Crónica Argentina (XXIV) – Visitando Buenos Aires

Los teatros son una parte fundamental de la vida nocturna de la ciudad9/4 – Visitando Buenos Aires

Después de acostarnos tarde anoche, hoy es un día de levantarnos tarde también. En general ha sido un día extraño. Después del desayuno (bastante bien, por cierto) hemos tenido la gran sorpresa del día… o del viaje. Entramos en Internet y vemos que nos han cambiado el vuelo. Un simple email advierte de la situación y nos invita a llamar al teléfono de atención al cliente de Pluna.

El trastoque de horarios es gigantesco. En resumen, Pluna había decidido cancelar un vuelo debido a la poca gente que lo iba a usar, así que teníamos que tomar el del día siguiente llegando a casa en la madrugada del lunes, en vez de el domingo a mediodía (y nosotros el lunes teníamos que trabajar!!). Ni una disculpa, ni una indemnización, ni nada. Cualquier compañía aérea europea hubiera tenido que pagarnos una suculenta indemnización. Sin embargo Pluna no está acogida al convenio europeo y no paga nada. Así que ya sabéis con quien no volar nunca.

El café Tortoni siempre lleno de locales y turistasCon el susto salimos a visitar Buenos Aires, pero ya con una tranquilidad total dado que tenemos un día y medio extra. Visitamos la zona de la Catedral y todo el barrio antiguo de la ciudad, disfrutando de los viejos edificios, de farmacias centenarias… hasta acabar en la Plaza de Mayo dónde nos hemos planteado recorrer toda la Avenida de Mayo.

Por la Avenida de Mayo andamos como un porteño cualquiera, visitando tiendas y cualquier cosa que nos parecía mínimamente de interés. Aprovechamos por ejemplo para llamar a “casa” (5$) y para comer en un restaurante de buffet libre de carne (43$). Por cierto, un lugar estupendo, no os lo perdáis. El local se llama noseké de los Congresos, no recuerdo bien el nombre, pero está justo enfrente del kilómetro 0, al final de la Avenida de Mayo.

La ciudad está llena de detalles, pero a veces las obras afean la fotoDespués de la Avenida de Mayo recorremos entera la Avenida Corrientes, dónde cargamos con un montón de libros de bajo precio (26$) difíciles de encontrar en Europa. Como hacía mucho calor y estábamos relativamente cerca del hostel, nos pasamos a hacer la siesta. Seguimos estando solos en la habitación. A las 6 o las 7 nos levantamos y continuamos nuestro camino, todavía con demasiado calor.

Compramos unas camisetas muy chulas a las que le habíamos echado el ojo (3×15$) en la calle La Valle. Ya que estábamos por allí, nos pasamos por el lugar dónde venden las entradas con descuento y pillamos unas para el teatro esa noche (2x 18+3=42$). Así que con nuestras entradas, el mapa y sin saber muy bien dónde está el teatro al que tenemos que ir nos encaminamos. Es un teatro de una zona que se llama Callao y que cuando iba a empezar la función estaba muy animada. Por cierto, que volvimos a subir al metro gratis, abrieron las puertas cuando vieron que había “demasiada gente”.

El de arriba de la estatua es Cristobal ColónCompramos una botella de agua (5$) y entramos a ver la obra. La obra se llama “El día en que Nietszche lloró”. Me ha gustado bastante, es una obra un tanto compleja, aunque entendible y me encanta poder disfrutar de obras así que en Alicante son imposibles de ver. Después del teatro tomamos el metro (gratis de nuevo), cenamos cerca del hostel (30$) y a la cama.

Gastos del día:

  • Llamar por teléfono 5$
  • Comida 43$
  • Libros 26$
  • 3 Camisetas 45$
  • Entradas de teatro 42$
  • Botella de agua 5$
  • Cena 30$

Total 196$

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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