El día en el que nos subimos a los icebergs en Islandia

Recomendaría a todo el mundo que pasara una noche al lado de la laguna Jokulsarlon, aunque tuviera que ser en tienda de campaña.
Recomendaría a todo el mundo que pasara una noche al lado de la laguna Jokulsarlon, aunque tuviera que ser en tienda de campaña.

Un viaje de aventura es un viaje de aventura, aunque sea en una pequeña escala. Tras haber visto el atardecer en la espectacular laguna Jokulsarlon dormimos como niños hasta el punto que se nos pasó la hora y no pudimos disfrutar del amanecer. ¡Lástima! Pero así tenemos un motivo más para volver. Eso sí, aunque el sol ya había salido hacía rato, las vistas desde la autocaravana desayunando fueron impresionantes. Creo que es el mejor lugar en el que hemos desayunado junto a aquella vez en el tren lunático viendo cebras, ñus y jirafas en libertad.

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Cómo encontrar las cuevas de hielo en Islandia y cómo caminar sobre el glaciar

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Todo el grupo en el interior de una cueva de hielo.

Si estás planificando un viaje a Islandia es bastante probable que te estés preguntando cómo encontrar las cuevas de hielo que nosotros visitamos. Es lo que nos ha pasado tras la publicación del último artículo sobre Islandia: que muchos nos habéis preguntado cómo encontrar las cuevas de hielo y por dónde se sube uno para caminar sobre el glaciar. Para empezar quiero dejar claras dos cosas: Sigue leyendo Cómo encontrar las cuevas de hielo en Islandia y cómo caminar sobre el glaciar

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Buscando las cuevas de hielo de Islandia

Dos de las mejores experiencias en Islandia fueron caminar sobre el glaciar y pasear por sus cuevas de hielo.
Dos de las mejores experiencias en Islandia fueron caminar sobre el glaciar y pasear por sus cuevas de hielo.

El día anterior fue un día duro en el que avanzamos mucho más de lo previsto a costa de echar horas en la carretera. Como expliqué en la entrada anterior de esta serie, tratamos de dormir en el parking de las termas de Höfn pero no nos dejaron y como tampoco las habíamos visitado, decidimos regresar a disfrutarlas (estábamos a solo un kilómetro de allí, en un apartado de la carretera).

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¡Se ha roto el Perito Moreno!

Hace ya casi 4 meses de nuestra visita a El Calafate. En aquel momento empezaba a circular agua por la cueva-agujero que se había creado en el glaciar debido a la diferencia de presiones. Intuíamos que la rotura estaría muy cercana, pero nadie sabía precisar cuando sucedería.

Antes de ayer, finalmente, el gran bloque de hielo que hacía de puente con la península de Magallanes, se resquebrajó y se rompió definitivamente. Sucedió ante unas 40 personas que poco antes de las 12 del mediodía esperaban ver el primer derrumbe durante el invierno austral desde 1917.

Os dejo con las imágenes del momento:

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Crónica: Argentina (V)

19/03 – La fuerza del glaciar

No sabíamos que hacer durante el día de hoy. En principio el plan era hacer la excursión “Todos los glaciares”, pero después de ver el video de HombreLobo.com explicando como son las cosas en el barco, decidimos no derrochar el dinero y buscar otra cosa para hacer. Pero, ¿qué? La ciudad de Calafate es una ciudad que vive únicamente del turismo. Todo está orientado a recibir turistas extranjeros, con precios altísimos para casi cualquier cosa. Y además hay poco para hacer fuera del Parque Nacional de los Glaciares, con lo cual la única opción que hay es ir a ver el Parque y hacer alguna de las actividades típicas ofrecidas por el monopolio “Hielo y Aventura” o quedarte encerrado en casa (apunte personal: se ofrecen algunas excursiones en 4×4 que tienen buena pinta aunque son bastante caras, nosotros nunca hacemos este tipo de excursiones porque ya disfrutamos de un vehículo de este tipo a diario, pero puede ser una alternativa).

Después de un magnifico desayuno en el hostel y de un despertar perezoso, nos acercamos a la estación de autobuses y a la oficina de turismo (que está en dicha estación). Lo primero fue reservar el billete de bus para ir a Puerto Natales, después de comprobar que no había ninguna posibilidad de hacer el trayecto pasando por la cueva del Milodón (tal y como habíamos visto en algunas páginas de Internet). Lo compramos con la compañía Contra que sale cada mañana a las 8:30 y llega a las 14:00 ($50 x 2). Existe otra compañía que hace el servicio unos días por la tarde y otros por la mañana. En cuanto a ir al Perito Moreno, existen varias opciones de bus, pero todas dejan poco tiempo en el destino. Sin duda la mejor es una compañía que sale a las 10:00 y regresa a las 17:00 (calcular 1 hora por tramo).

Las tres únicas excursiones baratas son ir a ver las cuevas del Walichu, remar por el lago Argentino o ir a la laguna Nimez. La primera opción nos la desaconsejó la chica de la oficina de turismo. Hay que tomar un taxi o remis hasta el inicio del sendero (unos 8 o 9 kilómetros) y luego andar hasta la cueva, pero dijo la mujer que estaba cercado el perímetro de las cuevas y que si no había nadie para abrir la puerta habríamos hecho el paseo en vano, además de tener que llamar a un taxi para que volviera a recogernos. La segunda opción no la probamos, teníamos que ir hasta gobernación naval o algo así, que se encuentra a unos kilómetros a las afueras de El Calafate en dirección al Perito, y allí se supone que nos dejarían un bote a remos totalmente gratis (preguntad en la oficina de turismo; una buena idea para llegar puede ser alquilar bicicletas, pero son realmente caras). La tercera opción, la de la laguna Nimez, es realmente interesante. Se trata de una especie de zona pantanosa dónde se concentra gran cantidad de aves. Es una zona muy tranquila y relajada donde, si disponemos de prismáticos, podremos pasar un buen rato. Decidimos ir.

De camino a la laguna, encontramos el museo de interpretación de El Calafate, donde una señora con una verborrea impresionante trató de convencernos para que pagáramos $17 cada uno para entrar a ver 4 posters y un video del origen del pueblo y sobre el glaciar. Evidentemente salimos de allí por piernas.

Entramos a la laguna (2$ x 2) pero no la pudimos visitar por completo. Unos días antes había crecido el lago y la mitad de la zona estaba encharcada y difícil de transitar, por lo que los cuidadores decidieron cerrar algunos tramos del recorrido. Allí conocimos a Hugo y Soledad, con quienes entablamos amistad y decidimos volver a ver el Perito. Nuestra primera idea fue ir a ver el Perito por la noche, alquilando un coche para aprovechar que había casi luna llena y que a partir de las 20:00 no se paga entrada. Sin embargo, recorrimos casi todas las agencias de El Calafate sin éxito, ninguna tenía un coche disponible. Se notaba la temporada alta. En cualquier caso, nos informan que sus precios oscilan entre los $190 y los $210 por día.

Sin más opciones, tuvimos que intentar contratar un remis. Negociamos con varias compañías y al final conseguimos uno por 250$ (10$ mas que el día anterior). Le decimos que vaya a buscarnos a la puerta de la estación a las 16:00 y nos vamos a comer. Los 4 nos fuimos a comer a un restaurante que se encuentra justo al lado del Calafate Hostel y dónde sirven unos menús impresionantes, especialmente el postre ($38).
A las 16:00 estaba el remis esperándonos. Medio dormidos nos acercamos hasta el punto de control dónde nos preguntaron cuantos billetes queríamos y Hugo respondió “4 argentinos”. Así de fácil, logramos entrar en el Parque por $12, su precio justo. El remis nos llevó directamente hasta la zona de pasarelas del Perito, donde, igual que el día anterior, nos quedamos embobados mirando como evolucionaba lentamente aquella masa de hielo informe. Vimos muchos derrumbes, pero sobre todo nos sobrecogió el estruendo de las precipitaciones internas, las que no se ven, pero se escuchan a la perfección. Aquella tarde, a esas horas, casi en solitario, pudimos disfrutar mucho mejor aquél espectáculo de la naturaleza.

El día anterior, con la emoción y la prisa por culpa de la señora que vino con nosotros en el remis, no encontramos una de las pasarelas, que había permanecido oculta a nuestros ojos. Además era la pasarela que más se acercaba al glaciar, dónde se sentía más cerca. La recorrimos deprisa, pues imaginábamos dónde llegaría, casi hasta la base del glaciar, dónde se junta con el hielo se junta con la tierra cortando el paso de las aguas de una parte a otra del lago. Pero queríamos algo más. Ya era casi de noche, el sol hacía rato que se había escondido, así que escoltados por la Luna, saltamos la valla y bajamos por el antiguo sendero hasta la misma base del glaciar, dónde pudimos tocar el hielo y ver las verdaderas dimensiones de aquella mole en movimiento. Fue el mejor momento de todo el viaje, sin lugar a dudas.

Después de aquello, poco quedaba por hacer. Regresamos a la ciudad con una sonrisa de oreja a oreja, satisfechos por haber estado “tan cerca”. Cenamos en un lugar llamado Ricky’s ($51 + $3 de propina), muy recomendable, y nos fuimos a dormir para estar el día siguiente bien pronto en la estación de autobuses.

Gastos del día:
100$ Billete de bus a Puerto Natales
4$ entrada a la laguna Nimez (2)
38$ comida
125$ remis al glaciar (2 personas, medio remis)
24$ entrada PN de los Glaciares (2 argentinos)
54$ cena

Total: 345$

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Crónica: Argentina (IV)

18/03 – El Glaciar Perito Moreno

No nos quedaba mucho que hacer (y que nos apeteciera) en Ushuaia. Así que tampoco nos dimos demasiada prisa en despertarnos y salir a la calle. Fuimos a visitar el “museo del fin del mundo” (5$ x 2), muy recomendable si estás haciendo una visita rápida de la ciudad o no te gustan demasiado los museos, ya que es una especie de resumen de los demás museos (marítimo, presidio, yamana, etc).

Teníamos un vuelo a mediodía, así que recogimos las cosas del hostel y bajamos a la calle San Martí a buscar un taxi. Por 15$ nos llevó al aeropuerto y una vez allí, después de facturar, pagamos las tasas (13$ x 2) y esperamos a que saliera nuestro vuelo, que lo hizo con un poco de retraso. Nuestra idea era directamente llegar a Calafate e irnos corriendo a la estación de autobuses para coger el bus de las 15:00 al Perito. Tomamos un autobús colectivo que nos dejó en la puerta de la estación (18$ x 2) unos 5 o 10 minutos antes de la hora de salida, pero tuvimos la fortuna de que no quedaban plazas. Digo que fue una suerte porque en ese momento encontramos una señora que también se había quedado sin autobús y que negoció con un taxista el precio para ir hasta el Perito y que nos ofreció acompañarla. El precio era de 240$, que entre los 3 salía a 80$ por cada uno, 20$ más que en el autobús, pero con él tendríamos mucho más tiempo para ver el glaciar y además llegaríamos a tiempo de poder realizar la excursión náutica. Así que metimos las mochilas en el maletero del taxi y, en efecto, antes de entrar al PN adelantamos al autobús pese a salir casi media hora más tarde.

La mujer era una peruana que estaba de visita en Argentina. Debía tener bastante dinero, era tal cual las mujeres ricas de las telenovelas que pasan en España: excéntrica, simple, mandona… Nos reímos mucho con ella, el taxista especialmente, sobretodo cuando a mitad de camino hacia el Perito preguntó: “Pero ahora, ¿Dónde vamos?”.

La entrada al Parque Nacional de los Glaciares cuesta 40$, bastante cara. Es del tipo “una-vez-que-entras-ya-estas-dentro”, por lo que si has entrado un día y sales, el día siguiente tienes que volver a pagar y si te quedas dentro no. El problema es que dentro sólo hay un hotel que cuesta más de 600 US$ la noche y no te dejan acampar (había un camping pero lo cerraron, claro, por competencia “desleal” al hotel). De todos modos, según nos dijo una chica que trabaja en una empresa de alquiler de coches, si entras antes de las 8 de la mañana o después de las 20:00 no pagas, ya que la barrera está abierta, pero no hay nadie para cobrar.

La excursión náutica es una patata aunque es relativamente barata (30$ por persona). Consiste en navegar durante una hora por uno de los dos lados de la pared de hielo (nosotros lo hicimos por la pared sur) acercándote a los témpanos que flotan en el lago. De la pared te quedas muchísimo más alejado de lo que estás cuando visitas las pasarelas. Durante el trayecto, un “fotógrafo profesional” te ofrece la posibilidad de hacerte fotos frente al glaciar (pagando y caro, claro). El problema de esto es que el barco para justo en el mejor lugar para hacer las fotos y el fotógrafo hace que todo el mundo se vaya de la popa del barco dónde está haciendo su trabajo, impidiendo tomar buenas fotografías y hacinando a la gente en otras partes del navío. El truco es hacer que uno de los dos vaya a hacerse la foto como si tuviese la intención de comprarla y aprovechar en ese momento para que el otro le haga fotos. Funciona: son las mejores fotos del Perito.

Después del paseo en barco, el taxi estaba esperándonos para llevarnos a las pasarelas. Nos dejó allí un par de horas. La señora peruana tenía mucha prisa en llegar luego a El Calafate antes de que cerrara una agencia de viajes con la que quería contratar una excursión para el día siguiente. El glaciar era espectacular, de un color azul increíble, mucho mejor de lo que se ve en las fotos. Además el cielo estaba nublado, por lo que la imagen era impactante. De vez en cuando se escuchaba un derrumbe y una mole de hielo caía al agua formando una ola que avanzaba con un gran estruendo. Sencillamente es el espectáculo más impresionante que he visto en mi vida. Lo mejor de Argentina y lo mejor que he visto en el mundo hasta ahora.

Ese día no comimos, con el ajetreo de encontrar el taxi y el espectáculo de ver el glaciar, casi se nos olvidó el comer. Nada más que unos huevos duros y un pedazo de pan que habíamos cogido en el desayuno nos ayudaron a soportar el hambre hasta la noche. Supongo que debido a la falta de glucosa, el viaje de regreso en el taxi hasta nuestro albergue se nos hizo muy largo.

En el albergue I Keu Ken Hostel dejamos nuestras cosas en una habitación de 4 personas habitada por un simpático chico argentino y un dormilón al que no llegamos a ver despierto nunca. El albergue está muy bien, pero un poco apartado del centro de la ciudad (aunque al ser una ciudad pequeña, nada está lejos en realidad). Tienes unas preciosas vistas de todo el pueblo y del lago Argentino al fondo. Corriendo bajamos hasta la calle principal donde buscamos un sitio para comer. Todo era caro o carísimo, así que entramos en un lugar que aunque era simplemente caro parecía que tenía buena pinta: el restaurante La Estepa. Creo que fue una gran elección, nos tomamos un cordero patagónico riquísimo por 70$ (los dos) y acabamos llenísimos. Por cierto estas palabras(más o menos) aparecían al principio de la carta en el restaurante: “[…] cuyo menú fue diseñado por nuestros chefs especialmente para la visita del rey juan carlos I de españa en su visita de noviembre de 2003.” Pagado con nuestros impuestos claro…

Después de tan esplendida cena, sólo nos quedó regresar al hostel ya que no tenía mucha marcha la ciudad a esas horas.

Gastos del día:
10$ museo fin del mundo
15$ taxi al aeropuerto (Ushuaia)
26$ tasas de aeropuerto (2 personas)
36$ transporte del aeropuerto al centro (El Calafate)
160$ transporte hasta el Perito Moreno
80$ entrada PN de los Glaciares
60$ excursión nautica
70$ cena

Total: 457$

 

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Crónica: Argentina (II)

16/03 – Ushuaia

Nos levantamos a las 4 de la mañana. Hemos descansado poco, pero es el principio del viaje y todavía tenemos fuerzas. Le pedimos al chico del albergue que nos pida un taxi, ya que no queremos arriesgarnos a salir a la calle sin saber que vamos a encontrar un medio de transporte. El chico nos lo pide sin problemas. El taxi nos cuesta 20$ que es la tarifa fija que nos había dicho el chico del hostel que iba a costar (si lo hubiéramos pedido en la calle hubiéramos conseguido una pequeña rebaja).

El vuelo es desde el aeroparque. Llegamos con mucha antelación, así que nos toca esperar. Tras facturar, lo habitual es ir a pagar las tasas de salida que no están incluidas en el billete. Nosotros nos despistamos (por sueño, no a propósito) y no las pagamos. Nadie nos pide el papel del pago durante el embarque, así que nos las ahorramos.

Durante el vuelo vamos casi todo el rato durmiendo, excepto al final del trayecto, cuando el avión llega a Tierra de Fuego y las vistas desde el avión merecen la pena que estemos bien atentos. Las vistas son espectaculares. Se puede distinguir perfectamente el canal Beagle, el final de la cordillera de los Andes, algunos glaciares (entre ellos el Martial, que es nuestro objetivo de la tarde) y la ciudad de Ushuaia. Aunque la existencia de Google Earth ha quitado un poco de espectacularidad a este tipo de vistas, creo que en esta ocasión superó con creces mis expectativas. No olvidéis solicitar un asiento con ventanilla (y mejor en el lado derecho).

Aterrizamos y tomamos un taxi (15$) al Antartica Hostel. Elegimos este albergue debido a que era el más barato de los que quedaban disponibles el día que nos pusimos a buscar. Al final resultó un gran albergue para pasar allí 2 noches. Por cierto, que lo reservamos via email, sin tener que adelantar dinero ni ningún otro tipo de problema.

Ya que llegamos un poco antes de lo previsto, no estaban disponibles las camas todavía, así que dejamos las cosas y fuimos a visitar un par de museos. Primero visitamos el museo Yamana (2×6$) que nos gustó bastante y nos dio una visión bastante clara de esta población indígena masacrada por el hombre blanco. Luego fuimos a visitar el museo del presidio, otro ejemplo de las atrocidades que trajeron los europeos… Asistimos a una interesante visita guiada y luego recorrimos el museo a nuestro aire. La entrada es muy cara (2×20$), pero tiene la particularidad de que te permite entrar un segundo día (el truco ya no hace falta que os lo explique). Dentro del museo hay una pequeña tienda dónde compramos 3 postales y 3 sobres por 10$.

Cuando el hambre empieza a apretar, regresamos al hostel y después de un buen rato de espera (esa paciencia!!) nos asignan una habitación, pagamos y salimos a buscar un lugar dónde comer (160$ por 2 noches 2 personas). Después de mucho buscar (es todo muy caro), entramos a comer a un lugar llamado “La Banana” dónde comemos hasta reventar por 50$ (tontos nosotros por pedir “de más” por si las raciones no eran abundantes… en fin).

Nuestro proposito era visitar el glaciar Martial esa tarde, así que nos dirigimos a la oficina de turismo y preguntamos. Nos dicen que debemos tomar un taxi hasta el telesilla, luego subir en el telesilla y luego andando hasta donde queramos. El chico también nos explica que se puede ir andando todo el camino por una senda que sube hasta la telesilla y luego por la pista de esquí paralela al telesilla. Sinceramente, creo que es una tontería cansarse subiendo a pie hasta la telesilla por el precio del taxi. Eso sí, la telesilla es cara, podéis hacer 2 cosas: subir andando por la pista paralela o pedirle a algún chico argentino que os compre el ticket (vale, los que sepáis imitar el acento también podéis comprarlo por vosotros mismos, no os piden documentos).

Nosotros para ahorrar al máximo buscamos a una pareja que quiera compartir taxi con nosotros para subir. De esa manera subimos los dos por 8$. El telesilla lo pagamos como extranjeros (2×25$, si llego a saber que no piden el documento…) y luego la bajada la hacemos en una furgoneta combi que pasaba por allí por 10$. Una vez te deja la telesilla arriba, hasta el glaciar tienes todavía un buen rato de subida. Aunque el tiempo parecía que era bueno, rápidamente empezó a aparecer una espesa niebla que bajaba por la montaña. Además soplaba un fuerte viento que ralentizaba nuestro avance (Nuria decía que el viento la llevaba y que tenia que andar agachada). Esto combinado con la alta pendiente de la montaña y las advertencias de regresar ante un clima adverso, nos hicieron dar media vuelta y regresar hasta la base del telesilla. Eso sí, antes de ello pudimos disfrutar de unas impresionantes vistas del canal Beagle (foto) imposibles de observar desde la ciudad.

De regreso en la ciudad, tratamos de visitar la casa Beban, pero no pudimos ya que se encontraba cerrada debido a que había habido una exposición. También nos enteramos que hoy se había corrido el conocido Maratón del Fin del Mundo (muy en nuestra línea). Subimos a un mirador que hay en la ciudad (nada espectacular comparado con el glaciar Martial) y luego paseamos por Maipú, visitando las pocas tiendas que permanecían abiertas. Hasta el mercado artesanal estaba cerrado, parece que los domingos lo cierran todo en Ushuaia.

Decidimos cenar pronto y ya que la comida había sido buena y que era uno de los pocos lugares con precios “normales”, acudimos al mismo sitio y nos cuesta lo mismo (50$). Al salir compramos una botella de agua (4$) y regresamos al albergue, donde Nuria conoce a uno chicos catalanes que están viajando por Sudamérica durante unos 6 meses y que buscan una forma de ir al norte sin tener que comerse de nuevo la ruta 40. Les contamos lo del ferry de Navimag y deciden acompañarnos (¡pobrecitos!).

Gastos del día:
20$ taxi centro BsAs a AEP
15$ taxi aeropuerto Ushuaia al centro
12$ 2 entradas museo Yamana
40$ 2 entradas museo penitenciario
10$ postales y sobres
160$ hostel 2 noches 2 personas
50$ comida
68$ excursión al glaciar Martial (2 personas)
50$ cena
4$ botella grande de agua

Total: 429$

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