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Hay lugares que te marcan para bien o para mal, pero muy pocos son los lugares a los que siempre quieres regresar, a los que llamas "hogar".


En el mundo hay decenas de países, cientos de regiones, miles de lugares que conocer y, sin embargo, hemos elegido Bali, un lugar ya visitado, para reencontrarnos tras la primera fase de la vuelta al mundo en tren. ¿Por qué? ¿Qué tiene Bali?

Cuando estuvimos por primera vez en esta isla de Indonesia hace unos años, nuestro plan era visitarla durante 3 o 4 días y luego continuar hacía Java para recorrerla de punta a punta. Eso jamás ocurrió, nos pasamos diez días en Bali, perdimos nuestro vuelo de conexión desde Jakarta y tuvimos que comprar un vuelo desde Bali a Kuala Lumpur desde dónde salía nuestro vuelo de regreso a casa. Bali nos atrapó y, lo más curioso, ni siquiera visitamos “toda” Bali (si es que se puede decir alguna vez que se ha visitado toda una región). En este segundo viaje queremos quitarnos la espinita de no haber visitado lugares tan emblemáticos como Uluwatu o el norte de la isla y, además, pretendemos culminar el viaje que nunca fue y viajar hasta Jakarta atravesando Java.

Nuestro reencuentro se produjo en el aeropuerto de Denpasar, el aeropuerto internacional de Bali. Yo había llegado desde Australia unos días antes y Nuria llegó tras un viaje de más de 24 horas con paradas en Amsterdam y Kuala Lumpur. Durante la espera estuve alojado en un hostel tremendamente económico, céntrico y bueno en Kuta, el hostel Bedbunkers que solo cuesta 2’5 euros al día. Pero para el reencuentro quería un lugar más acorde, un buen alojamiento con piscina y desayuno.

Desayunando en nuestro hotel económico con piscina 🙂

La gran duda era como encontrar un alojamiento acorde con las características que buscábamos y que no fuera excesivamente caro. Pensé entonces en Hundredrooms, una web que te permite buscar a la vez en un montón de webs de búsqueda de alojamientos, algo así como hace SkyScanner con los vuelos, ahorrándote un montón de tiempo y pudiendo comparar en un vistazo decenas de hoteles y apartamentos. Encontramos un lugar ideal por menos de 20 euros la noche, con piscina, desayuno y muy céntrico del que estamos muy contentos.

En cuanto a visitas, encontramos unos carteles realmente interesantes en Kuta que describían tres posibles rutas de un día con moto alquilada. Alquilamos una moto por 3 euros al día y recorrimos la ruta sur que se muestra a continuación.

La ruta Sur para hacer en un día desde Kuta. A nosotros nos encantó ver el atardecer desde los acantilados de Balingan, pero desde Uluwato también debe ser precioso.

Luego tomamos un autobús público para ir a Sanur, un autobús que es casi un secreto, ya que nadie habla de él y resulta la manera más económica de moverse por el centro-sur de la isla. Se trata del autobús de Trans XXXXXXX que cuesta unos pocos miles de rupias (cada euro son 14000 rupias y por ejemplo de Kuta a Sanur nos costó 3500 rupias). Tiene varias rutas y las paradas son un poco complicadas de encontrar (lo mejor es buscar el nombre en Maps.me y luego acercarse a la zona y preguntar por allí).

Ahora iremos hacía Lombok y Gili y luego volveremos a Bali, directamente a Ubud, desde dónde realizaremos las rutas del centro y el norte con una moto alquilada.

Esta es la ruta centro que haremos cuando vayamos a Ubud.

Y esta es la ruta norte que también haremos.

Así que para responder a la pregunta inicial, “¿por qué regresar a Bali?“, creo que debería preguntar, ¿y cómo no regresar? Bali es una isla que tiene unas vibraciones especiales, una isla en Indonesia en el sentido físico y metafórico del término. Tiene una cultura tan absolutamente diferente al resto del país y a otros lugares del mundo (solo comparable a Tailandia) que lo hace muy atractivo, uno de los pocos sitios en los que no me importaría quedarme a vivir para siempre. Además, algunas ciudades como Kuta se han convertido en polos turísticos de primer orden que compiten por ofrecer los mejores servicios a precios muy ajustados (a cambio de perder autenticidad, eso sí) por lo que puedes encontrar una gran variedad gastronómica a precios muy ajustados, junto al mejor surf, alojamientos muy interesantes como el que encontramos nosotros y otros elementos nada despreciables, como los masajes balineses o las posibilidades de salir de fiesta. Si quieres autenticidad, te puedes subir a Ubud y lo encontrarás allí. O más al norte, en la zona que los turistas no suelen visitar o en la isla de Lembogan… hay tantas opciones…

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