Regreso a La Habana y hasta pronto Cuba

El viaje en camión desde Santiago de Cuba a La Habana fue mucho más llevadero de lo que pensábamos. Los camiones que hacen recorridos tan largos llevan asientos como los de los autobuses, de hecho, son asientos de viejos autobuses llevados al desguace que los camioneros compran y atornillan al chasis. En Cuba se aprovecha todo, no sobra nada. Así, aunque un poco más incómodos que los asientos de una guagua, hacer un viaje así sería comparable a viajar 12 horas en un autobús incómodo. Sigue leyendo Regreso a La Habana y hasta pronto Cuba

Compartir es el mejor agradecimiento

Los carnavales de La Habana y Cienfuegos

Las semanas antes de viajar a Cuba estuvimos buscando información acerca de cuando serían exactamente los carnavales de ese año en La Habana y en las demás regiones. No encontramos nada, bueno, al revés, lo que encontramos fueron informaciones contradictorias que no nos aclaraban nada. No fue hasta llegar a La Habana cuando empezamos a tener una idea de cuando se celebrarían los carnavales. Al principio obteníamos respuestas ambiguas y poco claras, pero al final todas las fechas empezaron a converger y, por supuesto, hicimos lo que pudimos para poder vivir aunque solo fuera un día de los carnavales de La Habana, como por ejemplo cambiar el orden de las visitas y “hacer tiempo” visitando Matanzas y Varadero.

Barrio chino de La Habana el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
El Barrio Chino de La Habana, a parte de esta entrada, se compone apenas por un par de calles llenas de restaurantes a precios astronómicos.

Día 8: Los carnavales de La Habana

Como la noche anterior nos habíamos acostado tarde, tardamos un poco más de lo habitual en salir de casa. Nos dirigimos a la zona de Obispo y callejeamos por allí. Comimos en un restaurante de San Rafael muy interesante, un pequeño restaurante con mesas y sillas en la calle dónde se paga en moneda nacional y se disfruta de un buen filete por apenas un euro.

Plaza Vieja de La Habana el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
Desconozco qué representará esta estatua en La Plaza Viaje, pero nos gustó.

Después de eso, subimos hasta la Plaza Vieja dónde conversamos con una persona con una afección mental que había decidido dejar la medicación. Ahí nos dimos cuenta de lo potente que es el sistema de salud en Cuba. Una persona como él, tenía que huir y engañar a los médicos y asistentes sociales para no tomarse la medicación. Desgraciadamente, los medicamentos para tratar estas afecciones, tanto allí como aquí, a veces producen al enfermo algunos efectos secundarios que les hacen preferir la enfermedad a la medicación.

Si eres aficionado a los trenes, no dejes de visitar el taller de reparación que está junto al Capitolio. Además, hablar con los viejos trabajadores que están allí es un placer inigualable. Historia viva.
Si eres aficionado a los trenes, no dejes de visitar el taller de reparación que está junto al Capitolio. Además, hablar con los viejos trabajadores que están allí es un placer inigualable. Historia viva.

Tras la charla, bajamos buscando el barrio chino pero antes de entrar en él nos entretuvimos más de una hora charlando con un par de ancianos que andan siempre por el taller de locomotoras ya que fueron mecánicos de aquellas máquinas en su juventud. Increíble la sabiduría y la claridad de ideas que demostraban. Su impresionante cultura nos desbordó en algunos momentos, pero a la vez nos pudimos dar cuenta de su total ignorancia del sistema capitalista. Les encantaba escuchar lo que le contábamos sobre cómo funcionan aquí las cosas.

Tras caminar por las dos calles mal contadas que componen el barrio chino, regresamos a casa de Magnolia para descansar, ducharnos y luego salir hacía la Rampa. Allí cenamos en un restaurante de moneda nacional que hay junto al cine Riviera y luego entramos a ver un espectáculo de Rigoberto Ferreras.

Desgraciadamente esta es la única foto que conservamos del carnaval de La Habana. Tiene una pésima calidad ya que la tomamos con la cámara, pues nos habían dicho que había muchos carteristas en el carnaval y, la verdad, creo que es más peligroso Valencia en fallas. Los cubanos son muy exagerados.
Desgraciadamente esta es la única foto que conservamos del carnaval de La Habana. Tiene una pésima calidad ya que la tomamos con la cámara, pues nos habían dicho que había muchos carteristas en el carnaval y, la verdad, creo que es más peligroso Valencia en fallas. Los cubanos son muy exagerados.

El plato fuerte fue el Carnaval de La Habana que pudimos disfrutar esa noche. Había muchísima gente en la calle, concretamente en el Malecón habanero. El problema era que casi todo el recorrido del carnaval está cerrado y para poder disfrutar del mismo tienes que pagar y acceder al interior. Lo de pagar no sería ningún problema, creo que costaba como un euro, pero el problema es que estaba totalmente lleno, no quedaba sitio y no te dejaban entrar.

El carnaval en sí es como cualquier otro carnaval: en carrozas o a pie, diferentes comparsas van repitiendo de manera incesante su baile, ataviados con vistosos disfraces de colores brillantes. Nada de especial. Quizás si hubiésemos podido acercarnos, nos habría gustado más, como sí que nos pasó en el carnaval de Cienfuegos.

Pasacalles en Cienfuegos el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
A pie o en carrozas, los carnavales de Cienfuegos y La Habana son realmente parecidos, salvo por la cercanía de uno y la inaccesibilidad del otro.

Día 9: El carnaval de Cienfuegos

Madrugamos y tomamos un par de autobuses (un P9 y luego un P7) hasta el amarillo dónde se va hacia las provincias orientales. Para ir a Cienfuegos desde La Habana por libre, en modo barato, hay que ir al Puente de Cotorro y desde ahí preguntar para el primer anillo, está cerca, pero es conveniente ir en algún tipo de transporte (un camión nos cobró 5 pesos a cada uno, no vale la pena andar con las mochilas a cuestas por ese dinero). Desde allí esperamos mucho tiempo hasta encontrar algo que nos llevará, era domingo y un poco tarde.

En Cienfuegos nos hospedamos en la casa de Roberto Carlos, un lugar magnífico, con una terraza increíble dónde pasar horas y horas disfrutando de la fresca. Casa muy recomendable.
En Cienfuegos nos hospedamos en la casa de Roberto Carlos, un lugar magnífico, con una terraza increíble dónde pasar horas y horas disfrutando de la fresca. Casa muy recomendable.

Tras esperar más de 3 horas en las que comimos y bebimos todo lo que quisimos en el barecillo que han montado para los viajeros en tránsito, pasó un Yutong que nos llevó directamente a Cienfuegos (pasaron otros en dirección a Santa Clara que nos podían dejar en el entronque pero no los tomamos, aunque tampoco hubiera sido mala idea). Al final tuvimos suerte, un Yutong (un autobús) es lo más cómodo que se puede encontrar para este tipo de trayectos.

Cabezudo de Cienfuegos el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
Un cabezudo del carnaval de Cienfuegos

Medio durmiendo llegamos a Cienfuegos. Desde dónde nos dejó el autobús, caminamos un poco llegamos a la casa. Genial! Una ducha y un poco de descanso y nos vamos a ver los carnavales de Cienfuegos, que nos habían recomendado por ser mucho más abiertos que los de la Habana.

Un disfraz musical de Cienfuegos el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
La cercanía en el carnaval de Cienfuegos es total, puedes hacerte incluso selfies con las estrellas.

Ciertamente, nos encantaron estos carnavales. Son algo diferente, mucho más cercano, abierto, con mucha mayor variedad de puestos de comida y bebida, mejores precios, gente más amable… Quizás sean menos espectaculares, pero se compensa con facilidad este hecho al poder llegar a tocar literalmente las carrozas y los vestidos. En la misma feria cenamos unos bocatas y unos espaguetis por menos de un euro y medio los dos. Desgraciadamente, poco después de la medianoche se puso a llover y nosotros, junto a la mitad de los espectadores, nos batimos en retirada buscando las marquesinas de los edificios para no acabar empapados.

Puesto de comida en Cienfuegos el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
Una de las cosas que más nos gustó fueron los múltiples puestos de comida y bebida que había en el carnaval de Cienfuegos

Día 10: La playa del Rancho Luna

Nos levantamos muy tarde, disfrutando de la mejor habitación que hemos tenido hasta ahora, un lujo. Salimos a desayunar y comprar limonada y bocatas para irnos a la playa. Fue bastante sencillo encontrar un camión que iba hacía Pasacaballo y que tenía parada en la playa de Rancho Luna.

Las coreografías en el carnaval de Cienfuegos eran muy similares a las de La Habana, nada que envidiar en este sentido.
Las coreografías en el carnaval de Cienfuegos eran muy similares a las de La Habana, nada que envidiar en este sentido.

La playa del Rancho Luna es una playa bonita, con algo de arrecife de coral, aunque está algo alejado de la costa y a cierta altura (hay que nadar más de 100 metros mar adentro y el arrecife, aunque muy bonito, queda a unos 6 o 7 metros de profundidad, bastante lejos del alcance de un snorkel). Nos gustó pasar un día en la playa. Por cierto que esta playa, al igual que nos ocurrió con las playas del este, la encontramos llena de cubanos pasando un día de playa. ¡Nosotros que esperábamos encontrar las playas tomadas por los extranjeros!

Playa del Ranchón Luna de Cienfuegos el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
La playa del Ranchón Luna es un lugar de visita imprescindible si visitas Cienfuegos

Para regresar perdimos el último autobús y tuvimos que esperar bastante tiempo hasta que pasó un camión. Estábamos tranquilos porque había algunos cubanos que estaban esperándolo y nos aseguraron que pasaría. Viajar por un país dónde dominas el idioma es una tranquilidad increíble.

Otro imprescindible de Cienfuegos es La Casa del Chocolate. Llamad a la puerta porque suele estar cerrada para que no se escape el aire acondicionado.
Otro imprescindible de Cienfuegos es La Casa del Chocolate. Llamad a la puerta porque suele estar cerrada para que no se escape el aire acondicionado.

Nada más llegar fuimos a buscar restaurante para cenar en moneda nacional. Nos costó un poco, pero finalmente encontramos un paladar en moneda nacional, un poco más caro de lo que estamos acostumbrados a pagar, pero con buenas raciones y muy bien servidas. De postre pasamos por la Casa del Chocolate, un local imperdible en caso de que te acerques a Cienfuegos. Se trata de una chocolatería en moneda nacional que solo abre por las tardes y que se ubica enla calle Prado, justo antes de llegar al Malecón. Los amantes del chocolate no deberían perdérsela.

Nuria el día que visitamos el carnaval de La Habana y Cienfuegos
Qué mejor que culminar una visita a los carnavales de Cuba que fumándose un habano en una maravillosa playa.

El día lo culminamos viendo en la televisión pública cubana la última película de Mortadelo y Filemón. Ya explicamos un poco de la idiosincrasia cubana con respecto a la propiedad intelectual en un artículo. En cualquier caso, recomiendo poner de vez en cuando la tele cubana, ya que es un modelo de televisión absolutamente diferente a lo que acostumbramos a ver y que muestra en cierta manera cómo son los cubanos.

Compartir es el mejor agradecimiento

El primer contacto con La Habana

A continuación expongo las notas que tomamos durante nuestro viaje a Cuba del pasado verano. Iniciamos así la crónica del viaje que se extenderá durante unos cuantos artículos más. Este se inicia el 30 de julio y termina el día que nos marchamos hacía Viñales. Se pueden consultar los gastos diarios en el excel que colgamos en este artículo.

Desde el mirador del cristo de La Habana, junto a la casa del Che.
Desde el mirador del cristo de La Habana, junto a la casa del Che.

Día 30: Vuelo Madrid-Moscú-La Habana

Salimos el día anterior de Madrid, dormimos un poco en el avión y mucho en el aeropuerto de Moscú (bien, por cierto). Lo malo de ese aeropuerto es que nos hicieron tirar (o beber) todos los líquidos, incluidos los comprados en el Duty Free. Pasamos el vuelo de Moscú a La Habana sin dormir para evitar el Jet lag. Después de haber volado en Turkish, Etihad y otras compañías similares, nos dimos cuenta que Aeroflot no es demasiado buena (comida mediocre, multimedia solo en ruso o inglés sin subtítulos, azafatas poco amables, etc). Eso sí, la llegada fue puntual y los trámites de entrada nos llevaron aproximadamente una hora y media.

Desde la salida del aeropuerto, fueron 15 minutos andando hasta la parada del P16. Es muy fácil. Preguntando a cualquier persona te indicará, pero no tiene pérdida: hay que caminar en la misma dirección que van los taxis, hasta llegar a una gran avenida.

El P16 nos dejó cerca del Hostel Hamel que fue fácil de encontrar y lleno de gente amable, tanto huéspedes como Wilfredo y Magnolia. Cenamos los bocatas que traíamos y las bebidas que habíamos facturado en la mochila y nos acostamos un rato después. Pasamos una gran noche gracias al aire acondicionado, ya que la temperatura en La Habana era sofocante.

La plaza de la revolución. Imposible no visitarla en un viaje a Cuba.
La plaza de la revolución. Imposible no visitarla en un viaje a Cuba.

Día 31: El primer contacto con La Habana

Nos levantamos pronto, con la luz que entra porque no hay ventanas a eso de las 8:00. Tras el desayuno (todo traído de casa) salimos a informarnos de la posibilidad de ir a Isla Juventud: resulta carísimo, más caro ir en lancha que en avión, ya que el precio es el mismo para cubanos que para extranjeros pero cambia la moneda: 50 CUP o 50 CUC por trayecto.

Aprovechando que estábamos cerca, nos metemos en lo más típico de un viaje a Cuba: la plaza de la revolución. Luego andamos hacia el cementerio Colón que me hacía gracia visitar (me encantan los cementerios monumentales), pero al tirar hacía dentro vimos que te querían cobrar 5 CUC y decidimos no visitarlo. Ahí es cuando nos empezamos a dar cuenta de que los precios que pagan los turistas en Cuba son desproporcionados y decidimos empezar a poner coto. Todo el camino desde la plaza de la Revolución hasta el cementerio Colón lo hicimos charlando con un cansino que quería meternos el timo del “invítame a un mojito sin preguntar el precio”, pero se quedó con las ganas. Eso sí, extrajimos toda la información que necesitábamos sobre La Habana.

Tomamos el bus P4 desde Cementerio Colón hasta Habana vieja dónde conocimos a una traductora cubana musulmana que había viajado por todo el mundo y que sin saber cómo nos invitó a un helado y nos enseñó la zona de Obispo. Ahí es cuando nos dimos cuenta que si bien en Cuba íbamos a encontrar mucho timante que quiere vivir a costa del extranjero, a la vez, íbamos a encontrar a muchas más personas con historias increíbles y un corazón gigante que nos iban a tratar como a hermanos.

El museo del Chocolate es un lugar que se debe visitar en todo viaje a La Habana que se precie.
El museo del Chocolate es un lugar que se debe visitar en todo viaje a La Habana que se precie.

En la calle Obispo descubrimos el maravilloso mundo de las ventanas ya que comimos en una de ellas. En la plaza de armas estuvimos hablando de todo con un par de jóvenes cubanos que nos explicaron como vivían y nos contaron algunos detalles realmente interesantes sobre el día a día en Cuba (el paquete, la vida familiar, cómo les llega la publicidad occidental, etc).

Tras comparar la vida en Cuba con la de Europa dejamos a nuestros amigos y nos fuimos a tomar un chocolate en el Museo del Chocolate (que es una cafetería a pesar de su nombre). Caminamos de vuelta al Capitolio y de ahí andando a Hamel y luego hasta la rampa del Malecón dónde en un espacio llamado Pabellón Cuba había actuaciones en directo, productos de arte y comida. ¡Ambientazo!

El Pabellón Cuba es un bullicioso centro de entretenimiento para la juventud.
El Pabellón Cuba es un bullicioso centro de entretenimiento para la juventud.

Cenamos una lasaña gigante muy cerca de Hamel. Llegamos rendidos y tras una ducha y un rato en la terraza nos acostamos cerca de las 11.

Día 1: Las playas del Este

Nos levantamos tarde, sobre las 10, cuando Wilfredo desconecta el aire acondicionado de las habitaciones. Tras el desayuno (todavía tirando de cosas traídas de casa), tomamos el bus P5 que nos deja frente a la parada de la Lanchita para ir al otro lado de la bahía. Cruzamos y subimos hasta el cristo y la antigua casa del Che (caro, no entramos).

Tras ver las vistas, empezamos a bajar hacía el morro para tomar el bus 400 hasta las playas del este. Todo el camino lo hacemos con el conductor del único bicitaxi de esa zona, charlando de mil y un temas, nosotros andando, él en su bici, no buscaba nada, solo charla. Una persona increíble, hijo de un militar de alto rango y con cientos de historias de gran interés.

Las playas del este estaban llenas de cubanos de vacaciones o en sus días libres.
Las playas del este estaban llenas de cubanos de vacaciones o en sus días libres.

El bus está atestado de gente, como Valencia en fallas. Bajamos en Guanabo, una playa cualquiera a la que el chico del bicitaxi nos había recomendado no ir porque “iba a haber demasiada gente”. Acertó, estaba llenísima, pero eso no nos importaba, tiempo tendríamos para encontrar playas solitarias. Nos dimos un baño para quitarnos el sudor y seguidamente comimos en un chiringuito de playa después de comprar bebidas en un supermercado.

Volvemos a la playa y la escena es impresionante, pero la contaré en otro artículo ya que sino este se haría demasiado largo.

Nuestro recorrido del día 1 de agosto. Se puede apreciar la vuelta que dimos para llegar hasta la la lanchita y luego el cruce de la bahía y el recorrido hasta tomar el bus hacía las playas del este. Puedes descargar este itinerario para GPS.
Nuestro recorrido del día 1 de agosto. Se puede apreciar la vuelta que dimos para llegar hasta la la lanchita y luego el cruce de la bahía y el recorrido hasta tomar el bus hacía las playas del este. Puedes descargar este itinerario para GPS.

Antes de que se haga demasiado tarde, decidimos regresar al hostel con un 400 y un 222. Nos duchamos y nos arreglamos para ir a ver un monólogo de un artista cubano llamado Mariconchi. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que en Cuba se puede hablar de cualquier tema, ya que este artista en plan humorístico trataba cualquier tema de la vida diaria de la Cuba actual y de hace unos años, cuando todavía existía la URSS. Sería como un Buenafuente en España.

Ya casi a media noche nos compramos unos bocadillos y unas latas y nos sentamos en un portal dónde charlamos con una pareja de habaneros que nos explicaron cómo funciona el sistema de adjudicación de viviendas.

El parque Lenin encierra el mayor parque de atracciones de Cuba.
El parque Lenin encierra el mayor parque de atracciones de Cuba.

Día 2: El parque Lenin

También nos levantamos tarde y vamos a comprar algo de fruta y la preparamos haciendo tiempo hasta las 12. A esa hora, a mediodía, cada domingo, se forma en el callejón de Hamel una verdadera fiesta con música, arte y muchísima gente.

El grueso del día lo pasamos en el parque Lenin, disfrutando de un domingo campestre como una familia cubana más. Para llegar hay que empalmar un par de autobuses, pero no nos quedamos con la referencia, preguntad en la casa dónde os alojéis. En el parque, lo más destacable es el parque de atracciones.

El callejón de Hamel es el lugar dónde se debe estar el domingo a mediodía.
El callejón de Hamel es el lugar dónde se debe estar el domingo a mediodía.

Dejamos el parque cuando empezó a caer uno de esos aguaceros tropicales. Primero nos resguardamos un poco, pero cuando vimos que no paraba corrimos hasta el bus P13 que nos llevó directos hasta el Capitolio (hay que andar un poco). Cuando llegamos ya estábamos secos. Hace mucha calor.

La idea era llegar a ver a los artistas que se juntan en Prado los domingos pero estaban ya recogiendo (eran casi las 6) y cuando empezó de nuevo el diluvio, esta vez mayor, desaparecieron todos excepto unos niños que aprovecharon para iniciar un partido de fútbol. Allí, recogidos bajo un portal esperando a que parara, fue cuando me enamoré de La Habana. Pero esta historia, igual que la anterior, la dejo para otro momento con más calma.

En el paseo del Prado los domingos se pueden encontrar todo tipo de manifestaciones artísticas... si no llueve, claro.
En el paseo del Prado los domingos se pueden encontrar todo tipo de manifestaciones artísticas… si no llueve, claro.

Regresamos, cenamos y nos cambiamos para ir de nuevo a la Rampa a ver a otro par de cómicos. Cuando llegamos nos topamos con la sorpresa de que se había suspendido el espectáculo por la lluvia. Ahí fue cuando entendimos que en Cuba, a pesar de que están acostumbrados a que llueva así, en plan tropical, el agua también hace que cambien los planes de la gente, igual que en Alicante.

Buscamos un cine u otra cosa, pero sólo había discotecas abiertas y la verdad, estábamos demasiado cansados para eso. Volvimos al hostel y nos acostamos realmente pronto en nuestra primera noche lluviosa del viaje.

Nuestro recorrido del día. Desde Hamel hasta el Parque Lenin.

 

Compartir es el mejor agradecimiento

Planificación: viaje a Cuba un mes

Tenemos ya casi preparado el viaje a Cuba de este mes de agosto. Será un viaje a Cuba de un mes de duración en total saliendo el 29 de julio vía Moscú y regresando también con Aeroflot el 29 del mes siguiente. Exactamente 30 días para así no tener que renovar la tarjeta de turismo (una especie de visado sin comprobaciones previas). Sigue leyendo Planificación: viaje a Cuba un mes

Compartir es el mejor agradecimiento