Krabi

Krabi es una bonita ciudad costera en la que hace un terrible calor.
Krabi es una bonita, aunque pequeña ciudad costera en la que hace un terrible calor.

Nos despertamos bastante tarde en Krabi. Tampoco es que hayamos madrugado muchos días, pero ese día no se porqué se nos pegaron bastante las sábanas. Salimos a la calle casi a mediodía y el calor era realmente insoportable. Buscábamos la sombra para poder refugiarnos un poco de las altas temperaturas e incluso tuvimos que acercarnos a un 7-eleven a comprar una botella de agua fría para refrescarnos.

Los paisajes de Krabi son muy peculiares, ya que es un lugar dónde se une el mar y la montaña... ¡y qué montaña!
Los paisajes de Krabi son muy peculiares, ya que es un lugar dónde se une el mar y la montaña… ¡y qué montaña!

Krabi no tiene mucho que ver y además es una ciudad pequeña que seguro que resulta muy agradable de pasear cuando las temperaturas lo permiten. De echo, la noche anterior, paseamos junto a la ría bastante a gusto. Básicamente en Krabi hay que visitar el puerto y un templo que se encuentra en el interior del pueblo con excelentes vistas. Cuando te acercas al puerto hay algunos propietarios de long-tails que te ofrecen algunas excursiones. A nosotros nos parecieron poco interesantes para el precio que pedían y amablemente las rechazamos. Tampoco nos apetecía negociar bajo ese sol de justicia.

No había nada más que nos llamara la atención en Krabi, así que salimos rápidamente hacía nuestro destino verdadero: Ao Nang. Lo que habíamos leído de Ao Nang es que era un pueblo pesquero venido a más gracias al turismo y, sobretodo, lo que más nos interesaba es que era una excelente centro de operaciones para visitar los alrededores.

Espectacular este templo con unas escaleras que suben desde la ciudad.
Espectacular este templo con unas escaleras que suben desde la ciudad.

Así que pillamos un Songteow que tras unas cuantas paradas para coger y dejar gente nos llevó hasta el mismo centro de Ao Nang. Mientras cruzábamos el pueblo íbamos viendo las impresionantes playas que han hecho famoso este enclave. En Ao Nang el calor disminuyó bastante respecto a Krabi, ayudado también por una suave lluvia que cayó.

Lo primero era encontrar un lugar barato dónde dormir. Nos habían alertado acerca de los altos precios del sur y por eso nos lo tomamos con bastante calma. Preguntamos en casi una decena de sitios hasta que dimos con una guest-house en la que podíamos dormir por 200 B y además tenía agua caliente y baño en la propia habitación. Por cierto, el precio “oficial” escrito en un letrero era de 250 B, pero la simpatiquísima chica que lleva esta guest-house nos lo rebajó a 200 B rápidamente.

Los barqueros querrán venderte excursiones para ver los alrededores.
Los barqueros querrán venderte excursiones para ver los alrededores.

Comimos bastante tarde y salimos a pasear por la playa. Desde la misma playa, vimos el mejor atardecer de este viaje mientras comíamos algo antes de cenar y acostarnos (la foto del atardecer la dejo para el próximo artículo).

Gastos

Desayuno: 33 B
Botella de Agua: 15 B
Bus a Ao Nang: 2×50 B
Hotel: 200 B
Comida: 190 B
Merienda: 38 B
Cena: 155 B
Agua: 15 B

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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