Kumily

Una de las muchas paradas que se puede hacer en la carretera para tomar algo.
Una de las muchas paradas que se puede hacer en la carretera para tomar algo.

A Kumily llegamos de noche, cansados y con pocas ganas de calentarnos la cabeza. Esperábamos encontrar un alojamiento cerca de la estación y no muy caro, aunque fuera muy cutre. Sin embargo, nada más bajar del bus nos asaltó Abbas, un propietario de varios rickshaws que nos ofreció diversos alojamientos. Nuestra experiencia en la India es que aparte de los típicos “cansinos” buscadores de comisiones, en ciertas ciudades hay otro espécimen que es el de los “agentes de viajes”. Estos te buscan alojamientos baratos sin buscar una comisión, pero a cambio te fichan para que hagas cualquier excursión que quieras hacer con ellos. Es lo que nos pasó en Alleppey y también en Kumily, pero con la diferencia que en Kumily los precios que nos ofreció Abbas eran de lo más razonable.

En los pantanos se pueden alquilar patinetes para recorrerlos de una manera diferente.
En los pantanos se pueden alquilar patinetes para recorrerlos de una manera diferente.

En realidad, él solo estaba interesado en vendernos el transporte (el rickshaw) y el precio de las entradas corría de nuestra cuenta. Como vimos que todos los conductores nos daban el mismo precio por el mismo recorrido, decidimos contratarlo con él ya que nos había encontrado una homestay (una casa que alquila algunas habitaciones) a un precio estupendo. Eso sí, eliminamos de la excursión propuesta el trayecto hasta el lugar dónde se hacen los paseos en elefante y así pudimos dejarlo en 300 rupias. Por la mañana, a primera hora fuimos al parque natural de Periyar y quedamos en iniciar la excursión a las 2 desde allí (así nos ahorrábamos el rickshaw de regreso).

La excursión por el parque fue muy decepcionante. La entrada en sí al parque no te da derecho a nada, solo a caminar por un trozo de bosque asfaltado, ni siquiera puedes meterte por el parque a dar una vuelta. El barco es una excursión opcional que se paga aparte y es posible que a la hora que vayas no haya plazas. Sin embargo, es lo mejor que te podía pasar. El barco es un cacharro de dos plantas con un ruidoso motor que da una vueltecita por el lago sin acercarse a ninguna orilla. Los únicos avistamientos se producen en el mejor de los casos a cientos de metros. Además, el ambiente del barco es de parvulario, con niños y mayores gritando, gente levantándose y unos pseudo-guías-vigilantes tratando de conseguir que todos permanecieran en sus asientos.

La gente te pide que le hagas fotos. Es algo realmente curioso de la India.
La gente te pide que le hagas fotos. Es algo realmente curioso de la India.

Tuvimos una buena trifulca con uno de esos guardias porque nos tomaron por tontos. Probablemente fuéramos los primeros que compramos el ticket de todos los que estábamos en el barco y, sin duda, fuimos los que más pagamos, ya que el resto del pasaje eran indios que pagan 10 veces menos entrada. Sin embargo, sin que nadie nos avisara, resultó que las entradas del barquito de marras eran numeradas, que nadie se podía levantar de sus asientos y que habían “filas interiores”, es decir, que había gente que para ver algo tenía que sortear hasta 3 cabezas. Adivina qué asientos nos dieron a nosotros: ¡los interiores de la última fila! O sea, los peores asientos de todos. Protestamos a un vigilante-pseudo-guía pero con la bendita burocracia india ignoró cualquier queja: “no soy el responsable de dar información ni de vender las entradas”. ¡Genial! Pues nos cambiamos de sitio ya que había algunos sitios libres con “ventana” y todo el piso de abajo estaba libre. “Al piso de abajo no se puede y cada uno debe ocupar su asiento asignado”. Forcejeamos, amenazamos con rebelarnos, amenazó con echarnos del barco, le pedimos el reembolso de nuestro dinero y en esas, el barco partió y nosotros saltamos (literalmente) a los asientos libres con algo de visibilidad. Moraleja: no vayas en el barco porque no se ve nada y si vas, asegúrate de que te den asientos laterales.

En el parque hay un par de cafeterías, pero al menos en las fechas que nosotros fuimos no servían nada más que té y café, así que lleva comida si pretendes comer algo. Otras actividades se pueden hacer en el parque, pero es mejor ir con la idea de que no se va a ver nada, ya que podría ser decepcionante. Tigres ni por error.

Otras posibles excursiones en el parque.
Otras posibles excursiones en el parque.

Respecto a la excursión en rickshaw, fuimos primero a ver un jardín de especias que fue bastante interesante, aunque cometimos el error de comprar allí algunas especias (jamás compréis en la excursión, lo mismo en las tiendas de Kumily os saldrá por la mitad de precio). Luego fuimos a ver una fábrica de té que, como decía en alguna guía, merece la pena aunque solo por el olor. Además es raro que te dejen entrar en una fábrica de té, así que mejor aprovechar la oportunidad. La única recomendación que haría es que exijáis que os lleven al jardín de especias que vosotros queráis, no al que ellos tengan comisión.

Más excursiones
Más excursiones

Gastos:

Tuk tuk al parque: 70 R
Entradas al parque: 2×300 R
Barco 2×150 R + 25 (de la cámara)
Tuk tuk: 300 R
Jardín de las espcias: 2×100 R
Especias: 110 R
Fábrica de té: 2×100 R
Regalos: 220+80+150+28 R
Agua: 18 R
Chocapic: 4×10 R
Cena: 190 R
Hotel: 2×300 R

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

Un comentario sobre “Kumily”

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