Crónica: Argentina (XIV) – Atrapados en San Juan

Plaza principal de San Juan30/3 – Atrapados en San Juan

Hemos pasado la noche en San Juan, pero no hemos conseguido nuestro objetivo que era poder salir hoy hacía el Valle de la Luna. Decidimos despertarnos pronto para empezar a buscar alternativas. Después de un desayuno algo escaso, salimos a buscar agencias que nos lleven al Valle. Y ahí empieza el surrealismo. Todas nos dicen lo mismo: el Valle de la Luna está cerrado por lluvias. Ya es mala suerte, que cierren el desierto por lluvias por primera vez en años.

Sin saber si reir o llorar, decidimos no perder el día y ver la ciudad de San Juan. El problema es que no hay mucho que ver, por lo que acabamos la visita en sólo media mañana. Así que sin nada que perder nos lanzamos a la aventura: en la oficina de turismo nos habían comentado que había un embarcadero en el cual se pueden practicar distintos deportes: vela, windsurf, quads, etc. Nos acercamos a la estación de autobuses, compramos un par de billetes para irnos por la tarde-noche a Tucuman (2×100$) y nos metemos en un bus que nos llevará al embarcadero de San Juan.

Plaza tipica de San Juan, con muchos árboles para soportar el calorConforme íbamos saliendo de San Juan vimos dónde estaba situada la ciudad: en mitad de un desierto. Sólo el río que al embalsarse formaba la zona que llamaban “el embarcadero” da un poco de vida al lugar. Le pedimos al conductor que nos avise cuando haya que bajar, ya que el autobús para en apeaderos invisibles imposibles de distinguir para quienes nos acercamos por primera vez allí. El conductor, un hombre bastante mayor y muy parlanchín, nos tranquiliza y nos asegura mil veces que nos avisará. Cuando llegamos a la última parada del recorrido del autobús el conductor se pone en pie y nos dice: “¿pero como no bajaron ya?”. En fin.. tendremos que subir en el próximo: ¡a las 4 de la tarde! Y es que en San Juan el autobús que realiza el recorrido hasta el embarcadero los domingos tiene un horario más reducido. ¡Que contrasentido!

Como todo tiene su lado positivo, el habernos pasado de largo nos permite conocer un pueblecito rural de cuyo nombre no me acuerdo dónde comemos en el único bar que por mantenimiento estaba cerrado. Sí, nos abrieron el bar para nosotros y mientras comiamos el hombre de la casa pintaba el comedor. Los días surrealistas son así. Por supuesto, la comida abundante, buena y barata (30$ + 2$ de propina).

Un niño pesca en el lugar donde esta el chiringuitoCuando acabamos de comer y nos despedimos de la familia que nos ha atendido, vamos hasta el lugar dónde el conductor nos había indicado que se encontraba la parada (sin ningún cartel, ni nada que la identifique, por supuesto). El conductor ha cambiado y esta vez es un hombre de mediana edad. Le pedimos que nos avise cuando tengamos que bajar en el embarcadero. Asiente con la cabeza y sigue charlando animadamente con el amigo que se ha encontrado en la parada. Cuando volvemos a llegar a la presa le preguntamos: “¿Es esta nuestra parada?”. Nos mira y echándose las manos a la cabeza suelta: “No, se me pasó avisarles”. Bien, ya van dos veces y no tenemos tiempo de parar a un tercer autobús. Le pedimos que nos baje en cuanto pueda para por lo menos ver la presa.

Nos deja cerca de la presa, a lo lejos vemos a gente bañarse en el lago artificial junto a un chiringuito. Bueno, quizá, después de todo, no sea tan malo. Llegamos hasta allí y en vez de meternos en el agua (bastante sucia, por cierto), preferimos pasear por el insólito paisaje de San Juan. No se como será el Valle de la Luna, pero esta zona debe parecerse bastante. Parece de verdad la luna (o la imágen que todos tenemos de ella).

El lago artificial es enormeNadie sabía decirnos a que hora pasaría el bus, así que cuando empezamos a preocuparnos por si llegaríamos a tiempo o no, decidimos regresar a la ciudad y dar por terminada nuestra aventura surrealista. Tenemos suerte y no tenemos que esperar mucho, el bus aparece pronto. En total el precio de la aventura ha sido 6+2+6$ = 14$, menos de 3 euros.

Cuando estamos entrando en San Juan, vemos una especie de feria o mercadito que nos atrae un poco. Como queda muy cerca del hostal en el que tenemos las maletas, decidimos bajar allí y echar un vistazo. No se si será una feria que instalan sólo los domingos de verano, o si es más o menos permanente, pero la verdad es que los precios son de los mejores que hemos encontrado en toda Argentina. Lástima que todavía nos faltara mucho viaje y lleváramos ya demasiadas cosas, porque hubiéramos podido comprar muchas tonterías y souvenirs allí.

Paisaje lunarYa de noche, regresamos al hostal. En la feria nos comimos un “superpancho” que no es ni más ni menos que una salchicha entre pan del tamaño de un brazo (4$). Tambien compramos algunas provisiones para el desayuno de mañana (batidos y agua 7’5$). Tomamos un bus hasta la estación (2$) y esperamos un rato hasta que sobre las 22:00 salió nuestro transporte hacía Tucuman sin haber visto el Valle de la Luna.

Gastos del día:

  • Bus a Tucuman 200$
  • Comida 32$
  • Autobuses Embarcadero 14$
  • Feria 4$
  • Comida desayuno 7’5$
  • Bus a la estación 2$

Total: 259’5$

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

Un comentario sobre “Crónica: Argentina (XIV) – Atrapados en San Juan”

  1. Tremenda experiencia, surrealista como pocas, pero una parte integral de viajar creo yo.
    En lo personal he estado en el Valle de la Luna y es una experiencia maravillosa, alucinante (lamento tener que ser quien se los comunique).
    Ya de por si es encontrar gente que haya visitado San Juan (una pena porque me parece una provincia hermosisima) pero mas aun alguien que documente con tanto detalle su experiencia. Les agradezco por su esfuerzo y este blog.

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