Crónica Argentina (XXIII) – Regreso a Buenos Aires

El obelísco es el verdadero centro neurálgico de la ciudad.8/4 – Regreso a Buenos Aires

Nos llevó hasta Buenos Aires un autobús extremadamente cómodo (con buses así ¿quién necesita hoteles?). El servicio en el autobús fue perfecto y recomiendo encarecidamente a todo el mundo que se ahorre el billete aéreo y la noche extra de hotel y pague los 140$ del servicio ejecutivo Iguazú-BBAA o viceversa. Eso sí, llegamos sobre la 1 del medio día a la capital.

Nada más llegar a la estación nos asalta una chica para que fuéramos a su hostel. Como no estaba demasiado céntrico pasamos de ella. Nos dimos una buena camina para buscar el metro que nos costó 0’90$ a cada uno hasta uno de los hoteles de la guía: el 06 Hostel. Bastante céntrico aunque un poco más caro de lo habitual: 2 noches para los dos 126$.

La Plaza de Mayo es el lugar dónde tienen lugar todas las manifestaciones y protestas de la ciudad.Como dio la casualidad de que paseamos por enfrente del famoso café Tortoni y no teníamos prisa, decidimos hacer una parada y tomarnos algo allí. La verdad es que entramos con miedo, parecía demasiado lujoso para lo que estamos acostumbrados. Se nos quitó el miedo en cuanto vimos la carta. Los precios eran correctos, así que nos lanzamos y dónde íbamos a pedir un simple refresco acabamos tomándonos unos sandwiches (21$). Vale la pena entrar.

Se nos había terminado el dinero que habíamos cambiado y tuvimos que pasearnos un poco buscando la mejor oficina de cambio de la ciudad cerca de la calle Corrientes (50 euros a 4’9$ por euro).

Parece Roma y no lo es, en la misma Plaza de Mayo está la Catedral de Buenos Aires.A todo eso, ya se había hecho bastante tarde, así que el hambre apretaba y mucho, así que no aguantamos más y nos sentamos en una pizzería de la calle Florida llamada Pronto Pizza dónde nos metimos unas buenas pizzas por 28$. Tras eso y aprovechando que estamos céntricos y que con el calor no apetece nada estar por la calle, nos fuimos a hacer una siesta.

De la siesta nos levantamos realmente tarde, sobre las 7 o así. El calor fuera ya no era tan repelente y nos lanzamos a la calle. Simplemente callejeamos, nos perdimos por la preciosa Buenos Aires y fuimos descubriéndola a nuestro aire.

Mafalda es omnipresente en la vida de la ciudad.En uno de esos paseos encontramos un filón: Entradas con Descuento. Si ya de por sí la oferta cultural de Buenos Aires es buena y económica, si además le pones un descuento… Entradas con Descuento es una tienda que está en la calle La Valle 742 y que vende entradas para cine, teatro y espectáculos con un precio mucho menor del habitual. Los descuentos pueden llegar al 70% según vimos y pueden hacer el acceso a la cultura tan barato que os costará ocupar vuestras noches en algo que no sea ir al cine o al teatro. Es casi más barato que pasear! 🙂

Esta noche elegimos cine para probar. Nos costó el vocheur 3$ por persona y luego en taquilla para conseguir la entrada tuvimos que pagar 0’6$. Nos costó lo mismo la entrada de cine que la coca-cola que nos tomamos: 3$. Por si alguien lo duda, la película que vimos era de riguroso estreno, no se trata de un cine de reestreno, ni de un cine de baja calidad ni nada. La misma película en España a nuestro regreso nos hubiera costado 7 euros verla. Eso sí allí la mayoría de los cines son en VOS.

La arquitectura de la ciudad es sorprendente. Esto es el Congreso de la Nación.Al salir del cine cenamos bien, muy bien, en un restaurante cercano bastante lujoso (de esos que te encienden una velita y sólo puedes comer “a la carta”). Nos costó carillo pero merecía: 43$.

Tras la cena, un pequeño paseo por las desérticas calles de Buenos Aires dónde sólo nos encontramos un corrillo de gente viendo a un pareja que bailaba tango. Llegamos bastante tarde al hostel, sería la 1 cuando nos acostábamos.

Gastos del día:

  • 2 noches de hostel 126$
  • Autobús al centro 1’8$
  • Almuerzo 21$
  • Comida 28$
  • Entradas de cine + coca-cola 10’2$
  • Cena 43$

Total 230$

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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