Crónica Argentina (XXI) – Las cataratas de Iguazú (desde Brasil)

La visión de las cataratas es uno de los mejores espectáculos del mundo.6/4 – Las cataratas de Iguazú (desde Brasil)

El día empezó bien pronto, pues tocaba desplazarse hasta Brasil en autobús. En el hostel desayunamos bastante bien y salimos pitando hacia la estación de autobuses que se encuentra a 3 cuadras de distancia. Por 3 pesos un autobús que sale con bastante frecuencia nos lleva hasta Foz do Iguazú donde ha empezado la aventurilla del día.

El primer sobresalto fue ver como hacían el cambio en el autobús que te lleva a las cataratas. En vez de hacer el cambio correcto lo simplifican haciendo un cambio 1:2 muy favorable a ellos. Así que si tienes la oportunidad o tienes tiempo, es mejor llevar reales brasileños que pagar en pesos. Además, aunque pagues en pesos te devuelve en reales (4’20$ el billete para los dos).

Esta es la plataforma brasileña que más se acerca a las cataratasEl autobús te deja en la misma puerta del recinto de las cataratas. Son unas instalaciones muy modernas rodeadas por otras atracciones como el famoso y carísimo Parque de las Aves y las típicas excursiones en helicóptero a las cataratas. La entrada la pagamos con VISA que suelen darte un buen cambio, aunque podia pagarse en dolares también (41 reales).

En cuanto entras empiezas a andar por unos senderos y pasarelas viendo las cataratas desde lejos, con muy buenas panorámicas para realizar fotografias. La única pasarela que se acerca a las cataratas es una que se sitúa sobre la caida principal, pero no es tan espectacular como las pasarelas del lado argentino, aunque si dispones de tiempo en Iguazú no deberías perdertelo.

Las panorámicas desde el lado brasileño son múltiples.Después de ver las cataratas, regresamos hasta el centro de Foz para tomar otro autobús y visitar Ciudad del Este (2×2’10 reales). Como era domingo habían pocos autobuses a Ciudad del Este, así que tuvimos que esperar mucho tiempo. Para hacer tiempo nos comimos los bocadillos que nos habíamos preparado el día anterior conscientes de que sería dificil cambiar dinero para comer en Brasil (fue una gran idea, por cierto).

La decepción fue llegar a Ciudad del Este y encontrarnos con todos los comercios cerrados. No habíamos tenido en cuenta que era domingo y que los domingos lo cierran todo. Además, no sabemos si por ser festivo o si siempre es así, pero el único autobús que regresaba a Foz era el mismo en el que habíamos ido y sólo pasaba cada 2 horas. Así que nos encontramos en la estación de autobuses de Foz bloqueados sin poder hacer nada más que esperar. En fin, la broma salió por 2 reales más y 2 pesos luego por persona para regresar a Puerto Iguazú.

Al final de las pasarelas un ascensor nos permite ver las cataratas desde arribaUna cosa curiosa que nos ocurrió fue que cuando cruzamos la frontera nadie nos pidió que le enseñáramos el pasaporte o que nos registráramos. Sin embargo, sí que hubo una chica mochilera que cuando llegamos al puente que hace de frontera pidió bajar para cuñar su pasaporte. Tenemos la teoría de que estuvimos de “ilegales” durante un rato Brasil y Paraguay, pero no sabemos si es así en realidad o si nadie muestra su pasaporte si va menos de un día. En cualquier caso, colarse de un país a otro es realmente fácil.

En fin, siendo positivos, nada más llegar a Puerto Iguazú aprovechamos para visitar la ciudad, tomarnos unos helados (6$), comprar souvenirs (16$), ir de compras al supermercado para comer el día siguiente en las cataratas (17$) y cenar en el restaurante Victoria (37$), con unas raciones enormes y muy buenas.

Tuvimos suerte, habia mucha agua.Regresamos pronto al hostel porque al día siguiente queríamos levantarnos muy temprano para ir al lado argentino de las cataratas. Cuando llegamos nos esperaba la bolsa de ropa que habíamos dejado para la lavandería (18$)

Gastos del día:

  • Autobuses 18$
  • Entrada cataratas 41 reales – 60$
  • helados 6$
  • souvenirs 16$
  • supermercado 17$
  • cena 37$
  • Lavandería 18$

Total 172$

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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