Nuria posando junto a una mujer Karen

Mae Hong Son

Nuria posando junto a una mujer KarenLa ciudad (o mejor dicho: el pueblo) de Mae Hong Son se encuentra enclavado entre impresionantes montañas cubiertas de árboles. Es una selva de montaña tal cual. Por sus alrededores se pueden visitar impresionantes cataratas, fuentes termales, aldeas de tribus o simplemente salir a perderse por el monte. Es todo de una belleza casi mágica. Por ejemplo, en el mismo Mae Hong Son hay un templo que está en lo alto de la montaña y desde dónde se divisa el pueblo y todo el valle. Las vistas desde allí me pusieron los pelos de punta. De postal, increíble. Y toda la provincia es así.

Los campos de arroz son estampas impresionantes.El primer día completo que estuvimos en Mae Hong Son teníamos previsto alquilar una moto y salir a pasear, pero no pudo ser ya que nos levantamos tarde (sobre las 11:30), desayunamos y nos volvimos a dormir, levantándonos a casi las 3 de la tarde. Algo increíble y que me imagino que nos ocurrió por la tranquilidad que se respira en este pueblo, superior incluso a la de Pai. Hablando de de eso, la diferencia principal entre Pai y Mae Hong Son creo que es el turismo. Pai está tomado literalmente por la industria turística y llega a un punto en el que resulta complicado encontrar a gente local, todo son extranjeros o thaís de vacaciones. Claro, eso hace que la oferta en Pai sea mayor, la competencia brutal y los precios más económicos. Mae Hong Son por su parte es más “real” aunque también es cierto que muchos de sus restaurantes anuncian claramente la comida “western” esperando las visitas de los viajeros que hacen el bucle de Mae Hong Son.

Nuestro hotel se llamaba Friend House y está justo al lado del lago, pegado a él, de hecho algunas habitaciones del piso de arriba tienen vistas al lago. En este vídeo podemos ver nuestra habitación sin baño (algunas habitaciones sí tienen baño, pero se paga algo más):

Mae Hong Son es un pueblo alrededor de un lago.El segundo día en Mae Hong Son sí que nos levantamos relativamente pronto (a eso de las 8:30, ¡que estamos de vacaciones!). Alquilamos una moto justo en frente de nuestro hotel y salimos a visitar los principales puntos que nos había marcado la chica que nos alquiló la moto en una fotocopia de un mapa trazado a ojo de los alrededores (pero muy ilustrativo y que nos sirvió para encontrar todo lo que buscábamos).

Una mujer Karen trabajando la tela.Aunque ya sabíamos que íbamos de cabeza a una “tourist trap”, nos dejamos caer en uno de los poblados de mujeres Karen (las del cuello largo). Habíamos leído en varios blogs y guías acerca del desencanto de muchos viajeros que visitaban estos poblados y aún así decidimos que queríamos ver ese “espectáculo”. Y así fue. Los poblados estos cobran una entrada de 250 B a cambio de la posibilidad de entrar en una sección del poblado en la que hay montado un mercadito en el que se venden objetos creados por o relacionados con esta tribu. Unas cuantas mujeres de la tribu (las que siguen con la tradición de ponerse los anillos en el cuello) se sitúan tras los puestos de venta y esperan que te acerques para tratar de venderte algo. Las que saben algo de inglés entablan conversación y las que no te dicen que te pongas con ellas para hacerte una foto y así conseguir engancharte. Más que “turistada” como lo definen algunos, yo diría que es una “patochada”. Es muy triste que se vendan así, pero la siguiente reflexión sería: ¿y qué van a hacer? Es cierto que podrían simplemente montar el mercadito y no cobrar la entrada (que por cierto, va directamente a la guerrilla) o no montarlo y hacer su vida normal, pero cuando empezaran a llegar por allí los pseudo-exploradores a hacerles fotos ¿qué se supone que deberían hacer? Es complicada su situación, sin duda.

Aviso por si alquilas una moto para ir a visitar a esta tribu: es necesario realizar varios vadeos, algunos de ellos con bastante agua y resbaladizos. Si vas a primera hora es posible que te encuentres elefantes en la carretera y el paisaje, como todo el de esta zona es una pasada. Lo mejor es verlo:

Los monjes más jóvenes son los que trabajan en el jardín, bajo la atenta mirada de los turistas.También visitamos la fish-cave, pero no entramos, nos pareció abusivo un pago de 100 B por ver unos peces en un estanque. Antes de eso fuimos a las cataratas de Pa Sau, que aunque están algo lejos (27 km) nos parecieron espectaculares y una visita altamente recomendable. Allí Nuria tuvo la mala suerte de resbalar en unas piedras y caer sobre su mano. No le duele mucho, pero por precaución se la ha auto-inmovilizado (es lo bueno de viajar con una enfermera). Si vas, cuidado con los resbalones si bajas hasta el pie de la catarata (sí, saltándote el cartel de prohibido y la valla, por algo lo pondrían, ¿no?).

Desde lo alto de la montaña las vistas de Mae Hong Son estremecen.Para ir hasta la catarata y el fish-cave puedes pasar por delante de un lugar que se anuncia como “mud spa” (SPA de barro). Cuando pasamos al ir hacía allí nos pareció excesivamente lujoso para nuestro estándar, pero al volver decidimos acercarnos y preguntar (por un camino de 200 metros lleno de barro en el que la moto iba a duras penas). Habían unas piscinas para bañarse los pies o el cuerpo entero, tenían tratamientos con el barro (facial, cuerpo entero, etc), realizaban masajes (thai, con aceites y de pies) y también ofrecían la posibilidad de bañarse en las piscinas de aguas termales. Todo tenía un precio muy ajustado, por ejemplo el masaje thai eran 200 B, muy poco más de lo que puedes encontrar en el pueblo o los baños en las aguas termales salían por 60 B. Muy recomendable y si pudiéramos repetir la experiencia, sin duda hubiéramos parado a la ida aquí para disfrutar de un baño de barro.

Nos dejamos muchas cosas en Mae Hong Son por realizar o visitar. Desde los hot-springs del sur, hasta los trekkings por la selva. Es una zona que nos ha encantado, muy fácil de visitar y con un gran encanto. Además, aunque hay pocos restaurantes, hay un par de ellos que son muy elegantes y tienen un precio muy ajustado.

Gastos día 1:

Las cataratas de Pa Sau enclavadas en medio de un bosque son un espectáculo maravilloso.Desayuno: 51 B
Comida: 175 B
Kiosko: 5 B
Cena: 110 B
Crepe: 25 B

Gastos día 2:

Moto: 150 + 80 B (gasolina)
Desayuno: 38 B
Pueblo Karen: 2×250 B
Comida: 120 B
Hotel 3 noches: 600 B
Cena: 160 B

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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