Crónica: Viaje a Senegal (XXIV)

21/4 Playa y relax

Este día lo podíamos borrar completamente. Nos levantamos tarde, nos vamos a la playa. El mar maravilloso, tranquilo, apacible. Y la playa lo mismo, inmensa y solitaria. Tan sólo un par de personas pasaron por la playa en toda la mañana, gente del pueblo que iba a sus zonas de cultivo. No nos fuimos muy lejos del campamento, a unos pocos metros nada más, ya que toda la playa era igual y en el campamento no había casi gente, por lo que no nos molestaba absolutamente nadie. Desde luego, esta playa no tiene nada que envidiar a las del caribe.

Después de pasarnos toda la mañana tirados en la arena sin hacer nada, decidimos visitar el pueblo. Caminamos 15 minutos tranquilamente bajo el sol hasta llegar. Damos 3 o 4 vueltas por allí y nos damos cuenta de que no hay nada, que es un pueblo sin ningún tipo de interés. No conseguimos encontrar ningún lugar donde comprar una simple botella de agua, ni un bar o restaurante donde comer, nada. Lo que sí nos encontramos fue a una mujer mayor que no sabía ni siquiera francés y que trataba de decirnos algo. Más bien nos pedía algo. Cuando al final la entendimos, haciendo una excepción, le dimos 100 CFA y la mujer se deshizo en agradecimientos hacia nosotros. A veces no nos damos cuenta lo que pueden llegar a suponer unos céntimos de euro en países como este.

Regresamos por dónde habíamos venido. Nuria no se encontraba demasiado bien y queríamos ir al campamento para comer y dormir una buena siesta. En el camino al campamento nos encontramos con una chica que trabajaba allí de cocinera. Estuvimos hablando con ella de su trabajo y de su vida. Nos alertó de que todavía faltaba media hora hasta la hora de comer.

Finalmente comimos (no recuerdo qué, pero probablemente algún tipo de pescado y algo de verdura) y nos acostamos. Nos levantamos tarde, muy tarde. En las cabañas se dormía estupendamente la siesta, pero en las hamacas de fuera, a la sombra de los grandes árboles, todavía debería ser mejor. Cuando salimos de nuestra cabaña, nos encontramos una maravillosa puesta de sol de color rojo intenso que nos atrapó y nos condujo a la playa.

La tarde no tuvo mucha historia, nos la pasamos charlando con los trabajadores del campamento y jugando a las cartas. La cena tampoco la recuerdo, pero sí que me acuerdo que cuando terminamos estuvimos hablando con Pedro acerca de realizar una excursión al delta, que finalmente por ser demasiado cara (era exclusiva para nosotros dos) no realizamos. Creo recordar que nos salía por unos 35000 CFA por persona, pasando una noche fuera. Ahora un poco sí me arrepiento de no haberla hecho.

Gastos del día:
100 CFA (“cadeau”)

Total: 100 CFA

Compartir es el mejor agradecimiento

Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

Un comentario sobre “Crónica: Viaje a Senegal (XXIV)”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *