Crónica: Viaje a Senegal (XXII)

19/4 Retorno a Dakar

Hoy era un día feliz: ¡partiríamos de Ziguinchor! Nos levantamos tarde y, después de una buena ducha, fuimos a buscar al dueño del albergue de “Casa Africa” para pagarle por las 3 noches que hemos estado. Por un momento tenemos algún problema con el precio, puesto que el hombre quería que le pagáramos 7000 CFA por noche, cuando hablamos claramente el día de llegada que pagaríamos 5000. Al final acepta que le paguemos lo convenido (no sin una buena discusión) y pero nos dice que el precio “oficial” son 7000. Le damos los 15000 CFA de las tres noches y nos despedimos de él. Por la cara con la que se quedó, deduzco que lanzó la caña a ver si pescaba unos cuantos CFA extra, pero que estaba conforme con el precio al que habíamos llegado hacía ya unos días.

Ya que íbamos cargados con las mochilas y tampoco nos quedaba nada que ver en la ciudad, decidimos entrar a la Walkunda para tomar un “desayuno/aperitivo” (crepes y macedonia, 2100 CFA). Ya que el local estaba completamente vacío, aprovechamos para tirarnos en unos sillones durante más de una hora, charlando relajadamente y jugando a las cartas.

De paso hacía el barco, saludamos a nuestro amigo el vendedor al grito de “Aida, Aida” (su “amour”) y compramos en una pequeña tienda atendida por dos mujeres una coca-cola congelada (literalmente) y una lata de un presunto paté que nunca nos comimos (1100 CFA). Luego regresaríamos a la misma tienda para comprar una botella de agua también congelada (400 CFA). También compramos una barra de pan en la panadería (150 CFA) para poder hacernos unos bocadillos en el barco. Y ya que estábamos, nos zampamos un par de helados (700 CFA).

Tuvimos que esperar a que abrieran el comedor en el restaurante “La Kassa” a las 13:30 para poder comer el plato del día, ya que no había ningún lugar dónde comer y teníamos que llegar “relativamente” pronto al barco. De echo, sólo pedimos un plato del día para los dos, puesto que no teníamos casi hambre (2500 CFA).

El trámite para acceder al barco fue más fácil que el de ida. Esta vez facturamos la mochila grande, ya que al ir sentados y sin camarote, tener la mochila por allí en medio hubiera sido un verdadero incordio (para nosotros y el resto de pasajeros). Tuvimos suerte con los billetes, nos tocaron unos asientos muy cómodos, ya que teníamos mucho espacio delante para poder extender los sacos y dormir en el suelo. Si vais a comprar asientos en el Willis os recomiendo los asientos del 1 al 5 (primera fila) y el 16 y 17 (los nuestros), ya que en el resto de asientos apenas te puedes mover y nunca vas a poder tumbarte. En caso de que no estén disponibles, la segunda mejor opción es el número 10 y todos los laterales, pegados a las ventanillas, para que no te moleste mucho la gente entrando y saliendo.

No se que sucedió ese día o si es que es algo común, pero si en el viaje de ida, la gente se mareó, en el regreso, fue increíble. Hasta nosotros sufrimos mareos y tuvimos que dormirnos para poder aguantarlo. A Nuria le afectó un poco más fuerte y tuve que ir a buscar una pastilla para el mareo. Cuando todo se tranquilizó, mientras Nuria dormía, me entró hambre y en vez de prepararme un bocadillo con lo que llevábamos, fui al bar del barco y compré uno (1200 CFA). La verdad es que, aunque no sabría decir de que era el bocata, estaba muy bueno y no fue excesivamente caro. Después de eso y para no arriesgar más, decidí dormirme también, allí, tumbado en el suelo del barco.

Gastos del día:
15000 CFA (3 noches en el albergue)
2100 CFA (aperitivo)
1100 CFA (cocacola y paté)
150 CFA (barra de pan)
700 CFA (2 helados)
2500 CFA (comida)
400 CFA (botella de agua)
1200 CFA (bocadillo en el barco)

Total: 23150 CFA

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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