, no nos importó, ya que nuestro destino era el aeropuerto. El vuelo tranquilo y sin incidentes. El vuelo llegó a la T4, recogemos las maletas y cenamos unos bocatas de tortilla que saben a gloria a las 12 de la noche.

Ya solo queda por encontrar un rincón en el aeropuerto. No es la primera vez que dormimos en un aeropuerto. La T4 es una mina. Todo es nuevo y muchas zonas todavía no tienen las típicas tiendas del aeropuerto montadas. Encontramos nuestro lecho en la planta de abajo (llegadas), justo detrás de correos. Allí hay varios quioscos montados que algún día albergarán tiendas o empresas de viajes, pero que ahora están vacios. Entre dos de estos, hay una zona con suelo de plástico dónde no nos molestó nadie durante toda la noche.

Viernes 6/10 – Llegada a NYC

Desayunamos y vamos a la T1. Mientras estamos haciendo cola para facturar, llega una chica de Delta y nos ofrece hacernos voluntarios para, en el caso de que no haya suficientes plazas para todos los viajeros (overbooking), quedarnos en tierra y viajar en el próximo vuelo (al día siguiente). La oferta era estupenda: te pagaban un hotel para esa noche con todas las comidas, si al día siguiente no había plazas en turista te ponían en bussines (además de asegurarte que tenias preferencia para volar) y además te daban o bien 600€ en metálico o bien 1000€ en cheques de viaje. Genial, nos hubiera salido el viaje gratis. No hubo suerte y no nos llamaron.

El vuelo fue cómodo, el servicio muy bueno, la comida normal (como en todos los aviones)… las peliculas fueron “The devil wears Prada”, “The lake house” y Crosswords (las dos primeras todavía están en el cine en España). Salimos y llegamos a la hora exacta (13:00). Los controles en la llegada al JFK eran los normales. El tiempo era algo frio. El JFK es gigantesco, tiene 9 terminales y una especie de metro (Air Train) que los recorre gratuitamente.

Cuando estamos saliendo de la terminal, encontramos una pareja de Madrileños algo perdidos que se unen a nosotros para ir hasta Manhattan. El Air Train te deja en la parada del metro. No se paga hasta el final, cuando quieres ir hasta el metro (salir a la calle). Cuesta 5$, pero si compras un bono de 10$ te hacen un descuento y sólo te cuesta 4$. Compramos un bono 10$ para salir del Air Train y un bono de 7 días que nos serviría hasta la medianoche del día anterior al regreso (10$ + 24×2$ = 58$).

La parada del metro está al aire libre. Todos los trenes que vienen son buenos. No hay que dejar pasar ninguno (como hicimos nosotros por desconfiados). Esta línea de metro va desde el JFK hasta el norte del Bronx pasando por Brooklyn y Manhattan. Tenemos que hacer transbordo, es bastante pesado, porque las paradas de metro de NYC son usadas por mucha gente y además están llenas de escaleras (Ivan llevaba mochila, pero Nuria con una maleta sufrió bastante). Nuestros compañeros de viaje se quedaron en una parada anterior.

Llegamos facilmente al hostel Jazz On The City. Todo perfecto. Las recepcionistas hablan Español con lo cual todo es realmente sencillo. Además son muy simpáticas y nos ayudan en todo lo que pueden. La habitación está bién. Tiene 12 camas en 6 literas una frente a la otra. La habitación es grande, tiene buena ventilación, calefacción, baño en suite y sabanas incluidas. El baño es también grande, con bañera y secador.

Dejamos las cosas y salimos a ver la ciudad. Bajamos a Times Square y empezamos a caminar. Visitamos el Rockefeller Center y la toda la zona circundante. Las primeras impresiones de la ciudad son positivas. Puedes ir tranquilamente por la calle. Núria no quería que se hiciera de noche sin estar en una zona muy transitada (Times Square). Al pasar los días nos dimos cuenta que no pasa absolutamente nada (a no ser que te quedes en una zona realmente desierta).

Estamos hambrientos. Buscamos algo cerca y encontramos en Times Square el McDonnals más concurrido del mundo. Es una especie de discoteca, con un montón de proyectores y pantallas mostrando los videos del momento. Cenamos bien (12$). Estabamos cansados, así que cogimos un metro y regresamos al hostal, nos duchamos y nos acostamos.

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Vivir en New York City

La vida en NYC es ajetreada. Los fast-food, los atascos de trafico y en el metro de las horas punta, las largas distancias a pie… Todo hace que mientras te encuentras allí te sientas como un alienígena observando una curiosa civilización. Y sin embargo, todo te suena familiar. Es extraño. Las películas han retratado mil veces NYC y eso provoca que los principales iconos de la ciudad no te resulten extraños. Cruzas el puente de Brooklyn como si lo cruzaras todos los días, avanzas a trompicones por Wall Street a las 8:30 como si realmente trabajaras allí, te paseas por Central Park como si fueras un New Yorker más…

Algo nos sorprendió por encima de otras consideraciones. El nivel de vida no es tan algo en NYC como nos esperábamos. La imagen de la gran manzana nos infundía respeto, pensábamos que nos íbamos a dejar una pasta allí. Y no fue así. Comer, mientras no sea en un restaurante, no es caro. Por unos 5 € por persona puedes disfrutar de un plato de pasta, una buena porción de pizza o una hamburguesa en cualquier zona de la ciudad. Es más, si un día no estás muy hambriento, puedes comprar un perrito caliente en la calle por un par de dólares.

El alojamiento tampoco es excesivamente caro. En un albergue calculad menos de 30 €, por persona y día. Los hoteles de pocas estrellas se pueden llegar a disparar hasta los 100 o 200 €, depende de la época. No tenemos ninguna queja de ninguno de los dos albergues en los que estuvimos. En general, están mucho más limpios que los que nos encontramos habitualmente en Europa y algunos están muy bien situados. Eso sí, no esperéis encontrar muchos con cocina ni zonas comunes, eso aquí todavía no lo han descubierto.

Por lo demás, encontrareis los precios muy asequibles, al menos mientras el euro esté tan fuerte frente al dólar. En nuestro viaje, el cambio era 1:1’24, es decir, que casi teníamos un 25% de descuento en nuestras compras y el precio suele ser el mismo, como si hubiera paridad. Un ejemplo, un iPOD en Europa cuesta 200 €, allí 200 $. En Chinatown hay muchísimos productos que cuestan menos que en Europa (camisetas, cinturones, aparatos electrónicos, etc).

Moverse en metro por la ciudad es una de las primeras cosas que hay que aprender. A pesar de lo que se suele decirse, el metro de NYC no es peligroso. Nosotros por error tuvimos que cambiar de tren en Harlem Sur y no pasó nada. Evidentemente, esto no quiere decir que uno pueda ir despreocupado, pero vamos, que lo de las películas es de una época ya pasada (según cuentan).

Los que vivan en una ciudad con varias líneas de metro lo tienen más fácil. En NYC hay varias líneas de metro identificadas por colores, letras y números. Algunas de ellas son realmente largas. Para haceros una idea, desde el centro de Manhattan hasta el Zoo del Bronx (que no es la última parada) tardamos una hora y media y, en esa misma línea, hasta el aeropuerto JFK (sentido contrario) desde el centro se tarda otra hora más.

Los colores de la línea indican el camino que recorre y los números o letras indican dónde para el tren. Así, la línea roja, por ejemplo, puede detenerse en Manhattan si tiene el número 1 y no continuar hasta Brooklyn (sí lo harían la 2 y la 3). En ocasiones los caminos seguidos por distintas letras o números de la misma línea se bifurcan en un momento dado. Todas las líneas se pueden seguir en un determinado sentido. En Manhattan es muy sencillo elegir el sentido pues está indicado como “Downtown & Brooklyn” (dirección sur) o “Uptown & Bronx” (dirección norte).

Luego hay que saber que existen trenes normales (local) o rápidos (express). Aunque está indicado en la propia estación, como normal general, los trenes “local” viajan pegados a las paredes del túnel de metro, mientras que los “express” van por el interior (las estaciones de metro de NYC suelen tener 4 vias, dos exteriores para los “locals” en cada sentido y dos interiores para los “express”). Evidentemente, hay estaciones dónde no paran los express (salvo en horas punta que paran en todas). En el mapa del metro, las estaciones que tienen un punto negro son las que el express no para. A veces, si vamos a ir a una distancia considerable es mejor coger el express aunque no pare en nuestra estación y esperar luego a un local.

Para complicarlo todo un poco más, hay veces que sólo un cierto número de vagones llegan hasta el final de la línea. En esos casos, en el resto de vagones suele indicarlo en algún cartel. La mayoría de las veces, es demasiado tarde, puesto que los convoyes suelen ser larguisimos y tienes que bajar y esperar a otro porque no te da tiempo a cambiar a uno de los que van en cabeza.

Por cierto, en NYC el metro se llama “subway”, aunque entienden el término “metro” (pero no se si entienden “tube”, como en Londres). Hay un mapa de de las líneas del metro de NYC aquí.

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Resumen viaje a NYC

Acabamos de regresar de NYC y todavía estamos un poco desubicados. Durante los próximos días haremos un repaso exhaustivo del viaje.

En general, las impresiones sobre el viaje son dos: que NYC no es nada caro una vez estás allí (el vuelo es caro y los hostels son un poco más caros que en Europa, pero no mucho) y que es la ciudad que te esperabas (la has visto mil veces en las películas y seguro que reconoces los principales edificios al verlos).

Anoche en TVE-1 vimos la película “La jungla de cristal 3” y, excepto las torres gemelas que ya no están, el resto de la acción de la película (que usa localizaciones reales) podíamos seguirlo sin mirar el mapa (por ejemplo cuando los protagonistas deciden ir desde la calle 72 a Wall Street por Central Park porque es la vía más rápida).

En definitiva, el viaje no fue nada sorprendente, pero me pareció bueno por habernos brindado la oportunidad de descubrir EUA y a sus habitantes (derrochadores hasta la saciedad: ahora entiendo la razón por la que el impacto medio ambiental de ese país es igual a la suma del resto de países).

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