Viaje a Castilla León (II)

Día 13. Ponferrada y las Medulas

Ya que Nuria no tenia que trabajar el lunes decidimos hacer una excursión un poco larga (en realidad no tanto, menos de una hora en coche). Fuimos a Ponferrada y visitamos el centro histórico y su castillo (mitad de precio con carnet de estudiante). Nos congelamos de frío toda la mañana. No hay mucho que ver, pero está bien para lanzarse a hacer unas cuantas excursiones como la del Valle del Silencio o la de las Medulas. Comimos allí y decidimos hacer la excursión a las médulas por unas carreteras estrechas y sinuosas (aunque no peligrosas). Un paisaje realmente bonito.

Las Medulas son un paraje natural impresionante. Vale la pena caminar por sus senderos y explorar las galerías de su cueva encantada (lástima no haber traído una buena iluminación para entrar más adentro). Esta es una excursión muy recomendable si vais por los alrededores. En total estuvimos allí unas 5 horas. Regresamos directamente a Astorga a la hora de cenar. Repetimos en el bar de la noche anterior.

Día 14. Primer día de trabajo

En este día no hicimos nada. Nos levantamos tarde y fuimos a Villadangos a organizar el trabajo. Paseamos por el pueblecito (que no tiene nada), pero poco más. Comimos gratis un menú del día en el restaurante concertado (restaurante Libertad de Villadangos). Todo muy bueno por 8’50 euros (aunque nosotros no pagábamos). Después fuimos a trabajar un poco, interrumpiendo la siesta. A las 20:00 terminamos y fuimos a Hospital de Orbigo en coche (siguiente pueblo interesante según la ruta Xacobea) para visitar su famoso puente y su casco histórico. Cuando nos cansamos regresamos a Villadangos a cenar.

Día 15. Alrededores de Astorga

Queríamos ir a León, pero nos levantamos exageradamente tarde. Decidimos cambiar la excursión por la de Castrillo de los Polvazares y Murias de Rechivaldo. Se trata de dos pueblecitos por dónde pasa el camino de Santiago que todavía conservan las casas de piedra y las calles empedradas. Se encuentran a pocos kilómetros de Astorga (3 y 5 km respectivamente), por lo que es realmente interesante visitarlos si se pasa por Astorga. La visita no nos lleva más de 1 hora y media. Se pone a llover (ya era extraño que no hubiera llovido en todo el tiempo) y eso nos hace renunciar a quedarnos más tiempo por allí.

Vamos a Villadangos a comer. El menú de hoy, por ser festivo supongo, ha subido a los 12 euros, pero a cambio en la carta se incluyen los gigantescos entrecot y las chuletas que nos comemos. Salimos reventados de allí, con ganas de siesta, así que regresamos rápidamente a Astorga para reposar tan sabrosa comida. Luego hay que volver a trabajar…

Después de la respectiva siesta y trabajo, teníamos poco tiempo para ir a pasear, así que decidimos ir directamente a cenar. Dimos unas cuantas vueltas y terminamos donde siempre.

Día 16. León

Nos levantamos pronto, esta vez sí. A las 8:30 ya estábamos en el coche camino de León. Llegamos al centro urbano y aparcamos dónde pudimos (está complicado, todo es zona azul). Hicimos la visita de cortesía a la tourist info para conseguir el mapa y nos recorrimos todo el trazado principal en menos de 2 horitas. Lo vimos todo rapidamente y luego callejeamos por una calle comercial de León. Es realmente curiosa la habilidad que puede desarrollar el mochilero para discernir que es interesante y que no. Lo malo es que a veces el algoritmo falla, claro 🙂

Nos hubiéramos quedado a comer en León, pero con lo bien que nos trataron ayer en Villadangos, no les íbamos a hacer un feo. Así que fuimos allí a comer. Hoy no se empezaba a trabajar hasta las 6 de la tarde, así que después de comer nos fuimos a Astorga a hacer la siesta y luego volvimos. La mayor parte del trabajo estaba hecha, así que a las 19:30 ya habíamos terminado. Decidimos ir a andar un trozo del camino.

El tramo que andamos (de 4 o 5 km de ida y otros tantos de regreso) era aburrido, fácil y estresante. No me imagino así 15 o 16 días, sería para volverse loco. Y sin embargo, la mayoría de tramos del camino parece que son así. Se trata de un camino de tierra y piedras paralelo a la carretera (N-120), totalmente llano y sin apenas vegetación (campos de cultivo a ambos lados de la carretera). Me parece a mi, que hacer el camino de Santiago sólo puede estar motivado por una profunda fe religiosa o mística o lo que sea, pero, desde luego, vaya decepción. Todo esto lo digo con el poco conocimiento que he adquirido estos días. Supongo que no todo el camino va a ser así, pero es lo que parece. Además, un chico de Bilbao nos dijo que el camino del norte tenía todavía más carretera… ¡pues vaya! Eso sí, las infraestructuras alrededor del camino son fantásticas, hay albergues en abundancia, muchos lugares para comer, la ruta está bien marcada, todos los pueblos tienen sus pequeñas “atracciones turísticas” bien delimitadas y marcadas, te proporcionan mapas detallados… Eso a la hora de recorrer un GR no lo tienes, y aunque un GR te proporcione otros atractivos, se ha de reconocer que el “camino” es accesible a todos los públicos.

La cena fue en Villadangos ya que estábamos por allí. Luego a “casa” y a acostarnos prontito (se te pega el ritmo del peregrino).

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Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

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