Ao Nang y sus playas

En la misma playa de Ao Nang, sentado en el paseo marítimo, puedes disfrutar de uno de los mejores atardeceres del mundo.
En la misma playa de Ao Nang, sentado en el paseo marítimo, puedes disfrutar de uno de los mejores atardeceres del mundo.

Ao Nang tiene tres playas. La principal se encuentra bajando del pueblo y es bastante grande, pero tiene un grandísimo problema: hay decenas de long-tails entrando y saliendo cada hora. Los long-tails son unos barcos con un ruidoso motor fuera borda construidos artesanalmente, son como los tuk-tuk del mar. El agua de esta playa y la arena tampoco es que sean las más límpias de la zona.

En esta foto se puede apreciar el camino iluminado que lleva a la playa del hotel Centara.
En esta foto se puede apreciar el camino iluminado que lleva a la playa del hotel Centara.

La segunda playa es una pequeña playita situada a la izquierda según bajas del pueblo (mirando al mar). Para acceder a ella hay que caminar hacía la izquierda por la playa principal y luego buscar unas escaleras de madera que han colocado los guardas del parque natural para que la playa sea accesible a pie. Advierto dos cosas: que la subida es un poco cansada y que puedes encontrarte con cientos de monos a la hora de regresar (salen por la tarde). A veces puedes encontrar la marea baja y puedes caminar de una a otra playa sin mojarte (si no quieres subir las escaleras puedes tratar de acceder a la playa andando, pero cuidado si hay oleaje puesto que es una zona rocosa). En esta playa solo hay un resort (Hotel Centara) y la única gente que suele acudir a la playa es la gente de este hotel por lo que estarás bastante cómodo y tranquilo. Las vistas desde la playa son espectaculares y hay mucho menos ruido de long-tails. Aquí un vídeo de esta playa:

Nota: de los lagartos de los que se habla en el vídeo son los llamados dragones de komodo que abundan por esta zona.

Las playas de Ao Nang son espectaculares todas ellas.
Las playas de Ao Nang son espectaculares todas ellas.

La tercera playa está situada a la derecha de la playa principal y es gigantésca. Son kilómetros de playa con pequeñas islas que se unen a tierra con la marea baja y aguas transparentes ideales para hacer snorkeling. Para llegar tienes que ir por la carretera principal andando hacía la derecha (dejas la playa a tu mano izquierda) hasta pasar un pequeño puerto de long-tails y unos bares. También se puede ir en tuk-tuk, pero creo que el paseo merece la pena (son unos 3 o 4 kilómetros). Según como pilles la marea tendrás 3 o 4 metros de arena o 400 metros (no exagero, es algo espectacular). Lo mejor es recorrerse toda la playa y llegar hasta el puesto de guardacostas del parque natural de las islas Phi Phi. Aquella zona, a pesar de que es una entrada y salida de ferries y long-tails es la mejor y además tiene restaurantes permanentes para comer (en el resto de la playa hay puestos callejeros, especialmente los fines de semana).

Al atardecer, los monos bajan a la playa porque los propietarios de los restaurantes les echan las sobras.
Al atardecer, los monos bajan a la playa porque los propietarios de los restaurantes les echan las sobras.

Nosotros las dos primeras playas las descubrimos el día que llegamos y esta última tardaríamos unos días en visitarla, pero lo hicimos en fin de semana, cuando los habitantes de la provincia de Krabi vienen en familia a disfrutar de un picnic en la playa.

Los primeros días en Ao Nang nos dedicamos a descansar, alternando estancias en la playa con a excursiones a pie para ver a los monos, etc. Incluso Nuria tuvo tiempo de hacer un curso acelerado y gratuito de marisqueo. Pero todo a ritmo muy pausado, tanto que ni siquiera alquilamos una moto para ver los alrededores.

Los mismos tailandeses vienen a ver a los monos hacer sus acrobacias, nadar en el mar o en el riachuelo y, sobretodo, robarle cosas a los extranjeros.
Los mismos tailandeses vienen a ver a los monos hacer sus acrobacias, nadar en el mar o en el riachuelo y, sobretodo, robarle cosas a los extranjeros.

El día se nos hacía muy corto allí, puesto que al estar de “vacaciones en la playa” nos levantábamos tarde (sobre las 10 o las 11), comíamos a la hora que nos apetecia porque a allí estaba todo abierto durante todo el día, pero sin embargo a la hora de cenar teníamos que andarnos con ojo, puesto que después de las 20:00 pocos sitios permanecían abiertos. Imagino que en temporada alta será diferente, en Ao Nang por ejemplo, encontramos multitud de restaurantes cerrados por “low season”. Y es cierto que es “low season”, se nota muchísmo en los hoteles sobredimensionados, los muchísimos taxistas que están casi todo el día parados, los restaurantes que hacen ofertas de hasta el 30% y aún así te permiten negociar los precios… Quedaba un poco decadente.

Os dejo con un vídeo solo apto para quienes os encanten los monos, que en Ao Nang hay muchos y son bastante pacíficos:

Las playas ofrecen miles de oportunidades fotográficas.
Las playas ofrecen miles de oportunidades fotográficas.

Gastos 17A

Desayuno: 43 B
Comida-cena: 200 B
Helado: 17 B
Hotel: 200 B

 

 

 

 

No exagero si digo que habrían cientos de monos en Ao Nang.
No exagero si digo que habrían cientos de monos en Ao Nang.

Gastos 18A

Desayuno: 33 B
Comida: 145 B
Cena: 110 B

 

 

 

 

Y sí, a nosotros también se nos subieron los monos encima y trataron de robarnos (aunque no lo consiguieron).
Y sí, a nosotros también se nos subieron los monos encima y trataron de robarnos (aunque no lo consiguieron).

Gastos 19A

Desayuno: 43 B
Comida: 135 B
Merienda: 50 B
Cena: 166 B (subway)
Hotel: 200 B
Pasta de dientes: 14 B

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

4 comentarios sobre “Ao Nang y sus playas”

  1. Pingback: Railay
  2. Pingback: Las islas Phi Phi

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