Cronica: Nueva York (IV)

Lunes 9/10 – Cambio de hostal

Hoy cambiamos de hostal. Nos vamos al Gershwin Hotel, cerca del Empire State Building. Nada mas levantarnos, dejamos el equipaje en cosigna (gratis durante 24 horas) y salimos a buscar un lugar donde desayunar. Entramos en un Dunkin Donuts y compramos 3 donuts grandes (2’70$) que nos llevamos a Central Park como suelen hacer muchos New Yorkers los domingos y dias de fiesta (hoy es el Columbus Day).

Ya que estamos, visitamos Central Park. Es un parque muy grande (el mayor parque urbano del mundo) que tiene una gran diversidad. Se podría pasar un día entero allí (patinando, circulando en bicicleta, remando en una barca, etc). Despues de este relajado paseo, nos sentamos para hacer tiempo para el desfile del día de Colón (que nos han dicho que será sobre las 12:00). Estabamos cansadisimos. Nuria se duerme sentada en un banco esperando el desfile. El desfile en sí fue una tonteria: grupos de italo-americanos y la policia metropolitana desfilando. Nada más. Aburrido.

Regresamos al hostal, cogemos nuestras maletas y nos vamos en metro al Gershwin. Este nuevo alojamiento es un hotel en el que se han habilitado unas cuantas habitaciones con literas para mochileros. No esta mal. Es un poco caro y la recepcionista es un poco “seca”, pero en general es un lugar limpio, acogedor y muy bien situado. Eso sí, no es un hostal: no hay zonas compartidas, en los pasillos y el ascensor te encuentras con gente mayor y encorbatada…

Salimos rápidamente del hotel para buscar un sitio donde comer. Cruzamos hacia Broadway y encontramos en la esquina, debajo del hotel Plaza, un restaurante italiano llevado por mexicanos ilegales. Se come muy bien por menos dinero que en el Sbarro. Además los empleados son muy majos. Comemos (12$) y nos dirigimos hacia la zona de Chinatown, Tribeca y Little Italy.

Es una de las rutas que más nos ha gustado. Al girar una esquina parece que hayas cambiado de país. Pasas de estar en mitad de una ciudad China a estar paseando por Roma. En Tribeca lo único que hay que ver son los típicos edificios de ladrillo rojo. Chinatown es como una ciudad China en miniatura. Es curioso ver todos los carteles en Chino y comprobar la baja tasa de ciudadanos no Chinos en las calles. A parte de eso, lo único que hay que hacer es ir de compras. Aquí encuentras todas las falsificaciones que quieras, así como un montón de tiendas tipo “todo a 100” y bazares. Por último, Little Italy son un par de calles llenas de restaurantes.

Estabamos rebentados, pero sacamos fuerzas para ir a Lower East Side, zona recomendada por una amiga de Nuria. Fuimos andando, no estaba demasiado lejos y he de decir que fue el lugar de Nueva York más amenazador que encontramos. Era una zona pobre, deprimida, calles vacias, desoladas, casi sin coches, basura en la acera y unas pocas tiendas, muy pocas, de ropa usada y trastos inservibles. No nos gustó.

Decidimos regresar a Times Square y probar suerte en la TKTS para ir al teatro. Pero nada. Así que nos sentamos a ver pasar a la gente pasar (muy recomendable) hasta que nos entró hambre. Compramos un par de hot-dogs y una coca-cola (6$) en un puestecito callejero y nos fuimos hacia el hotel.

Martes 10/10 – Wall Street

Decidimos que ya era hora de visitar Wall Street. Siguiendo las recomendaciones de la guía, empezamos la visita a la zona financiera bien pronto. No encontramos mucha gente de negocios a esa hora. Supongo que los tiempos cambian y que los ejecutivos flexibilizan sus horarios. Desayunamos en un McDonnals (2$), en el más elegante del mundo, con un tio que toca el piano a la hora de la comida y la cena.

Nuestro paseo (sin demasiadas sorpresas, ni para bien, ni para mal) termina en el ferry de Staten Island. Este ferry cruza en unos minutos gratuitamente entre Manhattan y Staten Island pasando justo enfrente de la estatua de la libertad. Nos gustó mucho el viaje y decidimos que debiamos volver por la noche para ver la estampa nocturna.

Aunque no habiamos terminado el recorrido por esa zona, ya que teniamos las tarjetas de metro, decidimos volver a comer al mismo restaurante del día anterior, cerca del hotel. Comemos (15$) y regresamos. Continuamos el paseo junto al brazo de mar que separa Nueva York y Nueva Jersey. Visitamos la zona 0, ahora mismo no hay nada, un monton de máquinas trabajando simplemente. Pensabamos ir a Brooklyn, pero decidimos que ya que estabamos, lo mejor era visitar de nuevo Staten Island. La ida, al atardecer fue realmente bonita, pero el regreso, con las luces de la ciudad acercandose, ha sido sin duda lo mejor del viaje.

Como ya viene siendo habitual, regresamos a Times Square para cenar. Volvemos al Mc Donnals de la primera noche (6$). Damos una vuelta y volvemos a casa más tarde que nunca: son las 22:00 ¡Wow!

Compartir es el mejor agradecimiento

Publicado por

Ivan

Si tuviera que explicar de dónde me viene la pasión por viajar, probablemente hablaría de un atlas cartográfico que me regalaron mis padres unas navidades. Me aprendí ese libro casi de memoria. Recorría en sueños lúcidos países, montañas y mares. Fue, sin lugar a dudas, mi primera referencia viajera con 10 años de edad. Luego tardé bastante en empezar a convertir en realidad aquellos sueños. Mis primeros viajes empezaron durante mi etapa universitaria. Eran pequeños viajes a lo largo de la península ibérica que solían durar 2 o 3 días. La causa principal de no viajar antes fue el asunto económico y no haber encontrado entonces ninguna referencia que me explicara que para viajar no hace falta dinero. Quizás de ahí me venga la pasión por explicar que se puede viajar sin apenas dinero. Los viajes de verdad empezaron cuando conocí a Núria y empezamos a viajar juntos. Tuvimos que pasar primero por el amargo trago de viajar en grupo para darnos cuenta que eso no era lo nuestro. Luego empezamos a viajar por libre y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos perdido. Más tarde nació Apeadero, primero como forma de volcar todo lo aprendido y todo lo vivido para ayudar a que otras personas pudieran aprovecharse del conocimiento adquirido. Vimos que a mucha gente le interesaba y le era útil nuestro "Apeadero" y fuimos transformando cada vez más el blog en una herramienta útil para los viajeros. Ahora mismo, me encuentro inmerso en el mayor proyecto viajero de mi vida: la Vuelta al Mundo en Tren que me llevará durante todo el año 2017 a viajar por los 5 continentes en el medio de locomoción que dio nombre a este blog: el tren.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *